Emergencia Coronavirus

Un año de pandemia en Nicaragua resumido en 12 datos de salud pública

En 365 días, Nicaragua vivió dos realidades. En una fue el país triunfante de la región, y en otra, el que más vidas perdió por la covid-19

Al final de la tarde del miércoles 18 de marzo de 2020, la vicepresidenta y vocera estatal, Rosario Murillo, apareció en vivo en los medios oficialistas para anunciar el primer caso positivo de covid-19 en el país. Se trató de un hombre, de 40 años, que regresó de Panamá cinco días atrás y que, el 17 de marzo, comenzó con los primeros síntomas del coronavirus. Según se supo después, el hombre era un militar, que vivía en Chinandega y durante varios días estuvo hospitalizado en el Hospital Militar, de Managua.

Desde ese 18 de marzo, los casos de covid-19 comenzaron a aumentar. Según la información oficial, al final de ese mes, los nuevos contagios sumaban cinco y ya se había reportado la primera muerte. Sin embargo, el naciente Observatorio Ciudadano COVID-19 ya había identificado 123 casos sospechosos y siete muertes. Esto marcaría las dos realidades de la pandemia, provocada por la opacidad y secretismo del Ministerio de Salud (Minsa).

Por un lado, el Gobierno asegura triunfante que tuvo un buen manejo de la pandemia al mostrar las cifras más bajas de muertes y la cantidad más alta de recuperados de Centroamérica. Por otro lado, los datos que fueron levantados y analizados de forma independiente revelan que los contagios ascienden a más de 13 000 y las muertes 7500, si se incluye el exceso de mortalidad ocurrido en 2020. Estos son los puntos claves de la pandemia en Nicaragua.

1. El paradero desconocido de las pruebas donadas por el BCIE

El seis de abril de 2020, Nicaragua recibió una donación de 26 000 pruebas PCR para identificar la covid-19, de parte del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Las pruebas que le dieron la esperanza al país para rastrear al nuevo coronavirus y canalizar la propagación, pronto se volvieron en incógnita.

Ni el Ministerio de Salud ni el Gobierno han informado cuántas de esas pruebas se aplicaron y cuáles fueron sus resultados. Tampoco lo ha hecho el donador, a pesar que el año pasado realizó un reporte sobre el uso de esta donación en los países que la recibieron. La única información que se conoce respecto a las pruebas es que hasta el siete de septiembre de 2020, el Minsa usó 15 300 de los test. Esto se sabe porque fue expuesto en un informe del BCIE.

2. Las muertes por neumonía que presagiaron la primera ola

A finales de abril de 2020, las neumonías sufrieron un fenómeno que alertó a los epidemiólogos de que algo andaba mal. Pues, sin explicación las muertes por esta causa se salieron del registro histórico, mientras los contagios disminuyeron.

Las muertes incrementaron al punto que Daniel Ortega admitió que en 12 días, en el país fallecieron 223 personas por esta causa. Después de las alertas que causó esto, el Minsa decidió suspender la publicación en línea del Boletín Epidemiológico, en donde se reportaba el comportamiento de las epidemias del dengue, la malaria, las neumonías y otras enfermedades.

3. El juego en las estadísticas de la pandemia

Seguir la pandemia en Nicaragua, a través de las cifras, es casi imposible. En el país hay tres datos estadísticos sobre la cantidad de contagiados y el número de muertos que difieren entre sí. Dos de ellos provienen directamente del Ministerio de Salud y el otro del Observatorio Ciudadano COVID-19.

Este último registra casos de personas con síntomas de la enfermedad y los reporta como “casos sospechosos”, pues la única autoridad para dar cifras sobre los contagios y muertes por covid-19 es el Minsa. De acuerdo al último informe de este esfuerzo independiente, hasta el 10 de marzo, en el país hay unas 13 237 personas contagiadas y 3002 fallecidos.

4. Sobremortalidad: Más de 7500 muertes en seis meses

Según el Minsa, en un año de pandemia solo fallecieron 176 personas a causa del nuevo coronavirus, esto lo ubica como el país con menos decesos de Centroamérica. Sin embargo, no solo es una cantidad que ha sido cuestionada a nivel nacional, sino una cifra que se contradice con el exceso de muertes que revelan los mismos datos oficiales.

Según el análisis de sobremortalidad que realizó el doctor Carlos Hernández, hasta agosto de 2020 en el país se registraron más de 7500 muertes por distintas causas, incluidas la neumonía, la diabetes y la hipertensión, que solo pueden explicarse por la llegada de la pandemia. Pues una de las estrategias que usaron las autoridades para minimizar las muertes, fue clasificarlas por otras causas.

5. Filtración de datos

La opacidad en el manejo de las cifras del Minsa detonó que durante el 2020 ocurrieran filtraciones que dimensionan la situación de la pandemia en Nicaragua. La más grande revelación ocurrió a finales de julio y destapó que el Gobierno ocultó más de 6200 casos positivos de la covid-19.

