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El drama de las desapariciones: dolor, angustia y chantaje

CONFIDENCIAL contabilizó casi 30 desapariciones en lo que va 2021, la mayoría son niñas y adolescentes; la Policía “no hace nada”, reclaman

Jessica Briseyda Ramos está cenando sentada en una silla cerca de la entrada de su casa, ubicada en la comunidad San José, del municipio de El Cuá en el departamento de Jinotega, en el norte de Nicaragua. El sol todavía no se oculta. Son las 5:45 de la tarde del 26 de diciembre de 2020. Minutos después desapareció. “Fue como si la tierra se la tragara”, dice desconsolada su hermana, María Lourdes Ramos.

Ese sábado, la niña de 13 años se había despertado a las cinco de la mañana para ir cortar café con algunos familiares. Al regresar a casa se cambió de ropa y jugó un rato en el patio con su otra hermana de cinco años. Ambas están a cargo de María Lourdes, desde que fallecieron sus padres cuando estaban “pequeñitas”.

En su mente, la mayor de las tres hermanas, ha reconstruido esa escena una y otra vez. También los días anteriores a la desaparición. No hay nada que le haga explicarse qué pudo pasar. Esa tarde no escuchó ningún ruido. No sabe si salió o si alguien se la llevó de la casa. Pero sospecha que la secuestraron. “Es demasiada extraña su desaparición, desde entonces mi vida ha sido terrible”, confiesa.

María Lourdes está embarazada. Desde la desaparición de su hermana hace casi tres meses se le ha “complicado la panza”. Pero eso no ha impedido que recorra decenas de kilómetros en esa zona montañosa del país, buscándola. “No voy a parar hasta encontrarla”, repite.

En la casa además de las tres hermanas vive su esposo. “No nos metemos con nadie, no tenemos enemigos. Esto que nos están haciendo es terrible”, afirma.  Su hermana menor no quiere ir a clases “porque tiene miedo que se la roben como a Jessica Brisayda”.

“Lo peor es no saber nada. Esta angustia me está matando”

¿Estará bien? ¿Habrá comido? ¿La estarán golpeando? ¿Estará desesperada? Son algunas de las preguntas que María Lourdes se hace todos los días, a todas horas. También piensa cosas peores.

“Con esta tragedia que nos está pasando a veces me quiero morir. Me desespero. Ya no sé qué hacer. Me siento sola en esta lucha contra el tiempo por encontrar a mi hermana, a la que yo considero mi hija”, afirma.

Respira hondo. Guarda silencio. Continúa. “Es un dolor terrible. Solo quiero encontrarla pronto. Viva o muerta, porque lo peor es no saber nada. Esta angustia me está matando”, dice.

Jessica Briseyda Ramos - Desapariciones Nicaragua
Jessica Briseyda Ramos desapareció desde diciembre de 2020. Su hermana la sigue buscando desesperada. Foto: Cortesía

De inmediato, el día de su desaparición, puso la denuncia en la pequeña estación policial de la comunidad. El oficial solo les preguntó si tenía novio o si creían que se la había llevado algún enamorado. “Desde entonces ni siquiera vinieron a la casa a investigar”, lamenta.

A María Lourdes le indignó la falta de respuesta de las autoridades. Por eso decidió poner la denuncia en redes sociales. La Red de Mujeres del Norte “Ana Lucila”, la apoyó a viralizar su búsqueda. Sin embargo, la respuesta estatal sigue siendo el silencio.

Jessica Briseyda Ramos empezaría a estudiar su sexto grado de primaria este año. En las clases le iba bien. Nunca se quejaba de nada. “Es bien portada y feliz a pesar de que somos pobres”, valora su hermana.

Surgen aprovechados: acosadores y estafadores

La foto de la niña de trece años en el colegio, vistiendo una blusa rosada, un bluyín azul, sosteniendo una pequeña caja verde y sonriendo con los ojos cerrados ha circulado por toda Nicaragua.

