Política

Carlos Murillo: “Ortega no va a negociar para salir del poder”

El analista político y docente costarricense señala que el régimen apostaría por una negociación para afianzar su Gobierno “sultánico y dinástico”

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo buscaría luego de las elecciones de noviembre próximo afianzar un sistema de Gobierno “sultánico y dinástico”, y hacia ese objetivo es que enfocaría una eventual negociación, tanto con la comunidad internacional, con énfasis principalmente con Estados Unidos, como con las élites económicas de Nicaragua, de acuerdo al analista de asuntos internacionales y docente de la Universidad de Costa Rica, Carlos Murillo Zamora.

Concuerda con las posturas de otros analistas de que la reciente escalada represiva del régimen es la búsqueda de la mayor cantidad de fichas de negociación posible, y en ese sentido, estimó que la misma puede continuar e incluso agravarse. En las últimas cuatro semanas, la dictadura ha encarcelado 21 ciudadanos entre precandidatos presidenciales, dirigentes opositores, líderes políticos y gremiales, periodistas y empresarios.

“A Ortega solo le interesa dialogar con los Estados Unidos, que es la misma táctica del gobernante de Corea del Norte (el dictador Kim Jong-un). Yo voy, presiono y rechazo a todo el mundo que quiera ayudarme, porque a mí me interesa un actor, que son los Estados Unidos. El resto no cuenta. Y en esto concuerdo con el director de su medio (Carlos Fernando Chamorro). El régimen lo que busca es que tener un montón de cartas, un montón de prisioneros, en la búsqueda de forzar a los Estados Unidos a sentarse a la mesa y lograr una serie de concesiones para seguir en el poder de manera dinástica”, opina Murillo.

En una entrevista con el diario español El País, el director de CONFIDENCIAL, el periodista Carlos Fernando Chamorro, quien se encuentra en el exilio para salvaguardar su integridad física ante la persecución en su contra de la dictadura, expuso que la reciente escalada represiva del régimen se debía a que “Ortega quiere rehenes para negociar”.

Daniel Ortega
Daniel Ortega, junto a Rosario Murillo, reapareció luego de 35 días de ausencia para participar en un acto por el nacimiento del fundador del Frente Sandinista, Carlos Fonseca Amador.
Foto: Tomada del 19 Digital.

El régimen ha rechazado propuestas de diálogo hechas desde España y Argentina. En la misma entrevista, Chamorro dijo conocer de un tercer intento de diálogo con Ortega, promovido presuntamente por Estados Unidos, pero que la respuesta del dictador habría sido: “aquí no hay nada que hablar, hasta después de las elecciones”.

En sentido Murillo Zamora, advierte que la negociación que buscaría el orteguismo sería con el fin de mantenerse en el poder, sin hacer concesiones en materia política que busquen el retorno del país a la senda democrática.

“No va sentarse a una mesa para que le digan cuando va a salir del poder, sino para que le hagan concesiones. En la teoría de resolución de conflictos, se dice que a veces falta golpear un poco más para sentarse a negociar, y creería que para Ortega no ha llegado el momento propicio para sentarse a la mesa. Faltarían tal vez más prisioneros, más violaciones a los derechos humanos y a las libertades civiles, para que desde la perspectiva de Daniel Ortega, haya que sentarse a negociar para lograr las concesiones relevantes que le permitan seguir en el poder. No es un escenario fácil”, apunta.

No basta solo el triunfo electoral para reconstruir la democracia

Para el analista, la única forma que la democracia retorne a Nicaragua a la democracia, no solo se basa en que Ortega y Murillo dejen el poder, sino que además se desmantele la estructura en todo el aparato del Estado, construida durante los años de dictadura, para facilitar de esta forma, una reconstrucción jurídica y política del Estado como tal.

“Mientras Daniel Ortega y Rosario Murillo sigan en el poder, no veo como Nicaragua logre recuperar un sistema político democrático, con democracia representativa. Esto no es un problema de elecciones, porque lo que está gobernando Nicaragua es un sistema dinástico. Es lo que especialistas en ciencias políticas denominan un sistema sultánico, donde Daniel Ortega no solo controla presidencia, sino que controla el Congreso, el sistema electoral y domina el juego de las relaciones con el sector empresarial y las élites económicas del país”, detalla Murillo.

El régimen orteguista tiene más de 120 presos políticos, ha prohibido las manifestaciones y mantiene una persecución y asedio constante contra periodistas y opositores, cuando faltan un poco más de cuatro meses para los comicios.

Elecciones libres y participativas no son el único factor para restablecer un sistema de democracia representativa y pluripartidista, con alternancia en el poder por medio de la voluntad del pueblo. Hay que desmantelar leyes y disposiciones constitucionales que impiden que haya democracia en Nicaragua. Es un gran trabajo el que hay que hacer luego del desmantelamiento del esquema Ortega-Murillo para que se pueda volver a una democracia completa”, resalta.

El temor desde Costa Rica

El especialista señala que, desde el Gobierno costarricense de Carlos Alvarado, existe un “genuino temor” sobre el impacto en la migración hacia Costa Rica, provocado por el clima de violencia política y represión que vive en Nicaragua. Sin embargo, subraya que la principal inconformidad en ese sentido es la manipulación que hace el régimen orteguista de esta crisis humanitaria, la cual utilizan para oxigenarse financieramente.

“El problema de seguridad y migración no es con la población nicaragüense, sino que el régimen de Ortega los utiliza como un recurso de poder, al ser generadores de remesas”, explica.

Pese a la gravedad de la crisis sociopolítica en el país, Murillo Zamora asegura que esta no puede compararse con las situaciones que se viven en Cuba y Venezuela, sin importar al paralelismo ideológico con los regímenes que gobiernan estas dos naciones.

“No es posible una comparación de Nicaragua con Cuba o Venezuela. Europa y Estados Unidos le permiten un mayor margen de maniobra al régimen de Maduro, por el petróleo; si no tuviera petróleo, la relación con Venezuela sería muy diferente, y Nicaragua no tiene petróleo. Cuba es un referente histórico de la Guerra Fría. No solo es una cuestión ideológica, también es histórica”, describió.

“El pueblo nicaragüense es más luchador que el pueblo cubano, es un pueblo de lucha, de confrontación, en la búsqueda de su bienestar general”, finalizó.


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