Política

Obispo de Jinotega: “no hay garantías necesarias para una elección”

Monseñor Carlos Herrera: “con las detenciones hay temor, desconfianza, e inseguridad. Hay fuga y migración, muchos están saliendo del país”

El obispo de la diócesis de Jinotega, monseñor Carlos Enrique Herrera, no percibe entre su feligresía que haya mucho ánimo por las elecciones generales de noviembre. Algunos de ellos hasta le han comentado que “no hay opción” política en Nicaragua y que los alienta la posibilidad de migrar a otro país. Por lo que, desde su labor profética, insta a los fieles a que también “hagan propuestas” para lograr que Nicaragua tenga elecciones libres, justas y transparentes.

 Monseñor Herrera tiene claro que, a dos meses y medio de las votaciones y ante la escalada represiva del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, “no existen garantías” de transparencia electoral, pero insiste en que los ciudadanos deben impulsar el cambio social, a pesar del “temor, desconfianza e inseguridad”, que se vive en país.

En esta entrevista, que fue transmitida en el programa Esta Noche, el religioso habla sobre la falta de condiciones electorales, el rebrote de la covid-19 en los municipios del norte de Nicaragua y la persecución política hacia los líderes de la Iglesia católica.

Monseñor, los médicos han alertado sobre diferentes señales que apuntan a un rebrote de la covid-19 en el interior del país ¿Qué información tiene de sus feligreses y sacerdotes en el norte del país? 

En los últimos quince días, casi un mes, ha subido el brote de covid-19 en algunos municipios como El Cuá y aquí, en Jinotega, también ha aumentado el contagio. Posiblemente muchas personas ya se acostumbraron a andar sin mascarilla y eso ha supuesto la vida como normal. La vacunación va muy lenta también, eso todavía no ha llegado a sectores que son los más vulnerables.

 ¿Mantiene la Iglesia algún plan de asistencia humanitaria o campaña para la prevención de la pandemia?

Lo hacemos, pero usted sabe que la cultura de “yo que pierdo” está viva. Se han hecho programas, se ha ido donde los fieles que llegan a la parroquia, pero no podemos cubrir todo nosotros. Se ha hecho todo lo posible y continuamos educando a través de los medios de comunicación sobre el protocolo, sobre el cuidado que tiene que tener cada persona para no ser contagiado, pero es poco lo que uno hace ante esta pandemia. Sin embargo, creo que sin lo que hemos hecho nosotros hubiera más contagios, pues la voz de los sacerdotes por lo menos llega a los fieles que asisten a la iglesia.

¿En Nicaragua conocemos la verdad sobre lo que ocurre con la pandemia?

Hay dos o tres observatorios o indicadores, así es difícil saber lo que es verdad, pero creo que no podemos negar que se está aumentando el contagio y la mortalidad también. 

Algunos médicos y periodistas que alertan sobre la emergencia sanitaria han sido amenazados por el Ministerio de Salud ¿Qué opinión tiene la Iglesia sobre el impedimento de informar sobre el avance de la pandemia?

Eso puede incurrir en que la gente que no está bien informada crea que no hay peligro de contagio, una manera de pensar indiferente a lo que debe ser, el cuidarse, protegerse y proteger a alguien más.

No hay condiciones electorales

Hablemos de las elecciones de noviembre ¿Cuál es la evaluación que tienen los obispos sobre el derecho a elegir y ser elegido en estas elecciones?

A través de los mensajes que hemos dado, hemos insinuado que debe haber una elección transparente, con libertad, observada a nivel nacional e internacional. Lo hemos dicho desde antes, mucho antes, y creo esto es (el sentir de) la gente y no solo lo que dicen los obispos, que no hay opción, no hay garantía para elecciones como tal vez en otros años se ha hecho. El obispo percibe lo que dice la gente.

La Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis ha advertido…

Sí, claro, ellos han puesto un poquito más al conocimiento de las personas ese estudio que están haciendo sobre la justicia y paz, dando esa pauta, pero también llamando a los fieles a que hagan una propuesta para una elección creíble.

¿La Conferencia Episcopal suscribe este mensaje? 

Creo que toda esta situación de no haber una propuesta y una realidad que convenza a la población electoral cae en esta expresión que hace (la comisión de) justicia y paz de la arquidiócesis, que no hay las garantías necesarias para una elección.

¿Entonces los obispos sí suscriben este mensaje?