Pues entre el 18 de marzo y el 24 de julio se realizaron 17 249 pruebas PCR en el Centro Nacional de Referencia (CNDR), el único laboratorio autorizado para hacer este tipo de test. Y también se demostró que las autoridades sanitarias perdieron el rastro de los contagios desde mayo, aún cuando nunca han reconocido la transmisión comunitaria.

6. La promoción de la normalidad

Nicaragua fue el único país del continente que no ordenó cuarentenas y que en los momentos de mayor impacto de la pandemia convocó a los nicaragüenses a eventos y celebraciones masivas en estadios y lugares recreativos. Incluso, Daniel Ortega descartó el confinamiento porque, según él, destruiría la economía nicaragüense, que es “cada vez más informal”.

Fue hasta que las muertes masivas que se vieron principalmente en los meses de mayo y junio, que obligó a los nicaragüenses a confinarse por voluntad propia.

7. Minsa congela los fallecimientos semanales

El pasado martes 16 de marzo se cumplieron 23 semanas desde que el Minsa reporta solo una muerte semanal por covid-19. Mientras el Observatorio Ciudadano, en ese mismo período, ha identificado 232 fallecimientos vinculados al coronavirus. La posición oficial no es creíble estadísticamente porque la pandemia ha demostrado otro comportamiento.

“Es muy difícil que se mantenga esta situación por períodos largos”, señala el doctor Carlos Hernández, sobre la cantidad de casos admitidos por el Minsa. “Lo que uno percibe es la necesidad de mantener congeladas las cifras para poder minimizar el impacto en la población”, agrega.

8. Organismos multilaterales obligan a transparentar información

El régimen fue obligado a revelar información relacionada a la pandemia para acceder a fondos de organismo multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Por estos compromisos, el Gobierno accedió a publicar algunos de “los contratos covid” que adquirió el Minsa y el Ministerio de Educación (Mined), durante la pandemia. Aunque también se comprometió con el BID a revelar información sobre las muestras procesadas, la cantidad de estas que dieron negativas y positivas; la edad, sexo y procedencia de los casos confirmados; el acumulado de los contagios y fallecidos, y la tasa de letalidad. Aún no ha cumplido.

9. Bajas en el personal médico que el Minsa minimiza

En un año de pandemia, unos 884 miembros del personal de Salud han sido identificados con síntomas de la covid-19, de estos 116 fallecieron, según el Observatorio Ciudadano. A pesar de estas cifras y de los testimonios de los médicos fallecidos y contagiados en primera línea, el Minsa no ha revelado una cifra de cuántas bajas y cuántos contagios han ocurrido entre los sanitarios.

Más bien, las autoridades despidieron a los médicos que se atrevieron a pedir equipo de protección personal y a cuestionar el manejo de la pandemia.

10. Fin de año y la segunda ola de covid-19

Los meses en que se reportaron más contagios y muertes por la covid-19 fueron entre mayo y julio, tanto en el Observatorio Ciudadano como en el Minsa. Sin embargo, después hubo una caída paulatina en estos datos que se mantuvo hasta finales de noviembre. Pero, desde diciembre pasado, el monitoreo independiente alertó de un incremento sostenido en los casos y en los fallecimientos, que según los médicos estaría relacionado al relajamiento de las medidas de prevención y la festividades de fin de año.

Este incremento ha detonado picos epidémicos entre diciembre y marzo, que incluyen 1179 contagios y 131 muertes reportadas por el Observatorio Ciudadano entre el primero de enero y el 10 marzo de 2021, de estos son 47 contagios nuevos y cuatro muertes entre el gremio médico.

11. Las vacunas rusas que vinieron en secreto

A diferencia de otros países, Nicaragua recibió su primer lote de vacunación en secreto. La vocera estatal, Rosario Murillo, lo anunció sin dar detalles sobre la cantidad de sueros que fueron recibidos. Y solamente se compartieron cinco fotografías desenfocadas como prueba del recibimiento.

La donación de sueros Sputnik V correspondió a una donación de la Federación Rusa y se supo hasta varios días después que fueron entregadas 6000 dosis con las que se podrían inmunizar 3000 personas. Los siguientes donativos fueron obsequiados por el Gobierno de la India y el Mecanismo Covax si tuvieron un recibimiento y cobertura de los medios.

12. Vacunación sin plan de vacunación

En Nicaragua inició la inmunización sin que las autoridades de salud publicaran el plan nacional de vacunación contra la covid-19, que le habrían entregado a la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para acceder a las donaciones de vacunas que se distribuirán a través del Mecanismo Covax. La poca información que se conoce ha sido compartida de forma desordenada y confusa en el sitio web del medio propagandístico El 19 Digital.

Según dijeron, el primer grupo en ser inmunizado con la donación de vacunas Sputnik V son los pacientes con insuficiencia renal crónica (IRC), después seguirán los que tienen cáncer y cardiopatías. Y en una segunda fase, que sería de mayor proporción, usarán las dosis de la vacuna Covishield o AstraZeneca. Sin embargo, se desconoce cuándo iniciará y cómo agilizarán la inoculación en los grupos seleccionados, que según Rosario Murillo, incluye al personal médico.

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