Política

Obispos denuncian “brutalidad de tiranos”, familias que lloran y se van al exilio

Obispos Rolando Álvarez y Silvio Báez lamentaron situación de familias nicaragüenses víctimas de la represión y otras obligadas al exilio

Dos obispos de la Iglesia católica lamentaron este domingo la situación de las familias, unas que lloran a “causa de la brutalidad de los tiranos”, y otras porque todos sus miembros se exiliaron y se convierten en “productos de exportación” con sus remesas.

“No podemos ignorar el sufrimiento de tantas familias debido al miedo en el que viven, el asedio, la falta de trabajo, hoy muchas de nuestras familias carecen de los medios básicos para obtener mínimamente el pan”, dijo el obispo de Matagalpa Rolando Álvarez.

El jerarca católico lamentó la “migración forzada” durante sus reflexiones que fueron sobre la lectura bíblica de las bodas de Caná, a la que se refirieron. Para él, la familia es el tema más importante de la comunidad cristiana, porque ahí es donde se transmiten valores y es la célula de la sociedad.

Por eso, el obispo recalca que la familia necesita de estabilidad, seguridad, ser protegida por la sociedad, pero contrario a eso lo que ven es que abandonan sus pertenencias, sus afectos y sus derechos para iniciar un camino—una caravana— donde reina la incertidumbre.

La mención a las caravanas se da un día después que se divulgó la salida desde San Pedro Sula, en Honduras, de una agrupación integrada por 600 personas, entre hondureños y nicaragüenses, que se dirigen a Estados Unidos en búsqueda de una mejor vida.

El soldador hondureño Olvin López explicó a los medios internacionales sobre esta nueva caravana que “la mayoría de este grupo son ciudadanos nicaragüenses que huyen del régimen de Daniel Ortega, cruzaron por puntos ciegos” para integrarse a la movilización.

El año 2021 fue récord para los nicaragüenses que se fueron del país con un registro de 72 192 aprehensiones en la frontera con Estados Unidos, mientras Costa Rica recibió 52 928 solicitudes de refugio, según datos oficiales de ambos países.

La “crueldad de los tiranos”

El obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, se centró en describir a las sociedades donde falta la alegría, que son las mismas “cuando hay dominadores y víctimas, cuando se impone la crueldad como estrategia para conservar el poder”.

Tanto Álvarez como Báez son conocidos por su compromiso con la defensa de los derechos humanos y la democracia, y han sido objeto de campañas de desprestigio de parte del régimen de Nicaragua.

Báez ofició la misa desde la iglesia Santa Agatha, en Miami, Florida, que se ha convertido en el punto de encuentro de la comunidad nicaragüense con el jerarca religioso, quien se encuentra en el exilio desde 2019 por decisión del papa Francisco, quien ordenó su salida después que este recibió amenazas de fanáticos sandinistas.

La falta de alegría en la sociedad, según Báez, ocurre porque se vive con miedo a causa de la represión violenta y los discursos mentirosos y amenazadores. “Cuando se llora en las familias a causa de la brutalidad de los tiranos”, señaló.

Nicaragua vive una grave crisis de derechos humanos, una de las peores del continente. Tras la masacre de 2018, en que fueron asesinadas 355 personas y se comprobó el excesivo uso de la fuerza del Estado, Daniel Ortega y Rosario Murillo se aferran al poder, argumentando sin evidencia que fueron víctimas de un intento de golpe de Estado.

El régimen nicaragüense ha conculcado, sin embargo, los derechos civiles de los nicaragüenses y mantiene a más de 160 presos políticos en total aislamiento, pese a las peticiones de la comunidad internacional de que los libere de inmediato y que restablezca los derechos de la ciudadanía.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), adscrita a la OEA, que investigó las violaciones de derechos humanos cometidas por el Estado en 2018 afirmó que 100 000 personas se fueron al exilio para resguardar su seguridad. Otro grupo del mismo organismo sostuvo que durante los hechos violentos contra los opositores se cometieron delitos de lesa humanidad.

Báez recordó que la falta de alegría se evidencia cuando “está ausente la serena y humilde voluntad política de escuchar, dialogar y ceder para el bien común”, un señalamiento que se da cuando, desde el oficialismo, se intenta animar un diálogo político, mientras las víctimas de la represión piden que no haya “borrón y cuenta nueva” cómo lo propuso Daniel Ortega, sino justicia.

“Sigue faltando el vino en la sociedad cuando no hay oportunidades de trabajo digno para los pobres, cuando hay encarcelados por motivos políticos y cuando muchos se ven forzados al exilio para poder sobrevivir. Una sociedad dividida, triste y oprimida es una sociedad en la que falta el vino de la vida, de la alegría y del amor”, lamentó Báez, quien explica que en el milagro de las bodas de Caná, cuando los invitados piensan que se quedan sin vino es visto como el fin de la fiesta y la alegría.

Ortega mantiene una campaña de propaganda férrea contra la Iglesia católica, a quienes acusa de conspirar en su contra. Sin embargo, obispos y sacerdotes se han destacado por su defensa de los ciudadanos ante los abusos del Estado y han denunciado la falta de condiciones democráticas para las votaciones de noviembre pasado, con los que Ortega, de 76 años, se aseguró un cuarto mandato consecutivo desde 2007 de la mano de su esposa Rosario Murillo, actual vicepresidenta y su sucesora constitucional.


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