Política

Laura Chinchilla: No hay más tiempo para gestiones OEA, debe aplicar el artículo 21

Expresidenta de Costa Rica recomienda sancionar a instituciones nicaragüenses claves como el Ejército de Nicaragua

Después de la “autoinvestidura” de Daniel Ortega y Rosario Murillo, la comunidad internacional y la Organización de Estados Americanos (OEA) ya no tienen “tiempo para más diagnósticos” sobre la ilegitimidad de su Administración, valora la expresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla. En cambio, advierte que deberían avanzar hacia la aplicación de más sanciones económicas, financieras, comerciales e —inclusive— el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana. 

A juicio de la exmandataria costarricense, el régimen de Ortega y Murillo solo dejará el poder si se siente “asfixiado” y para lograrlo “hay que actuar de manera consistente, coordinada y muy drásticamente en el plano internacional”. Por tal motivo, todas las gestiones diplomáticas tienen que apuntar —como mínimo— a una especie de cronograma, en donde Ortega se comprometa “a iniciar con acciones creíbles, empezando por la liberación de los presos políticos”.

Durante una entrevista con el programa Esta Noche y CONFIDENCIAL, Chichilla señala que, desde la farsa electoral de noviembre pasado, la comunidad internacional está accionando de manera “más oportuna, más drástica y más concertada” contra el régimen. Sin embargo, las sanciones que se están aplicando “tienen que tener como respaldo una plataforma diplomática y una estrategia un poco más clara y consistente”, para no afectar al pueblo nicaragüense.

¿Cómo debe tomar la comunidad internacional esta propuesta de Daniel Ortega de “borrón y cuenta nueva”, después de la represión estatal a partir de 2018?

Es la misma línea del discurso que pronunció inmediatamente después de la farsa electoral. Es decir, señales de que no va a haber ninguna muestra de remordimiento, de conceder en algo responsabilidad en lo que pasó en abril de 2018, que no le interesa revisar para atrás absolutamente nada, ni siquiera las decisiones de encarcelar a presos políticos. Simple y sencillamente me parece que facilita las conclusiones a las que nos urge que lleguen distintos sectores de la comunidad internacional, y es que con Daniel Ortega no hay ilusión alguna de que podamos esperar gestos de apertura, gestos de reconciliación o gestos de negociación.

Gonzalo Koncke, jefe del gabinete del secretario general de la OEA, mencionaba que en el pasado la OEA había tenido éxito hablando con Ortega y Murillo… y que siguen trabajando para lograr una entrada con las autoridades nicaragüenses, ¿usted cree que existe esa posibilidad?

El hecho de que el representante de la OEA haya citado ese conjunto de esfuerzos y que termine reconociendo que nada pasó…, lo que hace es —más bien— abonar a esa conclusión a la que me parece la mayor parte llegó hoy, y es que no nos podemos hacer más ilusiones con Daniel. Es cierto que hay que seguir construyendo cualquier camino sobre una plataforma diplomática, pero no apostando más a la buena voluntad de Daniel. Daniel solo se moverá si siente que se está asfixiando, y para asfixiar a Daniel hay que actuar de manera consistente, coordinada y muy drásticamente en el plano internacional.

La OEA aprobó, con 25 votos a favor, una resolución, en demanda de libertad de presos políticos y que el régimen de Ortega acepte una comisión de alto nivel. Foto: OEA

¿Cómo ve entonces el rol de la OEA? ¿Qué viene ahora? 

Lo que me temo es que (Daniel Ortega) diga que sí puede llegar gente (a Nicaragua). Que diga que sí, que manden un grupo de personas y simplemente empiece a ganar tiempo como lo hizo en los años anteriores, porque aquí el tema ya no es si él está dispuesto a que vayan a aconsejarle o a que vayan a observar después de que logró lo que quería, que era aferrarse al poder. Aquí el tema es si ya está en condiciones de implementar las modificaciones, ya no hay tiempo para más diagnósticos, aquí cualquier misión, cualquier nueva gestión tiene que apuntar —como mínimo— a una especie de cronograma en donde él se comprometa, en el corto plazo, a iniciar con acciones creíbles, empezando por la liberación de los presos políticos.

¿Qué cree entonces que debe hacer la OEA, ahora? 

No hay más tiempo. Si a estas alturas, después de casi un mes de que se hizo la última gestión, (Ortega) no ha respondido y más bien le dio un portazo en las narices a la  OEA avanzando hacia el quinto mandato, a mí me parece que ya hay que dar el paso siguiente, que es avanzar hacia la aplicación del artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana.

En general, ¿Qué más puede hacer la comunidad internacional ahora que Daniel Ortega ha tomado posesión de su cargo sin ninguna legitimidad? 

Hemos visto en las últimas semanas, particularmente a partir de la farsa electoral, una acción de la comunidad internacional más oportuna, más drástica y más concertada, particularmente por parte de aquellas naciones que tienen más capacidad de aplicar sanciones que le duelan al régimen, como son la Unión Europea y los Estados Unidos. Entonces, mi recomendación es seguir por esa línea, pero avanzando ya no solamente a las sanciones individuales, que tienen que cubrir más personas, sino que también avanzar hacia sancionar instituciones nicaragüenses claves, como el Ejército y el Banco Central…, y finalmente considerar sanciones de tipo financiero, económico y hasta comercial.

