Opinion

Vacunas anti Covid-19 y el virus Julio-19 sin vacuna

A los habitantes del mundo actual nos complace estar viviendo en el Siglo XXI, pero hay políticos en el mundo que aún no han podido salir del Siglo XVI

Vacunarse dos veces contra el Covid-19 ofrece una dosis de esperanza de vida, incluso para quien tiene 91 años, porque, al menos, nos da más tiempo de espera, espera a la cual le faltan las últimas tres letras (nza) para ofrecer mayor esperanza.

Aun con la cortedad que esa espera puede ser en la realidad, se lo agradezco a la ciencia médica, la más humana de todas las ciencias (aunque decirlo sea un lugar común). Y, en el caso de mis dos vacunas Sputnik V, se lo agradezco a la ciencia rusa y a la nación donante de la más efectiva vacuna del mundo.

Lo afirmo, a contrapelo de la campaña de difamación que ha estado sufriendo la Sputnik V de parte de Gobiernos de países con grandes laboratorios comerciales, para los cuales la ciencia no es un fin en pro de la salud humana, sino un medio para obtener mayores ganancias.

Ahora mismo, la Unión Europea le tiene un cerco geopolítico-comercial a la Sputnik V, pues prohíbe su uso en sus 27 Estados miembros y no le permite el ingreso a quienes llegan del extranjero vacunados con la Sputnik V, pero más de un país europeo ya irrespetaron esa medida medieval.

A los habitantes del mundo actual nos complace estar viviendo en el Siglo XXI, pero hay políticos en áreas geográficas, sociales y políticas en el mundo que aún no han podido salir del Siglo XVI.

II

Mientras la ciencia rusa –por generosidad o por interés político— ofrece su vacuna al mundo con mejores avales y condiciones, la mezquindad comercial europea la denigra cuanto puede, el Gobierno ruso supone contrarrestar esa campaña, compartiendo solidaridad política con dictadores como los Ortega Murillo, con lo cual los buenos efectos que nos puede producir su Sputnik V contra el Covid-19, los ponen en duda con su apoyo al virus del Julio-19 que ellos representan.

¡Cuántas inconsecuencias se ven este mundo! Quizás no se haya olvidado algo muy reciente: solo al anunciar que estaba en posesión de una vacuna anti Covid-19, un conocido laboratorio estadounidense se embolsó cinco mil millones de dólares por la venta de acciones de su negocio. ¿Cuánto estarán ganando con la venta de la vacuna, a costa de la salud humana?

De todos modos, la vacuna Sputnik V se ha hecho camino en el mundo por su calidad hasta ahora no desmentida, y eso provoca las reacciones difamadoras de los dueños de los laboratorios comerciales en su contra.

Eso les nace, en primer término, de su culto al dinero y, en segundo término, de sus “principios” que no tienen un benéfico final.  No le conceden ninguna bondad a lo que viene de Rusia, porque no es “democrática”, condición que los países capitalistas la tienen en exclusividad, como si la democracia fuese una de sus patentes comerciales.

Por su parte, los científicos rusos han sabido reaccionar: “Nosotros –explicó el director del laboratorio productor de la vacuna Sputnik V— esa vacuna la sacamos primero que nadie, porque de la ciencia soviética heredamos un gran avance en la investigación y la elaboración de vacunas”.  Así fue dicho, sin aspavientos, con la paciencia y la tranquilidad del caminar de un oso siberiano.

En verdad, la Sputnik V se defiende sola. Y ocupo este espacio para agradecerles también a las enfermeras nicaragüenses del Hospital Bertha Calderón, por su delicadeza y el buen trato que de ellas recibí en las dos ocasiones que me vacunaron.

III

Pero, también me siento en el deber de explicar por cuáles motivos no le agradezco por las vacunas al Gobierno orteguista: 1) por ser solo el recipiente de las donaciones de vacunas; 2) aunque las hubiese comprado, no lo haría con su dinero; 3) por lo tardío que se ocupó de la pandemia; 4) por su promoción de actividades colectivas que propician el contagio; 5) por estar reprimiendo a los médicos que siguen alertando a la población sobre el coronavirus; 6) porque las vacunas, que no le cuestan, se las está cobrando con la politización de la jornada de vacunación.

Los primeros cinco puntos, se explican por sí solos, pero el último sí debo explicarlo y denunciarlo: aparte de la ridícula y tradicional ornamentación de los centros públicos con banderas, chimbombas rojinegras, fotos y consignas partidarias, la sala de vacunación –en la que lógicamente se tiene que esperar durante cierto tiempo— está con aire acondicionado, y con música acondicionada a la celebración del 19 de julio de todos los años.

