Política

Arturo Cruz: “La observación electoral no es negociable para ir a elecciones”

“Los actores relevantes deben unificarse, si no hay un voto útil, habría abstención. Yo soy escéptico de participar si no hay condiciones básicas”

Después de hacer una gira política por algunas comunidades rurales en el norte del país durante la Semana Santa, el académico y diplomático Arturo Cruz ingresó a la lista de aspirantes presidenciales que el régimen mantiene bajo asedio policial.

Mientras realizamos esta entrevista, afuera de la casa de Cruz hay una patrulla de la Policía Nacional, que chequea sus movimientos y lo sigue donde quiera que se dirija en la ciudad de Managua. “Es extraordinariamente difícil, pero mis circunstancias son relativamente benignas, comparado a otros que están en circunstancias todavía más difíciles”, explica Cruz, sobre la anulación del derecho de reunión y movilización a 7 meses de las elecciones del 7 de noviembre.

El precandidato que ofrece un “cambio tranquilo, sin impunidad y sin vendetta”, inscribirá su candidatura próximamente para competir internamente bajo el mecanismo de la Alianza Ciudadana. Sin embargo, Cruz aboga por la unidad de la oposición sin la cual, dice, “habría abstención”, en beneficio de la minoría del FSLN, y reafirma su escepticismo a participar en unas elecciones “sin condiciones básicas”.

Bajo el estado policial que hay en Nicaragua, ¿existen condiciones para una elección libre y transparente?

Hay que empezar con la premisa de que un régimen autoritario actúa en consecuencia, ante la ausencia total de legitimidad lo único que les ha quedado es la coerción. Un régimen autoritario siempre te va a poner obstáculos y la cuestión es cómo los desafiamos, cómo los superamos.

Para tener un ejercicio electoral mínimamente competitivo, las circunstancias en las que estamos son realmente inaceptables. Recordemos, sin embargo, que doña Violeta (Barrios de Chamorro) en un momento dado enfrentó una situación electoral tal vez más compleja que la actual.

Esta semana la Policía estableció un retén frente a tu casa, te persigue cuando salís de tu hogar, centenares de opositores han estado viviendo en esa situación o peores, incluso, desde hace más de dos años. ¿Cómo se puede recuperar la libertad de reunión y de movilización?

Es extraordinariamente difícil y mis circunstancias son relativamente benignas, comparado a otros que están en circunstancias todavía más difíciles. Verdaderamente, es un desafío ir a visitar a alguien, tratar de salir de Managua; el hecho de que vos vengás a mi casa, no deja ya de tener una serie de complicaciones; todo es una negociación, todo es un problema.

¿Cuál es tu propuesta como precandidato a la Presidencia o tu estrategia para lograr la suspensión del estado policial?

La coerción es visible, la tenés en todas partes, y da la impresión de que a El Carmen, todos estos temas, parecieran ser, de insignificancia total. Mi esperanza es que el régimen reconozca, independientemente de su coerción, independientemente de lo que ellos perciben como su fuerza, que sin un mínimo de legitimidad, ni siquiera su régimen es viable.

¿Hay condiciones para relanzar la resistencia cívica?

La situación es difícil, cuando tenés la coerción de manera explícita en todo momento, en todos los espacios, pero los nicaragüenses han demostrado históricamente su capacidad de resistir y de enfrentar y de desafiar el aparato coercitivo, entonces, creo que va a haber un momento en que se va tener que enfrentar esa situación.

La presión de la OEA o la Ley Renacer, que está en proceso de discusión en el Senado de Estados Unidos, pueden tener un impacto para promover una salida política a Nicaragua.

Esta es una ley muy especial, para empezar, el consenso bipartidario, que es muy fuerte; en segundo lugar, el peso de los senadores involucrados, de tal manera que el presidente (Joe) Biden y su equipo lo tienen que considerar; y en tercer lugar, es un proyecto de ley que pretende coordinar todas las agencias del Gobierno norteamericano en función a las sanciones pensando en las elecciones de 2021, y en coordinación, con Canadá y los europeos.

Y esto último es relevante porque durante la Administración Trump la relación Europa-Estados Unidos no era la mejor, hoy esa coordinación va a ser mucho más fluida.

Pero cada vez que se intensifica la presión externa o se aplican sanciones internacionales, el régimen endurece el control político interno, se atornilla en el poder, ahí está el ejemplo, por ejemplo, de Venezuela, ¿es efectiva esa presión?

Ese es el argumento de muchos, en los Estados Unidos inclusive, que empiezan a decir que tienen reservas en el tema de las sanciones. Pero ue cuál  otra opción tienen los norteamericanos, los europeos, los canadienses, para demostrar su molestia con lo que está ocurriendo en Nicaragua.

