Opinion

¿Qué tan cerca estamos de servir a los demás?

La ceguera y falta de interés por lo social, en nuestros días nos lleva de la mano a una esclavitud moderna

Con frecuencia, los científicos e investigadores concentran sus esfuerzos de manera consecuente para hacer contribuciones a la humanidad y mejorar las condiciones de vida de las comunidades, pero infortunadamente, existe un grupo de intelectuales cuyas investigaciones no están orientadas al servicio.

Es posible que la orientación de servir a la comunidad de parte de científicos, empresarios, políticos, gobernantes, religiosos, esté en función de la práctica de valores sociales como la justicia, igualdad, paz, honestidad, humildad, compasión. Tal comportamiento conlleva a que los individuos sean líderes creativos y competentes, y que promuevan la eficiencia y la efectividad en sus instituciones, tipificados por un desempeño responsable y de servicio, respetuosos de la comunidad.

Tres descubrimientos recientes han ocurrido en el mundo de las investigaciones científicas: la bioimpresión 3D tiene retos importantes que podrían permitir la fabricación de órganos en laboratorios; el diagnóstico precoz, basado en la información genética humana (la secuenciación masiva del genoma), fundamental para detectar enfermedades, como el cáncer e infecciones letales; y la inventiva invisible contra el cáncer, considerado el avance científico más importante de 2013. Estas investigaciones aunque costosas, contribuyen de manera positiva con la humanidad.

En contraposición a las investigaciones científicas, India tiene un gasto multimillonario en armamentos y desprotección sanitaria de los ciudadanos. En septiembre de 2014, su Agencia Espacial envió una sonda espacial para estudiar la superficie, topografía y atmósfera de Marte a un costo de 60 millones de euros. Asimismo, es el mayor importador de armas del mundo, y gasta 25 mil millones de euros anuales en sus fuerzas armadas. Sin embargo, casi la mitad de sus 1.267 millones de habitantes carecen de letrinas, y los recolectores de basura, calculados en 1.3 millones, trabajan de manera indigna e insalubre. El 98% son mujeres, y reciben el miserable salario de 0.30 centavos de dólar y un pan roti (parecida a la tortilla mexicana), por cada casa que limpian.

Otro caso escandaloso lo protagonizó la empresa automovilística Volkswagen, al instalar en 11 millones de sus vehículos un software para reducir la salida de óxido de nitrógeno NOX al ser inspeccionados. Después de la inspección este software deja de operar, y el vehículo multiplica cuarenta veces el nivel permitido de emisión del NOX. Este fraude mayúsculo, además de envenenar el medioambiente, afecta a los propietarios de VW y ciudadanos donde se venden estos vehículos. La credibilidad de la empresa y el valor de sus acciones han declinado (caída bursátil de US$29 mil millones y multa en EEUU de US$18 mil millones).

Lo que regularmente sucede cuando están ausentes los valores citados en el párrafo segundo, es que se cae en otro género de comportamientos, la práctica de antivalores en la comunidad, caracterizados por destruir al ser humano, irrespetar la dignidad de las personas y gestar tres clases de idolatrías: a la persona, al dinero y al poder. Estos comportamientos son expresados con soberbia, codicia, envidia, corrupción y crímenes. En estas circunstancias es probable que la ciencia enfoque sus conocimientos hacia la industria bélica, incluidas armas nucleares; a diseñar artículos suntuarios demandados por las modas, los envejecimientos de licores, las drogas sintéticas, la maduración del tabaco, la articulación efectiva y experimentada para el crimen organizado, etc.

El desempeño de las grandes compañías multinacionales con importantes inversiones en investigación y desarrollo, la mayoría con excelente rentabilidad, se caracteriza por enfrentar cuantiosas demandas judiciales de ciudadanos afectados por intoxicaciones, falta de pago a proveedores, clientes lesionados, acosamiento sexual, violación del contrato de trabajo. Así como las acusaciones por extorsiones y sobornos a funcionarios de gobiernos. Las que han tenido más juicios legales son las farmacéuticas, las tabacaleras, los productores de bienes agrícolas, los fabricantes de licor, las productoras de alimentos y las de extracción de minerales.

En los últimos 25 años y en distintos momentos, países como México, Brasil, Chile, Colombia, Sudáfrica, Nigeria, China, India, Malasia, Tailandia, han presentado indicadores económicos “envidiables”, crecimiento del PIB, inflaciones de un dígito, reducción del desempleo, balanza comercial favorable y reducción de la pobreza. Organismos como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han laureado a estos países, así como a sus gobernantes de turno. Lo que ha sucedido en estas naciones son situaciones transitorias y prefabricadas, las que se evaporan con el menor viento huracanado. Situación que se agrava con gobernantes incapaces y corruptos, inseguridad jurídica, violación a los derechos humanos, desigualdad e inequidad agravan la situación. Fenómenos similares han ocurrido en países de la Unión Europea y los EEUU.

Es infortunado cómo los sistemas de justicia de los países y los tribunales internacionales han actuado en forma ligera y casi ciega a la hoy institucionalizada corrupción de los gobiernos, donde los gobernantes de turno saquean las arcas públicas, efectúan grandes negociados y obtienen jugosas comisiones, en colusión perversa con inversionistas nacionales y extranjeros, en menoscabo de los intereses del país.

A pesar de los adelantos científicos, acertados gobernantes, ejecutivos de empresas exitosos y del carnavalesco concepto del crecimiento y desarrollo de países ricos y algunos pobres, el Informe sobre Riesgos Globales de 2013 del Foro Económico Mundial nos informa de seis riesgos que impactan al mundo: Fallo sistémico importante en el Sistema Financiero; Crisis en el abastecimiento de agua; Desequilibrios Fiscales crónicos; Proliferación de armas de destrucción masiva; Aumento de emisiones de gases de efecto invernadero e incapacidad en el manejo de los cambios climáticos; y Mala gestión del envejecimiento de la población.

En nuestros países pobres, en adición a los seis asuntos anteriores, lo que más nos concierne y afecta es la marginación de tres grupos sociales: la niñez, adolescencia y juventud; las mujeres; y los adultos mayores. Muchos de ellos excluidos por el resto de la comunidad, viven su día a día en pobreza extrema en circunstancias deshumanizantes. La ceguera y falta de interés por lo social, en nuestros días nos lleva de la mano a una esclavitud moderna, indiferente y globalizada, mercenaria de los ídolos hechos dioses de las personas, el dinero y el poder.

El 20 de septiembre del 2015, en la Plaza de la Revolución en La Habana, el papa Francisco en su primera homilía en Cuba citó un evangelio en el que se pregunta: ¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su repuesta: “Quien quiera ser el primero- o sea el más importante – que sea el último de todos”. Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás …… Jesús trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir, sirviendo. Todos estamos llamado por vocación cristiana al servicio que sirve y ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del “servicio que se sirve”…


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