Opinion

Protestan acaparamiento de vacunas contra covid-19

Es lógico pensar que los mandatarios de los países enriquecidos den prioridad a sus pueblos. La caridad empieza por casa. Alarma su extralimitación

Estados Unidos descarta compartir vacunas

contra la Covid-19 con otros países de la región”.

Titular principal de El País América

                                                                                          1 de marzo de 2021

 

No comprendo porque los dirigentes de países latinoamericanos tardaron tanto para protestar por el acaparamiento de las vacunas contra el covid-19 realizado por países ricos. El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, mostró su desacuerdo ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el pasado miércoles 17 de febrero de 2021. Entramos tarde a la repartición de los panes. Para conseguirlo tenemos que plantarles cara. De lo contrario no escucharían. ¿Una sordera genética? No recapacitan. Solo cuando ponemos en evidencia su falta de sensibilidad, sienten un poco de vergüenza. Pocas veces su solidaridad llega cuando se necesita. Siempre ocurre a destiempo.

El Gobierno mexicano hizo un llamado urgente para que ocurra un cambio de actitud. Las recriminaciones han sido crudas. Las compañías farmacéuticas se comprometieron a fabricar las vacunas en tiempo récord, y los gobernantes de los llamados países primer mundistas, destinaron millones de dólares para su adquisición. Los negocios farmacéuticos recibieron dinero por adelantado, entregándolas a manos llenas a Estados Unidos, China, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Italia, Rusia, Alemania, España y Canadá. Acaparan el 85% de las vacunas. En el listado no aparece América Latina. Seguimos siendo furgón de cola en el concierto de naciones. Estamos a la zaga.

Las vacunas continúan aplicándose, especialmente la de Pfizer-BioNtech, Estados Unidos utiliza también la vacuna de Sinopharm. Alemania, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido, tienen disponibles dosis de Moderna. Reino Unido usa a la vez la vacuna de Oxford/AstraZeneca. Israel la vacuna de Pfizer, China la vacuna Sinovac y CNBG y Rusia su propia vacuna, Sputnik V. La preocupación crece en los países empobrecidos, no tienen despejado el horizonte. Estamos en la incertidumbre. En tierra de nadie. Las exigencias planteadas en el exterior deberían ir acompañadas por planes nacionales de vacunación de carácter público. La vacunación exige la más alta transparencia.

El hecho que canciller Ebrard hablara en nombre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), otorga liderazgo al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Se convirtió en voz autorizada de un conjunto de países que afanosamente buscan obtener la vacuna para enfrentar la crisis sanitaria. Los señalamientos de los expertos en salud pública, advirtiendo la necesidad de brindar una cobertura lo más amplia posible, tienen como base proteger la salud de sus propios pueblos. La tesis prevaleciente es que la eficacia de la vacunación está vinculada con la protección que brinden a los países empobrecidos. Ni siquiera es por altruismo.

Cada vez que surge un alegato sobre las inequidades de la globalización, sus apologistas se desgañitan hablando de la concatenación existente entre países, para señalar que el destino de la humanidad está entrelazado. Otros más osados hablan del efecto mariposa. Una aseveración sin base científica. Los acólitos de la globalización no han dicho absolutamente nada con relación a la vacuna. Un silencio cómplice. La expansión del coronavirus por el mundo, demostró que la peste estaba a la vuelta de un vuelo en avión. Se produjo el cierre de fronteras. El miedo al contagio se impuso. Algunas providencias continúan vigentes. Todo a esperas de una vacunación masiva.

Es lógico pensar que los mandatarios de los países enriquecidos den prioridad a sus pueblos. La caridad empieza por casa. Alarma su extralimitación. Su afán por acaparar casi la totalidad de las vacunas es desmesurado. El derrame de la copa de champán, la famosa metáfora a la que recurrían para explicar que una vez llena la copa, la riqueza se derramaría hacia las demás naciones, nunca ha funcionado. Sin nuestros reclamos las vacunas jamás llegarían. Estamos en veremos. ¡Sálvese quien pueda! Nos dejan a la buena de dios. El atraso en la vacunación de nuestros pueblos no figura en la agenda de sus preocupaciones. No existimos. Hay que sumar voces exigiendo cambios.

Cuando los medios de diferentes partes del mundo celebraban la diplomacia de Joe Biden, dejo caer agua caliente sobre el curtido rostro de nuestros pueblos, un rotundo mentís. Muy esclarecedor que El País haya destacado la posición extremista del presidente del coloso del Norte. Suena muy parecido a Donald Trump. “Estados Unidos first”. Apenas habían pasado cuarenta y un días de haber asumido el poder y ya mostró las uñas. EE UU anuncia que ahora la prioridad son los estadounidenses y ‘después estará abierta a hablar de otros pasos”, afirmó la portavoz Jen Pasaki, según Pablo Guimón y Francesco Manetto, en un despacho enviado desde Washington, con fecha del 1 de marzo.

