Opinion

Hechos históricos y falsa ingenuidad

No avanza nada sobre la unidad opositora: ¿qué otro interés, u otros intereses externos, estarán interfiriendo en las negociaciones?

En el campo político nicaragüense tres equipos se disputan el poder: el oficialista que tiene la bola no por legitimidad de origen, ni por las simpatías del respetable público, sino por la fuerza militar que le permite reprimir toda intención de acercamiento de los otros equipos a la bola que, no por poseerla, le pertenece como él lo piensa.

El equipo oficialista se niega a ponerles ni deja que le pongan las reglas al juego, por lo cual, y a lo abusivo de su estilo de competir, está claro que no lo interesa hacer el juego limpio que demanda la mayoría del público. Este público, ha pagado cara la entrada (hasta con su sangre) no solo para ver el cambio en la posesión de la bola, sino también para participar en la reconstruir el ruinoso estadio nacional.

El problema es la división del público en dos barras. Ambas aspiran a ganarle el juego al equipo oficialista, pero les será imposible lograrlo por separado, sin antes obtener buenas reglas del juego, formar un solo equipo y evitar que el detentador de la bola se robe el juego, para lo cual le sobra experiencia.

Esa estira y encoge que se tienen las cúpulas de los mánager de las barras acerca de cómo hacer un solo equipo, comienza a inquietar al público sobre la razón, o la sinrazón, de la terquedad de una de las barras que, a cambio de integrar un solo equipo, exige que su mánager sea quien lo dirija cuando tengan que enfrentarse al equipo oficialista.

Como ya se ha argumentado todo lo posible y lo razonable en términos patrióticos en las discusiones para vencer esta terquedad de una de las barras, y no se ha logrado avanza nada, es hora de preguntarse: ¿qué otro interés, u otros intereses externos, estarán interfiriendo en las negociaciones?

Esta franca pregunta, requiere respuesta sin eufemismos ni con falsa ingenuidad.

II

Quien finja sorprenderse por esa posibilidad de que intereses ajenos se estén moviendo detrás de las negociaciones, o de quienes participan en el intercambio de opiniones sobre la unidad en la acción entre la Alianza Cívica CxL y la Coalición Nacional, no será porque ignore nuestra historia. Como ignorancia no hay mucha entre los políticos, e ingenuidad tampoco, entonces… solo queda pensar en alguna complicidad disfrazada.

¡Porque no hay época de la historia nicaragüense en la que no haya estado presente el interés estadounidense, a veces con la violencia armada, otras veces diplomáticamente y todo el tiempo en lo político y lo económico, como para dudar o sorprenderse de que ahora pudiera existir su interferencia, con nuevos métodos y de acuerdo al nuevo escenario internacional!

Siempre será válido llamar la atención sobre la geopolítica con la cual los Estados Unidos ha estado y sigue estando aquí presente. Antes con su poderío armado y hoy, pese a sus problemas sistémicos y algunos signos de decadencia frente a sus competidores en el terreno mundial, su geopolítica hacia nuestro pobre país sigue siendo determinante.

Es todo lo doloroso imaginable admitirlo, pero es peor comportarse como que si no sucediera nada, “hacerse el nuevo”, porque ahora todo sea diferente. Claro que ahora todo es diferente, pero solo en cuanto a los métodos, porque como país, seguimos subordinados a sus intereses geopolíticos.

III

Esta realidad, no da lugar para fingirse asombrado, porque en esto no hay fantasmas y todo tiene su explicación en los hechos reales: ese país no ha tenido que tomar la iniciativa contra la dictadura Ortega-Murillo, porque ha sido alguna gente de la oposición la que ha estado demandando su injerencia en forma de presiones políticas y medidas en contra de sus personajes más nefastos. También el gran capital lo ha solicitado, pero en favor del gobierno.

Y, además… ¡es el dúo dictatorial el que le ofrece esta oportunidad de injerir luciendo su solidaridad con el pueblo que los Ortega-Murillo tienen sometido a brutales represiones y al ahogo de las libertades públicas y los derechos humanos de mujeres y hombres que, en abril de 2018, reventaron los amarres del miedo que, por más de catorce años, los había atado a su voluntad!

