Política

El nuevo 19 de julio: la fiesta de “el comandante se queda”

La actividad del FSLN este 19 de julio mantiene el culto a la personalidad de Ortega, y celebra la matanza y la represión estatal ejecutada en 2018

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo reescribió la historia de los 19 de julio en los últimos tres años. La conmemoración de la hazaña colectiva de derrocar a una tiranía, hace 42 años, se convirtió en una postal lejana y ahora el oficialismo ha celebrado en los últimos días con igual o mayor entusiasmo la permanencia en el poder de su propio caudillo, pese al costo de centenares de vidas en 2018.

Centenares de militantes sandinistas y policías recorrieron el ocho de julio pasado el departamento de Carazo, al sur del país, recordando la “Operación Limpieza”, cuando las autoridades ejecutaron el despeje violento de las barricadas levantadas en 2018 por la población para defenderse de los ataques de paramilitares y policías que, solo en este departamento, dejaron al menos veinte muertos, según informes periodísticos.

En las redes sociales, siguiendo esa misma lógica apuntalando la imagen de Ortega, candidato a la reelección del FSLN este año, simpatizantes sandinistas mostraron una foto de su líder saludando en primer plano al comisionado general Ramón Avellán, subdirector de la Policía y a cargo de la retoma de la ciudad de Masaya—otro bastión golpeado por la represión— hace tres años. 

“Los ataques de la Policía y los parapoliciales bajo su mando provocaron 107 muertos y cientos de heridos”, dice un informe de Estados Unidos sobre la actuación de Avellán en esos días convulsos. Así argumentó el Departamento del Tesoro la sanción contra el alto oficial aquel siete de noviembre de 2019. 

El oficialismo ignora a las víctimas de violencia

Sin embargo, en la versión oficial la propaganda oficialista inscribió una leyenda sobre la foto de Ortega y Avellán que dice “17 de julio tercer aniversario de Masaya liberada de los tranques, de la muerte y el golpismo”. En julio de 2018, encapuchados sandinistas y oficiales bailaban al ritmo de “el comandante se queda”, celebrando el aplastamiento de las protestas.

Esos mismos encapuchados sandinistas—los grupos parapoliciales a los que se refirió al Comisión Interamericana de Derechos Humanos— aparecen en un vídeo circulado entre fanáticos sandinistas alzando sus fusiles al grito de “Danieeeel, Danieeeel” como si fuese el coro de la barra de un equipo de fútbol. Agregan “42-19 caminos de victorias” para reflejar la alegría de los militantes.  

Antes de ese día de la toma sangrienta de Masaya, el único día de la alegría era el 17 de julio de 1979, cuando el último de la dinastía de los Somoza, Anastasio, huyó al verse acorralado.

Lo que está ocurriendo con la militancia sandinista hace preguntarse a la doctora Vilma Núñez de Escorcia, crítica de Ortega y la más destacada defensora de derechos humanos del país, si quienes participaron en la celebración original del 19 de julio fueron engañados o se equivocaron.

“Es profundizar el sentirse uno traicionado, ver cómo se destruyeron ideales que en algún momento creímos que eran verdad. También me produce un gran dolor ahora pensar que estábamos equivocados. ¿Por qué no pudimos percibir el engaño que desde el mismo día 19 de julio estaban perpetrando?”, se pregunta Núñez.

La abogada dice que lo que celebran ahora es “la dictadura que están instalando. Ellos están creando otro imaginario”. 

La infamia de la represión

Gonzalo Carrión, otro defensor de derechos humanos, considera que las celebraciones en ocasión del 19 de julio tienen la lógica impuesta desde hace tres años “cuando (desde el Gobierno) ordenaron disparar a matar y mataron, y cuando crearon un tercer cuerpo armado para eso”, apunta desde el exilio en Costa Rica.

“Se cometieron crímenes de lesa humanidad que se mantienen en total impunidad. Ese terror de Estado mantiene en simultáneo una política de negación, es decir asesinaron y niegan cualquier responsabilidad. Ellos infunden terror y acusan a las víctimas de hacer lo que ellos hacen. Es una lógica perversa”, explica Carrión.

El Ejecutivo de Nicaragua es cuestionado por la comunidad internacional que le ha demandado rendición de cuentas a los responsables de las violaciones a derechos humanos en distintos foros. En uno de ellos, la Organización de Estados Americanos condenó la más reciente escalada represiva de Ortega que llevó al encarcelamiento de 26 opositores, entre ellos seis aspirantes a la presidencia, desde finales de mayo pasado.

Mientras el Gobierno ataca a las naciones que le piden justicia en respaldo de los familiares de las víctimas de la represión—Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea—, se acerca a Rusia con la tesis compartida de la defensa de la “soberanía de los pueblos”. 

El Ministerio de Relaciones Exteriores ruso anunció que recibirán al canciller Denis Moncada Colindres este 19 de julio y en su comunicado mencionan que rechazan el injerencismo. Ortega lo que ha dicho es que fue objeto de un intento de golpe de Estado, mientras la mayoría de denuncias contra su régimen ha quedado en la impunidad.

 



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