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“En Venezuela el ganador político es el Gobierno”, afirma Datanálisis

Luis Vicente León: “Abstención fue gigante, pero la oposición está fracturada”. El reto de Capriles es articular la presión y la lucha electoral

“No soy muy optimista, y no creo que vamos a tener un cambio radical en los próximos dos o tres años”, advierte Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis y uno de los más respetados analistas políticos de Venezuela, al evaluar el impacto de las elecciones legislativas el domingo seis de diciembre, que le permiten al presidente Nicolás Maduro recuperar el control de la Asamblea Nacional.

En unos comicios cuestionados por la oposición, por la falta de garantías y transparencia y la inhabilitación de partidos y candidatos, se produjo una abstención del 70% del electorado, y con el respaldo de solo el 20% de los votantes inscritos, el chavismo logró 227 de los 251 diputados de la Asamblea Nacional.

“Desde el punto de vista político, el ganador termina siendo el gobierno”, afirmó León, porque a pesar de las denuncias de ilegitimidad, ahora controlará el parlamento.

“Ganó la propuesta de (Guaidó) de abstenerse. La pregunta es ¿Ajá, y ahora qué?… ¿Qué haces tú con esa abstención? ¿Cómo conviertes esa abstención en cambio?, cuestiona León.

El analista consiera considera que en 2021 el exgobernador del estado de Miranda y excandidato presidencial, Henrique Capriles, librará lucha para exigir la participación en la elección regional de gobernadores, “bajo la tesis de que la participación, aún en condiciones inadecuadas, le permite a la oposición colocarse en puestos de poder y visibilidad que pueden ayudar a una lucha a futuro”.

Sin embargo, “si va a ser exitoso o no —insiste en esta entrevista con Esta Noche y CONFIDENCIAL– no soy muy optimista, pero creo que eso va a pasar”.

El chavismo ganó con el apoyo del 20%

¿Cuál es resultado político de las elecciones legislativas que se llevaron a cabo el domingo en Venezuela? El Gobierno dice que ahora controla la Asamblea Nacional, y la oposición denuncia un fraude y una abstención masiva. ¿Quién es el ganador?

Desde el punto de vista político, el ganador termina siendo el gobierno, porque más allá del debate, el Gobierno controla lo que quería controlar, que es la Asamblea Nacional, que aún y cuando no sea reconocida por los países que no reconocen a Maduro, le permite validar la Asamblea con sus aliados: China, Rusia, Turquía, Irán, que son los países con los que él hace negocios, porque está sancionado. A él le interesa que sus aliados sientan que esa Asamblea le pueda validar los acuerdos petroleros, los acuerdos energéticos, de una manera más fluida. Pero lo segundo es más importante aún, esta elección exacerba la fractura en la oposición y también debilita un poco la posición de los aliados internacionales frente a la oposición institucional y al presidente interino Juan Guaidó.

La abstención fue gigante, por supuesto que dentro del chavismo deben estar preocupados porque lo que obtuvieron fue apenas un 20% de los votos totales del registro electoral permanente, como soporte para el chavismo.

¿Cuál fue el nivel real de abstención en esta elección?

Setenta por ciento. El chavismo, que movió cielo y tierra, que utilizó todos los recursos públicos, que presionó, chantajeó, amenazó, compró:  obtuvo solo el 20% del total de los electores, soportando sus diputados y ese es el momento quizás más débil de la revolución en su historia.

Uno podría decir que eso es un mensaje malísimo, y es verdad, pero eso es un detalle interno para el chavismo, el detalle concreto es que el 6 de enero ese Parlamento va a estar en el hemiciclo; más allá de que le pongamos el calificativo de ilegal, ilegítimo, abusador, yo tengo que cumplir obligatoriamente todas las leyes que esa Asamblea emita el 6 de enero.

Este resultado era previsible, no es ninguna sorpresa para nadie; la oposición argumentó que no existían condiciones para ir a una elección transparente y competitiva. ¿Esta fue una decisión unánime o solamente de liderazgo de Juan Guaidó? ¿Y cuál era la apuesta de la oposición, si esto es lo que iba a ocurrir?