Esta vez va a haber coordinación de las diferentes agencias, va a haber una relación más fluida con los europeos y Canadá; y además, creo que sí van a enfatizar de manera mucho más focalizada el tema de los (organismos) multilaterales. Y están agregando algo nuevo, van a sumar a Nicaragua a la lista Engel, que es el congresista demócrata de New York que preparó una lista en función a los países del Triángulo Norte, en el tema de corrupción, violación de derechos humanos, y ahora van enfatizar el tema también electoral, sanciones en función al tema electoral.

¿En estas elecciones del 7 de noviembre está en juego el poder Daniel Ortega, está poniendo en riesgo su poder?

Es una pregunta excelente, porque estás hablando de una correlación de fuerzas donde siempre ellos tienen bastante relevancia, el sandinismo es una minoría, pero muy bien organizada y con mucho poder económico.

Ahora, es el principio de un proceso, y por eso es que yo creo que es tan importante que verdaderamente haya un cambio en la Presidencia; esperemos que también haya un cambio en la correlación de fuerzas en Asamblea, porque si no tenés mayoría calificada, vos no podés empezar a cambiar la institucionalidad podrida que tenemos.

Eso no quiere decir que no van a dejar de tener relevancia, y eso va a ser uno de los grandes desafíos ¿cómo lidias con una minoría muy bien organizada,  con bastante capacidad para movilización y destrucción? Eso no se puede obviar, y hay que estar conscientes de eso. Están en juego muchas cosas para ellos, pero realmente la correlación de fuerzas siempre va a ser compleja.

Arturo Cruz
Arturo Cruz, exembajador de Nicaragua en Estados Unidos, académico y precandidato a la presidencia. // Foto: Nayira Valenzuela | Confidencial

La observación internacional no es negociable

Este lunes se instalará en la Asamblea Nacional una Comisión para la reforma electoral controlada por el Frente Sandinista, y se abre una convocatoria para la elección de magistrados al Consejo Electoral en la que solamente pueden proponer estos candidatos, ya sea el Ejecutivo o diputados del Frente Sandinista y de partidos colaboracionistas. ¿Qué tipo de reforma electoral se puede esperar?

Sobre la base de lo que me estás diciendo, podemos esperar algo muy pobre, y si queremos tomar en serio este tema, tenés que reformar completamente el aparato electoral, desde abajo hasta arriba.

Yo a veces digo que tal vez uno o dos, en el Consejo Electoral, que sean personas que representan a la oposición genuina, pudiera ser de mucha utilidad, porque como me dice la gente en la calle, necesitamos uno o dos que digan -se están robando las elecciones-, y uno pudiera alegar que hay algo de utilidad.  Pero es obviamente algo muy cosmético.

Pero el control de las Juntas Receptoras de Votos, de los Consejos Municipales, de los Consejos Departamentales, está en manos del Frente Sandinista y los partidos que obtuvieron segundos y terceros lugares en las elecciones de 2016 en las que no participó la oposición.

Sí, esa composición, (es) realmente patética, desde el punto de vista de alguien que quiere un proceso electoral mínimamente creíble, y estas van a ser las preguntas que la oposición nicaragüense, como un todo, se va tener que hacer en el momento de decidir si este ejercicio electoral amerita participación o no.

La observación electoral nacional e internacional, por ejemplo, no requiere de cambios en la ley, es un asunto de voluntad política. En 2016 Ortega dijo – se acabó la observación internacional-. ¿Es parte de las garantías mínimas para una elección?

Para mí esa es una garantía que no se puede negociar. Si vos no tenés observación, tanto nacional como internacional, para empezar la gente va a tener temor a salir a votar, vos le tenés que dar garantías al nicaragüense, de que su voto va tener utilidad; segundo, de que al salir a votar va a tener ciertas garantías mínimas de su propia protección física; y además, tienen que traer la capacidad, tomando en cuenta todas esas deficiencias en el aparato electoral, de que se pueda hacer conteo rápido. Es fundamental que vengan la Unión Europea, el Centro Carter, que Ipade pueda hacer sus ejercicios de años anteriores, que venga la OEA, y cada una con la capacidad de hacer conteo rápido.

Todos los precandidatos, incluido vos, han dicho que están dispuestos a respaldar a un candidato único de la oposición, si este es electo. ¿Qué pasa si hay inhibiciones?

