Política

Denuncia de embajador McFields: “sin precedentes” en diplomacia OEA

La interrogante es si esta rebelión diplomática podrá incidir en la correlación de votos en el organismo regional sobre la crisis de Nicaragua

Cuando el embajador Arturo McFields tomó su turno en la sesión plena del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para denunciar los atropellos y abusos de la dictadura orteguista en Nicaragua, dio un paso sin precedentes en la historia de la diplomacia internacional.

Politólogos, defensores de derechos humanos y exdiplomáticos coinciden en que la protesta de McFields tuvo una repercusión hemisférica y golpeó severamente a la diplomacia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. 

La interrogante ahora es si la onda expansiva de este acto de protesta podrá incidir en la correlación de fuerzas en la OEA sobre la crisis de Nicaragua, un proceso que mantiene estancado en el organismo regional debido a que no se cuentan con los votos necesarios para decidir resoluciones más enérgicas en contra del régimen. 

Este miércoles 24 de marzo, el régimen orteguista oficialmente destituyó al periodista y diplomático como representante permanente de Nicaragua ante la OEA y nombró en su lugar a Francisco Campbell.

Campbell con “poca experiencia diplomática”

“La renuncia pública ante OEA no tiene precedente y representa un golpe fuerte contra el régimen.  Subsecuentemente, al tener a Francisco Campbell en función como representante ante OEA, Nicaragua tratará de subir el volumen del rechazo diplomático a la OEA. Campbell es uno de las figuras más leales al régimen, forma parte del círculo de poder y es un  ejemplo de la forma sistemática del nepotismo, con muchos intereses y favores comprometidos con el Ortega-Murillismo”, opinó el politólogo Manuel Orozco, del centro de pensamiento Diálogo Interamericano. 

Al formalizar la destitución de McFields y nombrar a Francisco Campbell para sustituirlo, el régimen creó de facto un feudo familiar en la misión diplomática de Nicaragua ante la OEA, ya que su hijo, Michael Campbell Hooker, es el representante permanente alterno de Nicaragua ante la OEA.

“En lo inmediato, el tono de beligerancia aumentará con el embajador Campbell, que es una persona de poca experiencia diplomática y paciencia, conocida por sus expresiones de exabruptos y acusaciones en público. Ese tono refleja el decaimiento del posicionamiento nicaragüense en el ámbito internacional ante el fuerte aislamiento internacional. La presencia de Campbell en círculos diplomáticos es vista de reojo y reconocida como un reflejo del funcionamiento del dinástico círculo de poder”, añadió Orozco.

Esperanzas de que se reactive discusión en la OEA

El abogado especialista en temas de los derechos humanos y ex director para las Américas del organismo Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, en una entrevista en el podcast del The Washington Post, opinó que las denuncias de McFields al menos pueden reactivar la discusión de la crisis de Nicaragua en el seno de la OEA. 

“Las declaraciones que hizo son verdaderamente impresionantes. Yo creo que no tiene precedentes en la historia de la OEA. No recuerdo un caso similar. Las atrocidades y abusos a los derechos humanos en Nicaragua están documentados, pero ahora los certifica quien representaba a Nicaragua ante la OEA”, dijo Vivanco al Post

“Creo que estas declaraciones han generado tanta conmoción a nivel internacional y en particular ante la OEA, que espero traiga importantes consecuencias. Para empezar, reactivar la discusión de la crisis de Nicaragua ante la OEA, como mínimo. Y lograr que aquellos Gobiernos que no han despertado y que actúan de una manera ambigua en condenar los abusos a los derechos humanos de este régimen, procedan a aplicar la Carta Democrática y así redoblar la presión en contra del régimen”, añadió.

Oposición: “No reconocer a nuevo embajador”

Las organizaciones opositoras de Nicaragua se unieron para solicitar a la OEA no reconocer al nuevo embajador nicaragüense ante el organismo. En una carta dirigida al presidente del Consejo Permanente de la OEA, Everson Hull, las más de 20 agrupaciones disidentes, tanto dentro del país como en el exilio, pidieron “convocar a una sesión extraordinaria a mayor brevedad para abordar el tema de Nicaragua y emprender finalmente hacia la aplicación del Artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana”.

Agregaron que, “en vista de que la OEA no reconoció los comicios de noviembre de 2021, solicitamos que tampoco reconozca la acreditación de otro embajador, como representante del Estado de Nicaragua”.

“Si quedaban dudas en algunos Estados miembros de la sistemática violación a los derechos humanos, la ruptura al orden constitucional y los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura sandinista, esperamos que después de la denuncia del señor embajador, finalmente queden sepultadas”, indicó la oposición nicaragüense.

