Política

CID Gallup: Apoyo al FSLN entre 20% y 25%

Luis Haug: “Hay una factura política por el manejo de la pandemia” y más descontento por el desempleo, alza en el costo de la vida e inseguridad

El manejo de la covid-19 sigue pasando factura al gobernante Frente Sandinista, en una población que también resiente el impacto de la crisis económica próxima a completar su tercer año consecutivo en picada, la corrupción oficial y el incremento de la delincuencia y el clima de inseguridad que registran un repunte sin precedentes en la última década, según los resultados y el análisis de la encuesta más reciente de CID Gallup.

“Definitivamente hay una factura, y muy grande. Se observa un descontento popular”, asegura Luis Haug, gerente de la firma, al analizar en el programa Esta Semana los resultados del estudio de opinión pública en Nicaragua, realizado a finales de septiembre y revelados este dos de octubre.

“Conforme pasan los meses —agrega Haug— ese descontento está haciendo cada vez más presente” y se percibe en diferentes ámbitos como la respuesta oficial ante la pandemia, y también el deterioro de la economía familiar, la percepción de inseguridad o el rechazo a la pareja de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que continúan en números rojos en la evaluación sobre su labor gubernamental o el rumbo por el cual conducen a Nicaragua.

Apoyo al FSLN sigue cayendo

En esta ocasión, la encuesta de CID Gallup no presenta los resultados de simpatía partidaria. Sin embargo, Haug comenta que el partido FSLN “sí ha tendido a disminuir su caudal electoral unos cuantos puntos —cuatro, cinco— con respecto a lecturas anteriores, mucho ligado con el descontento”.

“Lo que se observa es un sandinismo que viene, poco a poco, disminuyendo más relativamente sobre el 20%, sobre el 25% de seguidores, con una oposición clara del resto de la población”.

Sin embargo, anota que, pese a ser más numeroso, entre el grupo opositor no figura aún una alternativa que satisfaga a ese segmento.

Y en esa espera insatisfecha, con un año electoral a la vuelta, solo cuatro de cada diez nicaragüenses asegura que votaría en las próximas elecciones. Entre las causas se suman la desconfianza que persiste sobre el sistema electoral controlado por el orteguismo, y la falta de condiciones para unas elecciones libres y transparentes, mientras el Gobierno permanece sordo a la demanda de reformas electorales.

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Haug comenta que la encuesta también sigue evidenciando la polarización entre los nicaragüenses que simpatizan y rechazan al Gobierno, y que estas diferencias son “muy consistentes” a través de los resultados.

El segmento sandinista, detalla, tiene muy bien definido su apoyo al partido de Gobierno. Mientras, un 75% lo rechaza.

Pero llama la atención, precisa Haug, que hasta un 40% de estos aún no ha encontrado un partido de oposición que le represente, y un 25% está indeciso: “saben que definitivamente no le gusta el partido oficial, eso ya lo tienen claro, pero no están viendo en las opciones que se les presentan algo que les atraiga”.

Deterioro de la economía familiar e inseguridad

Los resultados de la encuesta de CID Gallup afirman que a los nicaragüenses les preocupa menos la covid-19 frente a los problemas económicos del día a día, según la encuesta. Y Haug subraya que “ser simpatizante sandinista no le exime de tener problemas económicos, no le exime de hacer frente a un costo de la vida, que perciben cada día más elevado”.

En mayo, comenta Haug, la pandemia era desconocida para la mayoría, tanto en Nicaragua como en el resto de los países donde la firma encuestadora mide el pulso de la opinión pública. Sin embargo, agrega, hoy la gente “parece que se ha acostumbrado a vivir con ello” y entonces se observa que la pandemia “no vino a borrar los problemas que teníamos anteriormente”, que vuelven a ser las principales preocupaciones entre la población.

De acuerdo con los resultados de la encuesta, el 34% de los nicaragüenses considera que el principal problema de Nicaragua es la falta de empleo. Otros valoran que es la corrupción del Gobierno (17%), la situación de inseguridad ciudadana por crímenes, robos y asaltos (16%) o el alto costo de la vida (10%). Mientras, solamente un 5% considera que se trata de la covid-19.

La preocupación por la corrupción del Gobierno aparece en escena en un momento en que el régimen persiste en imponer de manera abierta y taxativa la censura a los ciudadanos y medios de comunicación.

Haug explica que en el estudio comprobaron que los nicaragüenses interpretan la corrupción no solo como el querer robar o abusar de los recursos del Estado, sino también en sus acciones. Entre ellas, menciona, imponer iniciativas como la “Ley Mordaza” que castigaría con penas de hasta una década aquellos “ciberdelitos” que la dictadura considera que atentan contra la “seguridad soberana”, pero que en la práctica cercenarían las libertades públicas a partir de definiciones ambiguas y sanciones inconstitucionales.

Pocas o ninguna expectativa con Ortega

Aunque siete de cada diez nicaragüenses estima que su situación económica actual es peor que el año anterior, tres de cada diez espera que el próximo año sea “mejor” o “mucho mejor”.

Haug aclara, sin embargo, que esa expectativa está ligada a la reducción del impacto de la pandemia y no a las acciones del Gobierno. “Si todo sale bien, de acuerdo a lo que piensa la población, (es) con la salida de la covid nuevamente, no por las labores de Gobierno”, anota.

Entre los nicaragüenses, la probabilidad o expectativa de que el Gobierno de Ortega y Murillo atiendan o resuelvan estos problemas es baja. La mayoría (53%) espera poco o nada al respecto. Mientras, un 16% considera que es muy probable, y un 26% opina que es “algo probable”.


La metodología de la encuesta

Luis Haug
Luis Haug, gerente general de CID Gallup. // Foto: Cortesía

La encuesta de CID Gallup se realizó a 1202 nicaragüenses, mayores de 16 años, a través de un muestreo a teléfonos celulares, porque fue vía telefónica, igual que la del cuatrimestre anterior, debido a la pandemia de covid-19.

Nicaragua vive, desde septiembre de 2018, bajo un estado policial de facto, que impacta en la participación política y la libertad de expresión de sus ciudadanos. Haug confirma que la metodología de la encuesta ha cambiado “más que todo por la pandemia” con muestras de teléfonos celulares y no de hogar.

Explica que una computadora selecciona aleatoriamente los números “de tal manera que podamos llegar a una muestra aleatoria distribuida en todo el país” y, aunque admite que “está quedando por fuera” un 10% de la población que no tiene acceso a un teléfono celular, sostiene que sus resultados son comparables con las anteriores encuestas presenciales.

Los números, detalla CID Gallup, se generan de forma automática y aleatoria, utilizando como base los primeros cuatro dígitos del número y agregando los últimos cuatro al azar. “Esto permite —según la firma— que todos los números celulares activos tengan similares probabilidades de ser elegidos”.

Debido a la persecución política, y también a la crisis económica, en Nicaragua se han registrado desplazamientos y exilio de cientos de miles.

Según Haug, aunque es “algo importante” estos “ya no pueden ser considerados para el estudio”, pero “no son un sesgo porque al ya no estar dentro de las fronteras de Nicaragua no son parte de la población de estudio”.

El nivel de confianza de la encuesta, detalla CID Gallup, es del 95% con un margen de error de más o menos 2.3 puntos.

La encuesta se realizó a un 55% de nicaragüenses de diferentes áreas del país, un 24% de la región metropolitana, y un 21% de las cabeceras.

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