Opinion

Bestias mulares de Nicaragua

La mecanización, el despale inmisericordioso, mejoramiento y apertura de trochas, caminos y carreteras, ha disminuido la presencia de bestias mulares

I

No me produjo sorpresa que Aníbal Cruz Lacayo, me invitara a formar parte del grupo Bestias mulares de Nicaragua, abierto en Facebook. Ambos somos chontaleños y tenemos hundidas nuestras raíces en la provincia ganadera. Lo que me resultó halagador, fue enterarme que se trataba de un esfuerzo encaminado a congregar a todas las personas —millares por supuesto— que poseen o están vinculadas con la crianza de mulas, machos, burros, yeguas y caballos. No solo del departamento de Chontales, sino de toda Nicaragua, sin exclusión alguna. Crecí en un ambiente pastoril, burras y burros pollinos deambulaban por las calles de Juigalpa con la mayor naturalidad del mundo; viendo llegar las pichingas de leche por las madrugadas a casa de doña Clotilde Díaz.

La iniciativa merece crecer y expandirse, su pretensión de juntar vigores dispersos y recuperar una tradición que viene en mengua, es más que acertada. La mecanización, el despale inmisericordioso, mejoramiento y apertura de trochas, caminos y carreteras, ha disminuido la presencia de bestias mulares. Otro objetivo de la Cámara de mulares de Nicaragua, consiste en realizar un censo o inventario; y al corto plazo, lograr la mejoría genética de sus animales. Una intención loable. El crecimiento de la página que aglutina a finqueros y hacendados —ratifica una vez más— la enorme capacidad de convocatoria que tienen las redes sociales y la posibilidad que ofrecen de establecer una comunicación fluida entre sus miembros diseminados por todo el país. Un contacto permanente.

Hay diferentes maneras de valorar el entusiasmo despertado entre diversos sectores sociales y económicos. Una sería a través de la página en Facebook (1343 miembros, ya deben ser más). Existe otra modalidad más convincente. El 20 de febrero, cuando era impensable que pudieran lograrlo, a petición de Ariel Abraham Fonseca Arguello, celebraron en El Almendro, departamento de Rio San Juan, El Primer Mulaton de Nicaragua. Salieron en 19 mulas desde la hacienda El Palomar, hasta la hacienda Aguas buenas, (4 kilómetros). Destazaron una vaca, una oveja, un cerdo, herraron terneros, montaron novillos y al son de la banda acoyapina Aldomac, dieron por inauguradas sus actividades. Fonseca Arguello, el anfitrión, se deshizo en atenciones.

El seguimiento de la cuenta en Facebook, es una prueba irrebatible del interés y expectación suscitada entre los dueños de bestias mulares en Nicaragua. El boaqueño Luis Alfonso Espinoza, el managüino Leonel Huembes y los chontaleños Gerson Emilio Hurtado y Aníbal Cruz Lacayo, son tenaces en su propósito de conformar una institución que cuente con el mayor número de afiliados, disponga de su propio estatuto, organice desfiles con sistematicidad y especialmente, optimice al más breve plazo, los pies de crianza. Conscientes que el ejemplo resulta la mejor forma de atraer miembros a sus filas, cincuenta personas agrupadas hasta hora en WhatsApp, aportaron 20 dólares cada uno, 10 para la membresía y los otros 10 para la celebración del segundo mulaton.

En agradecimiento a los muleros de Nicaragua, reconocerán los aportes de un chontaleño que hizo historia en la crianza de mulas y machos, Cornelio Bravo González, a quien dedican el Segundo mulaton de bestias mulares de Nicaragua. Nelo sentía placer al montar sus mulas y machos, le producía un goce especial exhibirlos por calles y barreras. Distintas fotografías testimonian su preferencia por esta clase de animales. Amaestrarlos constituye una odisea. Un desafío. Evoco a otros dos chontaleños —se cuentan por docenas— cuya excelencia en la preparación de sus mulas pude apreciar. Luis Gadea Arosteguí y Concho Villagra, se daban cita en las barreras de Juigalpa (Palo Solo y Pueblo Nuevo), con la intención de mostrar la estampa y el temperamento especial de sus mulas.

En Chontales finqueros y hacendados gozan de un prestigio ganado a puro pulso. Su entrega a la crianza de bestias mulares es ejemplar. En lo más profundo de las montañas chontaleñas, mulas y machos eran las más apetecidas. Su fama obedecía a que podían transitar por los lugares más empinados, sorteaban pendientes, durante los arreos jamás se cansaban y salían airosas en terrenos enfangados. Con el tiempo se impuso la metáfora de nombrarles animales 4 X 4, en alusión a los vehículos Willys y Land Rover, primeros en horadar tierras chontaleñas. Hoy la expresión se ha vuelto un lugar común, confirmación explícita de la potencia que caracteriza a las bestias mulares. Con soltura pueden desplazarse por donde otras bestias no podrían hacerlo. Son incomparables.

¿Qué tan cerca están de sus aspiraciones de organizar en cada departamento, su respectiva cámara, hasta desembocar en la creación de la Federación de Cámaras de muleros de Nicaragua? Sería un hito en la historia nacional. La decisión de contar con estatutos, obedece al deseo de premiar a los criadores que se distingan por la calidad de sus bestias mulares. Un tributo merecido. El 22 de mayo celebrarán un nuevo evento, saldrán de la finca Angelina de Lenin Álvarez (kilómetro 149.5 de la carretera al Rama), hasta llegar a la finca-restaurante Los Ángeles. En el Segundo Mulaton de Nicaragua, premiarán a la mula más grande y a la más pequeña, a la mejor aperada y a la que exhiba mejores riendas. Nada más gratificante que recibir estímulos al final de cada jornada.

