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Régimen roba la “sonrisa” a miles de niños al cancelar oenegé

Padres lamentan cancelación de personería jurídica de Operación Sonrisa: “fue como que me echaran un barril de agua helada encima”

Orlando no tiene claro cómo y dónde continuará el tratamiento de su hijo de cinco años, quien nació con labio leporino bilateral y paladar hendido. Para él fue devastador enterarse sobre la cancelación de la personería jurídica de Operación Sonrisa, el pasado 17 marzo, un día antes que realizará una colecta nacional para reunir fondos destinados al programa de cirugías y tratamientos de niños nacidos con esta malformación.

“Estaba muy conmocionado. No pude evitar llorar. Fue como si me lanzaran un barril de agua helada y solo pensé: ¿ahora qué voy hacer?”, dice el hombre, originario de Carazo, quien pidió no ser identificado por temor a represalias.

Su hijo se integró al programa de Operación Sonrisa desde que nació. A sus cinco años ya lleva tres cirugías, realizadas gratuitamente en este programa y antes de ese “trágico día” —cuando la Asamblea Nacional canceló, por órdenes del Ministerio de Gobernación (Migob), 25 oenegés de sola una vez— estaba en el proceso de que le hicieran una cuarta operación.

“Yo los llamé cuando cerraron y me dijeron que en un mes nos llamarían para reprogramar cita, no nos dijeron si el programa seguía, o si estaba cerrado completamente, pero sí que estaban haciendo todo lo posible para que no se cerrara”, explica el padre de familia.

Más de cinco mil beneficiados

El programa de Operación Sonrisa está integrado por personal médico voluntario que dona su tiempo y conocimientos para estos niños. Tienen más de 27 años en Nicaragua y las operaciones se realizan en hospitales públicos del país.

Fátima Almendárez, gerente de Pacientes de Operación Sonrisa Nicaragua, detalló que, hasta enero pasado, han realizado al menos 50 misiones quirúrgicas en el país, en las cuales han beneficiaron a más de cinco mil niños, adolescentes y adultos.

Solo en 2021, el programa de Operación Sonrisa Nicaragua brindó 31 577 consultas de seguimiento a más de 2000 pacientes, muchos provenientes de zonas rurales, y realizó diez misiones en las que benefició a 202 pacientes con cirugías de fisura labial y paladar hendido.

En la primera misión de 2022, realizada en febrero pasado, sumaron 17 cirugías más, según informaron en sus redes sociales. Sin embargo, el resto del programa quirúrgico de este año, que se desarrollaba junto al Ministerio de Salud (Minsa), quedó en el aire tras la decisión del Migob.

Niños reciben un largo tratamiento

Reyna Hernic no encuentra palabras para expresar su agradecimiento a los voluntarios de Operación Sonrisa. Su hija, Belén, quien nació con labio leporino y paladar hendido, ya tiene 20 años, pero está en la última etapa de su tratamiento después de toda una vida de cirugías, terapias y procesos médicos que mejoraron significativamente su calidad de vida.

“Nosotros no tenemos cómo pagarle a todos los voluntarios de Operación Sonrisa. No podemos decir otra cosa que gracias. Ahora no sabemos qué rumbo va a tomar esto (el programa), pero yo me siento muy agradecida por todo lo que hicieron en estos años por mi hija”, dice.

Sin embargo, Reyna se siente triste por todos los niños que apenas estaban iniciando el proceso o que están naciendo con esta malformación. “Esto es un proceso largo. Mi hija y yo llevamos 20 años, y ella todavía sigue recibiendo tratamiento de odontología”, lamenta.

Se estima que en Nicaragua uno de cada cinco bebés nace con la malformación de fisura labial y paladar hendido. Debido a esto los niños inician un largo proceso de reconstrucción, de cuidados médicos y psicológicos. En el primer año de vida reciben sus primeras dos cirugías y a los 18 meses se suma una tercera. Después, según van creciendo, les realizan otras operaciones estéticas.

Durante el proceso los niños y los padres reciben seguimientos psicológicos, terapias de lenguaje, tratamientos odontológicos, que antes de que existieran programas como estos era aún más agotador.

“Mi hija no tuvo sus primeras operaciones con Operación Sonrisa porque cuando ella nació todavía no estaban establecidos en Nicaragua. Venían al país para operar en barcos, aviones, puertos (…) Fue hasta que ella tenía 12 años que comenzó el seguimiento con el programa y fue mucho más fácil”, explica.

Según cuenta, antes de integrarse a Operación Sonrisa, ella y su hija tuvieron que buscar atención médica en los hospitales públicos y en otros centros de atención como Los Pipitos. Esos primeros años fueron cansados para ella porque tampoco tenían las posibilidades económicas para pagar una atención médica privada. Sin embargo, al integrarse al programa su hija pudo recibir el tratamiento sin costo y en un mismo sitio.

Ayudas a los más pobres

Orlando explica durante los cinco años que su hijo ha recibido atención médica y cirugías por Operación Sonrisa nunca ha pagado un córdoba. Los únicos gastos que ha asumido son los pasajes, pero sabe que personas de bajos recursos reciben ayudas para movilizarse y hasta para hospedarse.

“Sé que hay personas que vienen desde muy lejos, desde zonas muy recónditas del país y a ellos los de Operación Sonrisa les da viáticos de pasaje. Los ayudan. La única diferencia es que esas personas no van a consulta tan seguido como los que vivimos más cerca”, explica.

En la página de Facebook de Operación Sonrisa, hay registro de niños beneficiados que viven en la Costa Caribe. Uno de los casos que describen es de Harving, un niño que viajó durante tres días junto a la única familiar que hablaba español, desde una comunidad indígena para ser atendido en este programa. Ahora el niño tiene una mejor calidad de vida. Como esta, hay cientos de historias de éxito.

“El programa es muy amplio, excelente y nos da un pesar que se vaya a terminar porque nos duele mucho realmente por todas esas personas que hoy necesitan todas estas atenciones. Estamos confiando en el Señor que se pueda seguir sobre todo por aquellos niños que todavía están en un proceso, muy largo por cierto”, dice Reyna Hernic.

Entre 2018 y febrero de 2022, el Migob ordenó la cancelación de personería jurídica y registro de operaciones de 143 asociaciones, oenegés y fundaciones. De estas 69 fueron suspendidas en los primeros tres meses de este año. Los más afectados con el cierre de estos espacios son las personas más vulnerables y pobres del país.


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