No, no fue una posición unánime, al final terminó siendo unánime en el G4, que es un pedazo institucional importante de la oposición y dirigida por Juan Guaidó; pero había una oposición muy fuerte, que nunca estuvo de acuerdo en ir a un proceso de abstención, no porque no creyeran que la elección era viciada, todos están clarísimos de las condiciones inadecuadas de esa elección, pero muchos sienten que la lucha electoral, la lucha política, se tiene que dar en todos los tableros, incluso en una elección no competitiva;  porque cuando tú tienes, por ejemplo, el resultado que obtuviste, que te está diciendo que el 80% de los venezolanos no aceptaron la propuesta de votar por el chavismo, te da un poco de tristeza ver que hubo 80% de los venezolanos que se quedaron sentados en su sofá, rascándose la barriga, pensando que eso va a conducirlos a algún cambio; y en realidad, lo que ocurrió es que le entregaste por completo en bandeja de plata a Maduro, todo, que no moviste la gente a la calle, incluso, como excusa para la lucha, para construir un momentum  político,  como Bolivia contra Evo Morales, aunque, después se le esfumó; o como, por ejemplo, (Alejandro) Toledo en Perú frente a Fujimori.

Aquí no estamos hablando de la elección Capriles- Maduro, donde el país estaba dividido en dos partes iguales, y donde para Capriles era completamente difícil construir una lucha de calle, porque estabas luchando contra la mitad del país, eso era una batalla terriblemente peligrosa;  pero aquí estás hablando de 89-20, es decir, el fraude tenía que ser tan absolutamente magistral, con una gente en la calle, tú tenías una oportunidad de lucha.

Ganó la propuesta de abstenerse. La pregunta es ¿Ajá, y ahora qué?… ¿Qué haces tú con esa abstención? ¿Cómo conviertes esa abstención en cambio? Y entonces en dos meses, qué crees tú que va estar pasando con la popularidad de Juan Guaidó, que ya cayó, entre febrero del año 2019, de 61% a noviembre del 2020, a 30%.

El ciclo político de Juan Guaidó

La oposición está llamando una consulta popular. ¿Esto es un acto simbólico, o puede ser una plataforma para retomar la presión en las calles contra el Gobierno?

No hay ninguna forma de que tú retomes la presión de calle si no generas esperanza de cambio. Apenas el 16% de los venezolanos creen que la oposición es capaz de sacar a Maduro del poder el próximo año. Tú le estás pidiendo a la gente sacrificios: que salga, que se arriesgue, que lo metan preso, que lo maten, que le quiten las bolsas de comida o los bonos. O sea, eso es un sacrificio. Para tu pedir un sacrificio tienes que tener dos cosas, que no hay: primero, un liderazgo sólido que motiva a la gente, y Guaidó tiene 30% de aceptación popular, incluso otros líderes de la oposición, como María Corina Machado, que tiene una posición radicalmente distinta a él, tiene 27.8 %;  Capriles tiene 20 %; entonces, no tienes ahí un líder que los mueva.

Lo segundo, muy importante, no tienes esperanza, entonces, por qué voy a asumir yo un riesgo si no creo que va a funcionar. Tú mismo, como oposición, has destruido las estrategias: los  llamaste a marchar a destiempo,  y mataste la confianza en las marchas; los llamaste a luchar, y bueno, no funcionó; los llamaste a votar  y ahora les dices que votar no funciona; los llamas a abstenerse, y están viendo que la abstención no los conduce a ningún lado; trajeron hasta mercenarios, y los mercenarios eran como un comic terrible en el país.  Bueno. ¿Qué les estás diciendo? Les estás diciendo que huya o que se habitúe, eso es lo que está pasando en Venezuela en este momento.

¿El ciclo político de Juan Guaidó está llegando a su final?. ¿Puede Guaidó mantener su liderazgo sin el respaldo de la plataforma de la Asamblea Nacional, aunque algunos Gobiernos del mundo, la OEA, Estados Unidos y la Unión Europea, le sigan llamando presidente interino, sin que vaya a ser diputado de la Asamblea?

Ese es un escenario muy probable. La política siempre es muy relancina y cualquier evento puede cambiar el curso de las cosas. Guaidó no está destruido de inmediato. Porque al final de cuentas él está respaldado por Estados Unidos, en términos de la continuidad administrativa tiene una licencia institucional que se vence el 5 de enero; luego le van a dar una prórroga, un tanto heterodoxa, con la continuidad administrativa indeterminada,  sin que lo valide nadie, pero eso tiene tiempo finito.  Pero bueno, va a pedalear y al final, él tiene una licencia, aunque sea vencida, es mejor que los otros que no tienen ninguna licencia, la tienen que construir todavía, su representación institucional

Entonces, esa batalla está viva, Guaidó va estar todavía batallando, pero va a ser una batalla muy dura. Y creo que, él lo sabe, hoy mismo Guaidó ha anunciado que hay un riesgo de que él termine en el exilio, un riesgo de que lo persigan y lo intenten destruir, y yo creo que tiene razón porque para el Gobierno es sueño, ese gobierno en el exilio.

