En pantalla

Rock Mama

Un retrato bastante compasivo de una familia convulsionada, avanzando lentamente hacia la aceptación de sus particularidades

El título en español de “Ricki & The Flash” contradice el espíritu de la película. La protagonista, una rockera madura interpretada por Meryl Streep, es todo menos famosa. El director Jonathan Demme introduce al personaje en su elemento natural: el pequeño escenario de un bar de mala muerte en la ciudad de Los Ángeles. Ricky encabeza la “banda de la casa”. Cosecha la adoración de un puñado de bebedores habituales, y del guitarrista principal, Greg (Rick Springfield), a quien no termina de reconocer como su compañero de vida. Menos que fama, esto parece infamia. Pero Demme no se inscribe en esa visión binaria del mundo, informada por “American Idol” y demasiadas películas con afán inspirador. Tampoco presenta las precarias condiciones de vida y trabajo de Ricky con escarnio. A veces, seguir tus sueños implica cantar de noche en un bar, y trabajar de día como cajera en un supermercado.

Así transcurre la vida de Ricky, hasta que el pasado la alcanza. Su ex esposo, Pete (Kevin Kline), la llama por teléfono para convocarla al hogar que abandonó décadas atrás. Su hija Julie (Mamie Gummer) atraviesa una aguda depresión, provocada por la debacle de su matrimonio. Necesita a su madre. La pregunta es si Ricky es capaz de volver asumir ese papel, aunque sea por unos días. Así, la mujer que abandonó el nido por el rock-and-roll vuelve al conservador medio oeste de EEUU. La vida que Pete ha construido con su segunda esposa, Maureen (Audra McDonald), brilla como el ideal de la clase acomodada, en franco contraste con la vida proletaria de Ricky.

Una película menos interesante habría minado los contrastes, convirtiendo a Ricky en una perdedora que debe ser castigada por favorecer su vocación sobre la maternidad. O quizás, se habría ido al otro extremo, mostrándola como una fuerza vital que viene a enseñarle a los estirados como vivir. Pero Demme, trabajando sobre el guión de Diablo Cody, pinta un retrato bastante compasivo de una familia convulsionada, avanzando lentamente hacia la aceptación de sus particularidades. La película esta consciente de las diferencias de clases, y como sus personajes se dividen entre ellas. Pero al igual que en “Rachel Getting Married” (Demme, 2008), el drama se escenifica en una sociedad diversa, donde la vida misma reta cualquier prejuicio: Maureen es una exitosa mujer de raza negra, y el hijo menor de Ricky es gay.

Después del éxito taquillero del musical “Mamma Mia!” (Phyllida Lloyd, 2008), no hay mucha novedad en el escuchar a Streep cantando. Sin embargo, Demme favorece la interpretación musical sobre la dramática. En una película habitual, escucharíamos fragmentos de canciones, reservando un número completo para el desenlace triunfal. No aquí. Demme deja que Ricky & The Flash toquen canciones enteras, dándonos un sentido claro del lugar que el arte tiene en su vida. Por eso, entendemos al personaje y la decisión que parte su vida en dos. El director es más conocido por “El Silencio de los Inocentes” (1989), pero también es responsable de “Stop Making Sense” (1984), considerado uno de los mejores documental sobre música jamás filmados, dedicado a registrar de principio a fin un concierto de la banda The Talking Heads.

Demme ama la música, y a los músicos que la ejecutan. Sin embargo, esa devoción compromete el balance de la película. Las escenas dramáticas se sienten demasiado ligeras para las emociones que acarrean. Streep da una interpretación de fina comicidad. Ricky es un prototipo poco visto: la mujer blanca, proletaria, reaccionaria y políticamente incorrecta. El truco de la película es convertirla en una figura humana y adorable. Gummer, hija de Streep en la vida real en la vida real, infunde gravedad en sus escenas sin sacrificar el sentido del humor. Pero es el rockero Rick Springfield quien se roba la película. En los 80s, conquistó las listas de popularidad con la canción “Jessie’s Girl”. En plena madurez, se re inventa como actor. Tuvo un papel sustancial en la segunda temporada de la serie de HBO “True Detective”, y ahora se convierte en digno compañero de pantalla de la mejor actriz viviente del cine norteamericano.

Ricki & The Flash: Entre la Familia y la Fama

(Ricky & The Flash)

Dirección: Jonathan Demme

Duración: 1 hora, 41 minutos

Clasificación:   (Buena)

Más en En pantalla

Share via
Send this to a friend