Política

Luis Haug: “FSLN está en su punto más bajo en los últimos 30 años”

Director de CID-Gallup analiza el desplome de Ortega en la encuesta de septiembre: la represión política le pasa factura al FSLN

La última encuesta de CID-Gallup, realizada en septiembre en Nicaragua, revela que 69% de la población desaprueba la gestión del Gobierno de Daniel Ortega, 74% considera que el país va por el “rumbo equivocado” y, si las elecciones del 7 de noviembre fueran hoy, 65% votaría por un candidato de la oposición y 19% por el Frente Sandinista, cuya simpatía partidaria se desplomó de 32% en mayo a 8% en septiembre.

“Es el punto más bajo que hemos registrado del Frente Sandinista, primera vez que nos llega a un dígito en los últimos 30 años, desde 1990, que iniciamos los estudios en Nicaragua, ese es el voto más duro”, afirma el encuestador y consultor político Luis Haug, director de CID-Gallup.

El encuestador explica que la corrupción en el Gobierno, que afecta la economía de los hogares, el empeoramiento de la crisis de salud, y la represión política desatada por el régimen que encarceló a siete precandidatos presidenciales de la oposición y decenas de líderes cívicos y políticos, le está pasando una factura a Daniel Ortega y al FSLN. “No es que ha habido un partido de oposición muy fuerte”, aclara Haug, sino que los independientes (según la encuesta 78% no simpatizan por ningún partido político) “se han volcado hacia la búsqueda de una opción de cambio”.

La encuesta se realizó entre 1200 personas mayores de 16 años, que poseen un teléfono celular, entre el 14 de septiembre y el 4 de octubre, y tiene un nivel de confianza del 95% con un margen de error de +/-2.5%, con base a una muestra aleatoria de todos aquellos con teléfono celular y las llamadas se hacen desde números de teléfono de Costa Rica para generar confianza. “Un aspecto muy importante en épocas de represión, es mantener la confidencialidad”, indica Haug.

El encuestador admite que antes de llegar a las 1200 personas, siempre hay un porcentaje de rechazo, pues hay gente que no puede hablar en ese momento por distintas razones, o no aceptan responder la encuesta. “Logramos hacer una entrevista por cada cinco llamadas, aproximadamente, que es exactamente lo mismo que nos pasa cuando lo estamos haciendo casa a casa”, afirma.

Haug advierte el clima de inseguridad que hay en Nicaragua y dice que normalmente la persona que no quiere contestar “nos niega la entrevista desde un inicio, y eso sucede también cuando hacemos las entrevistas casa a casa, que hay desconfianza por inseguridad, y nos dicen que no desde un principio. Al final de cuentas entonces sí vamos encontrando a estas 1200 personas que reflejan el pensamiento de la población”, asegura el encuestador, en esta entrevista con Esta Semana y CONFIDENCIAL.

Las causas del rechazo al régimen de Ortega

La mayoría de las respuestas a las preguntas sobre la evaluación de la gestión del Gobierno, y del rumbo del país, coinciden en que va a por el rumbo equivocado el 76%, y con un alto nivel de desaprobación de 69%. ¿Qué pasó entre mayo, cuando ustedes hicieron la última encuesta, y septiembre?

Han pasado distintos aspectos que han impactado directamente el sentir de la población, empezando por el empeoramiento de la crisis de salud, con el problema de la pandemia y la covid-19, la falta de vacunas, la falta de medicinas en los centros hospitalarios, que han impedido que la gente se sienta segura de salir a las calles; incrementando con ello, también, el desempleo, la falta de dinero en los hogares para poder conseguir las necesidades básicas de la familia. Esto se vio correlacionado directamente, con la represión política que se ha estado dando en los últimos meses, empezando con el arresto de Cristiana Chamorro, seguido por Arturo Cruz, y otros personajes de oposición, generando un temor muy fuerte en la población con respecto al Gobierno de Daniel Ortega.

FSLN

Cuando le preguntan a la gente cuál es el principal problema del país, aparece la corrupción en el Gobierno, 32%, como el principal problema; incluso superando a la falta de empleo, que tiene 21%; y alza en costo de la vida, 16%. ¿A qué se refiere este comentario sobre corrupción en el Gobierno? ¿Es el robo de dinero público o es corrupción política?

Es ambos. La gente ya está (asociando) directamente esos robos con las carencias que están viviendo a lo interno del hogar; la necesidad de medios de salud, la necesidad de las vacunas, la necesidad de generación de empleo, que les afecta directamente a sus familias. Al mismo tiempo, una corrupción ya muy marcada, especialmente entre los opositores del partido sandinista y aquellos que no muestran simpatía por una u otra agrupación política, donde ven una represión clara de lo que es este Gobierno, con respecto a la oposición.

