Opinion

La huella del itinerario del Cosep entre 2007 y 2018

El COSEP es una fuerza económica y política que es todavía vista con recelo por la alianza que mantuvo con el Gobierno del FSLN

El empresariado organizado en Nicaragua ha construido y (re)configurado su accionar colectivo en determinación de los cambios sociales, económicos, culturales y político institucionales que se han generado a través de los procesos de la Revolución Popular Sandinista (RPS), la triple transición de los noventa y la llegada del FSLN al poder del Gobierno en 2006. Motivados por los cambios en la estructura de las oportunidades políticas, dicho empresariado agremiado ha llevado a cabo procesos organizativos y de configuración de identidad colectiva a través de los cuales han construido marcos de significación que han organizado y orientado el accionar colectivo de tal mencionado agente social, y desplegado estrategias económicas políticas que, en alguno de los casos, han cristalizado bajo la forma de una materialidad institucional y procedimental en el Estado. Esta investigación se orienta por la siguiente pregunta: ¿Por qué y cómo se ha (re) configurado la identidad colectiva y las estrategias económicas y políticas del Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) en el periodo del 2007 – 2018?

El Modelo COSEP

El sector privado agremiado en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) ha (re) configurado su visiones y estrategias sociopolíticas en determinación de los cambios sociales, económicos y político institucionales que ha vivido Nicaragua en su historia política reciente. De esta manera, el accionar y la estrategia del COSEP durante el periodo 2007 – 2018 fue producto de los cambios en la estructura de las oportunidades políticas. Los cambios en los alineamientos electorales que provocaron la división del liberalismo, la llegada  de Daniel Ortega al poder del gobierno, la cooptación de las instituciones del Estado por parte del FSLN, la división de la élite política y el cierre del acceso al poder fueron algunos de los aspectos que motivaron el accionar colectivo del COSEP, adoptando una estrategia de alianza público-privada entre dicha organización y el Estado, ampliamente cooptado, como se mencionó anteriormente, por fracciones del FSLN.

“El recrudecimiento de COSEP de 2006 a 2016 respondió, en parte, a la doble percepción de amenaza y oportunidad”, afirma la investigadora Rose Saplding. De esta manera, aunque los cambios en la estructura en las oportunidades políticas motivaban de manera objetiva la (re) configuración en la estrategia sociopolítica del COSEP, fue la percepción de amenaza por parte de dicha institución empresarial la que condujo a que esta iniciara un cambio organizativo y la construcción y fortalecimiento de su identidad colectiva.

De esta forma, la dirigencia del COSEP construyó y trató de imponer sobre sus miembros y, de manera fundamental, sobre la colectividad social, una definición de la historia según los términos de diálogo/conflicto, al que se le asociaba toda una serie de valoraciones jerarquizadas tales como orden/desorden, estabilidad/inestabilidad, riqueza/pobreza, entre otros. Es decir, para el COSEP la historia política reciente de Nicaragua, el atraso social y económico del país, era producto del conflicto llevado a cabo por los políticos y la clase política nicaragüense en su lucha histórica por hacerse del poder del Estado. El editorial del COSEP del 10 de septiembre de 2013 reza de la siguiente manera:

La historia de Nicaragua confirma que el conflicto como método de resolución de problemas   únicamente ha contribuido a la destrucción de nuestra riqueza. Las transiciones políticas desordenadas y los conflictos políticos y sociales le han costado a nuestro país la destrucción de buena parte de su capital productivo y social, y la han situado entre los países más pobres de América Latina. Por ello, es necesario evitar repetir los errores que en el pasado nos llevaron a la ruptura social (COSEP, 2013).

De igual forma, en el editorial del COSEP del 24 de julio de 2012, es claro cómo se enmarca o define el estado de la economía en un momento históricamente determinado a causa de la “volatilidad política”:

Ese esquema de trabajo responde a la visión gremial empresarial de trabajar para que como ha sucedido en la historia reciente de Nicaragua, evitemos se repita el círculo pernicioso por el cual la volatilidad económica siga siendo un espejo de la volatilidad política, y por tanto, nuestro compromiso de trabajar para que la agenda económica y social no se vea priorizada, ni superada por la agenda política partidaria (COSEP, 2012).

De igual manera, dicha dirigencia trataba de imponer un definición percibida como legítima de los agentes sociales diferencialmente situados en el campo político según los mismos términos: diálogo/conflicto.  En la medida en que dichos agentes luchaban de manera conflictiva por el poder, dicha lucha interfería en la actividad económica de forma negativa. Es decir, el accionar de los agentes políticos conflictivos incidía negativamente en el accionar de los agentes económicos para los cuales era fundamental el orden y la estabilidad.