Como ya lo decíamos en la carta pastoral (del 11 de junio pasado), cuando decimos que hay una  gran necesidad de tener elecciones con todos los derechos y deberes de ciudadanos, lo decimos porque hay que trabajar sobre eso. Eso es en lo que estamos, de una u otra forma, creo que la mayoría. No nos hemos comunicado sobre eso (el mensaje de la comisión de la arquidiócesis), pero ese mensaje es parte de lo que ellos observan en la población.

¿Habrá pronto algún mensaje de la Conferencia Episcopal sobre las elecciones y la anulación de los derechos civiles y políticos que se ha producido en el país?  

Posiblemente, vamos a ver cuándo nos reunamos que hay para enseñar al pueblo. Nosotros lo hacemos, no como una comunidad política en el sentido partidario e ideológico sino iluminando a la población y al Gobierno, sobre lo mejor que se puede hacer para el bien común, porque nosotros como Iglesia lo necesitamos y todo lo que hablamos es para el bien de todos, no solo de una parte. La paz, la justicia, la democracia y la libertad, son valores necesarios para la estabilidad en una nación.

En junio de 2016 la Conferencia Episcopal dijo en un mensaje pastoral: “todo intento por crear condiciones para la implantación de un régimen de partido único, en donde desaparezca la pluralidad ideológica y de partidos políticos, es nocivo para el país. ¿Cuál es la visión sobre lo que está ocurriendo ahora cinco años después?

Con todo lo que ha pasado últimamente, las detenciones y todo, llama mucha gente que se siente con temor. Entonces, eso hace ver que lo que nosotros prevenimos hace varios años ha ocurrido. Tal vez al escuchar la palabra, el mensaje que uno da para evitar cualquier peligro de falta de libertad, vemos que lo que estamos viviendo es parte de no haber valorado el mensaje que nosotros dimos.

¿Qué impacto está produciendo esto en la vida de los nicaragüenses?

En un buen sector hay cierto temor, desconfianza, inseguridad.

En su diócesis ¿Hay entusiasmo de la gente sobre las elecciones  de noviembre? ¿Hay confianza en el Consejo Supremo Electoral?

Hay más una actitud de fuga, de migración. No creo que haya confianza porque muchos están saliendo del país.

El discurso de odio contra la Iglesia

La labor profética de la Iglesia católica y la denuncia de las violaciones a los derechos humanos, han sido calificadas por el Gobierno como un intento de golpe de Estado ¿está siendo la Iglesia perseguida o existe libertad religiosa como aseguró la vicepresidenta Rosario murió el viernes pasado?

Hasta el momento no ha habido una persecución durante las celebraciones, procesiones y las eucaristías. Pero, sí, nuestra voz profética puede ser mal interpretada o malentendida. Lo que puedo observar en algunos casoses que cuando se dirigen a la Iglesia son muy; algunos sacerdotes son así o son allá. No se puede dar un mensaje, si todos somos humanos, pero a nadie nos gusta que nos digan la verdad, aquí no se trata de una verdad solo para mí sino para el bien de todos. Entonces, nosotros no juzgamos una acción particular, sino el compromiso que alguien tiene con la comunidad.

El discurso de odio en contra de la Iglesia católica ha subido de tono, en la última semana el presidente (Daniel) Ortega los llamó “curas del demonio” y los señaló también de criminales ¿Qué consecuencia tiene esto para los obispos y para los sacerdotes, se sienten amenazados?

No, pero bueno la gente percibe eso, como que quieren crear una actitud de temor en la Iglesia. Como ministros del Señor sabemos que no estamos para servir a alguien en el sentido temporal, sino que nosotros somos ministro del Señor y tenemos que cumplir con el deber de iluminar, aconsejar y exhortar. Por eso no hay temor, no debe haber temor, porque no llegan hasta el extremo, diría que ellos (el Gobierno) saben hasta dónde pueden llegar también… Afortunadamente no hay ese temor de que nos vayan a asesinar o que nos vayan a echar presos, yo no lo veo así, esperemos que no.

Frente a estos escenarios de represión y anulación de las libertades ¿Tienen los obispos esperanza de una salida a la crisis política nacional?

De momento está difícil, pero con el tiempo el Señor irá iluminando a todos los que tenemos como ciudadanos el compromiso de mejorar la sociedad nuestra, que viendo el pasado no volvamos a las guerras y la violencia sino (vayamos hacia) el entendimiento, el bien de todos, porque aquí nadie está exento de peligro, de preocupaciones. Todos los nicaragüenses tenemos que involucrarnos para mejorar  la sociedad. Ahorita lo que veo con las elecciones, es que no se percibe que todo mundo esté tranquilo.


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