Economía

Nicaragua “blanquea” salida de oro de Venezuela, según Douglas Farah

Exportaciones de oro crecieron más de 100% en ingresos, entre 2017 y 2020. Sector minero lo atribuye a altos precios internacionales del oro

Nicaragua forma parte de un esquema internacional creado para ayudar a Venezuela a burlar las sanciones estadounidenses, que fueron concebidas para bloquear las fuentes externas de financiamiento del régimen de Nicolás Maduro, asegura un reporte del investigador en temas de seguridad y crimen organizado, Douglas Farah, publicado en el Diario de las Américas, el pasado 11 de abril.

Desde el 19 de marzo de 2019, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, incluyó en su lista de sancionados a la Compañía General de Minería de Venezuela, (Minerven, administrada por el Estado venezolano), y a su presidente, Adrián Antonio Perdomo Mata, por “las operaciones ilícitas de oro que han continuado apuntalando al régimen ilegítimo del expresidente Nicolás Maduro”.

Medios independientes con sede en la nación sudamericana, como ArmandoInfo.com, también han señalado que Venezuela usa a algunos países vecinos para burlar las sanciones y colocar su oro en los mercados mundiales.

Oro venezolano en venta

Otros reportes de prensa muestran que la debacle económica del régimen venezolano es tan profunda, que se ha visto obligado a vender parte de su oro a una firma financiera ubicada en los Emiratos Árabes Unidos, además de otras ocho toneladas a una refinería de Uganda, entre las operaciones registradas.

Es en ese contexto, Farah apunta a la participación de Nicaragua, al decir que “hay muchos vuelos privados de Venezuela a Nicaragua”, y que “las exportaciones de oro de Nicaragua han aumentado notablemente, sin que la producción haya incrementado, además que no hay nuevas inversiones para desarrollar la extracción”.

El investigador cita datos oficiales del Centro de Trámites de las Exportaciones (Cetrex), que muestran un crecimiento de 51.6% en las exportaciones nicaragüenses de oro, en apenas tres años.

La información oficial indica que Nicaragua exportó 8013.2 kilos (o sea, poco más de ocho toneladas) de oro en 2017 y, para 2020, esa cantidad se había elevado para cerrar en 12 150.3 kilos, lo que implica un aumento de 4137.1 kilos, o sea 4.1 toneladas más.

“El gran crecimiento que vemos en los últimos tres años, se explica por los nuevos proyectos de inversión que está impulsando la industria”, aseguró a CONFIDENCIAL el presidente de la Cámara Minera de Nicaragua (Caminic), Sergio Murillo.

Esa inversión se calcula en unos 100 millones de dólares al año, y se reparte en los distintos distritos mineros donde se desarrollan nuevos proyectos como Rancho Grande, que comenzó en enero, o la incursión de Mako Mining, en la Mina San Albino, en abril, además que “ha crecido la minería artesanal”.

La tranquilidad de traficar con oro

Las sanciones estadounidenses en contra de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), lo que incluyó, a su subsidiaria Alba de Nicaragua S.A., Albanisa), limitaron aún más la capacidad de Caracas para colocar su petróleo en el mercado internacional, lo que aumentó su agonía financiera.

La tesis que expone Farah, también presidente de IBI Consultants LLC, es que el régimen de Nicolás Maduro encontró en la exportación de oro una vía de escape para burlar las sanciones, con la ventaja de que “es una operación fácil de ejecutar”, y las consecuencias, si los descubren, son mucho menores que las que tendría que enfrentar un traficante de drogas.

Sin lugar a dudas, estiman, es más seguro traficar con oro que con drogas.

“El riesgo es mínimo y hay una facilidad de operación”, señala Farah, además que “la cocaína es menos atractiva, porque hay necesidad de pasarla por el Caribe, que está bien monitoreado”, sin olvidar que “los precios del oro están más altos que los de la cocaína”, añade.

El destino de ese oro —además de los ya citados Emiratos Árabes Unidos y Uganda—, serían Irán, Turquía, y Rusia, aprovechando el valioso servicio que estarían facilitando personajes y Gobiernos de naciones como Guyana, Surinam, Colombia y… Nicaragua.

Farah dijo que Venezuela no reporta sus exportaciones auríferas porque están sancionados, pero recordó reportes de la prensa internacional informando de la llegada a tierra venezolana, de “aviones rusos, turcos… a veces lo hacen público como en 2018 o 2019, cuando apareció el primer ministro turco, diciendo que estaban llevando 70 toneladas”.

Un reportaje de ArmandoInfo, menciona la intención del Gobierno venezolano de “estrechar las relaciones con el régimen de Recep Tayyip Erdogan en Turquía, una alianza de estados que se asisten para burlar las sanciones financieras de Washington”.

Es público que Turquía envía alimentos a Venezuela que, en cambio, le envía cargamentos de oro.

“En los últimos meses, el gobierno de Maduro ha enviado más de 21 toneladas métricas de oro principalmente a Turquía sin la aprobación de la Asamblea Nacional”, dijo Marshall Billingslea, subsecretario para el Financiamiento del Terrorismo, del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, según un reporte Associated Press (AP), fechado en octubre de 2018.

