Opinion

Salir de las ilusiones a la acción

Sin recurrir a archivos de hemeroteca alguna, se puede tener presente cualquiera de sus compromisos contraídos y nunca cumplidos por Ortega

Se suponía que a la oposición ya no le quedaban motivos para asombrarse acerca de lo que Ortega y Murillo son capaces de hacer en su pretensión de controlar el poder indefinidamente.

Pero no. A juzgar por la sorpresa demostrada por algunos políticos al conocerse las contrarreformas electorales de los dictadores. Su reacción invita a pensar que estaban ilusionados con el acuerdo de la OEA y esperaban (aún esperan) el final del plazo… “como el agua de mayo”.

De Daniel Ortega, todo se puede esperar, menos que sus palabras logren alguna coincidencia con la verdad. O que sus palabras, su firma, o su firma delegada en algún fiel funcionario suyo, las hubiera cumplido.

Sin recurrir a los archivos de hemeroteca alguna, se puede tener presente cualquiera de sus compromisos oficialmente contraídos y nunca cumplidos por Ortega, como:

Uno: cuando era candidato presidencial, firmó el compromiso de que respetaría las libertades de prensa y de opinión.

Dos: cuando recién había ganado las elecciones del 2006, prometió que no cometería los errores del pasado.

Tres: en casi todo acto oficial se proclama defensor de la soberanía nacional y condena como vendepatria a los conservadores por el tratado Chamorro-Bryan… ¡pero firmó un tratado canalero más entreguista con el chino Wang Jimg!

Cuatro: pasada la masacre del 2018, en el primer diálogo se declaró inocente, mientras la represión continuaba igual o peor…

*Cinco: en el segundo diálogo del Incae, sus delegados firmaron el acuerdo de que, entre otros derechos, respetaría las libertades públicas, pero, a partir de entonces… ¡recrudeció la represión y puso al país bajo un estado policial!

Así, brevemente repasadas sus mentiras, era suficiente para imaginar que el acuerdo de la OEA sobre las reformas electorales para unas elecciones libres, solo sería para Ortega un pajarito en el aire que no resistiría ante el gavilán de sus leyes y contrarreformas. Ahora, no dejó ni las plumas para siquiera imitar un vuelo hacia unas elecciones en libertad.

II

Entonces… ¿a quién pudo asombrar? Con las cuatro leyes punitivas previas a las contrarreformas se confirmaron las señales de que Ortega no tomaría en cuenta el acuerdo de la OEA.

Ante la proximidad del vencimiento del plazo de la OEA, Ortega y Murillo, reafirman contundentes su finalidad dictatorial, anunciando para mayo la continuidad de la sequía democrática. No parece que caerá una gota de agua electoral que pudiere darle vida al acuerdo de la OEA.

Entre tanto, las facciones opositoras –más que nadie la Alianza Cívica-CxL— todavía se distraen disputando liderazgo, y esperando el milagro de la OEA.

Es verdad, las peticiones de ayuda a la comunidad internacional, aun sabiendo del carácter políticamente pro norteamericano de la OEA y la Unión Europea, han estado justificadas en que la solidaridad es un derecho de los pueblos.

Oficialmente, los principios de las Naciones Unidas reconocen la solidaridad, pero los Estados grandes agreden impunemente a los pequeños y, cuando por algún motivo les ofrecen solidaridad, la condicionan a sus intereses geopolíticos.

Eso reafirma otra verdad: ¡el peso principal en el esfuerzo libertario siempre recae en la lucha de cada pueblo, y cuanto mejor, si esta lucha la hace sin sectarismos políticos ideológicos y en sincera unidad en la acción!

Eso, por desgracia, no forma parte de los esquemas políticos de un sector de la oposición. Aparentan ignorar que la geopolítica de los Estados la dirigen gobiernos clasistas, y por eso la solidaridad no responde en un ciento por ciento a los intereses de los pueblos. Además, que la ofrecen según la ocasión.

Una ocasión actual y cercana de eso, está en Haití: el pueblo lleva meses en las calles bajo la represión, demandando la renuncia del presidente Juvenel Moise, quien alega que le falta un año más en el cargo.

¿Y cuál es la actitud de la OEA? Mientras esta mantiene un acuerdo reclamando elecciones libres en Nicaragua, en Haití… ¡apoya al abusador! Y lo hace por un motivo repetido al revés y al derecho en América Latina: ¡Moise está haciendo negocios con transnacionales estadounidenses y cediéndoles tierras del Estado!

Las transnacionales de la información, lo saben mejor que nadie, y tanto lo saben, que le han impuesto la censura a esa otra tragedia del pueblo haitiano.

