Política

Embajador argentino acompañó a Ortega, a pesar que Murillo adelantó la visita de iraní

A pesar que el gobierno de Alberto Fernández ha condenado en los últimos días “la afrenta a la justicia argentina”, que significó la presencia del alto funcionario iraní Mohsen Rezai en la toma de posesión de Daniel Ortega el pasado 10 de enero, y algunos de sus funcionarios han justificado que su embajador en Managua, Mateo Daniel Capitanich, no sabía que estaría en el evento, la noticia de que era invitado fue pública tres días antes.

La vicepresidenta Rosario Murillo confirmó el 7 de enero la presencia del “hermano” Rezai y su delegación, quien estaría llegando “en los próximos días para acompañar este momento”, según la transcripción pública de la alocución de la portavoz del régimen, en que ella anunció también la visita de las delegaciones de China, Cuba y Venezuela. El embajador Capitanich ha indicado que no supo de la alocución de Murillo en un correo, respondiendo una consulta de CONFIDENCIAL.

Este miércoles 19 de enero, en el seno del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Argentina ratificó a través de su representante la declaración de rechazo a la presencia de Rezai, en medio del escándalo suscitado tras la participación de él en el evento.

Parte de sus declaraciones pueden leerse en la cuenta de Twitter de ese país en la OEA, mientras califican de temerarias las declaraciones del embajador de Nicaragua en el organismo regional, Arturo McFields, a quien instan para que el país centroamericano  cumpla con la notificación roja de Interpol en el caso del iraní.

Según la justicia argentina, el actual vicepresidente de asuntos económicos de Irán es acusado de participar en la planificación de un atentado en 1994 a la Asociación Mutual Judía Argentina (AMIA), en que fallecieron 84 personas.

La decisión ha sido rechazada por los familiares de las víctimas de la explosión del carro bomba en 1994, cuyo abogado Tomás Farini, realizó una denuncia penal en conjunto con el diputado opositor Waldo Wolff, a la que incorporarán el discurso de Murillo, según confirmó el jurista tras conocer la revelación.

Wolff cuestionó duramente al ejecutivo argentino diciendo en su cuenta de Twitter que mienten y que hay una complicidad manifiesta.

La tarde de este jueves, Wolff insistió en declaraciones a este medio sobre la “mentira” del gobierno argentino y recordó que los pedidos de captura, a través de Interpol, eran de público conocimiento.

“La Argentina se hizo la distraída en un hecho que no reviste antecedentes desde que se establecieron las alertas rojas en el año 2007. En los últimos casi 15 años, siempre la política fue reclamar enérgicamente ante la presencia de estos acusados en algún lugar del mundo. Esta era la primera que (podían) hacerlo de antemano, porque era notorio la visita de Rezai. Es vergonzosa la posición de mi gobierno”, lamentó el legislador.

El 13 de enero pasado, cuando el escándalo crecía en Buenos Aires, fuentes del diario argentino La Nación, confirmaron que la Administración de Alberto Fernández sostenía en su cargo al embajador Mateo Daniel Capitanich, quien había dado las explicaciones del caso.

Incluso, la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, aseguró a ese medio que “era difícil de prever que esta situación iba a suceder. El embajador no sabía que estaba, no le conocía la cara a esta persona, no estuvo en la misma habitación, no sabía que había sido invitado y se enteró al día siguiente, por la publicación de algunos diarios”.

“Todo esto que han dicho en la OEA es un acto de hipocresía, porque sabían que perfectamente iba a estar el iraní en Nicaragua. Lo vamos a poner en la denuncia”, anunció Farini, que, en una entrevista hace unos días, había considerado que la actitud de Argentina que se pronunció un día después por el caso era un intento “de salvar los papeles” ante la magnitud de la noticia.

Javier Porta, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, dijo que la posición de su país está en los dos comunicados de condena. “Además, que funcionen las alertas de Interpol no es potestad de la Argentina. Nuestra obligación es que se mantengan vigentes. Luego tiene que actuar el Poder Judicial”, sostuvo a través de un mensaje de WhatsApp.

Embajador de Argentina dice que no se enteró de discurso de Murillo

Por su parte, el embajador Capitanich respondió a una consulta de CONFIDENCIAL, negando que hubiese escuchado el discurso de Murillo en que se informó de la visita de Rezai.

“Respecto del supuesto monólogo de la vicepresidenta Murillo que usted menciona, no lo escuché ni me llegaron comentarios sobre eso. La Embajada solo se maneja con información oficial y le reitero la Embajada nunca recibió una lista de invitados que nos permitiera conocer anticipadamente la presencia del evento del señor Rezai”, aseguró el embajador argentino.

Igualmente, el diplomático aseguró que no conocía la cara de Rezai, “y no estuvo en la misma habitación o sector que yo y un grupo de embajadores”. “No sabía que había sido invitado y me enteré al día siguiente, por la publicación de algunos diarios”, reiteró.

El periodista Daniel Santoro, editor de Clarín y autor del libro “Nisman debe morir”, relacionado con la muerte en circunstancias extrañas del fiscal a cargo del caso AMIA, explicó en una entrevista con CONFIDENCIAL que desde 1983 los gobiernos argentinos habían puesto como eje de su política la defensa de derechos humanos, lo que fue roto por la Administración Fernández.

“Es un tema realmente preocupante, que (esta Administración) ha roto con una tradición que se había abierto en 1983. Argentina, después de haber tenido, esta cifra simbólica de 30 000 desaparecidos —¡qué importa si son más o menos, la gravedad de la tragedia de la dictadura es enorme! — puso a los derechos humanos a una categoría universal —por encima al derecho del país a la no injerencia en sus asuntos internos y otros argumentos que usaba la dictadura”, dijo Santoro en la entrevista publicada en el programa Esta Noche.

El fiscal Nisman apareció muerto en su apartamento en 2015, un día antes de una cita en el congreso donde denunciaría un memorándum de entendimiento firmado en 2013 entre Irán y el ejecutivo argentino presidido por Cristina Fernández Kirchner—actual vicepresidenta—, el cual fue denunciado porque abrió la puerta a una impunidad perdurable en el caso.

La participación de Rezai en los actos de la toma de posesión de Ortega fue uno de los temas de la reunión el pasado 19 de enero entre los cancilleres de Argentina y Estados Unidos. En el encuentro, el país suramericano mostró su preocupación a través de su canciller Santiago Cafiero.

Octavio Enríquez

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