Opinion

El tradicionalismo político aún respira

El espíritu de abril es símbolo de lucha y de registro del nacimiento del movimiento político espontáneo del 18 de abril de 2018

Cuando hablamos del espíritu de abril no tratamos de nada ideal, sino de una frase corriente alusiva al momento histórico cuando surge un sentimiento de solidaridad y resistencia popular a las lesivas medidas del régimen contra la seguridad social. También en rechazo a la continuidad represiva, ahora empeorada con los asesinatos de manifestantes y hasta de niños.

El espíritu de abril es pues, símbolo de lucha y de registro del nacimiento del movimiento político espontáneo del 18 de abril de 2018. Pero ese espíritu, acusa cierto desvanecimiento desde la incursión dentro del movimiento original de algunos portadores de remanentes políticos e ideológicos tradicionales.

Por un proceso natural de todo movimiento político, a este de abril se sumaron quienes ya habían luchado contra las injusticias políticas precedentes del régimen organizados en partidos y en organizaciones sociales. Y por ese carácter heterogéneo del movimiento político, no podía tener un carácter de clase, menos unidad ideológica, sino un solo punto de convergencia: la lucha contra la dictadura.

II

Al asentarse el movimiento junto a los nuevos ingresos se manifestó una dispersión grupal, y con ello los eventos contradictorios a lo interno: diferentes organismos estudiantiles, varias organizaciones civiles, una organización campesina (la mejor organizada y más activa de entonces) y organismos empresariales (únicos con un carácter de clase definido).

Solo tiene una marcada ausencia, inconcebible en esta época: el sindicalismo. ¿La causa? Estar los sindicatos, en su mayoría, políticamente mediatizados por la dictadura, por medio de líderes desclasados.

Pro hay tanta diversidad, cómo para no aspirar a otra cosa que no sea unirse tras el único objetivo común. Aunque no se descarta que entre algunos grupos pudiera haber afinidades político-ideológicas, estas no son tan determinantes como para facilitar la unidad sin contradicciones.

Con su diversidad, más la incorporación de los partidos políticos preexistentes en abril 2018, se hizo más difícil la unidad por ser estos partidos portadores de tradiciones políticas, no acordes con el deseo inicial de construir el movimiento como la antítesis del partidismo tradicional. Llegó el PLC (ya afuera) y otros llegados de las fronteras del tradicionalismo político, como el PRD, Yátama y el partido CxL, aunque este solo identificado con la Alianza Cívica, a la cual hizo perder la virginidad de cosa nueva.

El movimiento opositor empezó a perder el tiempo tratando de consolidar unidad espontánea original, la que, de todos modos, no puede garantizarse la perennidad más allá de conquistarse los derechos democráticos conculcados por la dictadura; pero, con unidad en la acción, aún puede desempeñar el papel que las masas le asignaron en abril 2018.

El sentimiento unitario ahora vive de la esperanza, por lo que se hace más necesaria la buena voluntad para reconstruir la solidaridad inicial, o al menos para crear un entendimiento sensato que permita alcanzar el objetivo común, sin los traumas que ahora lo entorpecen. Este acuerdo, luce como el más posible de lograr.

III

Pero, ¿cómo? Pensando, sintiendo y sobre todo actuando en beneficio de la unidad en la acción, no en beneficios materiales, tampoco personales, sino nacionales, sociales y definitivamente humanos: porque se busca proteger el futuro y la vida de todos.

Además, actuar sinceramente convencidos de que, derrotando a la dictadura, se abrirán las posibilidades de libertad para todas las expresiones políticas, ideológica, sociales. Y reconociendo con objetividad que, alcanzada la libertad no desaparecerán las contradicciones de intereses que todos tenemos, ni aparecerá una milagrosa armonía ideal, solo habrá libertad para discutir sobre las contradicciones sin temor a ser encarcelado por discrepar con las medidas gubernamentales.

Se trata de hacer aflorar libres las ideas encontradas que ahora se postergan, se confrontan o se esconden por miedo se puedan exponer, y conocer tal cuales los intereses de cada uno de los organismos políticos, sus inconveniencias o sus contribuciones al desarrollo del país, su impuso a la justicia social, la independencia nacional y las libertades públicas.

