Opinion

Mensajeros del pasado contra la unidad

El concepto de unidad en la acción ya se había hecho voz en la boca de todos, pero no de todos había nacido la voluntad de trasladarla a la práctica

La juventud, que con impetuosidad patriótica y anhelos de modernización pensó haber dado un golpe mortal a la política tradicional y haber jubilado a sus políticos, ahora estos vuelven con deseos de castigar esa osadía juvenil y reivindicar el pasado.

Los supuestos jubilados por la rebelión cívica de abril están alzando cabeza y poniendo en práctica sus planes para recapturar su continuidad. Esto comenzó, cuando, en nombre de la unidad total opositora contra la dictadura, a sus partidos se les dio cabida en la Alianza Cívica y la Coalición Nacional.

De esa penetración representativa del pasado político, que pretenden gozar de buena salud, solo el Partido Liberal Constitucionalista fue excluido de la Coalición Nacional, pero dentro a la Alianza Cívica, el Partido Ciudadanos por la Libertad, se impuso como grupo dominante, hasta lograron transformarla en Alianza Ciudadana, con pretensiones de exclusividad opositora.

El concepto de unidad en la acción ya se había hecho voz en la boca de todos, pero no de todos había nacido la voluntad de trasladarla a la práctica.

Desde el comienzo, la señora Kitty Monterrey, cuyo partido recién había salido del seno tradicional de un partido político –el Partido Liberal Independiente—, llegó a la Alianza Cívica con nueva bandera, la del Partido Ciudadano por la Libertad, tomó la batuta e impuso su prisma conservador acerca de cómo mirar la unidad en la acción. (CxL había participado en las elecciones regionales del Caribe, según el esquema fraudulento del orteguismo, en los días de insurrección de abril).

Comenzó su sabotaje a la unidad en la acción opositora cazando brujas para decirle no a la unidad en los hechos, cuestionando la presencia del Partido Renovador Sandinista en la UNAB, acusándolo de tener la intención de buscar un Gobierno “orteguista sin Ortega”, y lo acusó de ser enemigo de la “democracia”.

Una democracia por la que ella, doña Kitty, se desvela y sacrifica para construirla según sus “valores y principios” que, casualmente, resultan ser muy parecidos a los del macartismo, expresión del fascismo estadounidense de los años 40 y 50 del siglo XX. Tiene ya casi tres cuartos de siglo de retraso.

No estoy seguro de si su cacería influyó en el ánimo de los MRS, pero lo evidente es que en esos días cambiaron de nombre. Pareció una concesión a los cazadores para quitarles los pretextos anti unitarios… ¿o sería para huir de su pasado?  Esto fue lo que pareció, aunque talvez solo fuera pura coincidencia.

II

La idea monterreysina de unidad en la acción, no sería contrastante con los puntos de vista políticos de los demás organismos opositores, si la unidad no significara lo que realmente significa para nuestra realidad política:

Centro único para unir fuerza colectiva contra la dictadura.

Una cita de los nicaragüenses con una nueva etapa de la historia.

Encuentro patriótico de la diversidad social, política e ideológica de los nicaragüenses para ser libres.

Si la oposición no fuera lo diversa que es… ¿para qué serviría buscar la unidad, si al mismo tiempo la convirtiéramos en una expresión de la uniformidad? Eso no tendría lógica, menos justificación.

La unanimidad sectaria que pretende la señora Monterrey, contrasta con su discurso mentiroso sobre la unidad. Pues lean cómo ella concibe la unidad:

Solamente si un milagro sucediera y ellos (la Coalición Nacional) decidieran venirse a incorporar a esta Alianza Ciudadana”.

Como los milagros no existen, con eso quiere decir –igual que ya lo ha dicho siempre—, que no desea la unidad entre la oposición, mientras los de la Coalición Nacional no se sometan bajo su autoridad política.  Esto dice que, para ella, la Alianza Ciudadana es “su” instrumento desde el cual gestiona (como por encargo) la continuidad de la división opositora.

Y como no hay milagro posible, lo que exige hacer a los otros, es renunciar a sus puntos de vista sobre la unidad, claudicar y postrarse a sus pies, por no decir, rendirse ante sus intereses.  Me perdonan el atrevimiento por imaginar que también pudieran ser intereses extra nacionales.

