Política

EIU: Ortega se aferrará al poder aunque carezca de legitimidad

La Unidad de Análisis de The Economist advierte de un incremento del malestar social “antes y después” de las elecciones generales de noviembre próximo

A seis meses de las elecciones generales en Nicaragua,  la Unidad de Análisis de The Economist (EIU, por sus siglas en inglés) prevé que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo gane las elecciones del 7 de noviembre, incluso cuando el apoyo público a su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), se encuentra en “un mínimo histórico”. Debido a que su control en las instituciones del Estado le ha permitido “manipular” a su favor las reglas de la contienda electoral.

Con una reforma a la Ley Electoral en la que se elimina la observación electoral independiente, inhibe a posibles candidatos opositores, deja en manos de la Policía la campaña electoral y el nombramiento de –al menos siete– magistrados sandinistas en el Consejo Supremo Electoral (CSE); el FSLN llegará a las urnas “con las reglas del juego manipuladas contra la oposición”, dice EIU. Por lo que no solo se aferrará a la presidencia sino que es probable que mantenga “una mayoría cualificada” en la Asamblea Nacional.

En su último análisis de Nicaragua, la EIU —propiedad del grupo británico The Economist— advierte que a medida que se acerquen los comicios generales el malestar social irá aumentando. “Es probable que la oposición nacional y la comunidad internacional se opongan a la legitimidad de las elecciones. No obstante, los sandinistas mantendrán el poder de facto en todas las ramas del Gobierno”, dice el texto que está publicado en su página web.

El dominio político del sandinismo tiene sus raíces “en un autoritarismo creciente”, señala EIU. Desde que Ortega llegó al poder —hace 14 años— ha utilizado la mayoría legislativa del FSLN para eliminar los límites al mandato presidencial, fortalecer el control del Poder Ejecutivo y reforzar el aparato de seguridad estatal. Su influencia “prácticamente ilimitada” sobre las instituciones estatales le ha permitido permanecer en el poder, a pesar de la crisis política que comenzó con la masacre a la Rebelión de Abril de 2018.

Continuará la tensión diplomática

En política exterior el principal desafío del régimen de Ortega y Murillo será la relación con los Estados Unidos, ya que “las tensiones diplomáticas continuarán mientras no se resuelva el conflicto político de Nicaragua”. Sin embargo, el país centroamericano debe asegurar su permanencia dentro del Tratado de Libre Comercio (DR-CAFTA), del cual Estados Unidos es el principal socio comercial e inversor en Nicaragua.

Tras la represión estatal a la Rebelión de Abril de 2018, la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos aplicó un régimen de sanciones contra funcionarios sandinista por haber participado en la masacre contra las protestas ciudadanos y por corrupción.

La lista de allegados a Daniel Ortega que han sido sancionados por de Estados Unidos alcanza los 27 e incluye a nueve instituciones públicas o entidades mixtas, entre ellas la Policía Nacional. A estas sanciones también se han sumado Canadá, Reino Unido y la Unión Europea.

Mientras tanto, en el Congreso estadounidense fue introducida este viernes la iniciativa “Ley de Reforzamiento de la Adherencia de Nicaragua a las Condiciones para la Reforma Electoral (Renacer, por sus siglas en inglés) —que promete más presión para que el régimen de Daniel Ortega permita elecciones “libres y democráticas”— como una propuesta bipartidista de demócratas y republicanos.

Leve recuperación económica

Con la economía en una situación precaria, la prioridad del régimen será “mantener la estabilidad macroeconómica”, preve la firma británica. “Después de tres años de contracción económica, la economía nicaragüense está preparada para un repunte moderado en 2021”. La inflación será “relativamente moderada”, con un promedio anual de 4%, agrega EIU.

La recesión económica de Nicaragua que comenzó como resultado del conflicto político en 2018 se extendió hasta 2020 a consecuencia de la pandemia del coronavirus y una difícil temporada de huracanes. A pesar de estos desafíos, señala EIU, “el PIB real se contrajo solo un 2% en 2020, lo que es poco profundo en comparación con la región”. Este resultado favorable refleja la respuesta floja del régimen de Ortega frente a la pandemia y que el impacto de los huracanes en la producción fue moderado, explica el análisis.

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