Política

En Nicaragua no hay condiciones para una elección democrática, asegura asesora del Centro Carter

Un proceso electoral fraudulento podría generar una nueva ola de protestas masivas, advierten expertos

En la Nicaragua actual, no hay condiciones para unas elecciones que sean mínimamente creíbles, según la opinión que expresó Jennie Lincoln, asesora senior con enfoque en América Latina y el Caribe del Centro Carter, durante un simposio en línea denominado ‘Panorama Político de Nicaragua, y Perspectivas para la Democracia en 2021’.

El evento fue organizado por la Seattle International Foundation (SIF), y la Universidad Internacional de Florida (FIU, por sus siglas en inglés), contando con la participación de Tiziano Breda, analista de Crisis Group, y del periodista Carlos Fernando Chamorro, director de los medios independientes CONFIDENCIAL, Esta Semana y Esta Noche.

“Una elección genuinamente democrática, debe ser conducida en un ambiente que garantice la participación de toda la gente. Son principios fundamentales que debe implementar el Gobierno: la libertad de reunión pacífica y de asociación, de movilización sin restricciones; libertad de expresión, de opinión y acceso a la información, la seguridad de todos los ciudadanos y el acceso a la justicia. Ninguna de estas condiciones existe en Nicaragua hoy. Ninguna”, aseveró Lincoln, que participó de las elecciones en Nicaragua como observadora en 1990, 1996 y 2006.

“Las condiciones para unas elecciones están en riesgo, no solo para los candidatos de oposición, sino para que los votantes vayan a las urnas, y participen en la administración electoral. La Ley Electoral de Nicaragua provee muchos elementos de participación y garantías. La pregunta es, ¿cómo está siendo implementada?”, cuestionó.

Lincoln también dijo que si las elecciones fueran el próximo mes, no habría condiciones para observación internacional, según los estándares internacionales electorales. “Lo que observación internacional hace es contribuir a la protección de la participación de los nicaragüenses y eso también ha sido negado por el Gobierno hasta este punto”, dijo.

El peor escenario… empeoró

En su intervención, Chamorro recordó que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) Luis Almagro dijo que ‘Nicaragua se encamina a la peor elección posible’, en referencia a la falta de una reforma electoral y, por el contrario, a “una contrarreforma del Frente Sandinista, que endureció su control sobre el sistema electoral”.

Esa opinión también estuvo sustentada por la elección de 10 magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), “totalmente leales a Ortega, que busca la reelección, y al Frente Sandinista”, así como a “la falta de libertades y de observación internacional, que no ha sido autorizada por el régimen, que vuelve a introducir en la ley, el concepto del ‘acompañamiento’ electoral”, reseñó Chamorro.

“Una semana después, el ‘peor escenario’ que describió Almagro, es mucho peor. No solamente porque la oposición está dividida y fragmentada, después de que el CSE eliminó la personería jurídica del PRD, [y también la del partido Conservador] sin ningún asidero de ley”, lo que inhabilitó la casilla electoral de la Coalición Nacional, “que representa algunas aspiraciones y organizaciones que surgieron de las protestas de abril del 2018”.

Con esto, inició la inhibición de hecho de algunos de los precandidatos presidenciales (Félix Maradiaga, Miguel Mora, Luis Fley, George Henríquez, María Eugenia Alonso y Medardo Mairena), que estaban inscritos en este grupo para competir por la nominación presidencial.

Esa elección “que no tenía condiciones de transparencia, o de ser justas, ni mecanismos de confianza para contar los votos, tampoco será competitiva porque el régimen ya inició el proceso para excluir partidos, excluir candidatos, y seleccionar quiénes son los que participarían en la elección del 7 de noviembre”, recordó el periodista.

Prueba de que el país vive bajo un estado policial es el hecho de que los precandidatos presidenciales Félix Maradiaga y Juan Sebastián Chamorro tienen casa por cárcel, y que hay un intento por inhibir por la vía penal a la también precandidata presidencial Cristiana Chamorro para despojarla de sus derechos políticos.

“Pese a esta crisis, la reacción de los líderes políticos no ha sido llamar a la abstención. Hay una enorme preocupación, y comprensión de que la abstención favorece a la dictadura”, aseguró Chamorro.

Crisis, pobreza y pandemia, generan más migración en Nicaragua

Breda, del Crisis Group, identifica algunos efectos indirectos de una elección fraudulenta, comenzando por la posibilidad de que se desate una nueva ola de protestas y de conflicto político.

“Las demandas de la población siguen ahí y la represión del 2018 dejó otra capa de dolor, aflicción y enojo que puede hacer las cosas diferentes esta vez. Una elección fraudulenta podría dar paso al surgimiento de una nueva ola de protestas o alguna forma de manifestación de descontento”, avizoró.

La fragmentación de la oposición alimenta también la desilusión -que se siente al hablar con la población- y que también contribuye a la falta de protestas… Otros cinco años de bloqueo de financiamiento internacional y la caída de inversión extranjera tendrían serias repercusiones en una economía frágil de uno de los países más pobres del continente, y podría tener consecuencias humanitarias profundas”, añadió.

Eso “activaría demandas económicas que derivarían en protestas sociales de descontento, y podría generar un crecimiento en la migración, lo que debe interesar a Costa Rica, cuyas autoridades están saturadas lidiando con las solicitudes de asilo que llegaron a partir de 2018 -un país que también experimenta una situación crítica por la pandemia- y podría llevar a otros a dirigirse hacia el norte, a México o Estados Unidos”, explicó.

Colegas: vengan y vean

Ante la falta de observación internacional calificada en las elecciones de Nicaragua, que en otras ocasiones realizaban la OEA, la Unión Europea, el Centro Carter, o la ONU, Chamorro abogó por la presencia de la prensa extranjera en Nicaragua, “para contar la historia del estado policial. La historia del intento de cambiar una dictadura de manera pacífica, que parece ir contra la corriente, que parece una misión imposible, pero de repente hay también ventanas y oportunidades de que se produzcan esos movimientos de cambio”.

El informador consideró “lamentable y censurable la actitud de los gobiernos de Guatemala y Honduras, frente a esta crisis de derechos humanos que hay en Nicaragua”.

También señaló el mal uso de fondos de cooperación internacional por parte del Gobierno. “Irónicamente, la tragedia de la pandemia, de los desastres naturales, le facilitó al régimen recursos externos, la comunidad internacional está preocupada de que no se los roben, aunque obviamente (el régimen) los utiliza para fortalecer el aparato general del Gobierno”.

Finalmente, añadió que “no cuestiono la ayuda humanitaria, sino la falta de transparencia. Hay recursos externos que le están dando a Nicaragua y mientras no se roben la plata, a los organismos multilaterales que le brindan esa ayuda al Gobierno no les importa que oculten información, ni les importa que mientan”.

 



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