Sin embargo, también la viralización de su caso ha servido para que personas inescrupulosas traten de aprovecharse de la desesperación de esta familia.

El teléfono de María Lourdes ha sonado muchas veces. Cada vez que suena corre a levantarlo con la esperanza que sea para darle buenas noticias sobre el paradero de su hermana. Pero en muchos casos es gente que inventa que la ha visto pasar por algún lugar o “que busca sacar algún tipo de provecho”.

Un par de hombres que le escribieron le empezaron a pedir fotos desnudas para darle a cambio información sobre donde estaba la niña. Ante la negativa empezaron a amenazarla de que le harían cosas a Jessica Briseyda si no les enviaba fotos y videos.

Otro hombre le pidió dinero a cambio de decirle donde tenían a la niña. María Lourdes pensó que era una estafa, como efectivamente lo era, pero cayó en la desesperación y le hizo un depósito a una cuenta bancaria.

Toda la información sobre estos acosadores y el estafador la tiene la Policía, pero tampoco ha hecho nada hasta ahora.

Casi treinta desapariciones en Nicaragua en lo que va de 2021

Un conteo realizado por CONFIDENCIAL, basado en reportes en redes sociales y medios de comunicación nacionales y locales, revela que de enero a la fecha han desaparecido al menos 29 personas en toda Nicaragua. La mayoría en Jinotega, Matagalpa, Managua y Madriz.

Casi todas las desapariciones son de mujeres y la mayor parte son niñas y adolescentes. Dos de ellas aparecieron asesinadas: Katring Ninell López Martínez, a quien intentaron violar y fue arrojada aún con vida a un sumidero el día que celebraba su cumpleaños 21, y Carmenza Hernández, de 18 años, asesinada a cuchilladas. Otras más han aparecido con vida. Pero de varias no se sabe nada.

Para Marycé Mejía, enlace nacional de la Red de Mujeres contra la Violencia (RMCV), el aumento de desapariciones en Nicaragua es “alarmante”. En un momento del año alertaron sobre dos a tres desapariciones de niñas y mujeres por día.

Sin embargo, lamenta que las autoridades gubernamentales no contabilizan la mayoría de las desapariciones, ni existe una oficina que lleve un monitoreo sobre las mismas. “A veces aparecen y no se sabe; o nunca aparecen y se deja de saber de los casos”, advierte.

La mayoría de desapariciones son reportadas en redes sociales como Facebook y Twitter. “Puede ser que las desapariciones sean la misma cantidad que otros años, pero cada vez más la gente prefiere buscarlas por su cuenta y con la solidaridad de la población ante la falta de acción del Gobierno”, critica Mejía.

Población empoderada ante una Policía “obsoleta”

Detrás de las desapariciones, sobre todo de niñas y adolescentes, hay historias de abuso, manipulación, secuestros, amenazas y engaños de hombres mayores o con relaciones de poder ante ellas, advierte Nancy Mora, de la Red de Mujeres del Norte “Ana Lucila”.

Pone como ejemplo que en años anteriores se decía sobre algunas desaparecidas: “se fue con el novio” o “se la llevó fulano”. Sin embargo, ahora apunta que la población está “más consciente” y “desnormalizando esas situaciones” que se tratan de una violación a los derechos humanos de las menores de edad.

Pero Mora denuncia que, por el contrario, la Policía sigue “estigmatizando” las desapariciones y preguntando “si se fue por su gusto”.

“Ellos siguen manejando un lenguaje obsoleto, no reconocer los derechos humanos de la ciudadanía. No preguntan lo que deben, no les interesa preguntar primero cómo ni dónde desaparecieron”, explica.

Por ello cree que la única “trinchera” para esas familias son las redes sociales, porque la Policía “culpa a las familias” y “no siempre les interesa resolver”.

