Emergencia Coronavirus

Vacunados contra la covid llaman a mantener medidas de prevención

Ciudadanos que han recibido las dos dosis contra el coronavirus relatan a CONFIDENCIAL cómo fue el proceso de vacunación y los efectos secundarios

Cada vez que “Rosario”, de 66 años, visitaba la clínica del Seguro Social en Jinotega, su cuerpo se tensionaba. Jamás se sentó en las bancas dispuestas para los pacientes, usaba alcohol a cada momento y procuraba mantenerse al margen de las aglomeraciones. La migraña siempre aparecía porque sentía “pánico” de contagiarse de la covid-19. Ese temor no ha desaparecido del todo, pero al completar su esquema de vacunación contra el coronavirus se siente más tranquila, sin que eso implique descuidar su protocolo de prevención.

“No es que me esté descuidando, pero ya me siento menos tensionada porque ya estoy vacunada. Estoy consciente que todavía no estoy inmunizada”, relata vía telefónica desde Jinotega la ciudadana, que solicitó omitir su identidad por temor a represalias.

“Rosario” esperaba con ansias la vacunación y cuando se enteró que la brigada del Ministerio de Salud (Minsa) llegó a su departamento, desde las 6:45 de la mañana del 19 de abril esperaba su turno para inocularse con la primera dosis.

“Yo quería vacunarme porque le he tenido miedo al coronavirus”, se sincera. La vacuna no le provocaba temor, pero sentía desconfianza del proceso. Así que desde el momento que la enfermera le mostró el frasco de la vacuna Covishield, observó todos sus movimientos hasta que el suero entró a su cuerpo y respiró satisfecha.

El proceso de aplicación de la segunda dosis, el pasado 21 de junio, fue más rápido que la primera ocasión. Ya no tuvo que firmar un consentimiento que deslinda al Minsa de responsabilidades, en caso que algo salga mal. “Rosario” considera que esto contribuyó a una mayor agilización.

En ambas ocasiones advirtió un ambiente politizado: “banderas y globos rojinegros por todos lados”. Sumado a eso, la jefa de brigada le dijo en una breve charla que la vacuna era “gracias al buen Gobierno y al comandante (Daniel Ortega)”.

Sin efectos secundarios

Su cuerpo reaccionó bien a la vacuna y no experimentó ningún efecto adverso. En caso que sucediera, el Minsa aconsejó tomar acetaminofén. Asegura estar más tranquila, pero aún así, sigue cuidándose. “Quisiera que todo el mundo tuviera esta consciencia —de vacunarse— porque la pandemia la estamos manejando nosotros”, expresa.

A doña Fátima Blandón, de 55 años y su mamá de 90 años, habitantes de Estelí, la vacunación contra la covid-19 solo fue un pinchazo como cualquier otro. Con ninguna de las dos dosis de Covishield percibieron algún malestar secundario.

“No tengo ninguna queja de la vacuna, no me dolió la cabeza, no hay calentura”, relata Blandón, quien afirma sentirse más segura, aunque “no me puedo confiar”, repara al momento.

A pesar que el virus no se ha colado en ningún miembro de su familia, y que ahora, ella y su mamá están protegidas con la vacuna, mantienen como regla, el lavado de manos y el uso de mascarillas.

Fiebre y dolor en el cuerpo

En Managua, la situación ha sido agridulce para personas que al igual que Blandón y su mamá en Estelí o “Rosario” en Jinotega, acudieron a los centros de vacunación para inmunizarse, pero salieron sin vacunarse. Ese fue el caso de “Luisa”, quien padece una enfermedad pulmonar que la expone mucho más a las afectaciones que provoca el coronavirus.

“Luisa” se ha informado muy bien sobre la pandemia, nunca descuida sus medidas de prevención y sabe que la vacuna es una forma eficaz de contener el desarrollo de una forma grave y hospitalización por covid-19.

Acudió en dos ocasiones a un centro de vacunación en Managua, pero las dos veces le dijeron que las dosis programadas para esos días se habían agotado porque la gente llegó desde las cuatro y media de la mañana. La cantidad de dosis no pasaban de 500 por día. Claramente, la demanda superó la capacidad de atención que había planificado el Minsa.

