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Nicas en Costa Rica que dan el sí gracias al matrimonio igualitario

Migrantes

Desde hace un año las parejas del mismo sexo pueden casarse en Costa Rica. Francisco, Ariadna y Víctor cuenta cómo ese derecho les ha cambiado la vida


SAN JOSÉ, COSTA RICA.- “Yo migré a Costa Rica por amor” cuenta a CONFIDENCIAL el nicaragüense Francisco Vallejos, quien se casó con el costarricense Christian Vega el 14 junio del 2020, tras un año de noviazgo a distancia.

En San José también viven los nicaragüenses Ariadna Ramos y Víctor Manuel Pérez, que conocieron a sus respectivas parejas una vez que migraron al país vecino, y ahora están comprometidos y en planes de boda.

El 26 de mayo de 2020 Costa Rica se convirtió en el primer país de Centroamérica en aprobar el matrimonio igualitario, el octavo del continente y el vigésimo octavo del mundo. Minutos después de que el fallo entrara en vigencia, se celebró la primera boda entre personas del mismo sexo.

Una joven pareja de lesbianas, Alexandra y Daritzia, se besó frente a la abogada que ofició la ceremonia esa noche frente a pocos invitados presenciales -por las restricciones de aglomeración impuestas por la pandemia-, pero con miles de espectadores virtuales. La boda fue todo un acontecimiento nacional que se transmitió vía Facebook Live y por diferentes canales de TV. Era la primera de más de 900 parejas de lesbianas y homosexuales que han logrado, un año después, oficializar su relación romántica en Costa Rica. 

Este importante avance en la reivindicación de sus derechos le ha abierto posibilidades a la comunidad LGBTIQ, incluyendo a nicaragüenses que han migrado a este país y que también pueden casarse. 

“Yo ya me había cerrado al tema del matrimonio porque en Nicaragua se ve como lejano, jamás pensé que me iba a casar, porque es un derecho que no tenemos (allá)”, comenta Pérez. 

“Creo que sí lo hubiéramos planificado, pero no lo hubiésemos hecho legal en Nicaragua, no hubiera un papel que certifique que nosotras estuviéramos casadas”, añade Ramos. Casarse de forma simbólica es la única opción que tienen las parejas del mismo sexo en un país donde aún no es un derecho. 

Francisco Agüero (izquierda), costarricense es el prometido de Víctor Manuel Pérez (derecha), nicaragüense que llegó al país hace tres años. Foto: Cortesía

Pérez es periodista y llegó a Costa Rica en 2018 por persecución política por parte de simpatizantes del Gobierno. “Me vi obligado a venirme por amenazas de muerte por mi trabajo”, cuenta. 

Ariadna Ramos es comunicadora social y trabajaba en una agencia de marketing en Nicaragua. En 2019 decidió migrar a Costa Rica por la inseguridad que se vive en el país. 

Encontraron el amor en Costa Rica

Aunque el exilio para ellos ha sido un proceso difícil, también lo caracterizan como transformador. Pérez y Ramos van abriéndose camino laboralmente en Costa Rica, trabajando y planificando su futuro, uno que no veían claro cuando recién se desplazaron. “El cambio drástico de un país a otro, el proceso legal y por la falta de trabajo, yo tenía los ánimos bien bajos”, cuenta Ramos. 

Mientras sobrellevaban ese cambio en su vida conocieron a sus parejas a través de Tinder, una aplicación de citas. Pérez cuenta que mientras chequeaba la aplicación se encontró con el perfil de Francisco Agüero y de inmediato hicieron “match”, es decir, se dieron ‘me gusta’, y desde ahí comenzaron a entablar conversación.

“Hablábamos de política, de lo que se vivía en Nicaragua, de cómo me sentía. Francisco fue ese desahogo de platicarle todo y él siempre ha tenido esa apertura de saber escucharme… Después de un tiempo salimos al cine, nos empezamos a conocer mucho mejor, a los cuatro meses empezamos a ser novios y al año específicamente yo le pedí matrimonio”, narra Pérez. 

Ariadna Ramos (derecha) es nicaragüense y Gabriela Botbol (derecha), venezolana nacionalizada costarricense. Ambas están emocionadas por que llegue el día de la boda. Foto: Cortesía

Gaby Botbol llamó la atención de Ariadna desde que la vio en Tinder. “Tenía unas fotos increíbles que llamaron tanto mi atención”, detalla. A los dos meses de haberse dado ‘me gusta’ comenzaron a escribirse con mayor frecuencia. “Me desahogaba con ella, le contaba que estaba un poco triste, que no sabía qué hacer al no encontrar trabajo y ella me levantaba el ánimo y decía ‘Vamos a comer, vamos a hacer un tour’  y nos mirábamos todos los fines de semanas para ‘pegar tour’”, recuerda. 

Y así comenzaron la relación viéndose casi todos los días, aprendiendo una de la otra.  “Gaby me enseñaba a tocar guitarra, cantábamos juntas”, narra entre risas Ramos, recordando el momento que marcó el inicio de su relación. “Me acuerdo que estábamos tocando She keeps me warm y yo solo la quedé viendo y le digo ‘¿Quieres ser mi novia?’”. Un día antes de la Marcha de la Diversidad en 2019 comenzaron el noviazgo que pronto consumarán en matrimonio.  