Desapareció en Masaya y aparece en México

El 25 de febrero de este año fue terrible para Silvia Tórrez Gutiérrez. Empezó a anochecer y las horas pasaron sin que su hijo Yostin Tórrez, de 16 años, volviera a su vivienda, ubicada en el barrio José Dolores Bonilla. De inmediato empezó a buscarlo y no logró ubicarlo.

Al día siguiente algunos conocidos le dijeron que “lo vieron bajando a la laguna de Masaya por el sector del bajadero El Carmen” con un hombre llamado José Luis al que todos conocen como “el ladrón”.

Fue a buscar al hombre a su casa y tampoco lo encontró. El cuatro de marzo, desesperada, decidió publicar en su Facebook la foto de su hijo. Pasaron los días y la página de noticias locales “Masaya al día” hizo eco de su clamor.

Al pasar de los días, un amigo de su hijo le dijo que Yustin le había escrito desde una cuenta de Facebook diciéndole que estaba bien y que se encontraba en Guatemala. Pensó que se trataba de una broma, pero igual informó a las autoridades.

Yostin Tórrez - Desapariciones Nicaragua
Yostin Tórrez fue rescatado y está en un albergue en México. Su madre pide ayuda para poder traerlo de vuelta. Foto: Cortesía

Todos los días rezaba para encontrar a su hijo. Hasta que el nueve de marzo recibió un mensaje que le decía que su hijo estaba en México. No lo creía. Sin embargo, de la Casa Migrante le ofrecieron mostrárselo por videollamada.

“Lloramos juntos y me pidió perdón por haberse ido con engaños con ese hombre al que pienso denunciar”, insiste. Silvia ahora lamenta no tener dinero para volver a encontrarse con su hijo. Las autoridades tampoco se han acercado a saber sobre su caso, a pesar de que “se volvió viral por toda Masaya”.

“Cuando fui a exponer mi caso me dijeron que la oficial que lleva mi caso está de vacaciones y que vuelva”, comenta.

“Familias indefensas” y cero investigaciones

El responsable del Observatorio de Derechos Humanos de la Federación Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni), Marvin García, indica que una de las mayores limitantes “es la falta de información pública” sobre personas desaparecidas porque no hay un registro anual de casos.

“La mayoría se conocen por medios de comunicación y ahora por redes sociales, pero las autoridades no brindan información sobre estos casos y solo responden dependiendo de la dimensión del caso, de si se vuelve viral o no”, detalla.

Para García, ese trato es “injusto” y la incertidumbre que viven las familias y la misma población muchas veces “queda en el limbo”. Por ello, son conscientes de que “una gran cantidad” de desapariciones “queda en el anonimato”.

La psicóloga Olga Moncada, de la Red de Mujeres del Norte “Ana Lucila”, detalla que en lo que va del año han conocido al menos de tres casos en que las familias decidieron no interponer denuncia, ni publicarlo en redes sociales “porque reciben amenazas y tienen temor”. En una de esas desapariciones, el secuestrador era un policía.

“Nosotras les damos acompañamiento emocional y nos hemos dado cuenta que en muchos casos, cuando encuentran a las niñas y adolescentes, vuelven a sus casas bajo amenazas, golpeadas, abusadas y con traumas”, explica.

Autoridades ignoran denuncia por secuestro de Zeneyda

A las cinco de la tarde del viernes 12 de febrero de 2021, Zeneyda del Carmen Valle Ramírez salió de la reunión de padres de familia del Instituto Nacional de Jalapa, en Nueva Segovia. Varias maestras se despidieron de ella y la vieron tomar un taxi blanco. Iba rumbo a su casa, donde la esperaban su esposo y sus dos hijos. Pero nunca llegó.

Poco después el teléfono de su hijo Jorge, de 16 años, empezó a sonar. Se quedó mudo cuando escuchó a su madre desesperada gritando: “ayudame hijo, ayudame no sé donde estoy”. Contó rápidamente que le habían vendado los ojos y que la habían secuestrado. De pronto la llamada se cortó.

