Política

Oposición: El 7 de noviembre se consumará la farsa electoral de Ortega

Jesús Téfel y Eliseo Núñez: Votaciones sin credibilidad enfrentarán el rechazo ciudadano

Faltando una semana para que el régimen de Daniel Ortega realice unas elecciones presidenciales y legislativas, excluyendo la participación de los candidatos y partidos opositores,  el rechazo generalizado de la ciudadanía a este proceso sin legitimidad se confirma en una encuesta realizada en octubre por la firma costarricense CID Gallup, contratada por CONFIDENCIAL

De acuerdo a la encuesta realizada telefónicamente en octubre en una muestra de 1019 personas a nivel nacional, el 78% de los nicaragüenses considera que la reelección del caudillo sandinista es ilegítima, sin la participación de la oposición, mientras que un 67% de la población dijo no tener  interés alguno en los partidos políticos, incluidos en la boleta electoral. Sin embargo, el 55% afirmó que tienen mucho o algo de interés en participar en las votaciones de este 7 de noviembre.

Para el miembro de la Unidad Nacional en el exilio, Jesús Téfel, esta tendencia refleja que las personas mantienen la idea que para lograr cambios de gobierno, se necesita participar en las elecciones,  pero en el contexto actual, también significa que un importante sector de las población no pretende participar en  las votaciones como protesta ante el estado policial y autoritario impuesto por el Frente Sandinista y el caudillo Daniel Ortega.

Téfel, junto al exdiputado liberal y analista político Eliseo Núñez, participaron en un panel en el programa Esta Semana, sobre los resultados principales del estudio realizado por CID Gallup. Ambos coinciden en que Ortega no permitirá ningún tipo de acto que refleje el repudio a este proceso de votaciones.

Téfel y Núñez hablaron sobre los posibles escenarios políticos para Nicaragua luego de las elecciones del 7 de noviembre, y también, el futuro del Frente Sandinista como partido, encaminado por el mismo Ortega como una extensión política de una nueva dictadura familiar, al estilo de los Somoza.

Los resultados de esta encuesta que se hizo hace dos semanas refuerzan una tendencia que advirtió CID Gallup en septiembre; hay una caída de la simpatía del FSLN, un registro muy bajo por los partidos que están en la boleta electoral. Sin embargo, el 50% de los encuestados dice que es muy probable que votará el 7 de noviembre, ¿cómo interpreta estos resultados la oposición que está llamando a la gente a quedarse en casa?

Jesús Téfel: En la mentalidad de la ciudadanía cambiar a un gobernante se hace a través de las elecciones. Entonces la gente ya tiene claro que vienen elecciones y tiene que ir a votar, es lo lógico. Y aquí lo que se está buscando más bien, es que la ciudadanía entienda que quedarse en casa, es mejor que ir a votar. Aunque ir a votar obviamente es un derecho. La misma encuesta dice que hay un respaldo bajísimo hacia el Frente Sandinista, o sea que no es que quieren ir a votar para reafirmar al Frente, quieren ir a votar para cambiarlo. Entonces lo que se está brindando son opciones distintas de cómo alguna gente lo ve más viable respecto de este cambio, y lo que vemos es bastante dividido, entre 50/50. Yo he tenido este diálogo con un montón de gente de las organizaciones en las que participo y la gente creía que había que ir a votar y anular el voto, pero el debate va ganando, creo yo, hacía más bien quedarse en casa, y es lo que creo que va a terminar de suceder.

La misma encuesta dice que si se registrarán los candidatos de la oposición que están en la cárcel, el 65% votaría por ellos y el 17% únicamente por Daniel Ortega, pero ellos no están en la boleta electoral, los que están en la boleta electoral son el PLC, el PLI, ALN, Camino Cristiano y el APRE, ¿Pueden estos partidos colaboracionistas aprovechar el vacío de la oposición o hay un voto sólido de rechazo a ese voto para quedarse en casa?

Eliseo Núñez: Bajo ninguna circunstancia el Frente va a dejar que sean válidos los votos que se depositen, ya sean nulos, ya sea a favor de un partido zancudo, o en contra de ellos o de cualquier otra forma. Es un ejercicio inútil de parte de estos partidos el ir,  porque lo que ellos tienen es una asignación que le va a dar el Frente Sandinista. Yo lo que creo es que la gente ya ha identificado que lo que el Frente está queriendo nada más es que vayan a hacer la fila para votar. Entonces ahí es donde se refleja el miedo de la gente que dice, voy a ir a hacer una fila porque me van a obligar, porque van a pedirme que tenga el dedo marcado, por una serie de cosas que están ahí.