Para Estados Unidos de Biden, Guaidó se va a terminar convirtiendo en un problema, porque ¿cómo avanzo? El mejor escenario de Guaidó es que él recupere lo que ha tenido estos dos años, y que no le sirvieron para sacar a Maduro.

Por el otro lado, esa idea de cómo un Gobierno autoritario, sin el reconocimiento internacional no puede gobernar, como ocurre en el caso de Maduro, y estas elecciones no han tenido reconocimiento de la OEA ni de la Unión Europea ¿Maduro puede seguir en el poder sin legitimidad democrática, sin legitimidad internacional?

Absolutamente. Es que, además, lo hemos visto, estamos hablando en Venezuela como si estuviera nuevo, pues, que no reconocen a Maduro en el Congreso. ¡Por Dios! La Asamblea de Guaidó, desde el inicio, cuando no era Guaidó, cuando era Ramos Allup el presidente, el primer presidente, nunca pudo emitir una ley, que fuera de obligatorio cumplimiento, todas las rechazó el Tribunal Supremo de Justicia y después lo declaró en desacato; no hubo un acto administrativo de control o de auditoría, porque el Gobierno le tiró, lo que decimos en Venezuela, “tres trompetillas” a cada solicitud de esa Asamblea. Es decir, Maduro sustituyó ese vacío con la Asamblea Nacional Constituyente y con el Tribunal Supremo, y con eso gobernó.

¿El Tribunal Supremo de Justicia está reconocido por Estados Unidos y por la Comunidad Europea? No. ¿La Asamblea Constituyente está reconocida por Estados Unidos y por la Comunidad Europea, y por el Grupo de Lima? No. Y Maduro gobernó, ahí está;  no solo gobernó sino que te diría que hoy es más fuerte que en febrero de 2019.

El reto de la oposición

Pero está gobernando en medio de la peor crisis económica  de la historia de Venezuela, de una crisis humanitaria, y con un apoyo político del 20%. Has mencionado ese control institucional, pero también tiene también el apoyo de las Fuerzas Armadas. ¿Cuál es el pilar fundamental que le permite a maduro seguir en el poder?

El primero es la ausencia absoluta de articulación opositora para una lucha que permita presionar las negociaciones políticas, y creo que, sin tener la fuerza de negociación y tampoco mucha disposición de la negociación, bueno, tampoco la tiene el Gobierno, pero sin la fuerza de negociación, la oposición ha actuado de manera bastante prepotente pensando que es suficientemente fuerte para gritar duro desde Madrid, desde Miami, o desde Bogotá, y decir: ¡exigimos que Maduro se vaya! La pregunta es ¿o qué? O sea, tú le dices a Maduro: ¡Maduro, dame tu cabeza! Y la respuesta natural es: y si no, ¿qué?

Y bueno, ¿qué respondes? No hay respuesta. ¿Qué van a hacer una abstención?. No hay respuesta a qué hacer con las elecciones, no hay respuesta a cómo presionas la negociación, no hay respuesta a cómo te pones de acuerdo o tomas de decisiones. Entonces por ahora, todavía estamos muy lejos de la posibilidad real de que Maduro esté en peligro, creo ha sido una suerte,  para Maduro, la oposición.

El próximo año en Venezuela habrá elecciones de gobernadores; más adelante se abre una ventana para una posible convocatoria a un referéndum revocatorio del presidente. ¿Cómo se llega a una negociación? Si Maduro no puede ceder, ni negociar en frío, esto tendría que desembocar en el contexto de una gran presión nacional e internacional.

No soy muy optimista, y no creo que vamos a tener un cambio radical en los próximos dos o tres años, esa es mi percepción personal, pero te voy a dar un escenario posible para la pregunta.  En efecto, en el año 2021 vienen las elecciones de alcaldes y gobernadores; la oposición tiene alcaldes y gobernadores. Ellos, básicamente ahora, van a ir a esa elección; y,  además son actores que controlarán regiones, zonas, recursos.