Cuando intentaron devolver la llamada el celular sonaba apagado. Y así suena desde ese día cuando todos los días su hermana Hazel Valle la llama. “Estamos desesperados, porque mi hermana nunca se iría y dejaría a sus dos hijos”, insiste.

Zeneyda Valle - Desapariciones Nicaragua
Los hijos, el esposo y la hermana de Zeneyda Valle han exigido que la Policía actúe tras su secuestro. Foto: Cortesía

Al día siguiente a su desaparición, Hazel junto a Jorge Valle Quiroz, esposo de Zeneyda, fueron a poner la denuncia en la Policía. Desde el principio sospecharon que el secuestrador es Fabricio Sánchez, un hombre que se obsesionó con ella y al no ser correspondido les ha hecho daño.

En noviembre del año pasado les incendiaron una casa que tenían en una comunidad llamada “La Jungla”. Un mes después le prendieron fuego a una finca. De eso también la familia, incluyendo Zeneyda, culpó a Fabricio. Tampoco la Policía investigó nada.

“Mi hermana vivía atemorizada, porque ese hombre enfermo se enojó cuando ella lo rechazó y sabía que estaba detrás de ella y su familia”, relata Hazel.

En la Policía se encontraron con la madrastra del hombre, quien niega que Fabricio sea culpable. Incluso llamó por teléfono a su hijastro y contestó Zeneyda quien brevemente respondió: “Solo Dios y yo sabemos lo que estoy sufriendo, pero todo esto lo hago por mi familia y por mis dos hijos”. De inmediato cortó.

Para la Policía fue prueba suficiente de que Zeneyda se fue por su gusto. Para su esposo y su hermana es la muestra que ella está con él bajo amenaza.

“Seguramente la está amenazando de hacerle algo a mis sobrinos, eso es lo que a mí me quedó claro cuando escuché su voz”, insiste Hazel.

Policía no hace nada, dicen que “se fue por su gusto”

Cuando Hazel ha llegado a la Policía a insistir sobre el paradero de su hermana le respondieron que ella “se fue por su gusto”. Sin embargo, tampoco las autoridades le han dado “alguna prueba de vida”. “Ni una foto, ni un video, ni un audio… simplemente nada que nos tranquilice”, reclama.

“Ellos argumentan que mi hermana es una mujer mayor de 34 años y que no es una niña para estar contra su voluntad. Pero ni siquiera sabemos dónde está”, denuncia.

Sus hijos dejaron de ir a clases. Están tristes esperando volver a su madre. Lo que más le duele a Hazel, lo que hace que su voz se quiebre y se ponga a llorar del coraje, es que los policías le digan que la desaparición de su hermana es “porque se fue con su gusto”.

“Aquí muchas mujeres son secuestradas, desaparecidas, violadas, asesinadas y nadie hace nada por ellas. ¿Si lo que pasa con mi hermana les pasara a sus hijas o a sus esposas, seguirían pensando que se fue porque quiso?”, les ha cuestionado Hazel a los policías.

La pregunta resuena en la estación. Escuchan, pero nadie contesta. Para Hazel: “su silencio los condena”.


Las desapariciones en 2021

Siguen sin aparecer

  1.  Zeneyda del Carmen Valle. (34 años). Desapareció en Jalapa, Nueva Segovia el 12 de febrero. Sigue desaparecida.

Fueron asesinadas

  1. Katring Ninell López Martínez. (21 años). Desapareció en Jalapa, Nueva Segovia, el 10 de enero, el día de su cumpleaños. Fue asesinada ese mismo día. Su cuerpo se encontró seis días después.
  2.  Carmenza Hernández. (18 años). Desapareció en Río Blanco, Matagalpa, el 5 de febrero. Su cuerpo fue encontrado dos días después.