Esas 21 toneladas estaban valoradas en unos 800 millones de dólares, que el país asiático pagó con 31 000 toneladas de alimentos y otras 120 toneladas de medicinas, para ayudar a suplir las necesidades de ese empobrecido país.

Caminic: El oro sí es “trazable”

Las exportaciones de oro de Nicaragua crecieron 51.6%, si se comparan los desempeños de 2017 y 2020, pero ese porcentaje se disminuye hasta 35.2%, al ver los datos de 2016, cuando se colocaron 8985.6 kilos en el siempre ávido mercado internacional.

“Si reviso los datos estadísticos de los últimos 10 años, el volumen de las exportaciones totales de oro ha crecido, en promedio, 8.8%”, detalló Murillo. Ese porcentaje cae hasta 7.9%, si el cálculo incluye únicamente los últimos cinco años.

La Cámara Minera y sus socios manejan información actualizada de sus operaciones, y desde 2016 a la fecha “tenemos estudios sobre el comportamiento de las inversiones, así como de las exportaciones de nuestros socios, y las del sector no metálico”, añadió.

Farah asegura que conversó con ejecutivos cuya actividad principal es el comercio con oro, los que le explicaron que “no es posible para ellos verificar el origen del oro que reciben. Si tiene 94% de pureza, puede pasar por aduanas, simplemente declarándolo, y se puede vender apenas salir del aeropuerto, para convertirlo en dinero rápidamente”.

“Nuestros socios son productores, lo que significa que tienen una concesión, permisos ambientales, etc., y la obligación de notificar a las autoridades las exportaciones que están realizando”, dijo Murillo.

Eso incluye reportar datos al Ministerio de Energía y Minas (MEM), la Dirección General de Ingresos (DGI), la Dirección General de Aduanas (DGSA), y al Cetrex.

Los miembros de la Cámara “son exploradores y exportadores, así que se puede mantener la trazabilidad del oro que exportan… y ninguno está importando oro. Tenemos identificada la trazabilidad y la debida diligencia”, aseguró recordando que las empresas que conforman la Cámara son responsables del 75% de las exportaciones de oro del país.

El 25% restante proviene de la producción artesanal, confirmó Guillermo Jacoby, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN).

Murillo dijo que, si bien leyó un artículo periodístico basado en los reportes de Farah, “no puedo verter una opinión al respecto, porque no se indica cuáles son los datos ni las fuentes. Es solo una referencia a la opinión de un investigador, pero sin datos, no podría verter opinión”, alegó.

Jacoby, después de consultar con el sector minero, dijo que “hay una relación bastante directa entre el incremento del oro, con la inversión que han hecho las empresas mineras, lo que justifica esos números”.

“Farah se mueve a nivel de teoría de conspiración, a veces usando datos fantásticos. La industria formal tiene unos elementos de trazabilidad enormes, que permiten saber cuál es el origen del oro”, argumentó.

Mucho, pero insuficiente

Si los volúmenes de oro exportados entre 2017 y 2020 crecieron 51.6%, el incremento en términos monetarios es mucho mayor: 106.4%, al pasar de 322.7 millones de dólares en 2017, a 665.9 millones en 2020.

“El volumen no ha aumentado tanto; lo que sí ha aumentado es el precio”, observó Jacoby.

La investigación de Farah menciona una conexión entre Venezuela y Surinam, para poder vender el oro de ese sancionado país, detallando que “lo artesanal sale por Colombia y Guyana, mientras que para lo formal, se usa a Nicaragua, porque tienen garantizado el apoyo de [Daniel] Ortega”, que supuestamente usa a algunos de sus embajadores en Europa para ‘engrasar’ la operación.

Todo ese esquema se justifica porque las entidades y empresas estadounidenses tienen prohibido comprar oro venezolano en el mercado internacional, y si lo convierten en dólares, ese dinero es decomisable. “Los extranjeros también pueden ser sancionados, si el oro o el dinero pasa por Estados Unidos”, detalló el investigador.

El secretario del Tesoro de ese país, Steven Mnuchin, prometió “perseguir agresivamente a los involucrados en el imprudente comercio ilícito de oro de Maduro, que está contribuyendo a esta crisis financiera, humanitaria y ambiental”.

Por su parte, una Resolución del Parlamento Europeo, emitida el 10 de julio de 2020, dijo sobre la situación humanitaria en Venezuela y la crisis migratoria y de refugiados, que “el oro se ha sacado de contrabando del país a través de canales irregulares para ser vendido e intercambiado ilícitamente en el extranjero” y pidió “una prohibición inmediata del comercio y la circulación de oro sanguinolento ilegal procedente de Venezuela”.

Todas esas presiones justificarían las sospechas de que existe —y funciona— el esquema que detalla Farah, mientras que la alianza entre Ortega y Maduro, facilitaría la operación del mismo, para ayudar a ‘oxigenar’ las menguadas finanzas del régimen de Caracas.

Consultado acerca de estos elementos que harían creíble las tesis de Farah, el presidente de APEN, Jacoby, señala lo que él considera una contradicción. “La investigación concluye que Venezuela gana más vendiendo oro que petróleo, lo que no es cierto. Los 600 millones de dólares que obtuvo Nicaragua por la venta de oro en 2020, no son nada para Venezuela”, argumentó.


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