Opinion

El neoliberalismo del Siglo XXI

Una mirada en Paraguay, Uruguay, Chile, Brasil, Ecuador, Argentina, Bolivia, Colombia, y la criatura Frankesteiniana en Nicaragua

Un vistazo a vuelo de pájaro sobre el neoliberalismo. Por lo menos la mitad de los doscientos años del proceso republicano de los países de América Latina, ha sido inseparable de la injerencia de los Estados Unidos. Si se le pudiera poner fecha de nacimiento, sería 1848, año final de la guerra de usurpación de los territorios mexicanos.

No es que atrás de 1848 todo hubiese transcurrido en blanco angelical. Claro que no. En 1803, ya el ojo de uno de sus fundadores, Thomas Jefferson, lo giró ambicioso hacia el Caribe, aparte de otros objetivos que estaban más cercanos, como New Orleans y La Florida. Pero este tema lo vamos a dejar atrás, por algo más actual: aspectos generales del proceso neoliberal del Siglo XXI en América de Sur.

Lo cierto es que los procesos políticos de todo el continente han estado supeditados a intereses de las empresas estadounidenses y controlados por sus gobiernos, con una agenda geopolítica sobre cuatro pilares: 1) intervenciones armadas (Centroamérica y el Caribe); 2) golpes de Estado (Sudamérica); 3) injerencia diplomática; 4) presiones político-económicas.

Estas últimas, son esencias del neoliberalismo para las actuales injerencias, cuyos resultados sustituyen a la vieja versión del imperialismo, y en esto se apoya el cuento de que ya no existe. Pero, por sí solos, esos recursos no tuvieran efectividad sin el apoyo de las oligarquías locales y sus guardias (llamado ejércitos).

I

En Paraguay, país mediterráneo de características agrarias, un obispo progresista, Fernando Lugo, la oligarquía y su guardia –de vieja complicidad con la dictadura de Alfredo Stroessner—, no lo dejaron concluir su presidencia, ganada en 2008. Su confesa desobediencia al inhumano celibato, fue uno de los pretextos para desprestigiar su gobierno, pese que, entonces, ya no eran secretas las prácticas pedófilas de muchos “dignatarios” católicos en todo el mundo.

La realidad tenía cara campesina. Oligarcas, transnacionales y guardias históricamente han explotado los dos recursos esenciales para la producción agraria: los campesinos y las tierras. De modo que, estando en la agenda de un gobierno progresista la reforma agraria, esta es demonizada como ley “comunista”, y la toman con un imperdonable delito contra la democracia (su otro disfraz). Y Paraguay, sigue “gozando” de esta fórmula neoliberal: más ricos los de siempre, y siempre más pobres los pobres.

II

Brasil, fue escenario en donde la dictadura militar-neoliberal (golpe de Estado, 1964), fue vencida por el progresismo que más tarde llevó al gobierno a Luis Ignacio da Silva (Lula) y a Dilma Rousseff. Estos tocaron la sagrada estructura neoliberal, y fueron agredidos con una fuerte campaña mediática de difamación.

Esa agresión la efectuaron de modo simultáneo en dos campos: las conspiraciones políticas parlamentarias y las violaciones de las normas constitucionales con apoyo de la prensa conservadora. El golpe de Estado suave culminó con el gobierno de Rousseff y el encarcelamiento de Lula. El neoliberalismo corrupto así derrotó al progresismo.

Detrás de esos cambios políticos, se encuentran los beneficios económicos para la oligarcas y financieros conviviendo –nunca en armonía— con los amplios sectores sociales y las etnias hundidas en el atraso y la pobreza. Ahora, ya están saliendo las pruebas de la conspiración mediática-oligárquica-CIA que sacó a Vilma y echó preso a Lula para neutralizarlo, facilitarle el triunfo al neoliberal fascista, Jair Bolsonaro.

III

En Uruguay, el progresismo que emergió después de su lucha contra la dictadura guardiera neoliberal de los años 76-84, cedió terreno al reaccionarismo en las últimas elecciones, pese a lo cual este no es una gran fuerza política popular. Por eso no se han perdido los avances sociales ni los derechos democráticos conquistados con los gobiernos de Tabaré Vázquez y Pepe Mujica, y porque la fuerza de los movimientos sociales lo impiden. Pero el neoliberalismo ha sonado tambores de guerra contra algunos derechos laborales, y los trabajadores organizados los están silenciando.

