Opinion

Desde los tiempos de las cóleras del 1821 a las del 2021

La lucha por la libertad de prensa y expresión es unánime entre los periodistas independientes

Todos los días hay alguna conmemoración, o muchas conmemoraciones. En Nicaragua destacan dos de carácter nacional en este mes de septiembre: la Independencia formal de 1821 y la batalla de San Jacinto, curiosamente una detrás de la otra, pero solo en el calendario (14 y 15), y no por cuestión de importancia ni del tiempo histórico pues, además, el 15 es una efeméride regional centroamericana.

En muchos aspectos de la vida social y política…la vida sigue igual, a veces peor, pero esto no niega la ley del desarrollo, más bien confirma la necesidad constante e insustituible de la lucha por los cambios.

Generalmente, la idea de la independencia se asocia a lo físico –el territorio, triangular en nuestro caso— y a los símbolos –la bandera y sus colores azul y blanco— y menos con la libertad, aunque esta tiene que ver con lo fundamental de una nación que son las personas que la habitan y de su conciencia.

Pensamos en la libertad individual (no estar sujeto a nadie), libertad de pensamiento (opinar y expresarse de las formas que se quiera y por todos los medios, de circulación, de organización, de tener religión o de no tenerla, de practicar los cultos o no practicar ninguno, de enseñar y aprender, etcétera) pero siempre respetando el derecho de los demás a ejercer esas mismas libertades.

Y ese el caso, triste, por cierto: que no se respetan, y todo progreso ha sido conquistado a sangre y fuego, porque esos valores han sido menoscabados por las pandemias autoritarias a fuego y sangre (el orden en que está escrito no altera la acción).

II

Hay una fecha que conmemorar en septiembre: el 8, Día Internacional del Periodismo (no “del periodista” como se estuvo diciendo) una efeméride que siendo relativo a un gremio es indisoluble del interés social, como es la libertad de expresión, de informar y ser informado por cualquier medio.

En esta época, la libertad de expresión se asocia a la libertad de prensa, pues en sociedades ya idas, y no tanto (como fueron el esclavismo, el feudalismo o colonialismo para nosotros) las publicaciones estaban limitadas al libro y otros textos menores relacionados y controlados por la iglesia católica y el Estado (eran casi lo mismo), pero no se asociaba al periodismo diario, elemental o inexistente en esas épocas.

Todo lo que sucedió entonces a esas libertades bajo los “sacros” crímenes de la inquisición, hoy está sucediendo, aunque de otras maneras sofisticadas, en comparación con aquella brutalidad: la libertad de prensa y expresión están parcial y totalmente coartadas en esta Nicaragua a 21 años de iniciado del nuevo siglo.

Aquí hay formas y métodos de castigos primitivos como también fueron durante el esclavismo, el feudalismo y el colonialismo; centenares de políticos y periodistas independientes que luchan por que aquí se respeten las libertades están encarcelados y, a falta de cadenas de hierro permanentes, ahora les ponen de forma temporal las llamadas “esposas” metálicas.

No faltaba más; y no es por falta de ganas de encadenarlos, pero como no los han encadenado físicamente, les aplican métodos de represión física y moral, bajo leyes expresas cuyos resultados son igualmente infames contra el ser humano.

III

Como es sabido, el nombre del periodista en cuya memoria se instituyó el Día Internacional del Periodismo, es Julius Fucík, checoslovaco, quien estuvo en un campo de concentración sufriendo torturas, y el 6 de septiembre de 1943 fue ejecutado en Berlín por los nazis que, además, ocupaban militarmente a su país.

Su libro póstumo, Reportaje al pie de la horca, está compuesto de escritos clandestinamente en la cárcel, con papel y lápiz que uno de los guardianes le proporcionaba y luego su esposa Gusta, quien estaba encarcelada, no supo de su ejecución hasta dos años después de la derrota alemana (mayo 1945); ella los reunió los escritos en este valioso libro testimonial.

Todos los textos contienen su amor del periodista por la vida, aun sabiendo cuál sería su inmediato final, y eso se puede sentir en cualquiera de sus escritos, y frases como las siguientes, las cuales, en solidaridad, me atrevo dedicarlas a los periodistas nicaragüenses encarcelados y en el exilio:

No hay vida sin canto, como no hay vida sin sol. Amaba la vida y por su belleza marché al campo de batalla.

Hombres: os he amado y he sido feliz cuando han correspondido a mi amor, y he sufrido cuando no me han entendido. A quién causé daño que me perdone, a quien di alegría que me olvide.