Anteriormente, cuando conversábamos, sí veían corrupción desde el punto de vista económico; pero en estos momentos, cuando hacemos las entrevistas a profundidad para poder entender los resultados, empezamos a observar, sistemáticamente, ya una crítica muy fuerte de corrupción política dirigida, más que todo, a una permanencia en el poder, no importa lo que se tenga que hacer.

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Usted mencionó el tema del impacto de la pandemia. Más de 60% de los encuestados dicen que ya sea ellos, directamente en su familia, o personas cercanas han resultado contagiadas; y también tienen muchas reservas sobre el programa de vacunación. Me parece que hace un año se presentó una situación similar, ¿qué tan grave es ahora la valoración sobre el manejo de la pandemia.

En estos momentos es aún peor que lo que observamos en septiembre pasado, lo empezamos a notar en mayo de 2020, y ahora es peor, ya que, con la falta de espacio en los distintos hospitales, y un temor muy grande de la gente, no solo de que, si me enfermo, ya estoy enfermo y no tengo lugar, sino de qué va pasar conmigo o con mis seres queridos si me contagio. Ya casi que la gente se está dando por muerta dada la falta de una cama en la cual postrarse en caso de ser contagiado.

El efecto de la represión política

Vamos a la pregunta del millón. Si las elecciones fueran hoy, preguntó CID-Gallup, usted votaría por el candidato del FSLN o por un candidato de la oposición. La respuesta es, el candidato del FSLN, 19%, y el candidato de la oposición 65%, y 16% “no sabe o no responde”. ¿En esta pregunta, se le ofreció a la población la opción de nombres por esos candidatos?

Se le ofreció la población la opción de un candidato de oposición, y vemos claramente la congruencia que hay en las distintas respuestas de la población, adonde gran parte de la gente nos expone: que se va por un camino equivocado; que no tiene esperanza con respecto al futuro del país; que la situación económica que tienen hoy con respecto al año pasado es peor, y que la que esperan tener para 2022 es peor que la que hoy tienen. Dadas estas condiciones, la gente pide un cambio, e incluso cuando entonces se le une a ello toda la represión política, es más el deseo de girar los 180 grados en cambio de una nueva esperanza, una nueva persona que represente algo distinto a lo que hoy es Daniel Ortega.

Esta pregunta también la hicieron en mayo, hace cuatro meses, en ese momento también había un porcentaje para el candidato de la oposición de 39% y Daniel Ortega tenía 33%. Ahora, el candidato de la oposición aumenta 26 puntos y llega hasta 65; y Ortega cae 14 puntos y queda en 19. Nuevamente, ¿qué ocurrió en estos cuatro meses?

Hay un cambio muy importante. Vemos a todas aquellas personas que vislumbran muy negativo su futuro económico y el de sus familias, así como aquellas personas que están hablando del problema de corrupción en el país, adonde claramente han expresado que, si tuvieran oportunidad de votar por un candidato de oposición, esa persona sería a la que le dan su apoyo.

Vemos en estos últimos tres meses un cambio muy importante en la actitud de cómo maneja a la oposición política el Gobierno de Daniel Ortega, y esto ha causado (que) todos aquellos independientes, de uno u otro partido, —porque en realidad no es que ha habido un partido de oposición muy fuerte, sino una independencia de lo que es el Frente Sandinista— se han volcado hacia la búsqueda de una opción de cambio.

Hay otra pregunta sobre la opinión de la población en torno a algunos de estos aspirantes presidenciales que están presos: Juan Sebastián Chamorro, Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Medardo Mairena, Félix Madariaga, Miguel Mora, y predominan las opiniones favorables sobre ellos, en algunos casos arriba del 60%; y por el otro lado, Daniel Ortega y Rosario Murillo tienen una opinión favorable del 30-34%, y una opinión desfavorable mayor al 60%

El presidente y la vicepresidenta, Daniel Ortega y Rosario Murillo, definitivamente son unas figuras muy conocidas, pero al mismo tiempo, muy impopulares, ellos causan descontento en gran parte de la población; no obstante, tienen un núcleo duro que les apoya, de aproximadamente una de cada cinco personas; y vemos que los distintos líderes de oposición, al mismo tiempo con el proceso de encarcelamiento y persecución política que han sufrido, han visto fortalecida su imagen, ya que están representando para la gran mayoría del pueblo, la esperanza de cambio.

El Gobierno, a través del Ministerio Público y de la Policía, ha acusado a estos líderes de la oposición de distintos delitos penales: de conspiración, traición a la patria, lavado de dinero. ¿Tiene esto algún impacto en la percepción que tiene la población y el electorado?

La gente no está teniendo confianza en el Ministerio Público, no hay credibilidad actualmente en el Gobierno, y los distintos hechos a los que se imputan a los acusados, de tal manera que, mientras más se diga, de parte del Gobierno, de actos delictivos, casi que está causando un efecto contrario, y mayor la imagen positiva que se da en los acusados.