En una entrevista realizada por Álvaro Navarro en Confidencial en el año 2011, José Adán Aguerri, presidente del COSEP, afirmaba lo siguiente:

“Nosotros gerenciamos la agenda económica de este país, los partidos políticos gerencian la agenda política. Yo puedo hablar en nombre del sector gremial y dar nuestro compromiso y valorar nuestras acciones en función de esta agenda económica sin perder de vista lo institucional, pero no vamos a asumir nosotros como gremio lo que le corresponde asumir a los partidos políticos”

Se podría decir que esa visión del COSEP que rezaba una no intervención de la política o los políticos en la economía, también rezaba una no intervención de la economía o sus agentes económicos en la política partidaria y las temáticas “meramente políticas”, tales como la institucionalidad democrática.

Tal como se afirma en la editorial del COSEP del 29 de mayo de 2012:

“En un país caracterizado por la confrontación y la carencia de diálogo, COSEP ha optado por la negociación y el diálogo franco y proactivo para dirimir sus diferencias a lo interno y a lo externo de la institución, replicando este modelo en otros sectores de vital importancia en la vida económica, social y política de Nicaragua”.

La definición construida e impuesta por parte de la dirigencia del COSEP en torno a la historia política reciente y los agentes sociales desigualmente distribuidos en el campo político nicaragüense se tradujo en una serie estrategias sociopolíticas. Por un lado, frente al carácter conflictivo característico de la historia de Nicaragua, el COSEP propuso un modelo de Alianza, Dialogo y Consenso con el Gobierno de Daniel Ortega y el FSLN, configurando la Comisión de Seguimiento y otras subcomisiones, en tanto instancias público – privadas de deliberación en torno a asuntos de interés del sector privado e incidencia en las políticas públicas.

Por otro lado, frente al carácter conflictivo de los políticos y la clase política nicaragüense y su injerencia negativa en los asuntos concernientes al sector privado, el COSEP propuso una división de roles entre el sector político, tratando asuntos “meramente políticos” tales como la institucionalidad democrática, y el sector privado, tratando asuntos “meramente económicos” pero de intereses de “todo el país” tales como la institucionalidad económica, mejora del clima negocios, aumento de la inversión privada nacional e internacional, crecimiento económico, desarrollo y disminución de la pobreza.

El “Modelo COSEP”, tal como bautizó la dirigencia de dicha institución empresarial su alianza con el gobierno del FSLN, su modelo de trabajo a través de instancias público-privadas y su incidencia en la agenda legislativa, fue motivo de críticas por parte de la clase política opositora al FSLN y medios de comunicación no alineados al oficialismo. Por un lado, los políticos opositores criticaban que el COSEP estaba desempeñando una función legislativa que no le correspondía al no ser partido político y no haber sido electo para tal tarea eminentemente política. Por otro lado, medios de comunicación como Confidencial trataron de definir el modelo de Alianza, Diálogo y Consenso entre COSEP y Gobierno del FSLN como un “modelo Corporativista” que, al tiempo que usurpaba la toma de decisiones correspondientes a las instancias de la democracia representativa, configuraba poco a poco una dictadura bajo el signo de interés privado.

Después de la matanza

A dos años de empezada la crisis sociopolítica, el empresariado organizado en COSEP sigue manteniendo su postura: “la solución a la crisis económica pasa por la solución de la crisis sociopolítica”. Es decir, teniendo que concertar deseos, visiones e intereses con otros sectores y actores, el COSEP sigue manteniendo su postura en torno al diálogo y la negociación como solución a los agravios que padece el país. Esta vez dentro de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), dicha institución empresarial, a condición de que el sistema de partidos se encuentra completamente colapsado, podría presionar para que dicha confluencia, si acaso esta no decide conformarse en fuerza política partidaria, se convierte en una especie de coordinadora que en el futuro tenga el mandado de establecer relación con el Gobierno, tal y como lo hizo el COSEP de manera directa durante el periodo de 2008 a 2018, en pro de incidir en la política pública.

El COSEP tiene la carga de ser una fuerza económica y política que, entre muchos sectores de las fuerzas democráticas, es todavía vista con recelo por la alianza que mantuvo con el gobierno del FSLN por casi diez años, por tanto, dependerá de cómo este actúe en la lucha.

*Este artículo es parte de una investigación más amplia titulada “El sujeto político empresario: Representaciones y prácticas sociopolíticas del empresariado organizado en el COSEP 2007 – 2018”.


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