IV

Si en el curso de nuestra historia todo eso ha sido una quimera en el discurso político en doscientos años de independencia formal republicana, es porque se ha gobernado con privilegios de clase, engaños y represiones. Entonces…. ¿por qué seguir siendo prisioneros de ese discurso tan primitivo?

La inmovilidad política del pueblo con autonomía la han promovido los partidos políticos liberales y conservadores. Fantasmas como son de la política tradicional, algunos partidos no han dejado de practicar la inveterada obsecuencia ante la geopolítica estadounidense. (Uno de los temas que se esconden).

Veamos unas mínimas muestras de cómo los partidos y sus caudillos, desde el poder y desde la oposición, han tenido esa dependencia –bajo cualquier pretexto— como su ideal de progreso y democracia, y un fatal cumplimiento de los deberes ante ese país:

“Hace mucho tiempo Nicaragua sentía la necesidad de abrigarse bajo el esclarecido pabellón de Norte América; pero no había llegado la hora en que el Árbitro de las Naciones debía levantarnos a tan alto grado de dicha y prosperidad.” (Norberto Ramírez, jefe del Estado, 1868).

Ese momento de “dicha y prosperidad”, la trajeron 44 años después los fusiles de los marines de Estados Unidos (1912). Y para su gozo, dejaron sembrada la dictadura de los Somoza. Pero los alcahuetes de la intervención, sustituidos por los liberales, nunca dejaron el sello de la dependencia en su mente.

En 1956, a otros 44 años de aquella intervención (¡precisión matemática!) y bajo 20 años ya de la dictadura que nos heredó), los “notables” del Partido Conservador seguían expresando su obsecuencia ante los Estados Unidos:

“Los intelectuales del Partido Conservador, deben estudiar a fondo la historia de esa amistad con los Estados Unidos, para evitar peligros y apoyarlos decididamente en la solidaridad continental.” (Carlos Cuadra Pasos, 1956).

El ideólogo conservador, Emilio Álvarez Lejarza, no podía ser menos, y escribió:

“El Partido Conservador ha de mantener buenas relaciones con el gobierno de Washington, ya que es esta la mayor fuerza moral del Orbe. (…) Que surja un conservador como Jefe del Partido Conservador que nos acerque al Departamento de Estado de Washington por las mismas corrientes históricas ya conocidas.”

(Ambos escritos en la Revista Conservadora, y en la misma edición).

V

En cierta oposición actual, aún palpitan estos amores en su corazón político. No es para asustarse; las ideologías solo matan cuando, con ellas, se aprieta el gatillo de los fusiles. En general, la política y los políticos que hoy se oponen la unidad en la acción con criterios políticos tradicionales, con su rechazo a los organismos que integran la UNAB (y en la Coalición Nacional) porque, según ellos, son izquierda.

Mencionaron más de una vez al Movimiento Renovador Sandinista, lo que, quizás me equivoque, la peor tontería de su persecución ideológica macartista. (¿será esa una las causas de su cambio de nombre? Como sea, la persecución es real, como real es la renuencia de CxL a que su nueva Alianza Ciudadana se una con la Coalición Nacional, lo cual actúa contra lo que aspiran y reclaman los sectores populares.

Al margen de estas cuartillas

* La dictadura orteguista, es un Frankenstein: su cuerpo tiene piezas de lo tradicional libero-conservador, y en su cabeza cuadrada lo peor de un revolucionarismo selvático…

*El Frankenstein Ortega-Murillo, es una de las peores versiones cinematográficas del terror que se hayan filmado…

*Para existir, ese Frankenstein, necesita destruir: con su maquinaria de la mano derecha destruyó sedes del periodismo libre; de organismos defensores de los derechos humanos y de la democracia. ¡Todas se las tragó de una sola vez!

*Con su máquina izquierda que tiene por mano, sostiene con dificultad el micrófono para transmitir sus discursos ridículamente “antiimperialistas”…

*Y día a día empeora su mal humor, porque, pese a toda su brutalidad… ¡sabe que ya nadie le tiene miedo!

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