Opinion

Dictadura Ormu & Compañía

No hay una dictadura personal en Nicaragua, sino una empresa dictatorial en compañía de un colectivo de abusadores

Entre las nuevas caras políticas, de las muchas surgidas después de la movilización espontánea de la Rebelión de Abril 2018, hay un joven abogado jinotepino, que fue entrevistado por el Canal 12, por el motivo de haber sido nombrado nuevo directivo de la Unidad Nacional Azul y Blanco. Sin tener trayectoria política conocida, y poder de ascender a la dirección de un organismo nacional, el caso de Róger Reyes es una demostración de la alternancia democrática interna en este movimiento opositor, estilo que a todos interesa y lo queremos para un gobierno de la república.

Ese es el motivo por lo cual la entrevista llama la atención: siendo (hasta ese momento desconocido, supongo que no para los jinotepinos) un profesional sin actividad política anterior a esa fecha de abril 2018, en menos de tres años de incorporado a la lucha por las libertades públicas lograra destacarse para merecer reconocimiento y ser elevado al desempeño de una responsabilidad en la dirección de la UNAB.

Pero, ¿qué motivó a Reyes a incorporarse a la lucha cívica, y abandonar la supuesta cómoda tranquilidad del ciudadano apolítico?

Ese motivo, fue algo que ningún ciudadano honrado, menos un profesional del Derecho puede pasar inadvertido en el país: que ese 19 de abril confirmó que la corrupción del sistema judicial orteguista por él conocida, no era lo único descompuesto en el país, sino todo el sistema político de Nicaragua. Así, sencillo y claro, se lo confesó al entrevistador del Canal 12. Luego, eso sugiere que él, como abogado, igual que muchos, había limitado su conocimiento de los problemas del país al ámbito judicial, siendo realmente, una parte de la total falta de institucionalidad y corrupción, en donde no se respetan preceptos jurídicos, las libertades públicas ni el derecho a la vida.

I

Al ver esa entrevista, me decidí por el tema de la corrupción en el llamado poder judicial para este comentario. Pero, después, esa opción me la botó Confidencial digital, porque el 28 de enero publicó un trabajo de Nicaragua no calla, titulado… “La justicia del caudillo: así actúa el Poder Judicial al servicio del orteguismo”. Y busqué otro tema.

No obstante, me percaté de un detalle que me obligó e recoger el tema botado: en todas las críticas políticas y las denuncias de la corrupción gubernamental, tenemos el hábito de señalar casi exclusivamente a los Ortega y Murillo como si fueran los casi únicos responsables de la dictadura.

Sí, es verdad: ellos, por sus altos cargos, son responsables de la corrupción de toda la institucionalidad y de todo lo que pasa en el país. ¿Y por qué no responsabilizamos de la misma situación a los magistrados, los jueces y funcionarios administrativos del Poder Judicial? Nos conformamos con señalarles su servilismo y su ciega obediencia ante los dictadores, como si ellos, como personas y profesionales, no tuvieran conciencia de lo que están haciendo en contra de la institucionalidad y todo el sistema jurídico nacional.

Esos señores, con dominio de la jurisprudencia están conscientes de para qué y con qué objetivos redactan las leyes y decretos que luego los Ormu ordenarán sean aprobadas por su parlamento. Los Ormu no redactan las leyes. Sus abogados (que también lo son sus magistrados) redactan y aplican las leyes represivas, porque saben lo que buscan y cuánto ganan con ello, por lo cual siguen tranquilos hacia adelante, destruyendo lo que aún queda de la institucionalidad.

Y siendo así, es obvio que cada magistrado, juez –hombre o mujer— y muchos funcionarios administrativos que integran la llamada Corte Suprema de Justicia, son igual de responsables que los dictadores, porque su primera y única responsabilidad constitucional la han abandonado, que es impartir justicia en nombre y delegación del pueblo, que es (según la Constitución Política) de donde emana la justicia… Su mandato… ¡NO es obedecer dictados, órdenes o sugerencias de ningún presidente ni vicepresidente de la república, por muy legales que fueran, menos cuando existen más que razonables dudas sobre su legalidad!

II

Todos estamos convencidos de que eso de que la justicia “emana del pueblo”, es más teórico que práctico, y también de que los preceptos jurídicos son obstruidos en su aplicación por los intereses de clase del poder político representados por los detentadores del poder del Estado y de sus instituciones. Y digo que detentan el poder del Estado, porque, además de ser cierto, se manifiesta en el hecho comprobado de que todos, del presidente para abajo, ejercen de modo fraudulento sus funciones con carácter continuo durante muchos años. El primero ha cometido fraudes electorales, y luego ha mantenido a los segundos por largo tiempo en sus cargos.

Entonces, no hay una dictadura personal, sino una empresa dictatorial en compañía de un colectivo de abusadores. Siendo así… ¿por qué ocultar la responsabilidad de los magistrados, jueces y funcionarios, como individuos y como profesionales de la dictadura, si son “socios en compañía”…

¿Es posible imaginar siquiera que magistrados, jueces y funcionarios, como personas y profesionales conscientes, no son capaces de percibir que sus actos riñen con la Constitución Política? En consecuencia, no pueden ser liberados de sus culpas, ni justificados sus abusos que tantos perjuicios causan a la libertad y a la vida del resto de la comunidad nacional.

Seguro es, que ninguno de ellos tiene duda de que son partes del consorcio dictatorial. Y cuando de alguna manera, en cualquier medida han actuado y siguen actuando, contrariando sus obligaciones como funcionarios del Estado, es porque han estado consciente de que sus funciones son inseparables de la maquinaria dictatorial para sacar ventajas y no por ignorancia de las leyes.

¡Y esa es la manera, la medida y el momento que tienen en común los Ortega, Murillo, magistrados, jueces, altos funcionarios y los guardias para tener sometido al pueblo nicaragüenses bajo su dictadura! Luego… ¡todos son culpables por igual!

Ahora, miremos hacia el otro lado, recordando que es el momento de tomar decisiones: ¿les parece justificado seguir anteponiendo mezquindades políticas a la unidad en la acción de todos quienes se consideran de oposición, y por ello obligados a ponerle fin a esta dictadura y compañía?

Al margen de estas cuartillas

*Los argumentos que retrasan la unidad en la acción, son pretextos matizados con buena dosis de egocentrismo y mezquindad…

*Uno de esos pretextos del Partido CxL, es que solo vale la unidad “entre pares”, o sea, ellos con otros partidos igualmente sectarios y mezquinos…

*En mi pueblo, un borracho de las piernas muy arqueadas (bien corneto), gritaba en media calle, retando: “Si en el pueblo hay otro igual de valiente que yo… ¡que venga”!

*Uno de los espectadores, le respondió: “¡En este pueblo hay muchos valientes… pero ninguno tan corneto como vos!”

*Algunos medios televisivos independientes, llaman “analista” a todo político…

*El colmo: el Canal 10 le pidió hacer un “análisis” de una encuesta política a Cairo Amador, presidente de la oficialista comisión Porras… ¡quien nunca ha visto un preso político en Nicaragua!

*La UNAB surgió de entre los millones que, durante varias las marchas azul y blanco, repudiaron la dictadura, pero una encuesta… ¡dice que solo un 4% la conoce!

*Por eso, a las encuestas… ¡ni en cuesta arriba ni en cuesta abajo!

*Byron Jerez, defendió la ley orteguista a favor de los sancionados, con la franqueza que le da su condición de corrupto…

*En su discurso, Byron parecía estar soñando despierto con la defensa de los… ¡cuarenta ladrones de la Cueva de Alí Babá!”


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