Que la tristeza jamás se una a mi nombre. Ese es mi testamento para ustedes padre, madre y hermanas mías; para ti, mi Gustina, y para ustedes, camaradas; para todos aquellos a quienes he querido.

Lloren un momento si creen que las lágrimas borrarán el triste torbellino de la pena, pero no se lamenten.

He vivido para la alegría y por la alegría muero. Agravio e injusticia sería colocar sobre mi tumba un ángel de tristeza.

(Y las siguientes, fueron sus palabras finales de su libro):

También mi obra se aproxima a su fin. No puedo describirlo. No lo conozco. Ya no es una obra. Es mi vida.

Y en la vida no hay espectadores. El telón se levanta. Hombres: os he amado. ¡Estad alerta!

Julius Fucík

9-VI-1943

IV

En nuestro país, la lucha por la libertad de expresión y de prensa no es nueva, sin embargo, nunca todos los periodistas tuvieron la definida posición que la mayoría de los periodistas tienen ahora; tampoco esta lucha ha transcurrido sin incomprensiones de algunos de los mismos colegas, aunque fue un momento de indecisión y un error relativamente pasajero, después ambos fueron corregidos.

En 1942, ocurrió algo paradójico, contradictorio: en el mismo contexto histórico de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y un año antes de la ejecución de Julius Fucík, los diarios La Prensa de Managua, y el Diario Nicaragüense de Granada, apoyaban la propuesta del grupo conservador en la Cámara de Diputados –por medio de Diego Manuel Chamorro hijo—, de un ante proyecto de ley de censura a la libertad de prensa y expresión.

El ante proyecto recomendaba los siguientes castigos:

–Restringir la libertad de los diarios, revistas, semanarios, publicaciones radiales y toda propaganda hablada o escrita que se editara o funcionara en el territorio nicaragüense;

–Considerar como abuso que merecía ese castigo: quienes… “Atacaren violentamente o hicieran befa o escarnio o ridiculizaran los dogmas o el culto que tuviere prosélitos en Nicaragua”;

–Condenar al director o regente de empresa difusora que cometiera tal abuso y pedía penas de multas y arresto por el término de veinte a sesenta días; por reincidencia, sesenta o setenta y un días, y por tercera vez, la inhabilitación para desempeñar trabajo durante el período de cuatro meses a un año;

–Condenar a las publicaciones que hicieran críticas a diplomáticos; que difamaran a jefes de Estado de otros países, a ministros acreditados ante el gobierno de Nicaragua u otros funcionarios que gozaran de inmunidad diplomática, sin perjuicio del derecho de éstos de iniciar sus respectivas acusaciones, o a través del ministerio público;

Combatieron ese proyecto de ley los diarios La Noticia (Juan Ramón Avilés), Flecha (Hernán Robleto) y en La Estrella de Nicaragua, Alejandro Bermúdez Alegría. Por la misma causa, pero por separado, participaron en esa lucha ideológica contra el proyecto de ley, el semanario socialista La verdad y en Masaya la revista Chorotega, que dirigía el también socialista Agustín Loáisiga Cuadra.

Al margen de estas cuartillas

*Ahora, la lucha por la libertad de prensa y expresión es unánime entre los periodistas independientes (de todas las ideologías), lo que en nada se parece a lo de aquel triste y oscuro momento de hace 79 años…

*El diario La Prensa de hoy, por ser defensora de prensa, de expresión y otros derechos democráticos, sufre la peor censura: clausura, ocupación militar, criminalización y cárcel de parte de la dictadura orteguista…

*Gobernantes “revolucionarios” que están más rezagados que los conservadores y más a la derecha que los liberales de entonces y de ahora…

*Los diarios La Noticia, Flecha y La Estrella de Nicaragua dejaron de existir, pero se les recuerda por su vertical defensa de los derechos democráticos…

*La Verdad, fue uno de los muchos nombres que iba adquiriendo el mismo semanario, cada vez que la dictadura somocista lo clausuraba, algo que nunca mereció la condena de los diarios de entonces…

*Lamentablemente, la libertad de prensa y la libertad de expresión fueron divorciadas en la práctica por el periodismo empresarial…

*Ambas libertades, fueron vistas como algo consustancialmente suyas; de la libertad prensa y de expresión de los socialistas, solo reconocía la existencia de su periódico para combatirlo…

*No es casualidad, es causalidad: tampoco a los gobiernos titulados socialistas reconocen la existencia del periodismo empresarial ni del independiente…

*¿Cosas de la vida? No; cosas de los sistemas…

*¿Estamos? No, no estamos conformes…


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