Sería una torpeza insólita si inhiben a cualquiera, pero hasta ahora hemos visto mucha torpeza, además de arbitrariedades. Creo que ese es un tema que tendremos que tomar en cuenta en el momento oportuno. Al final del día el gran problema de este régimen, independientemente de cómo ellos se perciban, es cero legitimidad, y sin un mínimo de legitimidad definitivamente su viabilidad podrá ser por un año, dos años, seis meses, pero al final se agota completamente, porque vos no podés gobernar exclusivamente sobre la base de la coerción.

¿Puede Ortega resucitar el modelo de alianza con los empresarios, que le dio legitimidad, durante al menos una parte de esos 14 años que ha estado en el gobierno? Esos son los mensajes que están enviando algunos voceros del régimen.

Podrán mandar los mensajes que quieran, pero objetivamente hablando, el empresariado nicaragüense no tiene la más mínima intención de volver a un esquema de intercambio como el que tuvieron. Yo creo que el empresariado está conscientísimo de que este es un país que no tiene viabilidad económica si no tiene viabilidad política, con legitimidad.

Nicaragua ha perdido en la economía formal más de 200 000 empleos, y te podés imaginar los desempleados en otras categorías; la economía informal es la que está dominando la actividad económica y lo que te garantiza son empleos mal pagados, sin estabilidad, y los nicaragüenses sintiéndose cada vez más vulnerables.

Entonces, si no tiene legitimidad política el resultado electoral de 2021, lo único que le espera a este país es más oscuridad y más pobreza.

Sin unidad opositora, habría abstención

La oposición está hoy dividida en dos bloques. ¿Puede desunida ejercer presión para conquistar esas garantías de una elección libre y además competitiva?

Al final, estoy convencido de que los actores relevantes van a tener que unificarse, creo que esa unión es indispensable, y sobre todo, porque si no el nicaragüense no va a salir a votar, aun si tuviéramos condiciones mínimamente aceptables.

Si el promedio nicaragüense ve que no hay una unión donde se puede decir que es el voto útil, la gente se va a abstener. Y recordá que la estrategia de Ortega siempre ha sido muy clara, por un lado abstención, por otro lado dispersión del voto democrático y consolidación de su voto duro.

Ahora, un voto duro, que está reducido a su mínimo, y que hay una suerte de sandinismo que se siente preso de sus gobernantes y que quiere liberarse, y por eso es que es tan importante también que se sientan, los sandinistas que quieren liberarse del régimen, de que con esa nueva gobernanza, ellos también  tienen vida.

Si en los próximos 90 días se mantiene la tendencia actual, la Alianza Ciudadana con CxL por un lado, la Coalición Nacional con el PRD, ambos siguen su camino, escogen sus candidatos y los inscriben, ¿cuál es tu posición en caso de que se consume la división?

Hay que hacer todo lo posible para evitar eso. Yo me siento muy cómodo con fuerzas que están en el otro lado. Yo me sigo identificando con Ciudadanos por la Libertad y con la Alianza; pero, por otro lado, hay personas, hay organizaciones en la otra organización que perfectamente pueden ser parte de ese carro electoral donde podemos caber todos en función al voto útil.

Pero cuando alguna gente dice vamos a elecciones sí o sí, aunque se produzca esta división, el mensaje que se está dando es -vamos a ir a lograr una cuota de diputados en la Asamblea Nacional…

Yo veo que es un argumento, desde el punto de vista de algunos, legítimo. Personalmente, soy escéptico. Yo, Arturo Cruz, soy sumamente escéptico de participar en un ejercicio electoral donde no tenés las condiciones más básicas.

Ahora, eso no quiere decir que, no solamente en Nicaragua sino afuera, hay una tendencia de que hay que participar. Ceo que el trauma venezolano los ha golpeado muchísimo. Porque el argumento es que por andar dejando espacios vacíos, la oposición ha perdido relevancia; y por otro lado, que las sanciones lo único que han hecho es producir casi seis millones de venezolanos en el exilio.  Entonces, el argumento es, Venezuela no nos ha funcionado y, por lo tanto, hay que ocupar todos los espacios.

Yo, personalmente, insisto, respeto el argumento, pero no me siento a gusto todavía con participar en una elección donde no vamos a tener lo más básico.

Arturo Cruz. // Foto: Nayira Valenzuela | Confidencial

Cambio, con mayoría calificada en el parlamento

¿Por qué quiere ser presidente de Nicaragua?