No hay por donde perderse. Ningún gobierno ha ignorado nada de lo que está ocurriendo en nuestro país –incluyendo a los de Cuba y Venezuela—, pero solo los Estados Unidos han sabido ampararse en las violaciones a los derechos humanos de la dictadura Ortega-Murillo confirmadas por los organismos internacionales del continente y del mundo que dicen proteger esos derechos.

Con pruebas documentales de la represión y las violaciones a los derechos humanos, más la demanda de la oposición nacional, los intereses geopolíticos estadounidenses se mueven libres junto a la opinión pública y dentro de los organismos internacionales, logrando esconder su tradicional injerencia en nuestro país.

IV

Las realidades políticas no se manifiestan porque se pidan a la medida ni al gusto particular de nadie, pero tampoco puede esconderse el hecho de que en las relaciones internacionales se juegan intereses particulares de los Estados de cualquier signo.

Y la realidad que los nicaragüenses vivimos, no está fuera de la órbita (o del patio trasero si lo prefieren) de los Estados Unidos, aunque no nos guste ni lo queramos admitir, pero tampoco podemos hacernos los suecos o, peor aún, colaborar para que esta situación se prolongue, o fingiendo desconocerla.

Lo racionalmente justo, es tomar una posición patriótica ante el problema, sin esperar que por un milagro desaparezca, sino haciendo que todo el mundo lo entienda y tome una posición patriótica para evitar que los políticos nos traicionen de nuevo por estar pasando como ingenuos.

¿De qué modo pienso que hay esa interferencia en las decisiones políticas respecto a la negativa de aceptar la unidad en la acción, que la mayoría del pueblo opositor está cansado de demandar?

Digo pienso, porque no existe pruebas con la que pudiera respaldar una afirmación categórica al respecto. No obstante, sobra motivos para sospecharlo, y los citaré…

Al margen de estas cuartillas

*Desde la rebelión de abril 2018, hubo una ruptura de las masas populares y estudiantiles con los partidos políticos tradicionales…

*Ese fenómeno político, nunca visto aquí, dejó a los gobiernos de Estados Unidos sin los vehículos a través de los cuales mantuvo su influencia sobre el resto del país…

*Esa pérdida no podía dejar indiferentes a los estadounidenses ni sin empleo a sus “amigos” internos de siempre, y buscaron alternativa…

*Por deducción lógica, la experiencia histórica y la nueva situación, es notorio que el gobierno estadounidense está interesado en impedir que, en la formación de un nuevo gobierno, haya la mínima presencia de algo que parezca de izquierda…

*Y no porque les interese “proteger” un futuro “democrático” (según su facturación ideológica), sino para evitar que un nuevo gobierno reivindique la dignidad nacional, reconstruya el país de acuerdo a las aspiraciones de libertad y bienestar social, sin su histórico tutelaje, sino con respetuosas relaciones mutuas…

*Y nadie, sino el Partido CxL, ha manifestado su oposición a la unidad en la acción con la Coalición Nacional, argumentando la presencia en la UNAB de algunas organizaciones sociales y el viejo MRS, aunque este, alguna vez solo fue moderadamente de izquierda…

*No les satisface el hecho de que líderes del MRS hayan efectuado amistosas visitas al Departamento de Estado…

*El gobierno USA lo sabe, pero su coincidencia con CxL no es casual, pues tienen una común visión ultra conservadora de la política…

*Dos asesores políticos de CxL tienen una plena identidad con la geo política estadounidense…

*Y, el tercero, es un precandidato sorpresa, “sin partido”, sin carisma y hace propaganda a CxL como el partido “clave” en esta lucha…

*El gran capital ha sido y es, un aliado de los Estados Unidos, pero patrocinó la alianza gobierno-Cosep, calla ante las atrocidades de la dictadura, y gestionó en Washington a favor de Daniel Ortega…

*Hace poco lo confirmó Enrique Sáenz, ex MRS, a quien un funcionario del Departamento de Estado le señaló las sillas en donde sus delegados se sentaron para hacer su gestión…

*Pero no mencionó la silla donde lo sentaron a él, ni para qué fue a sentarse al Departamento de Estado…

*Así de dramática ha sido y es nuestra realidad como país, pero con un pueblo nada satisfecho… de “su suerte”.

Quien hace y dice lo que quiere… es justo hacerlo escuchar lo que no le gusta… ¿no les parece?

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