Nación

Periodismo bajo asedio

Trabas al periodismo independiente, acoso a periodistas, autocensura, control de la información pública y duopolio de la televisión

El asedio y las trabas de acceso a la información pública que el régimen del comandante Daniel Ortega impone al periodismo independiente busca acallar las voces discordantes al discurso oficial, y significa que “el pueblo” y hasta los mismos “orteguistas” habrán perdido algo esencial: el derecho a informarse libremente. Esta reflexión fue formulada por varios reporteros y editores nicaragüenses que celebran este primero de marzo el Día Nacional del Periodista con sabor agridulce.

Jackson Orozco es reportero económico del canal 100% Noticias. Lamentó que aunque sus enfoques resaltan lo positivo del impacto económico en el país, conseguir información es una tarea infructuosa. “Necesito información y no es ni para cuestionar ni criticar a veces, simplemente necesito elementos que puedan ayudar a mis notas… pero ni siquiera ni eso”, dijo Orozco.

El férreo control de la comunicación de parte del gobierno sandinista es ejercido por la primera dama Rosario Murillo. La vocera gubernamental concentra toda la información pública en sus monólogos diarios a través de los medios de comunicación oficialistas, muchos de ellos dirigidos por sus hijos. Con la cooperación venezolana –que el orteguismo ha manejado de forma discrecional– la familia presidencial ha fundado y tomado la dirección de la mayoría de los canales de televisión. A esa legión de emisoras y canales oficialistas se suma la licencia de Canal 22 otorgada por Telcor a Difuso Comunicaciones S.A., propiedad de Juan Carlos Ortega Murillo. La otra mitad de los canales televisivos los administra el empresario mexicano Ángel González, dando lugar un duopolio en la tevé que pregona la propaganda gubernamental, nota roja y entretenimiento.

“La concentración de medios es tal que son poquísimos los medios que pueden establecer a estas alturas un discurso diferente al poder; eso debería tocar las alarmas a los nicaragüenses, porque cuando no queden voces que digan algo distinto, todos habremos perdidos incluido el más orteguista”, afirmó Fabián Medina, editor de la revista Magazine y el suplemento Domingo del diario La Prensa.

De acuerdo a la experiencia de Medina, los orteguistas necesitan “conocer cosas que no saben” a través de los medios independientes; o cuando tienen problemas con el poder recurren a estos periódicos a realizar denuncias.

El investigador y periodista Alfonso Malespín opinó que con la concentración mediática hay menos diversidad en los medios de comunicación y la ciudadanía tiene menos oportunidad para entender “las situaciones que ocurren en Nicaragua”.

“A la gente se le está negando el conocer el trasfondo de las cosas, como la liberación de los presos. De repente nos dimos cuenta que liberaron a ocho mil personas bajo el régimen de arresto domiciliar, y nadie supo cuál fue el procedimiento que se siguió más allá de lo que dijo la vocería del gobierno. ¿Cómo constatar que los jueces estuvieran sabido de lo que firmaban?”, dijo Malespín.

La autocensura

En medio de la concentración mediática y el férreo control informativo impuesto por el régimen de Ortega, los periodistas viven la autocensura como una forma “de la cultura”, de “acomodo para no perder el trabajo”, sostuvo Azucena Castillo, directora de Radio Universidad.

Aunque en Nicaragua no hay periodistas muertos como en el triángulo norte de Centroamérica y México, la veterana reportera de La Prensa, Elizabeth Romero, recordó que hay reporteros que han sido espiados y hostigados por el Ejército de Nicaragua e instituciones estatales.

“Esta situación ha llevado a muchos periodistas a la autocensura y es lo peor que puede ocurrir; ya sea por miedo físico o una demanda en los tribunales, el periodista opta por callar”, dijo Romero. “Pero lo más preocupante es cuando el medio de comunicación (que ya estamos llegando a esos extremos) prefiere no publicar para evitar consecuencias peores”, agregó.

La organización Amnistía Internacional (AI) criticó el “hostigamiento” que padecen “algunos medios informativos y organizaciones de la sociedad civil” en Nicaragua en su informe anual de 2015.

Castillo señaló que los grupos de poder, que “tienen la economía en sus manos”, han comprado la conciencia de algunos periodistas. “También han bajado la autoestima de periodistas que han logrado mantenerse firmes”, dijo la directora de Radio Universidad.

Comportamiento dispar en el sector privado

Los reporteros nicaragüenses han encontrado que la política de cero información del gobierno a la prensa independiente ha “contagiado” a la empresa privada. Aunque no es un comportamiento uniforme, reconoció Medina.

“Es contagioso porque algunos dicen que doy información o dejo de patrocinar a los medios que no se acomoden a lo que quiero (…) el sector privado es cierto que condiciona pero hay un sector que representa a todos y habla fuerte, pero quedan algunos medios que subsisten exclusivamente de la publicidad del sector privado”, dijo Medina.

La periodista Fermina Romero de Radio Mujer consideró que tanto el gobierno como en el sector privado “obstaculizan” el trabajo profesional del periodista. “Deberían abrirse un poco más, porque les conviene a ellos que se divulgue la información y a nosotros llevarla al pueblo”, recomendó.

Desmontaje gradual del periodismo libre

Para editor de Magazine, el periodismo libre en Nicaragua ha sido desmontado de forma gradual y sin violencia. “No vemos al gobierno actuando a mano militari confiscando equipos, salvo en algunos departamentos”, dijo Medina.

Según este editor de La Prensa, el modelo del gobierno contra el periodismo independiente no es un caso aislado. Medina sostuvo que desde que el comandante Ortega regresó al poder, la administración sandinista trata de crear una sociedad uniforme, un discurso único “de una cúpula donde se define la realidad de Nicaragua y tiene que ser aceptada, convertir la propaganda en un solo eje como periodismo”.

Pese a las dificultades, Malespin consideró que se debe celebrar por el periodismo porfiado que enfrenta al poder político, económico, religioso y fáctico en Nicaragua. “Es uno de los espacios que reclama de manera consistente, aunque alguna gente no lo sienta, una institucionalidad que le permita a los demás expresarse de manera libre sin temor a represalia”, afirmó Malespín.


Tu apoyo es imprescindible

En este momento clave para la historia de Nicaragua, acceder a información confiable es más importante que nunca. Es por eso que, en CONFIDENCIAL, hemos mantenido nuestra cobertura noticiosa libre y gratuita para todos, sin muros de pago. Este compromiso con la ciudadanía no sería posible sin el respaldo de nuestros lectores. Por ello, te invitamos a apoyar nuestra labor uniéndote a nuestro Programa de Membresía o haciendo una donación. Al convertirte en miembro, recibirás productos exclusivos como eBooks, boletines especializados y archivos digitales históricos. Como donante, te enviaremos un reporte anual sobre cómo invertimos tu aporte económico. Gracias, de antemano, por formar parte de este esfuerzo colectivo para informar a toda nuestra comunidad.

Más en Nación

Share via
Send this to a friend