Política

Nuncio apostólico abandona Nicaragua, bajo la presión del régimen

La Nunciatura confirma “ausencia” sin explicar motivos, el Gobierno guarda silencio sobre versiones de “expulsión” de Waldemar Sommertag

El nuncio apostólico, Waldemar Stalislaw Sommertag, abandonó su misión diplomática en Nicaragua este domingo 6 de marzo de forma intempestiva, bajo una fuerte presión política del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, revelaron a CONFIDENCIAL  fuentes diplomáticas.

El nuncio abordó un vuelo de Avianca hacia El Salvador en horas de la noche, habiendo cancelado previamente varios compromisos que tenía para este lunes y el jueves de esta semana, sin reprogramarlos para otras fechas.

Un comunicado de la Nunciatura confirmó este mediodía que monseñor Sommertag “se ausentó del país” el 6 de marzo, y que en el secretario de la Nunciatura, monseñor Marcel Mbaye Diouf, “quedó al frente de la misión diplomática en calidad de encargado de negocios”.

Fuentes vinculadas al nuncio revelaron que en los últimos dos meses, el canal de comunicación que el representante del papa Francisco mantenía con el Gobierno al más alto nivel, se había deteriorado drásticamente.

Las fuentes no precisaron si hubo un detonante que desencadenó su salida o si fue un deterioro gradual en la relación entre el Gobierno y el nuncio. “Lo único que sabemos es que el Gobierno le impuso un plazo perentorio para terminar su misión diplomática en el país, una expulsión de facto, y él tomó la decisión de irse este domingo”, dijo la fuente.

“Prácticamente, estaba cortado”, dijo la fuente, refiriéndose a la comunicación que Sommertag mantenía con el Gobierno para requerir información y abogar por la situación de ciudadanos detenidos y presos políticos.


El diplomático de origen polaco, que llegó al país después del estallido de la crisis de 2018, siempre describió estas gestiones como un canal de doble vía “para llevar y traer mensajes” con fines humanitarios, y no como un canal de negociaciones políticas.

En círculos diplomáticos, el representante del Vaticano era considerado como el principal canal de comunicación que el Gobierno mantenía con la comunidad internacional, al margen de sus aliados políticos como Cuba, Rusia, Venezuela, y ahora la República Popular China.

CONFIDENCIAL solicitó a la Nunciatura su versión sobre las razones de la salida de Sommertag, sin despedirse del cuerpo diplomático, pero no obtuvimos ninguna respuesta. Tampoco la Cancillería respondió a nuestra solicitud sobre las razones por las cuales el Gobierno habría expulsado del país al representante del Vaticano.

Ausente durante toma de posesión

El 18 de noviembre de 2021, el Gobierno de Nicaragua anuló vía decreto la figura de “decano del cuerpo diplomático, que desde el año 2000 correspondía al nuncio apostólico, representante de la Santa Sede.

Ortega reformó el protocolo del Estado, a través del decreto 21-2021 que reconocía al representante del santo padre como el decano del cuerpo diplomático en su artículo seis y en su ausencia al embajador acreditado con mayor antigüedad. La nueva decisión plantea que no debe haber ninguna distinción entre los jefes de misión e insta “a un trato igualitario entre todos”.

La ausencia del religioso fue notoria durante el acto de autoproclamación de Ortega como presidente el pasado 10 de enero. Ese día el nuncio viajó a Roma, y regresó al país a finales de enero, después que se divulgó una carta en la cual un grupo de familiares de presos políticos, apeló públicamente al apoyo de “gobernantes, fuerzas vivas de la nación e Iglesia (católica)” para que “encabecen” un “proceso de unificación ciudadana”, destacando que la liberación de los reos de conciencia serviría “como una especie de liberación compartida por todos los nicaragüenses”.

A Sommertag le faltaban todavía varios meses para cumplir su plazo diplomático de tres años de misión en Nicaragua.

Hace dos semanas, organizó lo que podría haber sido su última gestión diplomática en Nicaragua, en medio de un clima de máxima tensión con el Gobierno: un evento virtual para despedir al embajador de Colombia, Alfredo Rangel Suárez, que fue declarado non grato por el Gobierno de Nicaragua el 23 de febrero.

El nuncio se fue del país sin haberse podido despedir de la Iglesia nicaragüense y de los miembros de la Conferencia Episcopal.


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