La mayoría de la población, entre el 76% hasta el 78% dice que la reelección de Ortega no tendrá legitimidad, sin la participación de la oposición. ¿Cómo se traduce esto en un reclamo político, quién habla por la oposición hoy en Nicaragua bajo un estado policial?

Jesús Téfel: Es un hallazgo importante porque siempre hemos visto que la comunidad internacional dice que no va a tener legitimidad, que no lo va a reconocer, pero esto es una muestra de que la gente no lo va a reconocer. La mayoría de la población, una franca mayoría, está rechazando a Ortega. En Nicaragua hoy en día es bien difícil que los liderazgos de la oposición se pronuncien a lo interno. Obviamente ya ha habido declaraciones conjuntas de muchas organizaciones opositoras que declaran que este proceso es ilegítimo, que no se debe reconocer los resultados. Las organizaciones de oposición van aprovechar la libertad que el exilio les proporciona para hacer un esquema de denuncia. Y tiene que ser hacia fuera y hacia adentro. Hay que aprovechar los pocos medios de comunicación independientes que quedan circulando en Nicaragua y llegarle a la gente con mensajes. No ganas nada solo diciendo que Ortega es ilegítimo.

En ese 78%, que dice que esta reelección no tendrá legitimidad, están incluidos empleados públicos que están siendo cooptados para votar, que tienen que mostrar al día siguiente o ese mismo día la mancha en su dedo. También pobladores de los barrios que están bajo vigilancia y otros sectores que no están organizados en las redes de la oposición, sectores de la sociedad civil o que están vinculados con otro tipo de actividad económica y gremial ¿Cómo se manifiesta este rechazo a una reelección sin legitimidad en términos políticos?

Eliseo Núñez: En Nicaragua no hay un ambiente electoral y ni siquiera virtual como lo ha querido imponer la dictadura, simplemente la gente lo está rechazando. Ortega ha colapsado el sistema electoral y la gente lo entiende. Ese 78%  que lo rechaza no solo se refleja en el sistema electoral, sino también en la gente yéndose a vacunar a Honduras, porque no confía en Nicaragua, se refleja también en la gente en la fila de la vacuna, incluso dentro de Nicaragua, las inconformidades que se expresan. Ortega está en bancarrota política. No consigue tener apoyo popular y su único sostén sigue siendo lo que he venido diciendo durante años. Él lo que necesita son cinco a 10 000 hombres que estén dispuestos a morir y matar por él y eso es lo que tiene en la Policía.

reformas electorales orteguistas

Las elecciones en Nicaragua están previstas para noviembre. El FSLN refleja en sus cuentas pocas luces sobre los desembolsos recibidos por el CSE en concepto de reembolsos electorales. // Foto: Archivo | Confidencial

Hay otro tema clave también sobre esta crisis y es lo que dice la gente sobre los presos políticos: en primer lugar que no  cree la mayoría a los comunicados fabricados por la Fiscalía y por la Policía sobre las causas de estas detenciones y el 65% respalda la demanda de liberación de los presos políticos y la anulación de los juicios. En este momento el tema de los presos políticos, ¿hay un movimiento nacional para exigir esta demanda o está en manos de los propios familiares de los presos políticos únicamente?

Jesús Téfel: El tema de las libertades es uno de los puntos de consenso de las fuerzas opositoras en abogar por la liberación de los presos políticos. Lo que moviliza la energía internacional de respaldo, es la liberación de los presos políticos. Es una causa que genera bastante confluencia en la gente. Entonces sí hay un movimiento de cara a la liberación de los presos políticos, acompañado de las otras demandas de la recuperación de la democracia en Nicaragua. Los familiares tienen el estandarte, porque tienen la autoridad moral al velar por sus familiares. Tenemos también un deber moral de acompañar a las personas, a los familiares y  llevar en paralelo la lucha por la democracia y la lucha por su liberación.

Pero hay presos políticos del sector empresarial. El propio presidente del Cosep y el expresidente del Cosep están en la cárcel, no se escucha un clamor por su liberación. Y por el otro lado hay sacerdotes que se pronuncian abiertamente por la liberación de los presos políticos, pero tampoco hay una demanda nacional o no se percibe, de la Iglesia católica, de la Iglesia evangélica. 

