Política

“Nicaragua es como uno de los peores países para ejercer el periodismo con censura”

Luis Botello, vicepresidente del ICFJ, “a pesar de estas condiciones precarias los periodistas nicaragüenses no se han dejado callar”

El periodismo en América Latina se enfrenta a diversos retos en 2021, según el panameño Luis Botello, vicepresidente adjunto de Nuevas Iniciativas e Impacto del International Center For Journalists (ICFJ), quien cuenta con una trayectoria de 23 años en esta institución y advierte que los periodistas viven una situación crítica en su tarea de fiscalizar al poder en varios países, entre ellos Nicaragua.

2021 está marcado por la pandemia, la falta de un clima cívico durante procesos electorales fijados este año, junto a amenazas como el populismo y las violaciones a los derechos humanos, las cuales Botello conoce bien no solo por ser latinoamericano, sino también por la presencia en más de veinte países del ICFJ en la región.

Llama su atención el autoritarismo del eje Venezuela, Cuba y Nicaragua y el caso de El Salvador. “Los pocos medios independientes (en Nicaragua) han visto sus instalaciones confiscadas y enfrentan una situación económica frágil debido al cerco económico que enfrentan por parte del régimen (de Daniel Ortega) que, en ocasiones ha retenido la materia prima para imprimir los periódicos. A pesar de estos retos, los periodistas nicaragüenses no se han dejado callar”, dice Luis Botello días después de que el Ministerio de Salud inauguró como un centro de atención a madres la redacción de Confidencial y como un sitio de recuperación de adictos las instalaciones de 100%Noticias.

Botello explica su visión sobre el periodismo desde su oficina en Washington, capital de Estados Unidos, donde respondió a un cuestionario enviado por CONFIDENCIAL en ocasión del día nacional del periodista en Nicaragua.

¿Cuál es el diagnóstico que hace usted de la situación de la libertad de prensa en la región?

La situación es crítica con periodistas que cada día se enfrentan a amenazas directas e indirectas, incluyendo campañas de desinformación, cierre de medios, denuncias judiciales infundadas y, en algunos casos, violencia física.  Desde que inició la pandemia hace un año, el deterioro de la libertad de prensa ha sido acelerado con gobiernos que siguen impidiendo el acceso a información relevante sobre la pandemia del Covid-19, incluyendo detalles sobre el gasto público y las contrataciones del gobierno.

¿Cómo se ubica el caso de Nicaragua en un continente tan diverso, donde esta semana se ejecutó la confiscación ilegal de dos medios de comunicación, Confidencial y 100% Noticias?

Nicaragua se ubica como uno de los peores países para ejercer el periodismo y donde la censura directa es oficial. La confiscación de medios independientes aunado con los ataques directos contra periodistas ha hecho que decenas de periodistas salgan del país ante las amenazas contra sus vidas y la precaria situación de los medios que se han visto obligados a reducir su personal por los riesgos que conlleva ejercer la libertad de prensa y la crisis económica que afecta al país.

En el continente, periodistas enfrentan diferentes amenazas, desde el populismo, el crimen organizado, hasta las políticas de asedio de Estados como Venezuela y Cuba, y sus legislaciones represivas, ¿ cómo evalúa la condición de Nicaragua y qué opina de la calidad del periodismo que se hace en Nicaragua, bajo esas circunstancias extremas?

Las condiciones para ejercer el periodismo en Nicaragua son precarias.  Estamos hablando de un país donde la mayoría de los medios están controlados por la familia del presidente Daniel Ortega o por sus socios políticos y/o empresariales.

Los pocos medios independientes han visto sus instalaciones confiscadas y enfrentan una situación económica frágil debido al cerco económico por parte del régimen que, en ocasiones, ha retenido la materia prima para imprimir los periódicos.

Los periodistas nicaragüenses no se han dejado callar y han demostrado que están dispuestos a correr riesgos para seguir informando a una sociedad a la que se le ha privado de libertad de expresión y prensa.

El vicepresidente del ICFJ, Luis Botello, en una visita a Confidencial durante 2015. Estas instalaciones fueron confiscadas por el gobierno de Daniel Ortega. Foto/Cortesía

Otra amenaza común, sin importar la ideología, parece ser el del populismo, es decir los ataques llamando “enemigo del pueblo” a la prensa desde el poder, ¿qué impacto tiene en el ejercicio profesional que existan Estados donde este tipo de presidentes tienen contrapesos y otros en los cuales no, tal es la situación de Venezuela-Cuba-Nicaragua?