III

Aquí, mientras los políticos todavía sueñan con el acuerdo de la OEA, la dictadura hace rato comenzó a darle vida al zancudero político. No se piense solo en Apre, ALN, PLI, PLC ni en otros similares, porque esos son “tarjetas seguras” en las fiestas electoreras del orteguismo.

También el Partido Conservador de Alfredo César, quien estando adentro del zancudero aparenta estar afuera, ya tiene listo su candidato a magistrado. Consciente de su caducidad, no se atreve a nombrar una candidatura presidencial, pero ofrece su casilla para quien se atreva entrar al negocio.

Está Noel Vidaurre, quien se sacó de la manga una organización, para “respaldar” una candidatura zancuda más en su vida, ahora enarbolando un anti “socialismo” acorde con su extemporaneidad ideológica, por no decir momificada.

A Vidaurre, no le molesta el hecho de que todo el mundo conozca de su viejo zancudismo, porque, nunca ha salido del charco politiquero. Su oportunismo ya lo confesó diciendo que es mejor ir a las “elecciones” separados que unidos. ¡A la medida exacta de los deseos de la dictadura!

Separados, o en su conjunto, en realidad, estos grupos no los necesita Ortega para ganar una “elección”, porque él gana con su maquinaria de hacer fraudes, pero los utiliza para disfrazar las elecciones como “democráticas” por lo “participativas”.

Y, según sus contrarreformas electorales, les pagará sus campañas aunque no obtengan el 4% de los votos. En las elecciones anteriores, esos partidos recibían el pago por su colaboración hasta después de que les regalaba ese mismo porcentaje de votos.

IV

¿Quién dice que a los dictadores les preocupa lo que pueda hacer la OEA por continuar en el poder con una farsa electoral más? Ellos han visto la inutilidad de los esfuerzos de la OEA para conseguir los votos necesarios para aplicar su “carta democrática”.

Y, pese a la comprobación de sus delitos de lesa humanidad, que es el máximo de los delitos que humanismo no se puede permitir, y la comunidad internacional lo lamenta, los Ortega Murillo no dan señales de interesarse en algún cambio.

Confían en que ningún gobierno estadounidense ni la mayoría de los gobiernos integrantes de la OEA, dejan de cometer delitos contra los derechos humanos, en cualquiera de sus formas, todos los días. O sea que, en cualquier medida, también son culpables de lo mismo.

Y, ¡qué casualidad! Los gobiernos que más lucen su respeto a los derechos humanos, pero los violan como si fueran un deporte, son los mismos que encabezan las iniciativas para las sanciones: Colombia, Brasil, Chile, Perú y…

Una declaración de condena más, les sirve como propaganda política, repitiendo los adjetivos gastados por el anticomunismo internacional para calificar a la dictadura de Ortega y Murillo.

Eso más bien les ha servido a los dictadores para hacerse las víctimas, y no porque les preocupa conservar un prestigio “revolucionario” que aquí sabemos nunca han tenido, menos en los últimos años de sus masacres, represiones y violaciones de todos los derechos.

Lo que a los dictadores les está preocupando más, es la protección del capital acumulado desde el poder, y a este poder se aferran, porque… ¿adónde irían con ese capital al hombro para disfrutarlo en paz y seguridad, como honrados demócratas exiliados?

Se arriesgan a todo y exponen a todo riesgo al pueblo, porque saben que tampoco… ¡podrían bajar de un avión en ningún país, con un rótulo en alto diciendo que son “revolucionarios” víctimas de la “derecha” nicaragüense y del “imperialismo”!

¿Adónde irían, sin que les persigan la memoria de los niños, mujeres y hombres encarcelados, torturados y asesinados, cuyos nombres se publican en periódicos, radios y televisoras de todo el mundo?

En su situación… ¿no son esas razones para aferrarse al poder?

Mientras llegan las respuestas, sigo…

Al margen de estas cuartillas

*Siempre han estado justificadas las llamadas a la solidaridad de la comunidad internacional, pero los políticos de oposición echaron en la canasta de la OEA todas sus esperanzas…

*Ahora, cuando los dictadores los retan alzando la parada, los políticos sentirán no haber organizado la energía de masas surgidas en abril-18…

*También se ignoró el rechazo a los partidos tradicionales de parte de los auto convocados, admitiendo que algunas momias políticas adquirieran cuotas de protagonismo…

*Así se crearon condiciones para el divisionismo, el sentido de unidad se desvaneció y ahora costará reanimarlo…

No obstante, no todo está perdido: el espíritu de abril no ha muerto. Solo falta rectificar y reconstruir las aspiraciones de libertad que siguen animando la lucha del pueblo nicaragüense.


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