 El desplome de Ortega y el FSLN

Usted decía que un 20%, uno de cada diez personas, tiende a apoyar al Frente Sandinista. Hay una pregunta sobre la simpatía por partidos políticos, más del 70% dice que no simpatiza con ningún partido; el Frente Sandinista tiene una simpatía del 8%. En mayo era de 32%, pero ahora tiene 8%.

Es el punto más bajo que hemos registrado del Frente Sandinista, primera vez que nos llega a un dígito en los últimos 30 años, desde 1990, que iniciamos los estudios en Nicaragua, ese es el voto más, más duro. A partir de ahí hay aproximadamente un 10% más de gente que, vemos, ha recibido ayudas del Gobierno, ha recibido ciertas bolsas de comestibles, ayudas económicas, empleo a uno u otro miembro de la familia, que se mantienen alrededor de un núcleo que apoya al Gobierno de Daniel Ortega, pero este se ha visto disminuido considerablemente en estos últimos tres meses.

Los partidos políticos que están inscritos en la boleta electoral con el Frente Sandinista, el PLC, APRE, PLI, ALN, Camino Cristiano, estos partidos y sus candidatos, que el pueblo de Nicaragua llama zancudos, ¿están en la mente de los electores, aparecen mencionados en algunas estas tendencias de preferencia?

Tienen participación mínima, uno o dos, uno o dos puntos, casi por un recuerdo histórico, no se ve ninguna agrupación que mantenga un liderazgo fuerte con respecto al 8% que tienen los sandinistas en estos momentos, salvo Ciudadanos por la Libertad, que ya también tiende a ser más mencionado.

Sin embargo, sobre el interés de participar en esta elección, 51% dice que es muy probable que van a participar el 7 de noviembre; 17% dice que es algo probable. ¿No es contradictorio este interés en participar si los candidatos opositores que tienen el mayor respaldo del electorado y están presos y no van a ser candidatos; y por el otro lado, Ortega genera menos del 20% de apoyo?

Nosotros siempre analizamos aquellos que es “muy probable” que van a ir a votar, porque los que mencionan algo probable o poco probable, siempre van a encontrar alguna excusa o razón para no asistir a las urnas; ese 50% en estos momentos está siendo relativamente alto.

Algo importante en esta mitad de la población que indica probabilidad de participar, es que aquellos simpatizantes de Daniel Ortega son los que se muestran más activos e interesados en los asuntos políticos del país y con mayor probabilidad de asistir; al mismo tiempo son los que demuestran mayor credibilidad en las organizaciones electorales del país, ya que todos aquellos que no son sandinistas o que no muestran simpatías por el Gobierno de Daniel Ortega tienden a dudar bastante de la viabilidad de unas elecciones transparentes y honestas.

Dadas las condiciones que se están dando, adonde la credibilidad en los entes electorales es relativamente muy baja, no se vislumbra una participación masiva.

Usted mencionó personas que reciben ayuda del Gobierno. ¿Se percibe alguna suerte de presión para votar por el Frente Sandinista o por algún otro partido?

Lo que se percibe es un temor a dejar de recibir estas ayudas si no se apoya al Frente Sandinista y, definitivamente, a dejar de recibirlas si se les relaciona directamente con un partido de oposición.

Esta caída política de Daniel Ortega y del Frente Sandinista puede ser un fenómeno temporal de lo que ocurrió en septiembre, cuando se llevó a cabo esta encuesta. ¿Puede Ortega recuperar su caudal político en las próximas tres semanas?

Hay varios factores que están impidiendo directamente una subida de Ortega en las próximas semanas; uno es la represión política que la gente está percibiendo, se está viviendo en el país; así como la corrupción que está impactando directamente temas de salud pública, adonde los hogares nicaragüenses están viendo impactados a nivel ya muy íntimo. Si estas variables no cambian, no hay por qué se vislumbre un cambio en la dirección que la opinión pública está percibiendo a Daniel Ortega.

Usted dice que la represión política estaría teniendo un efecto contraproducente para el régimen de Daniel Ortega. ¿Cuál sería, entonces, la lógica de Ortega de mantener la represión si está teniendo un efecto contrario, a su propio interés?

La única lógica que yo le veo es aquella que dice que, si llega un candidato fuerte con imagen favorable a la papeleta, la gran mayoría del pueblo se va a inclinar hacia esta persona. Ya lo vemos en la imagen que estos líderes encarcelados tienen, es una percepción bastante positiva hacia sus personas, con respuestas negativas, más que todo, viniendo de los seguidores del partido sandinista o que están apoyando en esos momentos a Daniel Ortega. Y entonces, la única lógica que yo le veo es impedir tener un opositor al otro lado del ring; pero fuera de ello, definitivamente el impacto a nivel personal que el mandatario está recibiendo, y la imagen que está haciendo calar en el ciudadano es muy negativa; fuera de ello, no tiene ninguna otra lógica mantenerlos encarcelados.


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