IV

En Argentina (donde los guardias tienen una maestría en golpes de Estado), el progresismo neoperonista fue vencido por el neoliberal Mauricio Macri. Ahora, el gobierno Macri es un espejo quebrado en cuyos pedazos se refleja la grotesca imagen del fondomonetarismo. Macri, quien más que como presidente funcionó como agente comercial del FMI, dejó al país más endeudado, y en su período perecieron derechos sociales.

El gobierno progresista de los Fernández –Alberto y Cristina— enfrenta la tarea de trancar las fauces del FMI. Se puede asegurar que, al pueblo argentino, le vino más que bien haberse librado a tiempo de Macri, porque ahora estuviera entre la espada del Coronavirus y la pared neoliberal.

V

En Chile, en casi dos años continuos de luchas reivindicativas populares, hicieron añicos la más grande y más pintada vitrina neoliberal. Después de los mediocres gobiernos socialistas y socialcristianos, que gobernaron bajo la sombra jurídica de Pinochet, asumió el neoliberal Piñera, más fiel a las leyes de la dictadura que a la democracia.  El pueblo lo obligó convocar a una constituyente para mandar al basurero la Constitución ultra neoliberal del guardia Pinochet.

VI

En Bolivia, las etnias originarias han reafirmado la victoria de su progresismo, a pesar de los neoliberales reaccionarios y racistas de allá, de acá… y de más al norte. La metida de pata reeleccionista de Evo Morales, hizo lamerse del gusto a los neoliberales, y al final sirvió para demostrar:

Que la fuerza del gobierno no estaba en la persona de Evo, sino en los sectores populares del campo (las etnias) y la ciudad que hicieron propias las conquistas sociales (que siempre fueron suyas) y las supieron defender.

Que la derecha neoliberal y racista, apenas olió el poder político y guardiero, en un año quiso deshacerse de las reformas sociales masacrando, violando derechos humanos y cortando todas las libertades. Al mismo tiempo, desataron la corrupción y se echaron en brazos del FMI.

Resultado: algunos de esos delincuentes huyeron, otros están presos, y sus delitos son investigados por la CIDH. Otro que quedó en berlinas, fue el secretario general de la OEA, Almagro, quien se involucró con la conspiración golpista de civiles y de guardias.

VII

Ecuador, además de centro imaginario del planeta, hoy es el centro de la lucha contra el agotado neoliberalismo de un señor desleal a la causa progresista que lo llevó al poder, y que en cuatro años su único afán fue poner a Ecuador en las fauces del FMI y quedar bien con el gobierno estadounidense. Entregó a Julián Assange, el periodista que destapó los crímenes ocultos de sus tropas en Iraq y del espionaje de sus propios aliados.

Con todo eso, y además de eso: tomó medidas antipopulares para favorecer a los sectores neoliberales enriquecidos. Tanto así, que el Coronavirus, exhibió tal cual, al neoliberalismo: los muertos en las calles, a las puertas de las casas, los hospitales y el cementerio.

Fue tan desastroso el neoliberalismo de Moreno, y se ganó tanto desprestigio que, durante el proceso electoral recién concluido en su primera parte, los 16 candidatos lo ignoraron en sus discursos. En un análisis que de esas elecciones hizo José Hernández en Confidencial (09/02/21) tampoco mencionó a Moreno, un doble cero neoliberal: cero a la izquierda, y cero para la derecha. El posible pronto retorno del progresismo, tiene enloquecidos a los neoliberales, maniobrando para impedirlo el 11 de abril.

Al margen de estas cuartillas

*En el resto del mapa sudamericano, en Perú, un fujimorazo neoliberal dejó una herencia de corrupción tan rica, que los presidentes que le han sucedido, se sintieron elegidos para robar y no para gobernar. Por eso, duraron menos en el cargo… ¡que un perro dentro de una iglesia! Y aún es un caótico país neoliberal.

*En Colombia, el neoliberalismo está muy sólido: está construido sobre la base del Plomo. En Colombia se cuentan más muertos que pelos en la cabeza de Uribe y de Duque: en 31 días de enero 2021, hubo 11 masacres de campesinos, 21 asesinatos de activistas sociales y derechos humanos, más 7 exFarc acogidos al acuerdo de “Paz”.

*Al desplazado neoliberalismo venezolano, Trump lo encarnó en un fantasma que recorre el mundo con el título de “presidente”. Ese “tour” le sale gratis, porque es pagado con el dinero de las empresas venezolanas en Estados Unidos… usurpadas para ese fin.

Una criatura Frankesteiniana

La dictadura OR-MU, es una criatura Frankesteiniana: medio cuerpo con la economía neoliberal y medio cuerpo con el discurso “revolucionario”. Este horrible muñeco neoliberal es único, no se parece a nadie… ¡solo a sí mismo!


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