Eliseo Núñez: La Iglesia católica sí ha hecho una demanda sobre la liberación de los presos políticos en los distintos estamentos que tiene la Iglesia católica, incluyendo las comisiones de paz que tienen, hasta señalar en comunicaciones oficiales de la Conferencia Episcopal. Se ha visto en los púlpitos también hablar por los presos políticos. En el caso del Cosep yo auguro que el camino que va siguiendo el Cosep es una división silente, que no va a tener una expresión pública, pero muchos empresarios, muchas cámaras se van a desactivar, van a dejar de estar yendo a las reuniones porque el actual liderazgo del Cosep da la impresión de que va a caminar, inexorablemente, hacia reeditar el diálogo y consenso que tenían antes del 18 de abril (2018). Pareciera incluso que la captura del presidente y el vicepresidente Cosep fueron calculadas para dejar el consenso en manos de personas que tienen mayor afinidad con el régimen y que pueden caminar en este sentido. Yo no miro una expresión vocal de parte de personeros del Cosep en contra de esta jugada del Gobierno, pero sí creo que muchos empresarios, simplemente se van a desactivar como lo hizo Lucy Valenti  y van a haber otros más, porque inexorablemente vamos a un intento de parte de este sector de los empresarios a buscar un diálogo y consenso, justificándose con la salida de los presos políticos.

¿Cómo vislumbran el escenario del 8 de noviembre? Ya se conoce de antemano cuáles serán los resultados, ¿a qué apuesta el movimiento prodemocracia en Nicaragua: a la presión de la comunidad internacional o tienen una estrategia para presionar por la suspensión del estado policial?

Jesús Téfel: Yo creo que el ocho (de noviembre), es un día donde la gente va a ver la concreción de esta farsa en los resultados que va a presentar el régimen y va a haber mucha indignación. La mayoría de la población no quiere a Ortega y que lo vean con una mayoría declarada por su Consejo Supremo Electoral, va a generar mucha indignación, sin duda. Esa indignación de la población habrá que ver en qué se cataliza, con qué acciones, si la gente rompe el cerco de la censura que tiene ahorita Ortega. Por otro lado, está la parte de la incertidumbre de cómo va a desatar la represión Ortega, porque siempre que se le asesta un golpe, que los sancionan, se desata una respuesta. Eso es importante también tomarlo en cuenta. Hay que estar alerta de lo que vaya a suceder en esos días y definitivamente hay que empezar a ver cómo desde afuera empiezan a declarar uno a uno los Gobiernos amigos de las democracias que van a estar atentos.  Hay que ver qué expresiones de presión se inician en el exilio que es donde se puede, de alguna manera, movilizarse y hacer demostraciones de repudio a Ortega y ver de qué manera la gente de Nicaragua que no puede hoy en día salir a protestar, siente que hay un respaldo.

¿Puede la presión de la comunidad internacional tener una incidencia en el control político interno que hoy tiene la dictadura en Nicaragua?

Eliseo Núñez: En el corto plazo no. En el largo plazo evidentemente Nicaragua no es un país que pueda vivir aislado como Corea del Norte. Nicaragua es un país que no tiene ese cordón umbilical con ningún otro país. Rusia está aprovechando un conflicto que Ortega ha creado con los Estados Unidos para colocarse estratégicamente acá, pero nosotros vemos que los rusos no representan una cantidad de dinero que pueda sostenerlo. Ortega está haciendo una muy mala apuesta con el aislamiento internacional. Definitivamente el país no se merece eso, sin embargo, Ortega es el que está llevando al país a esta debacle. 

Pero, principalmente, Ortega está llevando a la debacle a su partido, al Ejército y a la Policía, los está llevando a estrellarse y ellos pareciera que han consentido esto. Incluso Ortega ya empezó con fuerza el proceso de sucesión familiar y el Ejército, la Policía y la base sandinista aparentemente están contentos con una sucesión familiar al mismo estilo de los Somoza, que es lo que está ensayando Ortega con su esposa. 

Nicaragua tiene un problema que remover para poder solucionar los otros problemas, el problema que tiene que remover es Ortega y su régimen. A partir de ahí se tienen que solucionar un montón de problemas que tienen que ver con la pobreza existente, con un país inequitativo, con un país que necesita gente que lo gobierne, que se preocupe porque la gente prospere y no que se preocupe por cuánto tiempo se va a mantener en el poder.


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