II

No se puede hablar de mulas y machos, sin evocar la fotografía histórica donde aparece montado el general Augusto C. Sandino, en una de las calles de San Rafael del Norte. En aquellos años —1927-1933— las montañas segovianas se convirtieron en aliadas de la lucha planteada contra la marinería estadounidense. En las estribaciones de la Cordillera Isabelia y selvas jinoteganas, lluvia, frío y neblina, volvían intransitables los caminos. El movimiento incesante de la guerrilla, requería bestias que pudieran caminar sin tropiezos. Especialmente en las banquerías, término que alude a la memoria prodigiosa de mulas y machos. Saben caminar sobre la parte alta de los lodazales, después que otros animales dejan perforados los caminos. Pegaderos y suampos nunca han sido obstáculos.

La guerra entre el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional de Nicaragua (EDSN) y las tropas de ocupación de Estados Unidos, se libró a lomo de mulas y machos; ratificación de su importancia estratégica en las zonas de operaciones. En tomas fotográficas se aprecian los desplazamientos de la marinería estadounidense, montados sobre mulas traídas expresamente para transitar por lugares inhóspitos. Los pertrechos militares eran trasladados de igual forma. ¿Cuántas mulas y machos desembarcaron en Nicaragua en 1927 para librar sus batallas contra la guerrilla sandinista? Ambos bandos eran conscientes de la necesidad de contar con la mayor cantidad de bestias mulares, para asegurarse la victoria. Los altos mandos sandinistas montaban en mulas o machos.

Fotografía histórica del general Augusto C. Sandino, en una de las calles de San Rafael del Norte. Foto: Cortesía Ihnca

Las confirmaciones para estar presentes en el acto, llegan de todas partes, los dueños de bestias mulares están afanados preparando sus animales. Si algo les define es que son fachentos. Se quiera o no, exhibirán la finura de sus bestias y la gallardía que les caracteriza como montados. Se sienten llamados a participar en lo que ellos consideran un evento consagratorio. Las fotografías de sus mulas, machos y burros se multiplican. Una corriente electrizante los coloca en la antesala de la II Edición del Mulaton. El anuncio que vendrán de Chinandega, León, Granada, Managua, Rivas, Boaco, Granada, Masaya, Estelí, Jinotega, Madriz y Nueva Segovia, etc., indica que será un desfile trascendental y un paso adelante en su consolidación organizativa.

Chontales sigue siendo tierra pródiga, Adolfo Matus, sanpedrano ciento por ciento, decidió mejorar la raza, mediante el cruce de burros Mammoth de Estados Unidos, con yeguas iberoamericanas. El resultado son mulas o machos de porte elegante y mayor estatura. Continúa en la búsqueda de mejorar la crianza. Los chontaleños se ufanan que sus toros siguen siendo los de mayor renombre en las fiestas patronales. En San Pedro de Lóvago, las familias Matus y González, se esmeran por tener los mejores toros y caballos de Chontales. Una competencia necesaria. Su casta es puesta a prueba en cada agosto, durante las corridas de toros más célebres de toda Nicaragua, en la Plaza Monumental Vicente Hurtado Morales (Catarrán), en honor a la Virgen de la Asunción.

Los muleros tienen puesta su mirada en Brasil, Colombia, Estados Unidos y México. Se han metido a estudiar y analizar el fenotipo y genotipo de sus burros. ¿Importarán burros o embriones? Cualquiera forma resulta imperiosa. Una posibilidad es traer burros Mammoth o Kentucky de Estados Unidos. También gustan del burro Pega brasileño. Algunos creen que el mejor cruce que podrían lograr es entre el Pega con yeguas manga larga. Aníbal Cruz Lacayo se siente atraído por el cruce del burro criollo colombiano con yeguas paso fino. En nuestra historia, lo dominante han sido los cruces con burros pollinos. Para acelerar la travesía y mejorar el inventario de bestias mulares, sería mediante el cruce de burros pollinos con yeguas iberos o encastadas.

Las expresiones de orgullo siguen desgranándose en su página en Facebook. Los mensajes provienen de toda Nicaragua. Como señala Alex Amador: “Muchos dicen que las mulas son brutas. No. Son bien inteligentes, a un abismo te vas en un caballo, en una mula no, primero te bota”. A otros basta identificarse luciendo sus animales. Se ven regios. Marcos Umanzor González, envió saludos “desde San Pedro de Lóvago a todos los amantes de las bestias mulares”. Marvin y su tío Boanerges Acevedo, bautizaron a sus mulas como Toyota e Isuzu, para resaltar que sus animales son 4 X 4, para distinguirlos de otro tipo de animales. Ningún camino las detiene, los de a pie y los montados exaltan su temple.

Los aportes de las mulas en desarrollo nacional no han sido justamente valorados.

¿Cómo no sentir alegría saber qué es un chontaleño quien está al frente de una iniciativa que trata de rescatar una de las grandes tradiciones de finqueros y hacendados nicaragüenses? Continuando el ejemplo recibido de su abuelo y de su padre, Aníbal Cruz Álvarez y Aníbal Cruz Sandoval, la más grande pasión de Aníbal Cruz Lacayo, son las fincas y caballos. Su vida transcurre entre su trabajo, su familia y el tiempo que dedica —desde hace muchos años— al fortalecimiento de instituciones sin fines de lucro. Ahora concentra esfuerzos para que la organización de bestias mulares sea fructífera y redunde en beneficio de todos los criadores, especialmente de los poquiteros, como llamamos en argot chontaleño, a los menos pudientes en estas tierras del olvido. Eso espero.

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