El populismo al que apuestan muchos de los regímenes de la región ha apostado al debilitamiento de las instituciones democráticas y al sistema de pesos y contrapesos, sobre todo con ataques a los medios y periodistas críticos de los gobiernos. Las campañas de desinformación contra periodistas y medios buscan socavar la credibilidad del periodismo y, con ello, descalificar las investigaciones periodísticas que vienen revelando graves escándalos de corrupción y que involucran a altos funcionarios de los gobiernos, incluyendo a presidentes.

Los gobiernos populistas ven en la prensa libre e independiente como una verdadera amenaza a su poder desmedido.  Desafortunadamente, con una prensa amenazada y débil, es la población la que más sufre al no tener los medios necesarios para exigir una sociedad más justa y próspera para todos.

En 2021, habrá 15 elecciones en América Latina. El domingo estará El Salvador con Legislativas y Nicaragua tendrá presidenciales en noviembre, ¿están contribuyendo los gobernantes a un clima de debate y respeto a las libertades públicas en sus respectivos países?

Definitivamente que no vemos un clima favorable para elecciones libres y justas en los países de la región, especialmente en países como Nicaragua, El Salvador y México, donde el populismo ha sido la base de la política de los gobiernos de turno.  Recordemos que América Latina entra al 2021 con una población más pobre, vulnerable y angustiada debido a la pandemia y a los abusos de los gobiernos sumergidos en escándalos de corrupción.  Se estima que la crisis económica de la región ha provocado que 40 millones de personas más entren a la pobreza.

No es posible tener procesos electorales confiables sin una prensa libre e independiente capaz de ejercer su rol de garante del bien público, sobre todo con una población más empobrecida.

¿Cómo valora las respuestas que han dado los gobernantes latinoamericanos al tema de la transparencia durante la pandemia y qué papel ha jugado la prensa en denunciar abusos?

Desafortunadamente, la pandemia ha venido a confirmar lo que muchos ya sabíamos.  Cuando a los gobiernos se les deja operar con sistemas de pesos y contrapesos débiles, lo que impera es más corrupción e impunidad.  La pandemia fue aprovechada por la clase política gobernante para restringir la capacidad de la población de exigir rendición de cuentas y con ello han operado sin transparencia alguna.  Con la pandemia, hemos visto desde sobrecostos en las compras de insumos médicos hasta secretismo en el manejo de la misma, incluyendo durante la adquisición y distribución de las vacunas.

La prensa se ha convertido en una especie de salvavidas de la democracia, donde un periodismo independiente, más investigativo y profesional ha hecho posible que la sociedad pueda ver con mayor claridad los abusos de sus gobernantes.  Gracias a la prensa se descubrieron los sobrecostos que pagaron sus gobiernos, revelaron la corruptela en que se involucra a funcionarios públicos en componendas con sus socios políticos y económicos e identificaron como la distribución de las vacunas se convirtió en un botín para beneficiar a familiares y amigos de los políticos.

Daniel Ortega reaparece
La falta de transparencia ha caracterizado la gestión del régimen en el tema del Covid-19 // Foto: Gobierno

¿Qué balance hace usted desde el ICFJ sobre los cambios que la pandemia ha provocado en el ejercicio del periodismo?

Ya el periodismo venía sufriendo cambios drásticos debido a la disrupción tecnológica que no solo cambio la forma de producir información, sino también el modelo de negocio de la industria de los medios. Con la pandemia, esos cambios se han acelerado y profundizado con un alto costo para el periodismo.  Una reciente encuesta global de ICFJ denominada “Periodismo y la Pandemia” demostró que los periodistas están trabajando bajo un ambiente de severa presión financiera, física y psicológica durante la pandemia.  El 70 por ciento de los encuestados indica estar afectado por el impacto psicológico sufrido al cubrir la pandemia.  Los periodistas están agotados y han sufrido ansiedad y dificultad para dormir en estos tiempos de crisis.

La pandemia también ha hecho que los periodistas tengan que aprender nuevas formas de enfrentar la llamada “desinfodemia”, la ola de desinformación que en su mayoría es promovida por los gobiernos.  Las amenazas a la libertad de expresión y prensa también han aumentado con restricciones al acceso a la información y con ataque a periodistas y medios a través de las redes sociales.

Lo positivo de todo esto es que la pandemia ha venido a confirmar que las democracias dependen de una prensa libre e independiente, profesional y fuerte que pueda cumplir ese rol de contrapeso a los otros poderes dentro de una sociedad, sobre todo que ayude a lo ciudadanos a estar bien informados, exigir rendición de cuentas a sus gobernantes y poder ser participantes activos en la toma de decisiones sobre políticas públicas.

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