La verdad, es que creo que Henrique Capriles va a terminar articulando una lucha fortísima para exigir la participación en la elección regional bajo la tesis de que la abstención te deja sin nada, y la participación, aún en condiciones inadecuadas, le permite a la oposición colocarse en puestos de poder y visibilidad que pueden ayudar a una lucha a futuro, y va a conseguir una cosa que no tenía en este momento, y es la Administración Biden.

La Administración Biden no cambia la posición frente a Venezuela, en términos del irreconocimiento a Maduro, Biden lo ha llamado dictador, y no hay ninguna posibilidad de que lo reconozca; y tampoco va a quitar las sanciones; en mi opinión, las sanciones personales son impecables; las sanciones económicas, petroleras, financieras, han sido bien decepcionantes, no solo en Venezuela sino en el mundo: en Cuba, en Irán, en Siria, en Norcorea, en Zimbabue, en Rusia, en China. Es decir, todo eso ha sido un desastre en la historia.

Pero, los matices que sí pueden ocurrir en la Administración Biden,  frente a Venezuela es que no teniendo Venezuela en la jerarquía que tenía con Trump, van a estar más interesados en ver el tema venezolano de manera multilateral y no de manera unilateral, y eso los va a acercar a la Unión Europea, al grupo de contacto, a los negociadores de Noruega, para buscar una soluciónque pasa por una negociación. Y creo que ellos van a romper el mantra de Trump y Guaidó, que es: fin de la usurpación, Gobierno de transición, para tener unas elecciones libres.

Europa tiene un mantra distinto: elecciones libres, elecciones libres, elecciones libres. Es decir, vamos a las condiciones electorales aunque Maduro esté en el poder, aunque no haya ningún cambio de Gobierno; o sea, vamos a tratar de penetrar los procesos para luchar internamente, porque de lo contrario nunca vamos a salir de esto. Ahí creo que el Gobierno Biden, digamos, juega un papel, que puede ser interesante; y lo segundo es, que los demócratas tienen mucho más interés en los temas humanitarios, y creo que ahí van a haber unas permeabilidades que pueden llegar a buscar negociaciones contra sanción por conseguir la posibilidad de flexibilizar, de alguna manera, el tema o la vida de los venezolanos, a cambio, quizás, de algunas mejores condiciones electorales.

Al salir el presidente Trump, ¿la oposición venezolana estaría esperando que sea la administración Biden o la Unión Europea, que de alguna manera ejerza esa presión frente al Gobierno de Maduro, o asumirán su responsabilidad, en el sentido de que la pelota más bien está en la cancha de Venezuela?

Ahí está el gran debate. El Gobierno interino, la oposición institucional, terminó completamente dependiente de la posición internacional: no tiene un aparato de lucha interno;  no tiene una articulación para defensa real de los derechos y de la democracia; no articula sus partidos;  además, al retirarse de los procesos electorales, debilita las maquinarias, las envejece, entonces muy difícil; entonces ha quedado dependiente de la posición americana, que es su aliado principal.

Y bueno, entonces, al final, claro, Estados Unidos, si te está diciendo que él te va ayudar, al final también quiere decidir qué es lo que vas hacer, y eso es lo que ha terminado ocurriendo, es decir, va decidiendo un poco qué es lo que tú puedes hacer y qué no puedes hacer; y bueno, eso también te aleja de la base de la pirámide. Creo que va a haber un reto sobre eso dentro de la oposición, me parece que María Corina (Machado) es tan dependiente como Guaidó, porque ella plantea la tesis de que la única forma de sacar a Maduro es que vengan los marines, y que la comunidad internacional saque por la fuerza al Gobierno venezolano. Ese como el clímax de la dependencia externa.

El único que está aquí más fuerte con el tema de rehabilitación opositora es Hennrique Capriles, bueno, también Henry Falcón, que participó en elecciones;  pero Capriles es, además, un actor muy sólido en los  grupos de alcaldes y gobernadores opositores existentes;  y acuérdate que él está en el partido más importante desde la Asamblea. Entonces creo que ahí va a haber un intento de rescate del liderazgo de Capriles, que va a ir más a la articulación interna y a la presión de negociación, buscando la ayuda internacional, pero no siguiendo la instrucción internacional sino utilizándola como condimento y apoyo de lo que estamos viviendo en este momento.

Si va a ser exitoso o no, regreso al principio, no soy muy optimista pero creo que eso va a pasar.

 


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