Como se sabe, y se oye hasta el cansancio, las letras de esas canciones son las consignas de todas sus campañas electorales (algunas canciones fueron creadas hace más de medio siglo por cantautores, ahora en el exilio, como los hermanos Mejía-Godoy).

Los minutos que en esa sala se pasan esperando ser vacunado, son minutos de fastidio, pero, es lógico suponer, que para las enfermeras mayores significan ocho horas con el cerebro bombardeado y estancado en el pasado y, para las más jóvenes, solo serán gajes de un oficio que sufren solo por el salario.

Eso, se deduce de la respuesta de una de las enfermeras, al ser preguntada si le gustaba aquel tormento musicalizado: “Qué le vamos hacer, si la orden de poner esa música viene de la dirección el hospital…”

En la “dirección” del hospital se dirá que la orden “viene de arriba”, pero si sus miembros menos intoxicados de orteguismo, dirán también que la orden les “viene de arriba”, y no precisamente en paracaídas, sino personalmente, y si no fuera acatada… no podrían evitar caer sin paracaídas del escalafón burocrático.

IV

Todo lo que pasa en el área de la salud pública tiene repetición mecánica en las áreas políticas, militares y judiciales con su mismo origen y en un mismo acto vertical: todo les “viene de arriba”, en donde residen quienes se sienten dueños de Nicaragua y de la vida de sus habitantes.

A cualquiera de los cuales, y en todo momento, le quitan su libertad y su derecho hasta de ser visto y de poder ver a su familia, durante el tiempo que –como lo dicen sus víctimas— “hasta que a ellos les ronque tenerlos secuestrados”.

Pero, es el caso, que los secuestradores ya no roncan, porque no pueden dormir por el temor a las consecuencias de sus violentos actos. En esto de no poder dormir ni roncar, es lo único en que los nicaragüenses están coincidiendo con los secuestradores, aunque por un motivo opuesto: ellos con miedo de perder el poder, y los ciudadanos esperando con temor el asalto nocturno de guardias y paramilitares.

Al margen de estas cuartillas

*El virus Covid-19 tiene a la gente del mundo entero encerrada en su casa. El virus Julio-19, saca de sus casas a los nicaragüenses y los encierra en las cárceles.

*Con el pueblo haitiano, somos hermanos en tragedias naturales, intervenciones armadas extranjeras, dictaduras, pobreza y atraso material…

*Aquí ocurrió el magnicidio de Somoza García, y en Haití ya van dos: el de Jean Jaques Dessalines y ahora con el de Jovenel Moise…

*A Somoza García, le salieron baratos los 20 años en el poder; a Jovenel Moise, le salió caro el solo querer estar en el poder un año más…

*Haití y Nicaragua fueron colonias: Haití se liberó primero, Nicaragua después; España no le cobró a Nicaragua por haberse liberado, pero Francia se lo cobró a Haití…

*En 1915-1934-1957 y 1994, Haití fue intervenido militarmente por los Estados Unidos; Nicaragua en 1912-1933…

*De la intervención en Haití le heredaron al dictador Francois Duvalier (1957-1986), y este se lo heredó a su hijo que lo mantuvo hasta 1990…

*Con la misma dosis de guardias, a Nicaragua le heredaron a Somoza García y a sus dos hijos; Moise no tuvo hijos a quienes heredar, pero en Nicaragua, hay hijos que viven con esas ilusiones…

*1961 fue el año en que Duvalier se declaró presidente-vitalicio; en Nicaragua sobran los que han querido ser presidentes vitalicios, pero ninguno ha podido…

*En el 2016 Jovenel Moise, triunfó en unas elecciones en las que hubo una participación de solo el 25% y Moise terminó ganando con el 10%, porque el otro 15% de los votos no fueron válidos…

*Pese a ello, al tomar posesión, Moise fue felicitado por Trump, diciéndole que: El pueblo de Haití merecía tener ese liderazgo democráticamente electo…

*En Nicaragua, Ortega ha “ganado” con “el 72%”, pero tanta popularidad nadie se la aplaude…

*Parece que el pueblo haitiano no es de la misma opinión que Trump, porque ya tiene muchos años de estar en las calles, manifestándose en contra de la pretensión continuista de Moise, con cuya muerte no se vislumbra la paz social en Haití…

*Entre esas similitudes y diferencias, hay dos más: 1) haitianos y nicas no cesan de tener hambre; 2) Haití se anexionó a República Dominicana (1822-1844), a Nicaragua se le anexionaron a El Guanacaste (1857).


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