Nación

Momotombo: un temeroso espectáculo

Explosión de gases, lava y arena, una muestra del poder y la maravilla de la naturaleza

Puerto Momotombo.- Una sutil capa de arena y cenizas cubrió parte del noroeste de Nicaragua como producto de la mayor erupción del volcán Momotombo en más de un siglo. El volcán, de 1.297 metros de altura, ubicado al norte del lago Xolotlán y al que se puede llegar desde Managua tras un recorrido de 91 kilómetros por carretera y veredas, no experimentaba una erupción importante desde 1905, pero bastó una fuerte explosión este miércoles para dar muestra de su capacidad eruptiva.

“Estaba muy asustada la gente en la madrugada, porque miraban las lenguas de fuego, y las emanaciones de humo”, dijo Marisela Vargas, habitante de la comunidad La Fuente, ubicada a 13 kilómetros del volcán. La actividad del Momotombo comenzó este martes después de 110 años de estar en calma relativa. Con una columna que ha alcanzado los 8.000 metros de altura, la actividad se ha mantenido a razón de una explosión cada cuatro segundos, de acuerdo con el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

Además de material piroclástico, el volcán ha lanzado cenizas, humo, arena, y lava con una fuerza tal que a lo lejos parece que la materia oscura y naranja emana de un fuerte grifo. Sus estruendos hicieron comprender a los pobladores de las comunidades más cercanas por qué el poeta nicaragüense Rubén Darío (1867-1916) lo bautizó como “ronco y sonoro”.

“Yo creía que una tormenta estaba cerca, me dio miedo, pero cuando me asomé vi que era el volcán, nunca lo había visto así”, relató Fresia Treminio, pobladora de La Ceiba, a 10 kilómetros del volcán.

El sonido estremecedor mantiene impresionados a los habitantes de Momotombo, al suroeste del volcán. “A la arena estamos acostumbrados por las erupciones del Cerro Negro y del mismo Momotombo, pero los retumbos han causado alarma, toda la gente se asustó y se vino a la costa (del lago Xolotlán) para ver lo que estaba pasando”, dijo Javier Sánchez, poblador de Momotombo.

Pescadores del Lago de Managua. Al fondo, el Momotombo en plena erupción. Mario López/ EFE.
Pescadores del Lago de Managua. Al fondo, el Momotombo en plena erupción. Mario López/ EFE.

La arena es una constante en Momotombo, por momentos es difícil conversar y a veces obliga a cerrar los ojos. Cada planta está cubierta de granos negros y en los restaurantes hay temor de ofrecer platillos al aire libre. Al menos nueve comunidades de los alrededores del volcán son las más afectadas por la erupción, afirmó Guillermo González, codirector del Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Sinapred). Un estado de alerta no ha sido emitido debido a que los efectos de la actividad todavía son leves, aunque todo dependerá de cómo se desarrolle, señaló González.

El municipio de La Paz Centro, a 49 kilómetros al noroeste de Managua, activó el Comité Municipal de Desastres (Comupred) para atender a dichas comunidades, identificadas como la Concha, Amancitan, Los Arcos, La Piedra, La Ceiba, Lechecuagos, Chacraseca, Papalón y Momotombo, al noroeste de Nicaragua. La Cruz Roja de La Paz Centro puso a disposición del Sinapred dos camiones con cinco casas de campaña cada uno y 25 socorristas, detalló a Acan-Efe el secretario de operaciones de la institución, Juan Duarte.

Las autoridades recomendaron a la población estar lista ante un desastre, con focos y objetos personales importantes a mano, así como dispuestos a abandonar sus viviendas de ser necesario. El ánimo en las comunidades aledañas al volcán es tranquilo, pero algo tenso, pues lo que más temen es que se presente un terremoto.

“Ahorita es la ceniza, que afecta más a los animales, pero son los temblores los que más miedo nos dan, solo uno hemos sentido, pero mi abuela contaba que en 1905 este volcán hizo una erupción muy grande”, sostuvo Vargas.

Probablemente aquella erupción no fue más grande que la que obligó el traslado de la ciudad de León en 1610 hacia su ubicación actual, unos 50 kilómetros más lejos, y cuyas ruinas fueron descubiertas en 1967; o como la de 1886, que hizo oscurecer el occidente de Nicaragua durante 23 días, según los registros del Ineter. Sin embargo, es suficiente para atemorizar a unos y brindar un espectáculo imperdible de la naturaleza a otros.


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