Opinion

Carta abierta sobre la decisión de suspender de forma indefinida PEN Nicaragua

El Estado nos exije inscribirnos como “agentes extranjeros” y ninguno de nosotros, escritores comprometidos con la libertad, acepta esa imposición

Desde hace varios años -2014- para ser exacta, he sido presidente de PEN en Nicaragua. La organización que empezó en Londres en 1921, primero como PEN Club con un grupo de amigos escritores, encontró durante las guerras mundiales su vocación de defender escritores encarcelados y luchar por los derechos de aquellos cuyos libros se prohibían, o cuya palabra se silenciaba en regímenes opresivos.  A sus cien años de existencia, en este 2021, PEN reúne bajo su sombra a más de 40,000 escritores en 140 centros en todo el mundo. Bajo la presidencia de figuras como Arthur Miller, Thornton Wilder, E. M Forster, Alberto Moravia, H.G. Wells, Mario Vargas Llosa, Homero Aridjis, John Ralston Saul, hasta la de Jennifer Clement en la actualidad, PEN ha seguido haciendo honor a su Acta Constitutiva y a sus principios humanistas. 

Cada centro PEN es autónomo y nacional. Su relación con PEN Internacional se basa en adherirse a su filosofía y principios en la promoción y difusión de la literatura y en la defensa de la libertad de expresión y la solidaridad con escritores perseguidos u hostilizados en el mundo. 

PEN Internacional promueve premios literarios en Estados Unidos y Europa. 

Con su trabajo, PEN Nicaragua ha intentado suplir en el país la carencia de programas de estímulo a la lectura y de difusión de la cultura nacional. A través de los años, hemos organizado decenas de libro foros para leer y comentar libros, hemos hecho talleres de lenguaje para periodistas y escritores y hemos alertado sobre las violaciones a la libertad de prensa y de expresión que se han venido recrudeciendo en Nicaragua.

Nuestro trabajo se hace con voluntarios. En el pasado, hemos contado con pequeños proyectos apoyados por la cooperación internacional, y desarrollado eventos y programas con la Fundación Violeta Barrios de Chamorro.

Desde 2018, debido a que aunque presentamos en regla los documentos solicitados, no se nos extendió certificación por parte del Ministerio de Gobernación, como les sucedió a varias ONG, perdimos la posibilidad de optar a proyectos y nuestra cuenta bancaria fue cancelada. PEN Nicaragua, desde entonces ha funcionado al mínimo haciendo un esfuerzo voluntario para continuar en 2020 con los LibroForos, que siguieron siendo muy bien recibidos por el público.

La ley de Agentes Extranjeros, con sus infinitos requisitos que requerirían un personal del que carecemos, sólo se aplica en nuestro caso por suscribirnos a los ideales y las propuestas éticas de PEN Internacional.  PEN no nos impone un determinado modo de funcionar, ni existe otra vinculación más que la de formar parte de este tejido internacional de centros culturales y de apoyo a la labor de los escritores.

A pesar de que nuestros fines y trabajo responden a ideales humanitarios y libertarios, estamos conscientes de que esta vinculación haría que el Estado nos impusiera la inscripción como agentes extranjeros y el cumplimiento de requisitos mensuales que no se corresponden con la realidad de nuestras limitaciones. Por otro lado, ninguno de nosotros se considera agente extranjero. Somos nicaragüenses que sólo hemos querido el desarrollo cultural de nuestro país. Por estas razones, la Junta Directiva que presido y la Asamblea de miembros, hemos decidido suspender indefinidamente el centro PEN en Nicaragua. 

Nos apesara tomar esta decisión, dados los vacíos culturales que existen en el país y las constantes violaciones a la libertad de expresión, pero bajo las condiciones impuestas por esta ley no podríamos continuar operando y dando cumplimiento a la misión independiente y libertaria que respalda la filosofía de los centros PEN en el mundo. 

Hemos informado a PEN Internacional de nuestra decisión de suspender nuestra afiliación. Cada uno de nosotros, directivos y miembros, escritores, poetas, periodistas, académicos y ensayistas, seguiremos aportando a la cultura nicaragüense como individuos creativos que amamos a nuestro país.

En nombre de la directiva de PEN Nicaragua y de sus afiliados, agradecemos a Hispamer, al INCH, a la Fundación Violeta Chamorro y a todos los que nos apoyaron.  Agradecemos la visión de futuro de Gloria Guardia, Vidaluz Meneses y de quienes fundaron el PEN nicaragüense, de unirse a esta iniciativa global de escritores dedicada a promover la libre circulación de ideas, la libre expresión y la literatura como testigo y guardadora de las miserias y grandezas de la condición humana. 

*Presidente de PEN Nicaragua de 2014 hasta la fecha

 



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