La disidencia también demandó a la OEA “utilizar todas las medidas necesarias tanto diplomáticas como económicas, para lograr la liberación de los presos políticos; muchos delicados de salud sobre todo nuestros compatriotas de la tercera edad, a consecuencia de las torturas físicas y psicológicas a las que son sometidos”.

Denuncia  con “efecto multiplicador”

El exembajador de Argentina en Nicaragua, Marcelo Valle Fonrouge, valoró como “efectivo, útil y con efecto multiplicador” la forma en que McFields decidió hacer la denuncia de los abusos del régimen, usando como palestra la sesión del Consejo Permanente de la OEA en su rol como embajador de Nicaragua. 

Valle Fonrouge añadió que debe darse tiempo para ver si las denuncias de McFields logran influir en la correlación de votos en la OEA en relación con la crisis de Nicaragua. 

“Hay que ver como Honduras se va posicionando, también El Salvador. Centroamérica como región, el mismo SICA (Sistema de Integración Centroamericano) no está mostrando una unidad, una condena unánime firme y vigorosa con lo que está pasando en su propia región”, estimó.

El exembajador argentino advirtió que el acto de McFields puede tener efectos ejemplificadores a lo interno de Nicaragua y más precisamente, del régimen orteguista.  Pero advirtió sobre el hecho de que estas renuncias en protesta a los atropellos de la dictadura, se den bastante tiempo después de un largo período de tolerancia y permisividad a estos. 

“Podemos esperar consecuencias en los propios funcionarios de la administración dictatorial. Puede convertirse en una luz esperanzadora.  El mismo embajador McFields me recuerdo tenía una postura muy dura pro régimen. Hoy lo tenemos dandole la vuelta”, opinó. 

“Tenemos que estar claros de algo. Es bueno haberse salido, pero ¿después de cuatro años del 2018? La ética es una sola.  Pasó todo ese tiempo, ejerciendo con dureza la defensa del régimen. Espero que además de su renuncia y denuncia, al menos hayan también disculpas por haber estado ciego todos estos años”, añadió el exembajador Valle.

“Hay que seguir contando los votos en la OEA”

Guillermo Belt, quien fue asesor del exsecretario general João Baena Soares y funcionario de la OEA por 37 años, expresó que durante todo el tiempo en el que laboró en el organismo regional, “con todas las dictaduras que se dieron en América Latina”, nunca vio algo similar a lo hecho por McFields. 

Belt fue categórico en explicar que las intenciones del régimen de quitarle peso a las denuncias de McFields aduciendo que no “representaba a Nicaragua” están fuera de toda norma diplomática.

“Esa declaración de la Cancillería nicaragüense es francamente ridícula y deja en ridículo a la diplomacia de Nicaragua.  Cuando el embajador McFields tomó la palabra en la OEA, él era el representante oficial de Nicaragua ante la OEA. Podían haberlo destituido cinco minutos después, pero eso no menoscaba su rol como representante permanente en ese momento”, opinó. 

El exfuncionario se refiere al comunicado del Ministerio Relaciones Exteriores de Nicaragua divulgado poco después de la intervención de McFields ante la OEA, en el cual refirieron que “el señor Arturo McFields no nos representa, por lo que ninguna declaración suya tiene validez. Nuestro representante ante la OEA es el embajador Francisco Campbell Hooker, debidamente acreditado”. 

Sobre los efectos que pueda tener los señalamientos de McFields en la discusión de la crisis nicaragüense en la OEA, Belt señaló también que este panorama sigue siendo incierto, aunque si rescató que luego de la declaración de McFields, se dieron 15 intervenciones de sorprendidos embajadores por el incidente que estaba ocurriendo, de los cuales 13 fueron en el sentido de aplaudir la “valentía y coraje” del diplomático.

Las otras dos intervenciones, que fueron Argentina y México, expresaron que tomaban nota de lo dicho por McFields, para hacérselo llegar a sus respectivas Cancillerías. Sin embargo, los representantes de países centroamericanos como Guatemala, Honduras y El Salvador, no se pronunciaron sobre el incidente.

“Hay que seguir buscando los votos. Hubo expresiones como el embajador de Antiguas y Barbudas, Sir Ronald Sanders, quien expresó que se tenía que insistir en la OEA de que no se podían seguir sentando con regímenes tiránicos. Eso es positivo.  Pero dado la reticencia de algunos países centroamericanos, más lo que han demostrado México y Argentina, pues toca seguir contando y buscando los 24 votos para alcanzar la máxima sanción que puede imponerse en la OEA, que es la suspensión de un estado miembros”, afirmó Belt.


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