Por una sencilla razón, porque creo que soy el candidato en el momento oportuno. Yo no podré ser líder, yo no tendré carisma, pero creo que hay momentos en que las sociedades buscan un perfil de persona, y yo creo que yo le puedo ofrecer tranquilidad al país, que me parece a mí que es un requisito básico para que haya reactivación económica, para que los que han perdido su empleo lo puedan obtener, para que los que no tienen empleo tengan un empleo con mejores salarios. Porque si no reanimamos la economía, si no traemos inversión extranjera, inversión nacional, si no reanimamos los flujos de los multilaterales, este país va estar estancado, y creo que esa es una tarea que yo la puedo hacer bien; y por otro lado, tengo una actitud plural hacia las fuerzas de la oposición y no tengo ningún sesgo contra ninguno de ellos.

La expectativa de un verdadero cambio en Nicaragua estalló con las protestas de abril, hace ya casi tres años, la gente demandó la salida de Ortega, elecciones anticipadas, colapsó el modelo de alianza del régimen autoritario con el sector empresarial, y luego vino la demanda de justicia sin impunidad. ¿Cómo te ubicás ante esas demandas inconclusas de la Rebelión de Abril?

Por eso es que te repetía de que si vos no tenés una victoria aplastante con mayoría calificada, es muy difícil cambiar el sistema judicial, pero definitivamente ese es el primer paso, y tiene que empezar un proceso donde tenés Comisión de la Verdad, tenés reparación, tenés un sinnúmero de elementos propios de la justicia en un contexto, sin embargo, de una nueva institucionalidad.

Ahora, seamos francos, si no llevamos ventaja en la mayoría calificada, ese proceso que yo llamo “país tranquilo, sin impunidad y sin vendetta”, se vuelve más difícil.

Tus credenciales como académico y como diplomático son ampliamente conocidas, pero durante el proceso de consolidación del régimen de Ortega, también se te escuchó alabar el “populismo responsable”, por ejemplo, o el proyecto del canal interoceánico, al que se opuso desde el primer momento el Movimiento Campesino, y ese modelo de Ortega se instaló sin democracia y sin transparencia.

Déjame hacerte una observación, yo no estaba alabando, estaba describiendo. El populismo, desde el punto de vista macroeconómico, es cuando un gobernante asume una serie de compromisos en el corto plazo financiero, con los que no cumple en el futuro y crea una situación económica totalmente desastrosa.

Y mi argumento básico fue que las lecciones de los ochenta, que fue hiperinflación, nacionalizaciones, toda la demencia económica, por lo menos en este nuevo ejercicio no se estaban repitiendo, y por eso dije que logró reconciliar el presupuesto el Fondo Monetario con los 500 millones de dólares de cooperación venezolana, y también advertí de que al momento que la cooperación venezolana desapareciera, el modelo se terminaba.

El megaproyecto del canal interoceánico, era una ley que se hizo de manera exprés, amenazando los derechos de los campesinos, el medioambiente…

Y eso quedó claro. Yo, cuando se va a China, me lo piden mis amigos del sector empresarial, y otros, incluyendo algunos amigos de la sociedad política norteamericana, voy a China y veo tres cosas que me preocuparon desde el primer momento y lo planteé: el primero fue el tema ecológico, realmente China es un desastre y me quedé asombrado el drama ecológico de ese país; lo segundo que me preocupó, el potencial de un enfrentamiento geopolítico con China, yo solo pensaba en los 80, salimos de un conflicto con la Unión Soviética y ahora vamos a un conflicto con China porque, sin duda, la mano del Ejército chino estaba detrás de ese personaje; y tercero, el desdén que tiene el aparato chino por sus campesinos, y dije: ¡por el amor de Dios, otro gran conflicto social! Entonces, el planteamiento fue, esto no tiene sentido para Nicaragua.

¿Dónde está el interés de Nicaragua o el cambio democrático en tu trayectoria? Vos decís, –acepté ser embajador porque me lo pidió el presidente Carter

Que vos inclusive…

y los sectores empresariales me plantearon que acompañara  esta misión. Pero bueno, ¿dónde está el interés del cambio democrático de Nicaragua?

Recordá que el primero que me dijo que Carter estaba sugiriendo mi nombre, fuiste vos, cuando yo regrese de El Salvador. Nunca me voy a olvidar de ese tema. Inclusive, que me voy al Salvador queriendo guardar mi distancia.

En ese momento (2008) él ganó las elecciones, independientemente de las deficiencias; en segundo lugar, había el gran temor que se perdiera lo que se había logrado a partir del 90, y estaba en juego el tema de Cafta, estaba en juego los arreglos con el Fondo Monetario, estaba el tema la cuestión de la Cuenta del Milenio, y yo sentí que yo estaba representando más los intereses nacionales que los intereses particulares. Fui embajador, al momento que yo sentí que los intereses particulares pesaban sobre mi dimisión, renuncié, me separé del cargo, dos años, y recuerdo que fue a partir del fiasco electoralde 2008, y en febrero de 2009 estaba de regreso en mi vida personal

¿Cómo se puede desmontar el poder autoritario de Ortega, que va más allá del control de la Presidencia, está en todos los poderes del Estado, en el poder económico, en el Ejército, en las fuerzas paramilitares?

