Política

Régimen encarcela en el Chipote al exembajador Edgar Parrales

Civiles se llevaron a exdiplomático cuando se dirigía a hacer una gestión bancaria. Le dejaron pasar medicinas y agua, afirman fuentes familiares

El exrepresentante de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) del Gobierno sandinista en los años ochenta, el exsacerdote Edgar Parrales, un valiente analista político usualmente consultado por los medios de comunicación, fue capturado este lunes por civiles y se encuentra actualmente en la cárcel de El Chipote, informaron fuentes cercanas a su familia.

Parrales tiene 79 años, es una de las fuentes más versadas en los temas religioso y diplomático y solía brindar sus opiniones sin ocultar su identidad, tal como hacen otros expertos para resguardar su seguridad en medio de la escalada represiva instaurada por el régimen de Daniel Ortega desde mayo pasado.

El día de su arresto, su esposa Carmen Dolores Córdova dijo que el analista fue detenido, cuando salió de su casa en Los Robles para hacer una gestión en el Banco de América Central (BAC). “Fue como a las dos de la tarde, él gritó me están llevando contra mi voluntad”, sostuvo.

De forma breve, ella explicó entonces que la detención es “una bomba” para la salud de su esposo, quien debe tener cuidados con su alimentación, porque hace diez años fue operado del intestino grueso. Córdova aseguró que, si él deja de comer, se descompensa.

Fuentes cercanas a la familia de Edgar Parrales comentaron que al exembajador lo revisó un médico para confirmar los padecimientos de salud que reportaron luego que fue detenido. También que les dejaron llevarles medicinas y agua.

Estaba bajo vigilancia

La esposa del exembajador confirmó además que desde hace meses la casa de ambos está bajo vigilancia del orteguismo. Este martes fue imposible localizarla, pero las fuentes cercanas a su familia dijeron que en la cárcel policial le aceptaron sus medicamentos, agua y supuestamente lo había visto un médico.

El viernes pasado, Parrales dio una entrevista a CONFIDENCIAL donde analizó la última decisión del Gobierno de quitarle la decanatura del cuerpo diplomático al Nuncio Apostólico Waldemar Stalisnaw Sommertag, lo que el experto eclesiástico consideró una afrenta a la Iglesia católica, “un acto de revanchismo”.

“Como la Conferencia Episcopal tiene una actitud, no de confrontación con el Gobierno, sino de defensa de los valores éticos, morales y cívicos que van en consonancia con la religión y prácticamente la comunidad internacional los ha venido cercando (al Gobierno), entonces ellos están molestos”, dijo Parrales en esa entrevista refiriéndose al Ejecutivo.

La decisión de quitarle la decanatura al representante del papa Francisco en Nicaragua, Ortega la hizo posible a través de la reforma del protocolo del Estado, lo que ordenó a través del decreto 21-2021.

Parrales también se refirió en otros medios a las consecuencias que podría traer al país la salida de Nicaragua de la OEA, tal como planteó recientemente el canciller Denis Moncada. El proceso dura dos años y más bien allana el camino a la suspensión del país en el organismo, según expertos consultados por CONFIDENCIAL.

El analista se suma a los 41 detenidos desde mayo pasado, previo a las votaciones irregulares de noviembre, gracias a las cuales Ortega se agenció un cuarto período consecutivo, eliminando la competencia política al apresar a siete precandidatos presidenciales.

Reacciones nacionales e internacionales

La detención del ex embajador provocó reacciones de organismos de derechos humanos nacionales e internacionales. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) urgió su liberación, mientras denunció que su vida corre peligro.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), adscrito a la OEA, a través de su mecanismo de seguimiento a Nicaragua condenó la detención y urgió al Estado a respetar la libertad de expresión, cesar las detenciones arbitrarias, liberar a las personas detenidas y restablecer el pleno goce de los derechos civiles y políticos de los nicaragüenses.

José Miguel Vivanco, director de la división para las Américas de Human Rights Watch, denunció a Ortega en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter y pidió que la OEA evalúe de manera urgente la suspensión de Nicaragua.

Por su parte, Erika Guevara Rosas, directora regional de Amnistía Internacional, lamentó que el régimen de Nicaragua continúe con su ataque, después de la “simulación electoral” del domingo siete de noviembre, lo que se evidencia con la denuncia de la carta de la OEA que hizo Nicaragua y la detención arbitraria de Parrales.


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