Fueron encontrados

  1. Génesis Aguilar. (15 años). Desapareció en Diriamba, Carazo, el 5 de enero. Fue encontrada dos días después.
  2. Leydi Lisbeth Palacios (27 años). Desapareció en camino a Bluefields, el 5 de enero. Fue encontrada el 1 de febrero.
  3. Abril Juárez Castellón (13 años). Desapareció en Jalapa, Nueva Segovia, el 11 de enero. Encontrada el 15 de enero.
  4. Esteyling Vanessa Gómez Herrera. (13 años). Desapareció en Jalapa, Nueva Segovia, el 14 de enero. Encontrada el 20 de enero en Honduras tras ser secuestrada.
  5. Mario Largaespada (13 años). Desapareció en Managua el 24 de enero. Encontrado un día después.
  6. Joselyn Sánchez Castro (23 años). Desapareció en Estelí el 7 de febrero. Encontrada el 19 de febrero.
  7. Yurielka Cárcamo. (15 años). Desapareció en Somotillo, Chinandega, el 13 de febrero. Secuestrada por un pastor evangélico. Fue encontrada, aunque su familia no quiso revelar su paradero.
  8. Marcela Escobar García. (33 años). Desapareció en Managua, el 13 de febrero. Encontrada un día después.
  9. Keyla Jiménez Tenorio. (16 años). Desapareció en Managua, el 14 de febrero. Encontrada cuatro días después.
  10. Isaura Sarmientos Morales. (14 años). Desapareció en Managua el 14 de febrero. No fue posible conocer cuándo fue encontrada.
  11. Alexa Mendieta. (13 años). Desapareció en Managua el 15 de febrero. Encontrada cinco días después.
  12. Maryeling Maricela Cano Marín. (12 años). Desapareció en Matagalpa, el 19 de febrero. Encontrada el 23 de febrero.
  13. Nubia Alvarado Calderón. (12 años). Desapareció en Las Sabanas, Madriz, el 13 de febrero. Encontrada el 24 de febrero.
  14. Lilli Jahel López. (21 años).  Desapareció en Matagalpa, el 23 de febrero. Encontrada dos días después.
  15. Alex García. (15 años). Desapareció en Masatepe, Masaya, el 24 de febrero. Encontrado el 1 de marzo.
  16. Itzamara González. (26 años). Desapareció junto a su hija en Jalapa, Nueva Segovia, el 24 de febrero. Encontradas el 1 de marzo.
  17. Anielka Quiñónez, hija de Itzamara. (7 años).  Desapareció junto a su madre en Jalapa, Nueva Segovia, el 24 de febrero. Encontradas el 1 de marzo.
  18. Yostin Torrez. (16 años). Desapareció en Masaya el 25 de febrero. Encontrado en México tras ser secuestrado, el 9 de marzo.
  19. Gemma Pizzi Parrales. (30 años). Desapareció junto a sus dos hijos en Matagalpa, el 27 de febrero. Encontrados el 14 de marzo.
  20. Katherine Massiel Aguinaga Pizzi. (9 años). Desapareció, junto a su madre y hermano, en Matagalpa, el 27 de febrero. Encontrados el 14 de marzo.
  21. Samuel Aguinaga Pizzi. (5 años). Desapareció, junto a su madre y hermana, en Matagalpa, el 27 de febrero. Encontrados el 14 de marzo.
  22. Haniel Alexander Almanza. (11 años). Desapareció en Matagalpa, el 3 de marzo. Encontrado el 9 de marzo.
  23. Dayana Canales Calderón. (14 años). Desapareció en Chichigalpa, Chinandega, el 12 de marzo. Encontrada el 21 de marzo.
  24. Teresa Abigail Gómez. (13 años). Desapareció en Chinandega, el 24 de marzo. No fue preciso conocer cuándo fue encontrada.
  25. Samuel Esquivel García. (8 años). Desapareció en Santa Teresa, Carazo, el 2 de abril. Fue encontrado el mismo día.
  26. Adriana Gutiérrez López. (13 años). Desapareció en Diriamba, Carazo, el 2 de abril. Fue encontrada.

 

 


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