¿Qué otras instancias internacionales cree que pueden incidir en la crisis en Nicaragua, se menciona, por ejemplo, al Vaticano? 

A la Iglesia católica de Nicaragua no hay que reclamarle absolutamente nada, ha sido una Iglesia heroica, comprometida con los valores que profesan y cercana a su pueblo en estos años tan difíciles. Sin embargo, el silencio del Vaticano ha sido más que notorio y un mensaje, alguna acción a nivel de gestiones diplomáticas, aunque fuesen de muy bajo perfil, me parece que son necesarios.

¿Qué otras medidas cree que puede tomar la comunidad internacional, además de las sanciones que han impuesto varios países? 

Las sanciones que se sugieren tienen que tener como respaldo una plataforma diplomática, una estrategia diplomática un poco más clara y consistente, si no las sanciones por las sanciones lo que hacen es terminar prolongando el sufrimiento del pueblo que está siendo sometido. Para que esta plataforma tenga éxito hay que seguir trabajando en sumar un grupo de naciones que se sostenga en el tiempo. En ese sentido, el papel de la OEA va a seguir siendo importante, porque veamos que también hubo un cambio hacia finales del año anterior, ya se consiguieron votaciones de dos terceras partes de la OEA en contra del régimen de Nicaragua. Esa alianza hemisférica hay que fortalecerla para que siga —en el plano diplomático— mandando los mensajes que se requieren.

El hecho de que ningún Gobierno acompañó a Daniel en el show (la investidura) que montaron hace 48 horas, excepto dos mandatarios igualmente autócratas y dictadores como él, Venezuela y Cuba, y uno que prácticamente no cuenta porque ya se está yendo de su país. Ese tipo de mensajes de parte de América Latina necesitamos sostenerlos, para darle más legitimidad también a las acciones que Estados Unidos o la Unión Europea, de manera más drástica, están tomando. Finalmente siento que hay que sumar organismos internacionales, las Naciones Unidas deben jugar un papel más protagónico, también la cooperación internacional, y por parte de los organismos financieros hay que diseñar mecanismos para garantizar que esa ayuda no la esté instrumentalizando el régimen en función de sus objetivos.

Daniel Ortega junto a homólogos Nicolás Maduro, de Venezuela, y Miguel Díaz-Canel, de Cuba. //Foto: EFE

Ha mencionado la importancia de la revisión de la participación de Nicaragua en el CAFTA, ¿Cuál sería el objetivo, por revisión entendemos la expulsión?

Siempre lo sugiero como una de las medidas extremas y aplicada con mucha cautela y de manera selectiva. Es decir, no se trata que de la noche a la mañana a Nicaragua se le cancelen todas las condiciones que contiene el CAFTA. No veo porqué haya que condenar a todos los sectores productivos en una sola acción, pero sí se pueden activar algunas cláusulas para algunos sectores, especialmente aquellos en donde existen inversiones fuertes de parte de la familia Ortega Murillo o de algunos de sus aliados. Me parece que hay espacio y hay margen para hacer esto. 

La Alianza para el Desarrollo de la Democracia, que constituyó recién Costa Rica, Panamá y República Dominicana, expresó su preocupación por la situación en Nicaragua ¿Qué pueden hacer estos países vecinos en esta nueva etapa de ilegitimidad de Daniel Ortega?

Creo que es un mensaje importante el que se manda, es una especie de contraste de tres Gobiernos —que hacen parte del SICA— en los que en este momento hay condiciones óptimas desde el punto de vista ético y moral para defender la democracia, porque son tres países en donde, lejos de ver señales de deterioro, estamos viendo más bien esfuerzos por sostener y mejorar procesos democráticos, pero —además— son países que pueden ayudar a través de una diplomacia más proactiva que la que ha habido hasta ahora. Entre ellos tres pueden ayudar a encontrar vías de comunicación con representantes del régimen Ortega Murillo y también ayudar a orientar mejor algunas decisiones que han tomado los países centroamericanos que no han sido las más convenientes; por ejemplo, los recursos que se le han soltado al régimen a través del Banco Centroamericano de Integración Económica. 

El canciller costarricense Rodolfo Solano mencionaba que el enfoque diplomático de Costa Rica es pragmático, pero también con prioridad en democracia y derechos humanos, ¿Cómo deberá actuar el próximo Gobierno costarricense que será elegido en menos de un mes? 

A mí me parece que, en términos generales, la política exterior de Costa Rica experimenta pocos cambios cada vez que hay un cambio en el Gobierno, en las autoridades que gobiernan. Es cierto que estamos a pocos días de las elecciones en Costa Rica y es cierto que el panorama es muy difícil de prever…, sin embargo, más allá de la consistencia con los valores democráticos, vamos a requerir un papel más proactivo de lo que hemos visto últimamente. Con esto no quiero decir que Costa Rica debe traspasar cierto tipo de gestos, porque de manera muy realista tenemos que reconocer que estamos muy a merced de las decisiones del Gobierno de Daniel Ortega, cualquier flujo comercial de Costa Rica con las economías centroamericanas tiene que trasegarse a través del territorio de Nicaragua y Daniel siempre ha estado presto a responder con cierre de fronteras. Entonces es un balance delicado, pero yo sí creo que tiene que haber una actitud mucho más proactiva de parte del próximo Gobierno.


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