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BA-BA-DOOOOOOK

“The Babadook” se inscribe en la larga tradición de películas que documentan el colapso de la psíquis femenina bajo agentes imaginarios que representan las asfixiantes demandas sociales

Las películas de horror que inundan la cartela nacional han devaluado la credibilidad del género como medio para explorar la naturaleza humana, e incluso su valor de entretenimiento para el público adulto. ¿Cuantas películas sobre posesión demoníaca necesitamos? Afortunadamente, puede recurrir a Netflix para ver “The Babadook”, película de horror de manufactura australiana que se distinguió como uno de los mejores filmes del año 2014. No simplemente de horror. De cualquier género.

Amelia (Essie Davis) esta al borde de un colapso nervioso. La muerte de su esposo, cinco años atrás, es una pena que no puede superar. Criar sola a su hijo Samuel (Noah Wiseman) es una carga pesada. El niño es inquieto, demanda mucha atención, no tiene gracias sociales, y de remate, perturba hasta su sueño con temores nocturnos. El cansancio permanente hace que sea más ingrato su trabajo, asistiendo a los ancianos de una casa de retiro. Las cosas llegan a un punto de quiebre cuando en su casa aparece un misterioso libro de cuentos. Se llama “El Babadook”. Retrata en siniestras ilustraciones móviles la llegada de un espectro a una casa donde habitan una mujer sola y un niño. No es muy diferente a la casa de Amelia y Samuel. ¿Se está volviendo loca? ¿O el Babadook es real y viene por ella?

“The Babadook” se inscribe en la larga tradición de películas que documentan el colapso de la psíquis femenina bajo agentes imaginarios que representan las asfixiantes demandas sociales. Amelia es hermana de lucha de Julie Harris en ”The Haunting” (Robert Wise, 1963), reprimida por su asfixiante entorno familiar; Deborah Kerr como la institutriz histérica en “The Innocents” (Jack Clayton, 1961), sufriendo la represión sexual de la Inglaterra victoriana; incluso Catherine Deneuve en “Repulsion” (Roman Polanski, 1965), como una modelo enloquecida por la objetificación masculina en el Londres de los 60s. Las épocas cambian, pero el asedio se mantiene.

La película se erige sobre la ruinas de una familia familia nuclear, y socava cualquier visión romántica del rol maternal. Samuel es un niño difícil, y el espectador puede sentir la frustración de Amelia. El niño se encarga de quemar el puente con su hermana – su única familia -. En una cruel escena escenificada durante una fiesta de cumpleaños, los prejuicios hacia la condición proletaria de Amelia afloran, y son tan pavorosos como el monstruo. Sus únicos aliados son los trabajadores sociales del gobierno, pero la frialdad y el distanciamiento emocional de la burocracia supone otra especie de amenaza para su estabilidad. Una tensa visita a una estación de policía deja claro que las instituciones no pueden hacer nada por ella. Amelia esta irremediablemente sola frente a sus miedos, reales o imaginarios.

La dirección y el guión de Jennifer Kent son brillantes a la hora de introducir al espectador en el espacio mental de la protagonista. Tome nota de como al inicio, anticipa las emociones exaltadas con detalles magnificados de los elementos físicos de la casa. Nunca ha visto un portador de llaves más amenazador. Bien puede ser que Amelia esté sufriendo una enfermedad mental; o el duelo no superado por el marido muerto le está pasando la cuenta. Cuando los elementos sobre naturales se manifiestan con literalidad, no se siente como una salida fácil, porque eleva la película a la categoría de alegoría. En el desenlace operístico, el horror adquiere una calidad francamente poética. Que Davis no haya sido nominada a un Óscar es prueba de los prejuicios que existen en la industria contra el género del horror. Véala con las luces encendidas.

The Babadook (El Babadook)
Dirección: Jennifer Kent

Duración: 1 hora, 33 minutos

Clasificación:  (Muy Buena)

* “The Babadook” está disponible con subtítulos en español en el servicio de streaming de Netflix.com


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