Política

Exfiscales del FSLN: “La orden era marcar las boletas en la casilla 2”

La maquinaria partidaria en las JRV en las elecciones de 2008, 2011, y 2016; el fraude electoral del 7 de noviembre “ya está elaborado”

“En 2016, la orden era marcar las boletas en blanco en la 2, de 400 al PLI le dimos 71, el resto 324 se le concedieron al Frente”. “Quedaron 200 personas sin votar, y el que estaba en mi terna, que era de la Juventud Sandinista, marcaba boletas a diestra y siniestra”. “A los militantes sandinistas les daban doble boleta”. “Después de haber militado (en el FSLN) durante 40 años, veo que todos los sueños se derrumbaron, porque no era lo que esperaba”. 

Así describen su participación en la maquinaria del Frente Sandinista del fraude electoral, cuatro exmilitantes de ese partido que estuvieron en las elecciones municipales de 2008, y las presidenciales y legislativas de 2011 y 2016. Este es el relato que brindaron a CONFIDENCIAL sobre el ‘modus operandi’ del fraude en las Juntas Receptoras de Votos (JRV).

Magdiel Galeano: En 2016, la orden era marcar las boletas en la 2

De mi familia soy el único que está fuera de las filas del Frente Sandinista”, expresa Magdiel Galeano, un joven de 35 años originario de El Sauce, León; que decidió renunciar a la militancia del FSLN en 2016. 

Magdiel creció en el seno de una familia con tradición sandinista. En 2002, empezó su participación en las estructuras juveniles del partido, y en las elecciones de 2006, se involucró por primera vez en el trabajo electoral del FSLN, como coordinador de uno de los Centros de Votación en su ciudad natal. 

En las elecciones municipales de 2008, participó como presidente de la Junta Receptora de Votos (JRV) del Barrio La Luz, ubicado en Managua, y comenta que desde esos comicios el desánimo de las personas por salir a votar ya era evidente.

De acuerdo con el informe del Consejo Supremo Electoral (CSE), en 2016, Daniel Ortega y Rosario Murillo ganaron la presidencia y vicepresidencia de Nicaragua con el 72.5% de los votos válidos. Ese año, el Poder Electoral registró una participación del 68.2%. Sin embargo, las organizaciones opositoras Ciudadanos por la Libertad (CxL) y el Frente Amplio por la Democracia (FAD) calcularon una abstención superior al 70%.

Magdiel Galeano, exmilitante y exfiscal electoral del FSLN. Foto: Elmer Rivas

En las elecciones de 2016, Magdiel participó nuevamente como presidente de la Junta Receptora de Votos del Barrio La Luz, y fue testigo del fraude electoral que posteriormente el CSE legitimó. “Eran las 1:00 de la tarde y había apenas 70 votos, cuando en una JRV debe haber 400 votos. Me ordenaron marcar boletas”, relata. El joven agrega que a las 5:00 de la tarde cerraron la JRV y se dispusieron a marcar las boletas en blanco en la casilla 2 (la casilla del FSLN), como les habían ordenado. “Al final se hicieron 395 boletas. 71 votos se le otorgaron al PLI y el resto (324) se le concedieron al Frente”, continúa.

El exfuncionario electoral, asegura que los fraudes electorales del FSLN se consumaban en los centros de cómputos habilitados por el Consejo Supremo Electoral (CSE). Las orientaciones de fraude alentaron a Galeano a abandonar las filas del FSLN ese mismo año. “No dejaban entrar a los medios de comunicación”; “los fiscales y policías electorales también eran afines al Frente”, lamenta. 

Magdiel se unió a las protestas antigubernamentales de 2018 en Nicaragua al ver la masacre perpetrada por el régimen contra estudiantes y manifestantes pacíficos en las calles. El Frente Sandinista y su familia lo tacharon de “traidor”.

Tras múltiples amenazas contra su vida, se exilió en Costa Rica el 3 de julio de 2018. Otros exsimpatizantes sandinistas, al igual que Magdiel, han sufrido graves amenazas por disentir del FSLN.

Junieth Brenes: Uno de la JS marcó boletas “a diestra y siniestra”

 Junieth Brenes proviene de una familia de militantes sandinistas, y a los 12 años ya participaba en las actividades culturales del FSLN, hasta convertirse en dirigente del Movimiento Cultural Leonel Rugama, en Managua. 

Fue empleada en el Poder Judicial tras la llegada de Ortega al poder en 2007, y se involucró en el trabajo político del FSLN. Participó en las elecciones municipales de 2004 y 2008, y luego en las presidenciales de 2011 como fiscal amiga en la JRV 1160 del Distrito Dos de Managua. Judith describe lo que vio el domingo 6 de noviembre de 2011 en su JRV: “votaron 198 personas, quedando unas 200 personas sin votar”, explica. “El que estaba en mi terna era de la Juventud Sandinista, y estaba marcando boletas a diestra y siniestra”, continúa. En ese momento, Brenes comprendió porqué ese joven “siempre participaba en las elecciones como presidente de la JRV 1160”. “Las orientaciones son que se marque la boleta si alguien no llega a votar, anular el voto contrario, si alguien falleció y se puede votar, marcar esa boleta”, explica la exfuncionaria del FSLN.

