Opinion

Quiénes y cómo se adversa la unidad opositora

Enfrentar a la dictadura medio fascista de Ortega, que tiene pocas diferencias con la dictadura bananera de los Somoza

“Combatir el sectarismo y sentir siempre

ese gran valor de la inteligencia: la duda.”

Miguel Núñez

I

Enfrentar a la dictadura medio fascista de Ortega, que tiene pocas diferencias con la dictadura bananera de los Somoza, requiere no solo de voluntad política, sino también de luchar contra todo lo que impide la unidad en la acción opositora. En principio, tienen en común la represión física militar, la corrupción administrativa, el irrespeto a la institucionalidad, la negación de todas las libertades y abusando de las armas contra la vida.

Algunas diferencias:

1) La dictadura de Somoza fue impuesta por la intervención militar estadounidense; la dictadura de Ortega resultó de una rebelión armada frustrada y luego traicionada.

2) La dictadura somocista tuvo carácter de heredad; la dictadura orteguista pretende imitar al somocismo;

3) La brutalidad guardiera somocista, también requirió de las armas jurídicas; pero la brutalidad orteguista ha hecho de las leyes y del poder juridicial dos cuerpos civiles de su maquinaria militar;

4) En lo político ideológico el somocismo era rudimentario y tradicional; el orteguismo pretende pasar como revolucionario y “socialista”, siendo solo una versión mal digerida de ambos;

5) El somocismo decía ser fiel a la “doctrina liberal”; el orteguismo adoptó la pose antiimperialista de Sandino, y traicionó sus intenciones liberadoras;

6) Somoza padre, de clase social mediocre, aspiró a ser de gran clase por la vía matrimonial; Ortega con origen de medianía social y ahora, gran capitalista, pretende pasar como pueblo presidente;

7) La riqueza de los Somoza y la riqueza de los Ortega Murillo, tienen diferencias numéricas, pero son semejantes en su origen: ninguna fue fruto del trabajo;

8) Generalmente, las familias de los presos políticos sin actividades políticas, los guardias somocistas no las tocaban; los guardias orteguistas, miran como cómplices a las familias de los presos políticos… ¡y se llevan preso hasta el perro de la casa!

II

Para combatir esas características, está descartada la lucha armada, pero la lucha política requiere más inteligencia para derrotar a su enemigo interno: el sectarismo. Este es otro peligroso adversario, porque el sectarismo traba desde el desarrollo de la unidad en la acción.

En esta etapa, se plantea la necesidad de combinar la lucha contra el sectarismo con protección la vigilancia política, porque toda dictadura ha infiltrado a su oposición bajo muchos disfraces, incluso con el disfraz de la libertad de criticarlo todo.

III

Para superar dificultades como esas, se requiere dudar con inteligencia, no en el sentido de la vacilación, sino para desconfiar de las verdades absolutas y no caer en la ingenuidad política. Y para distinguir la crítica por afán de criticarlo todo y a todos, más los juicios negativos, hay que anteponer el examen que juzga con sentido positivo para encontrar en el colectivo opositor la unidad en la acción y la solidaridad activa. La duda inteligente no sería necesaria, si la oposición fuera homogénea, pero eso no existe ni sería posible verla en el futuro. Las diferencias pueden limarse con inteligencia, nunca “con el hígado” ni con las insinuaciones provocativas.

IV

Sobran motivos para lamentar que en nuestra oposición aun no parece tomarse en cuenta la necesidad de actuar con la inteligencia de la duda, con la crítica constructiva y sin sectarismo, lo cual la mantiene desunida y disputándose un protagonismo “de puro aire”.

Si quisiéramos ver con ironía este asunto, veríamos a un sector reclamando su derecho exclusivo al liderazgo y exigiendo que los otros se parezcan o sean iguales a su grupo, usando la consigna jactanciosa: solo me uno con los limpios como yo, los buenos como yo, los fuertes como yo, por lo tanto, el líder tengo que ser yo; y los que no vengan a mí… ¡que se jodan, y síganme los buenos!

Así se vería la postura sectaria del Partido CxL, con la que ha logrado influenciar a un sector estudiantil, mientras que los empresarios de la Alianza Cívica (ahora Alianza por la Democracia), lo siguen, adoptando su sectarismo político; es decir, están en un proceso contrario al espíritu de abril.

V

Al periodismo independiente no se le puede exigir mayor prueba de combatividad, de valentía en la denuncia ni de fidelidad a la causa de la liberación y los derechos democráticos. Pero los medios son espejos de la expresión libre, en donde se reflejan las opiniones más diversas, y dentro de estas, no faltan opiniones que no estimulan la unidad en la acción ni la solidaridad entre la oposición, porque sus intereses les hacen tener visiones negativas sobre la unidad.