Los gobernantes estadounidenses creen que la animadversión de nuestros pueblos, condenando sus mezquindades, no tienen asidero. Estamos ante a un ejemplo palpable. ¡Después de mí el diluvio! Si los funcionarios de más alto nivel de los países empobrecidos, no ocuparan los estrados de las organizaciones internacionales, para fundamentar sus reclamos, los países ricos tardarían un mundo para responder. No habría respuestas satisfactorias ni oportunas. Imponen la lógica del dinero. Las posibilidades de acceso a la vacuna han estado determinadas por los recursos financieros disponibles. El que más tiene más puede. Castigan nuestra pobreza. Siempre lo han hecho.

Mientras China, por las razones que sean, asiste a los países pobres, dotándoles de vacunas contra el covid-19 a bajo costo. Los expertos elogian “la diplomacia de los fármacos por parte de Beijing”. Las inoculaciones con las vacunas chinas comenzaron en 25 países. Uno de los primeros en adelantarse a reconocer la ayuda desplegada por China fue Krishna Udayakumar, director-fundador del Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke. El académico expresó que “estamos viendo ciertamente que la diplomacia de las vacunas en tiempo real comienza a desarrollarse con China a la cabeza, en términos de poder fabricar dosis dentro de su nación y ponerlas a disposición de otras”.

La pasividad extrema o el extremo egoísmo, fue determinante para que el director regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hiciera sentir su voz. Hans Kluge, director para Europa de la OMS, fue categórico. Es necesario —afirmó— que “todos los países capaces de contribuir, dar y apoyar el acceso y el despliegue justos de las vacunas lo hagan”. ¿A qué acciones recurrir para que lo entiendan? Con la crisis suscitada por la peste, uno de los pronósticos fue que el ser humano saldría robustecido de la pandemia. Más sensible y solidario. No se han apagado los brotes de contagio, cuando vemos todo lo contrario. Manifestaciones de insolidaridad y falta de compasión con el otro.

En las crisis se ponen a prueba los liderazgos, con un presupuesto multimillonario —5.4 billones de dólares, más fondos extras recibidos para combatir la pandemia— la efectividad del desempeño de la OMS ha sido pobre. Inexplicable. Cuando más se requería de su efectividad, ni siquiera intentó mediar a favor de los países empobrecidos a la hora de la distribución de las vacunas. Su actitud es inconcebible. Su comportamiento ha sido idéntico al asumido por burócratas profesionales. ¿Tuvo miedo plantarse? El funcionamiento de la OMS ha resultado inocuo. El destino de la humanidad estaba en juego y no pudo o no quiso actuar en consonancia con el mandato recibido.

Consciente de la responsabilidad histórica de México, Ebrard reconoció que su país “ha logrado estar entre los pocos que tienen acceso a vacunas con el apoyo de la Unión Europea, de la India, de China. Muchas gracias a todos, pero tenemos que ver por todos los demás y los que tenemos posibilidades tenemos que ser solidarios con los que no las tienen”. Mayor mérito. Cuando sus dirigentes hablan en favor de los demás, no solo en su propio beneficio, ganan simpatías. ¿Debemos esperar cambios en los mandatarios de los países enriquecidos? Cuando se actúa en función de mantenerse en el poder, como lo hacen algunos dirigentes, muy poco pueden esperar de ellos nuestros pueblos. Hay que continuar batallando.

Los mexicanos saben de lo que están hablando, las dificultades que enfrentan a raíz de la pandemia, se han multiplicado. Desean salir adelante con la esperanza que los países empobrecidos no pasen iguales traumas. Los dirigentes africanos y asiáticos deberían plantear iguales exigencias. Nuestros pueblos deben recibir un trato más fraterno. Sin recursos médicos-sanitarios suficientes para evitar el contagio, la vacunación es la única alternativa viable. Entre más rápido mejor. Los dirigentes políticos deberían empeñarse para que los miembros de sus comunidades la reciban. Las reglas que deben aplicarse son las prescripciones establecidas por la Organización Mundial de la Salud. Nada más.

En Nicaragua empezó a administrarse la vacuna Sputnik V, regalada por los rusos al Gobierno. Astra⁄ Zeneca ya vino al país. La ministra de Salud, Martha Reyes, dijo que la vacuna se administraría primero al personal médico y después a los adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. ¿Por qué varió la decisión? Algunos nicaragüenses han dicho de manera tajante que las vacunas son sobranceras. Otros han preguntado a través de Facebook qué si estábamos dispuestos a vacunarnos. El temor y reservas expresadas han calado en su ánimo. Entre mayor información proporcionen los gobernantes, más pronto disiparán las dudas existentes entre los nicaragüenses.

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