Ese fue el último año que Junieth participó en las mesas electorales. En 2017, Junieth se desligó por completo del trabajo político del partido, pero no fue hasta abril de 2018, tras unirse a la rebelión cívica de abril, que renunció públicamente del Frente Sandinista. Las amenazas contra ella y sus tres hijos no tardaron en llegar. 

“Las primeras amenazas fueron por parte de mi familia, —comenta—y luego empezaron las amenazas por parte del partido, diciendo que visitarían a mis hijos”. Brenes apoyó a los jóvenes que resguardaban “el tranque de Jinotepe” en el departamento de Carazo, uno de los más incómodos para el régimen durante las protestas cívicas de abril. Se exilió en Costa Rica en julio de 2018, tras “la masacre de Carazo” perpetrada por paramilitares y la Policía Nacional, contra los tranques de Diriamba, Jinotepe, y Dolores, el 8 de julio de ese mismo año.

Junieth Brenes, extrabajadora del Poder Judicial y exmilitante del FSLN. Foto: Elmer Rivas

Todos los que estuvimos en el FSLN nos arrepentimos, pero toca reivindicarnos”, asegura. La elaboración del perfil de votantes, el entrenamiento de defensa del voto, y los programas asistencialistas promovidos por el partido de Gobierno, son estrategias que, según exmilitantes sandinistas, preceden el fraude.

“Juana”: El engranaje del partido empieza en los barrios

“Juana”, como pidió se le nombrara, tiene 60 años, y se unió al Frente Sandinista en 1979, días después del triunfo de la Revolución. En 1987, fue elegida como secretaria política de su barrio, un cargo en el que se desempeñó hasta 2010, cuando afirma que las autoridades del municipal la relegaran por “mostrarse crítica ante las políticas del FSLN”.

Como secretaria política, “Juana” debía “garantizar el tendido electoral”. Si algún militante sandinista salía del país o cambiaba de domicilio, ella debía visitar a otros simpatizantes para convencerlos de votar por el FSLN, y de esa manera “reponer el voto perdido”. Esa labor requería que “Juana” elaborara el perfil político de cada uno de los votantes de su barrio, y de esa forma saber quién era sandinista y quién no. 

“Dentro de las filas del partido hay un engranaje que viene desde los barrios. Ese engranaje es muy difícil de desmantelar, porque en cada cuadra hay CLS, CDS, secretario político, adjunto del secretario político. En una cuadra hay hasta 24 personas del partido que están pendientes de todo lo que pasa”, comenta. La complicidad se extiende desde la militancia sandinista en los barrios, hasta el más alto nivel del Consejo Supremo Electoral (CSE). 

“Juana” afirma que los programas asistencialistas promovidos por el partido de Gobierno, buscan convencer a votantes indecisos. “Los proyectos vienen cada elección, y los proyectos no van donde más se necesitan, van donde se tiene más porcentaje electoral”. Esta fue una de las políticas populistas que ella reprochó a dirigentes políticos de su municipio.

La exsecretaria política decidió desligarse completamente del FSLN en 2018, pero tuvo que asumir las consecuencias de su decisión. “Si desertas de las filas del Frente sos un traidor para ellos, y te recetan plomo”, expresa. En varias ocasiones, hombres con armas y machetes, se situaron a pocos metros de su casa, con la intención de intimidarla. “Juana” tuvo que abandonar su municipio hace 19 meses, sin tener certeza de cuándo podrá regresar.

“María”: “Daban doble boleta a los militantes sandinistas”

El testimonio de “María”, una joven de 28 años del Barrio Los Ángeles, en el Distrito Cuatro de Managua, que pide permanecer en el anonimato, confirma lo expuesto por “Juana”. Toda su familia era sandinista. Su papá fue guerrillero del FSLN durante la Revolución, y su madre participó en la Cruzada Nacional de Alfabetización. 

Ella fue dirigente de la Juventud Sandinista y secretaria política adjunta de su sector, durante 2011. Para las elecciones presidenciales de ese año, le encomendaron la tarea de “dar seguimiento” a los militantes sandinistas beneficiados por el partido. “Teníamos una lista donde verificábamos qué personas que habían sido beneficiadas o eran parte del partido, llegaban a votar. Esto nos permitía tener un registro de quiénes estaban apoyando realmente al partido”, cuenta la joven exmilitante. 

A las personas que no votaban por el FSLN, les suspendían los beneficios. “María” y su familia se desencantaron del Frente Sandinista durante esas elecciones, luego de presenciar las anomalías cometidas por el fiscal y el presidente de la JRV de su sector. “Daban doble boleta a votantes sandinistas”, denuncia.

Los cuatro exdirigentes sandinistas entrevistados, coinciden en que el 7 de noviembre el fraude electoral es inevitable. 

El politólogo Manuel Orozco, afirmó en una entrevista publicada el 4 de julio en el programa Esta Semana, que “el fraude ya está elaborado”, porque “a estas alturas el abstencionismo puede llegar hasta el 70%. Entonces, Daniel Ortega necesitará menos de 300 000 boletas falsas para declararse ganador”. El escenario electoral para 2021 no solamente está marcado por la institucionalización del fraude en favor del FSLN, sino por la radicalización política del régimen de Daniel Ortega de ejercer el poder a través de la fuerza.

 



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