Paralelo a esto, aparecen “nuevas alianzas” de políticos de vieja estirpe zancuda (Alfredo César), hablando de la unidad sin desearla, y exponiéndose “alternativa”, pero su tarjeta de presentación es de imposible credibilidad: el partido conservador.

Humberto Ortega, desde su dorada ausencia, casi vuelve a la edad de piedra para hallar la teoría de la “cohabitación”. Mi general, no ha podido encontrar la ruta de la rectificación; se lo impide su complejo de consejero… desde la torre de su sabiduría.

La sugerencia de Cristiana a Joe Biden, ha causado críticas con una hipocresía de doble fuente: la de Rosario, cuyo miedo lo esconde con los epítetos que la retratan a ella sí misma. Y la de algunos opositores, la critican sabiendo que Estados Unidos está detrás de los organismos multilaterales, a los que ellos mismos acuden.

Aún falta: analistas, comentaristas y críticos con visiones negativas (como por encargo), atacan el liderazgo de diferentes organismos opositores; les aconsejan lo que deben hacer (pero ellos no lo hacen); los acusan de faltos de iniciativas; de incapaces de tomar la ofensiva “en un período electoral” (cuando ni siquiera hay certeza de que habrá elecciones); los acusan de incapaces de conseguir los cambios en el consejo electoral orteguista; y de que solo están interesados en promover sus precandidaturas, etcétera, etcétera…

No luce inteligente gastar tiempo criticando las precandidaturas. Las combaten, pretendiendo olvidar que el dictador tiene más de veinte años presentándose como un “natural” candidato presidencial para embobar a sectores atrasados, que luego confiesan una falsa apoliticidad y de donde salen los “indecisos” (que luego venden las encuestadoras comerciales).

Sabiendo eso… ¿piensan que sería mejor improvisar un candidato, hasta el momento en que estén convencidos de que habrá elecciones libres? ¿Por qué no ver estas precandidaturas como parte de una campaña de reclamos y exigencias políticas? ¿Acaso sería mejor esperar que el candidato ideal caiga del cielo, o de Washington?

Con esa crítica no se busca motivar rectificaciones, sino descalificaciones. La crítica es mejor hacerla personal, cuando alguien protagoniza infortunados ataques contra la unidad en la acción. Ese es un deber de los críticos sinceros.

VI

El caso de los familiares de los presos políticos es más importante y digno de ser enfocado. Quienes, como ellos, sienten en carne propia los dolores, los sacrificios y las injusticias de que son objetos los presos políticos, no se les puede cuestionar sus exigencias a los organismos opositores de priorizar la lucha por su libertad. (Aunque ningún organismo opositor ha dicho que, con presos políticos, iría al evento electoral).

Pero esas personas, justamente desesperadas, merecen ser aclaradas y, si fuera posible, convencidas de que la dictadura tiene en sus manos las llaves de las cárceles y a los esbirros judiciales; que puede dejar libres a cien… ¡pero, al mismo tiempo, los dictadores son capaces de echar presos a cientos más! Y lo han hecho en el pasado reciente.

Entonces, siendo más que justa la reclamación y la lucha por la libertad de los presos políticos, a la dictadura no se le derrotaría logrando su libertad… ¡porque todos los opositores, y los mismos liberados, seguirán expuestos a perder la libertad mientras exista la dictadura! Por eso, luchar por la libertad de los presos políticos es inseparable de la lucha por acabar con la dictadura. Sin duda que, si se pudiera lograr antes su libertad, sería un acto de justicia y derecho que los dictadores no respetan…

Al margen de estas cuartillas

*Miguel Núñez, es digno de presentación: autor del libro La revolución y el deseo; a los 16 años fue comisario político del ejército republicano en la guerra civil española…

*Fue sometido a consejo de guerra; casi la mitad de los 40 años de dictadura franquista sufrió cárceles; luchador clandestino y en   actividades legales, artísticas-literarias; fue lector crítico de Seix-Barral y corrector de estilo en otra editorial…

*Libre España de Franco, fue diputado del pueblo catalán en las Cortes Generales (1982-2002). Luego se dedicó a la solidaridad; en 1986 vino a Nicaragua, organizó la ONG Las Segovias en honor a Sandino; creó un centro de salud en Estelí, entre otras cosas.

*En 1992, el Ayuntamiento de Barcelona lo reconoció como barcelonés emérito (él era de León); otorgó a la ONG Las Segovias la orden Barcelona Solidaria, y a Núñez la Medalla de Honor.


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