Centenares de ciudadanos esperan la vacuna contra la covid-19, en el centro de salud Francisco Buitrago, en Managua. Foto: Nayira Valenzuela

Hasta el tercer intento logró inmunizarse. La primera dosis de la vacuna Sputnik V le provocó un leve mareo, pero fue la segunda dosis la que generó una fiebre de 39.7 grados Celsius, sentía mucho frío y malestar en todo el cuerpo. “Tenía tiempo, desde que me dio Chinkungunya, que padecía esa temperatura”, señala “Luisa”, quien pidió omitir su nombre real para evitar represalias.

Tomó acetaminofén, bebió una sopa, se duchó y descansó. Calcula que la fiebre disminuyó después de 24 horas. A la vez, empezó a sentir un dolor en el brazo izquierdo, donde horas antes la habían vacunado. “No podía levantarlo”, cuenta. Los malestares disminuyeron con el pasar de los días.

“Luisa” asegura que tener las dos dosis de Sputnik V no es sinónimo de “pase libre” para disminuir sus medidas de prevención. Siempre continúa cuidándose.

La espera de un médico por vacunarse

El ginecólogo José Antonio Delgado siguió de cerca las jornadas de vacunación contra la covid, en espera que el Minsa anunciara el momento de priorizar a todos los trabajadores de Salud para ser inoculados contra la covid-19, tal como ha ocurrido en otros países, pero no en Nicaragua.

Sentía incertidumbre y a la vez indignación porque sabe que el personal sanitario convive con el virus. A pesar que el Minsa ha vacunado a los trabajadores de primera línea —sin especificar cantidad de inmunizados—, el resto de médicos y enfermeras de otras áreas también están expuestos a enfermarse y fallecer, como ha ocurrido con varios de sus colegas.

A partir de esta semana, el Minsa anunció el inicio de la cuarta jornada de vacunación que abarca a personas mayores de 50 años. Delgado, de 52, acudió desde el primer día al centro de vacunación Elena del Carmen Lau, en Managua, con el temor que le dijeran que no podría ser inmunizado por no vivir en el Distrito Uno de Managua, pero obtuvo una respuesta positiva.

Debió esperar cinco horas y media para ser inmunizado. Durante todo ese tiempo constató que el personal de Salud era insuficiente para atender a más de 300 personas que se aglomeraban en espera de la vacuna. Delgado lamenta que las medidas de prevención no se optimizaran. Nadie echaba alcohol en la entrada del lugar, no había distanciamiento social y tampoco exigían que todos los vacunados usaran mascarillas. “Lo peor fue que un miembro de la brigada médica andaba sin cubrebocas”, destaca.

“Me sentí muy contento, satisfecho con haber adquirido una herramienta más —en la lucha contra la pandemia—. Me motivo a seguirme cuidando para que no me dé covid-19. No me siento cien por ciento seguro. Se del riesgo de la enfermedad(…) se que en este momento estoy vulnerable, casi como antes de la vacuna y que hasta que me pongan la segunda vacuna y pase un mes voy a tener un poco más de protección (…)”, expresa.

Comenta que cumplió el periodo de 30 minutos de observación y no percibió ningún malestar por la aplicación de la vacuna Sputnik V.

El ginecólogo José Antonio Delgado mientras recibe la primera dosis de la vacuna Sputnik V contra la covid-19. Foto: cortesía

El epidemiólogo Leonel Argüello explica que la mayoría de las personas que han sido vacunadas contra la covid no han tenido reacciones secundarias. Sin embargo, las efectos generales que conoce por atención de pacientes, es dolor en el sitio de la inyección, al mover el hombro, dolor de cabeza y fiebre.

Subraya que en todos los países se hace una vigilancia de los efectos adversos de la vacuna, y eso debería hacer el Minsa para determinar las reacciones más frecuentes entre los nicaragüenses. Sin embargo, los vacunados que conversaron con CONFIDENCIAL aseguran que el Minsa no facilitó ningún mecanismo para reportar alguna incidencia posterior al periodo de observación.

El infectólogo Carlos Quant explica que, hasta ahora, se conoce que la segunda dosis de las vacunas puede ser más “reactogénica” que la primera; significa que los pacientes pueden tener reacciones “un poco mas intensas” que en el primer pinchazo, pero que esos síntomas no pasan de ser malestares generales y de tipo pseudo gripales.

La población tiene la percepción que con la vacuna ya no se va a enfermar, y eso no es así, aclara Quant. La obligación del Minsa es informarle a la gente que el suero protege contra posibles formas graves y hospitalizaciones en el 90%, en dependencia del tipo de vacuna, pero “no significa que no podás pescar la infección”.


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