Yo creo que no va a ser solamente la tarea del presidente de la República, va a ser la tarea también de esa Asamblea cohesionada, que esperemos que no se fragmente, va a ser tarea de los medios de comunicación, de la sociedad civil, y por supuesto, tenemos que mantener la comunidad internacional siempre comprometida.

Y creo que la manera de salir de esto es con una Nicaragua próspera. Una Nicaragua próspera es lo único que debilita los regímenes autoritarios. La pobreza no es la manera de salir de un dictador, la prosperidad es la luz del vampiro para un dictador. Tenés que tener una economía que prospere, una economía donde la ciudadanía se empodere, como se empezó a empoderar en este país, y por eso es irreversible el cambio.

La pregunta que mucha gente se hace es ¿se puede lograr realmente un cambio profundo? Es decir, ¿cómo se quiebra el poder de la dictadura?

Bueno, primero que todo, en el momento en el que llega un presidente democráticamente electo, creo que tiene una legitimidad que le da una fuerza solo por el hecho de ser legítimo, y eso ya de por sí te da una voz, te da un púlpito, y esperemos que los otros órganos del Estado gradualmente vayan evolucionando en la dirección adecuada. Y me da la impresión a mí que el cuerpo armado va a tener un rol histórico que jugar, cómo se va a definir, cómo va a actuar, creo que eso es un punto de gran relevancia.

¿El cuerpo armado con el general Avilés?

Me refiero al Ejército como institución, que verdaderamente va ser su desafío histórico, y ahí tiene que tomar su decisión, si las elecciones verdaderamente tienen la credibilidad del caso y nosotros asumimos la Presidencia.

Pero no va a ser un gobierno de cinco años el que va a cambiar este país, va a tomar tiempo, y es una generación tras otra. Va a ser un primer paso importantísimo, pero es un primer paso.

Mencionaste el papel del Ejército que podría jugar en esa elección, no sabemos si habrá o no una reforma electoral; si habrá o no una observación electoral internacional. Pero, ¿por qué el Ejército no puede contribuir a crear condiciones para esta elección?

Sería lo óptimo.

¿Por qué no desarma a los paramilitares?

Hay que preguntarle a ellos, obviamente.

Te pregunto a vos como candidato a la Presidencia.

Y yo te digo, hay que pedírselo y hay que preguntarles. Yo no tengo conversaciones con ellos, tengo una distancia con todos estos órganos porque ellos, me imagino, son muy reservados en lo que piensan y en lo que están, y cómo actuarían, pero no dejo de tener la esperanza de que este cuerpo armado, que en un momento dado adquirió un sentido de institucionalidad muy serio, recuperen ese sentido.

Has dicho que sos el candidato que puede ofrecer este cambio con tranquilidad. ¿Cómo podés convencer al electorado frente a otros siete competidores de la oposición?

De eso se trata, aquí estoy hablando con vos, y así como he hablado con vos, he hablado como con 20 periodistas, todas sus preguntas son relevantes. Seguiré hablando y discutiendo, aunque sea desde aquí, porque pareciera que cada vez salir es una odisea, y no voy a poder ir con tanta facilidad a los territorios, aunque voy a hacer el esfuerzo, porque yo tengo derecho de ir a los territorios. Decime adónde en la Constitución me podés prohibir a mí salir de Managua, esto no puede ser.

¿Dónde está tu base política?

Mi base política tiene un potencial extraordinario en la familia liberal, por eso es que yo he creído que Ciudadanos por la Libertad es una opción fuerte, porque es la única opción que puede reunir la familia liberal, y la familia liberal sigue siendo la que tiene el cuerpo social en este país, el grueso de los votantes.

Pero la mayoría de gente en este país básicamente se identifica como Azul y Blanco, sin ninguna simpatía a un partido político.

Sí, no tiene un partido, pero genéricamente la mayoría son liberales. Hay que hacer la pregunta ¿sos conservador, liberal, sandinista? ¿Qué sos? Y te puedo garantizar que la mayoría abrumadora en Nicaragua, es liberal. Y es impresionante, yo he ido a algunos municipios y el campesinado de este país es liberal, y con una simpatía por la contra, profunda, en muchas partes de Nicaragua.

Si aquí la gran ironía, es que haber tenido un momento de colaboración, de trabajo con el sandinismo es un pecado mortal, haber sido contra es una medalla de honor en Nicaragua.


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