Opinion

Algunas sorpresas en los premios Nobel 2021

Ninguna sorpresa que la única mujer galardonada fue Maria Ressa, una de las ganadoras del Nobel de la Paz

Cada año resulta interesante conocer el nombre de los galardonados con los premios Nobel en distintas ramas de la ciencia, los que desde 1901, primer año en que se entregaron en las categorías de Física, Química, Medicina, Literatura y Paz, no dejan de generar sorpresas y curiosidad. Estos premios, como es sabido, buscan reconocer y destacar la labor de científicos, artistas y diplomáticos que estén trabajando en descubrimientos o contribuciones que ayuden a mejorar la vida de toda la humanidad.

En dependencia del campo de la ciencia en que cada uno o una tenga sus preferencias, hay algunos que nos son más familiares, pero lo que no queda duda es que en su mayoría son personas singulares, destacadas en su campo y cuyo pensamiento vale la pena conocer y aquí señalo algunas sorpresas que nos dejaron los galardonados de este año.

El Nobel de Física le fue otorgado a Giorgio Parisi, nacido en Roma, profesor universitario y primer italiano en ganar un premio Nobel en física en las últimas dos décadas.

El homenaje de sus alumnos de la Universidad de La Spienza de Roma, dice mucho de su compromiso con los desprotegidos: “Física teórica, pero solidaridad práctica siempre al servicio de la colectividad defendiendo a los más frágiles. Felices y orgullosos de nuestro Giorgio Parisi”. En ese homenaje aprovechó para expresar su reclamo de mayores recursos para la investigación científica. En una entrevista concedida al diario El País, al ser preguntado por su compromiso político con causas como la educación de calidad y la migración, dice claramente: “Los científicos somos parte de la sociedad y creo que sobre ciertos temas es justo que tomemos partido. Y las personas que tienen una voz más fuerte lo tienen que hacer más, porque su voz se escucha mejor”.

El premio Nobel de la Paz 2021 fue otorgado por primera vez a dos periodistas, María Ressa, de Filipinas y Dmitry Muratov, de Rusia. El Comité Noruego del Nobel en Oslo les otorgó el premio por sus “esfuerzos para salvaguardar la libertad de expresión que es una precondición para la democracia y la paz duradera”. El comité resaltó que los galardonados recibieron el premio por su valiente labor en aras de la libertad de expresión en Filipinas y Rusia.  Estos ganadores, prosigue el Comité: representan a todos los periodistas que se pronuncian por este ideal en un mundo en el que la democracia y la libertad de prensa enfrentan crecientes condiciones adversas.

Es la primera vez, desde 1935, que el Nobel de la Paz es otorgado al periodismo. Otra de las inesperadas y merecidas sorpresas que nos trajeron los Nobel este año.

El Nobel de Literatura le fue otorgado al escritor tanzano, residente en el Reino Unido, Abdulrazak Gurnah. La Academia Sueca reconoce su “conmovedora descripción de los efectos del colonialismo y la difícil situación de los refugiados en el abismo entre culturas y continentes”, poco conocido en nuestra América Latina, los temas que trata son sin duda de gran interés en el mundo en que vivimos, en que la migración, el racismo, el colonialismo, forman parte de nuestra dolorosa actualidad.

Según el Comité Nobel, sus novelas “se apartan de las descripciones estereotipadas y abren nuestra mirada a un África oriental culturalmente diversa y desconocida para muchos”.

Como dijo en una reciente entrevista, a sus 18 años dejó atrás a su familia, a sus raíces, y se convirtió en un refugiado en el exilio. Pero no renunció a su identidad, porque nunca se olvidó de ella. ¡Tremenda lección!

El Nobel de Economía, el último de los premios en ser establecido, fue creado en 1968 por el Banco Central de Suecia. Este año ha sido compartido entre el canadiense David Card, el estadounidense Joshua Angrist y el holandés Guido Imbens. Todos residen y trabajan en universidades de Estados Unidos.

El comité indicó que los tres economistas utilizaron experimentos naturales para “responder a importantes preguntas de la sociedad y cómo entender la conexión entre las políticas económicas y otros eventos”. La mitad del premio se la lleva David Card por su contribución a la economía del trabajo, mientras que la otra mitad la comparten Angrist e Imbens por “sus contribuciones metodológicas al análisis de las relaciones causales”. Como expuso el Comité: “han revolucionado la investigación empírica en economía”. En particular, han clarificado como entender adecuadamente la relación “causa-efecto” en los estudios con datos.

Son entonces, los problemas de la sociedad a los que estos científicos están buscando dar respuestas, desde la ciencia, desde sus experimentos. En el caso de David Card, es muy interesante conocer sus estudios sobre la economía del trabajo, mediante los cuales derriba uno de los grandes mitos que han sostenido muchos gobiernos, incluido el actual en nuestro país: que el aumento del salario mínimo genera pérdidas de empleo. Card logró demostrar, con ayuda de métodos estadísticos y un riguroso trabajo empírico que el aumento del salario mínimo no provoca pérdidas de empleo, como tampoco lo provoca la inmigración.

Estas notas sobre el Nobel de Economía me llevan a la reflexión de la importancia y la necesidad de que las políticas públicas estén basadas en la ciencia, no en las creencias, los prejuicios o los intereses políticos, puesto que está muy claro que la sociedad del siglo XXI es cada vez más compleja y requiere de propuestas y soluciones que combinen rigor metodológico, e interdisciplinariedad.

Ninguna sorpresa que la única mujer galardonada fue Maria Ressa, una de las ganadoras del Nobel de la Paz. Para expresarlo en términos de uno de los galardonados, Giorgio Parisi: “A partir de los 30 años, empieza a ser complicado conciliar la maternidad con la investigación. Luego hay problemas que son de la sociedad en su conjunto, como que, si hay que mudarse por trabajo, es más fácil que la mujer siga al marido que lo contrario. Por no hablar de la falta de recursos para guarderías, por ejemplo. Estos y otros son problemas de la sociedad que se reflejan también en el mundo de la investigación”.

Estas son algunas de las barreras a las que se enfrentan las mujeres científicas y que hace, que al menos en este año, solamente una mujer esté representada en los Nobel 2021 y ninguna en el campo de la ciencia. Otra lección para reflexionar.


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