Francisco Vallejos (izquierda), nicaragüense, y su esposo Christian Vega, costarricense. La pareja binacional se casó hace un año. Foto: Cortesía

A diferencia de Ramos y Pérez, Francisco Vallejos conoció a su esposo Christian Vega cuando él todavía vivía en Nicaragua. Se conocieron por Facebook y mantuvieron durante un año un noviazgo “de lejos”.

Para 2016 Christian y Francisco se visitaron seis veces. “Las despedidas para nosotros era lo peor, era una llorada. Entonces en diciembre, ya la última vez que nos vimos, él me propone que me venga a vivir con él… yo migré a Costa Rica por amor”, comenta Vallejos. 

Se comprometieron en Nicaragua hace cinco años y contrajeron nupcias en junio del año pasado. “Saliendo la ley nos casamos”, dicen sonrientes, pues habían planeado su matrimonio año y medio antes. 

El derecho del “Sí, acepto”  

El matrimonio igualitario brinda a las parejas del mismo sexo todos los derechos, deberes, beneficios y obligaciones que la legislación costarricense otorgaba antes solo a las parejas heterosexuales.

El Gobierno considera que se trata de un logro constitucional que le da cumplimiento al artículo uno de la Declaración de los Derechos Humanos. “Nuestro deber es combatir todo tipo de discriminación, sea por discapacidad, étnica, credo religioso, sexo, identidad y expresión de género, orientación sexual o cualquier otra. Y desde ese enfoque que procura la defensa de todos los derechos humanos, es desde donde debemos comprender este hito”, comunicó el presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado ese 26 de mayo de 2020.

Ariadna Ramos y Gabriela Botbol posan en medio de la Marcha de la Diversidad de San José en 2019, el día que se estrenaron como novias. Foto: Cortesía

Para las tres parejas la aprobación de esta ley es un tema de reconocimiento ante la sociedad. “Es un tema de la visibilización de derechos, del yo poder elegir con quién poder compartir de una manera libre y como un ciudadano de primera categoría”, comenta Agüero.

También explican la importancia de poder realizar trámites legales que antes les estaban negados. “Por ejemplo, ayer andábamos haciendo algunos trámites por el tema de la vacuna contra la covid-19 y le dije a la muchacha de la ventanilla que Víctor Manuel es mi esposo, bueno, que ya casi lo es, y la chica de la ventanilla le llenó los documentos sin problemas”, comenta alegre. 

Antes del 26 de mayo de 2020, las parejas del mismo sexo no tenían derechos. “Una pareja hombre y mujer, se conocen y cuando quieren casarse lo hacen, empiezan una familia, tienen en conjunto su casa, construyen toda una vida por delante en conjunto y es aprobado por la ley”, dice Botbol. Eso que las parejas heterosexuales dan por sentado es una novedad para las parejas del mismo sexo. Ahora, ella y su pareja pueden comprar una casa juntas, adoptar planes de financiamiento o acceder a bonos como matrimonio, o incluso adoptar o tener hijos sin problema alguno. 

“Yo puedo responder por él en caso de emergencia, decidir en cuestiones médicas, o Francisco podría optar por mi seguro si se queda eventualmente sin trabajo”, comenta Vega. 

Los tres nicaragüenses lamentan que este derecho no lo pueden ejercer en Nicaragua. Ramos y Botbol quisieran celebrar de manera simbólica su matrimonio en Nicaragua. “Ir allá con los papeles firmados solo para sentir que en mi país, un país que también ama Gaby, se puede hacer el matrimonio igualitario”, cuenta Ramos. 

Señalan que en Nicaragua hace falta avanzar en este y otros aspectos en materia de derechos humanos. “Es un tema muy difícil porque hay muchos derechos que se han ido perdiendo, entonces no podés hablar del matrimonio (igualitario) cuando nos están matando o nos persiguen con una ley”, dice Pérez refiriéndose a las diferentes violaciones de derechos humanos que se viven en el país. 

Planificando el gran día 

Ramos y Pérez se encuentran junto con sus respectivas parejas en los preparativos de boda, lidiando con todas las emociones que este proceso trae consigo.

Las familias están igual de involucradas, esperando que llegue el día de las bodas. “Tenemos reuniones de boda una vez por semana. Revisamos el tema, el lugar, las listas de invitados, todo. Estamos viviendo un bonito proceso, esta ilusión, ¿por qué no voy a tener derecho a esa ilusión solo por amar a otro hombre?, se me hace bien injusto”, reflexiona Agüero.

“Escogimos un lugar muy simbólico que nos encanta a las dos y que ahora compartimos…. Va a ser al aire libre con la naturaleza, vamos a estar con nuestras hijas (sus mascotas), yo creo que es lo mejor que me va a pasar en la vida”, afirma Ramos.

Para estas parejas binacionales casarse significa reivindicar sus derechos como personas, pero es además un acto de amor que merecen vivir y celebrar con sus seres queridos. Pérez lo define como un acto político y para demostrarle al mundo que también ellos pueden amar y ser una familia estable. 

Agüero refuerza este paso como uno fundamental para confirmar ante las personas más importantes para los dos que Pérez es el amor de su vida y es la persona a la que él eligió para compartir su vida.

“Yo sé que voy a llorar cuando la vea entrar…. me quedo sin palabras, es formalizar mi relación con Gabs, la amo demasiado, es el resto de mi vida que voy a pasar con ella y es oficial”, afirma Ramos con lágrimas en los ojos.

 



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