Y no se asusten, porque lo de extra nacional no es solo lo que viene de afuera, sino también lo que no responde a los intereses de nuestro país, que no es pobre solo por el subdesarrollo que padece, sino también por ser una víctima histórica de los enemigos de su independencia y del bienestar en libertad de su pueblo.

Los dirigentes de la Coalición Nacional, que son quienes mejor han captado el sentido de la unidad en la acción, ya sentaron una posición muy diferente a la inflexible actitud anti unitaria de la señora que se ha impuesto en la Alianza Ciudadana.

III

A quienes doña Kitty les ha anulado su autonomía política, con la que nacieron a la vida pública en abril del 2018, son los muchachos del sector estudiantil que militan en la Alianza Ciudadana, pues, todo indica, que han adoptado los puntos de vistas sectarios de la señora Monterrey respecto a la unidad en la acción con la Coalición Nacional.

Siendo ellos los más dinámicos dentro de esa alianza, por su juventud, mirar el asunto de la unidad conforme el prisma conservador de doña Kitty, es una contradicción.

Sabemos que, en política, los problemas, inconvenientes y obstáculos que inevitables surgen en el camino, son para interpretarse, corregirse, definirse para luego actuar, pero no para asombrarse ni para lamentarse.

Como pienso que es posible rectificar, no hay para qué lamentarse por la situación de los personajes que, como los estudiantes, salieron a la vida y la actividad pública después de abril, como, por ejemplo, Juan Sebastián Chamorro.

Este ciudadano es uno de los que más ha sobresalido dentro de la nueva oposición, hasta ubicarse entre los pre candidatos presidenciales, por lo cual me atrevo a decir que la actitud de doña Kitty lo ha dejado en una situación muy incómoda.

¿Por qué? Pues, porque él ha sido muy enfático en cuanto a su decisión de no participar como candidato en ninguna elección, si no es con la oposición unida y con un candidato único. Y esto quiere decir, en unidad en la acción con la mayoría de la nueva oposición de la que él forma parte y es dirigente.

Obviamente, su opinión no es la que prevalece, hasta ahora, en la Alianza Ciudadana, en donde está inscrito como aspirante a la candidatura presidencial.

¿Cómo resolverá, o qué actitud, tomará Juan Sebastián ante el problema planteado por el sectarismo de doña Kitty, que ha pretendido dejar en estado de coma la tan necesaria unidad en la acción de todos y de todas las organizaciones opositoras?

¿Confirmará Juan Sebastián participar en la competición amigable por la candidatura única de toda la oposición, o se quedará atado a la separatista Alianza Ciudadana?  Solo él lo podrá decidir, y, al momento de escribir este comentario, no había conocido ninguna opinión de su parte al respecto.

Por ahora, me queda seguir con el tema…

Al margen de estas cuartillas

*Solo falta que en la Coalición Nacional parodien a Don Juan ante doña Inés: “Doña Kitty, sombra querida, alma de mi corazón, ¡no me quites la razón si me has de dejar la vida!” 

*En verdad, y en su honor, doña Kitty no es la única con una actitud sectaria, pues hay otros con igual actitud y con vieja militancia en la política tradicional…

*El mismísimo coordinador de la Alianza Ciudadana, don José Dávila, es un veterano político de matiz y matriz socialcristiana desde 1957 (64 años) …

*Otro gladiador en las lides de la política tradicional, es don Adán Bermúdez… vicepresidente del Partido CxL…

*Ese partido CxL, es hijo del Partido Liberal Independiente que, a su vez, nació dentro del Partido Liberal Nacionalista, por lo que este viene siendo su partido-abuelo…

*Una rama desprendida del PLI, partido que fue bautizado en la oposición en el año 1944, es ahora un ejemplar más del zancudero orteguista, y es como el partido-tío de CxL…

*Todo esto huele a lo tradicional, pero, por ello, no es necesario taparse la nariz, sino sugerirles que aprendan a trabajar… ¡precisamente, unidos en la acción!

*De lo contrario, sin querer queriendo, le ayudarían al orteguismo… “a seguir más en victorias”.

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