Reporte ciudadano

Carta pública a la empresa privada de Nicaragua

"No es posible que no hagan nada mientras ven que tiran al despeñadero al pueblo que les ha generado su riqueza"

Mi nombre es María de Lourdes Orozco, tengo 57 años y soy ingeniera de profesión. Escribo esta carta preocupada por la inacción de la empresa privada de Nicaragua a 267 días de las elecciones presidenciales. Como integrante de la pequeña empresa, me dirijo a los grandes contribuyentes de mi país, quienes considero tienen una deuda pendiente con los nicaragüenses porque fueron cómplices del mal manejo de la nación durante los últimos once años del Gobierno de Daniel Ortega.

Es hora de que ustedes, grandes contribuyentes, golpeen la mesa al Gobierno. Les corresponde hacerlo. Son una fuerza que, unida, no podrá ser doblegada. No es posible que no hagan nada mientras ven que tiran al despeñadero al pueblo que les ha generado su riqueza.  Aún no puedo creer que continúen poniendo en la balanza su capital y el sufrimiento de Nicaragua. Apelo a su conciencia para que recapaciten y tomen el camino correcto. No se debe temer cuando se está al lado del necesitado.

Como ciudadana de este país, les pido que no sigan dividiendo a la oposición porque si los nicaragüenses llegamos separados a las elecciones no lograremos nuestro objetivo. Solo unidos podemos hacer frente a un Gobierno totalitario. Necesitamos unión para conseguir las reformas electorales estándares. Además, debemos exigir la presencia de observadores nacionales e internacionales, y un Consejo Supremo Electoral neutral, cuyo trabajo sea verificable. La sociedad civil debe hacer esta demanda acompañada de los grupos de poder económico. Y si el Gobierno no accede, es hora de organizar un paro nacional indefinido.

Todos sabemos que el Gobierno se mantiene con los impuestos que los grandes contribuyentes entregan a la Dirección General de Ingresos (DGI). También sabemos que estos fondos son utilizados para la represión ciudadana y la violación de derechos constitucionales. Por consiguiente, están contribuyendo  indirectamente a esta represión estatal.  Basta de miedo, es hora de la desobediencia tributaria.

Es inaudito que con tantas personas capacitadas y preparadas, permitamos que continúe este Gobierno malévolo e incapaz. Llevo bastante tiempo esperando la democracia para Nicaragua. No es justo que heredemos este sistema político a las nuevas generaciones. Seríamos una generación mediocre si no lográramos cambiar nuestro rumbo.

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