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Nicaragua tendrá una Secretaría “para Asuntos del Espacio Ultraterrestre”

Comunidad científica nica "sorprendida". Gobierno justifica que así cumplirá un tratado de derecho internacional espacial de la ONU

La iniciativa de ley para la creación de una “Secretaría Nacional para Asuntos del Espacio Ultraterrestre, la Luna y otros Cuerpos Celestes”, ordenada por el presidente Daniel Ortega, ha tomado por “sorpresa” a la comunidad científica de Nicaragua, así lo afirmó el Dr. Jaime Incer Barquero, una de las voces más respetadas del país en lo que respecta a temas de ciencia y geografía.

“No sabemos nada. Es una verdadera sorpresa, porque está fuera de lo normal que un país como nosotros establezca una secretaría (como esa)”, comentó a CONFIDENCIAL.

Según el académico, es “entendible” que Nicaragua quiera reconocer los esfuerzos investigativos de las agencias espaciales del mundo, pero “de eso a fundar una secretaría en un país donde se desconoce esa ciencia y no tenemos ninguna posibilidad ni de aprovechar ese conocimiento…”, agregó.

La iniciativa fue remitida a la Asamblea Nacional por Paul Oquist, secretario privado para políticas nacionales y sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el año pasado. En ella, Ortega ordenó la creación de esta instancia, la cual según el fundamento oficial, tiene el fin de integrar a Nicaragua en los diferentes foros mundiales sobre esta temática.

Este despacho pretende “dar cumplimiento” a los compromisos que el país adquirió con el “Tratado y Principios de Naciones Unidas sobre el Espacio Ultraterrrestre”, que creó las bases del derecho internacional acerca del espacio. Entró en vigor el 10 de octubre de 1967, y ha sido ratificado por 110 países, entre ellos Nicaragua, que lo ratificó en 2017.

En esencia, es un acuerdo que rige el derecho internacional espacial, prohíbe la colocación de armas nucleares u otros artefactos de destrucción masiva en órbita y regula la utilización de los cuerpos celestes para fines pacíficos y como un bien de la humanidad, así ningún gobierno puede adjudicarse los recursos celestes.

“No sabemos exactamente en qué términos este tratado beneficia al país. Estos tratados se hacen entre naciones que compiten en lo que podemos llamar la carrera del espacio, y esa competencia es algo que mutuamente se tolera para un intercambio de conocimientos”, explicó el académico.

Ni recursos ni formación científica

Este acuerdo asegura que todos los firmantes tengan igualdad de condiciones con respecto a la exploración y utilización del espacio. No obstante, Nicaragua no cuenta con los recursos ni la formación científica para sumarse a las misiones que lideran algunas potencias como Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita; y tampoco a las de países vecinos como Costa Rica. Para Incer, Nicaragua es incipiente en estos temas “ni siquiera tenemos en nuestras escuelas un programa de educación relacionado con las ciencias del espacio, no tenemos instituciones, observatorios ni nada así”, enfatizó.

“No tenemos profesionales dedicados a la temática aeroespacial, tampoco ha habido interés en el Ministerio de Educación de promover la ciencia y tecnología. Si no tenemos la bases cimentadas para dar un salto de esa categoría, es un sueño más, como los mega proyectos”, agregó Julio Vannini, comunicador de Ciencia y Tecnología, haciendo alusión a los anuncios de obras de gran envergadura del Gobierno de Ortega durante los últimos 14 años en el poder.

Un proyecto relacionado con asuntos espaciales que el actual Gobierno anunció con bombos y platillos en 2012 fue la construcción y colocación de un satélite bautizado como Nicasat-1, cuya inversión era de US$254 millones. En su momento, el Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) aseguró que lo adquirirían mediante una compra a China, pero nunca fue lanzado y se desconoce su estado.

Una oficina sobre asuntos del Espacio, ¿para qué?

Según la iniciativa, una de las funciones de esta Secretaría es “promover el desarrollo de actividades espaciales para ampliar las capacidades del país, en las ramas educativas, industrial, científica y tecnológica en esta materia”.

Otra de las funciones que destaca es “promover el desarrollo de los sistemas espaciales y los medios, tecnología e infraestructura necesarios para la consolidación y autonomía de este sector en Nicaragua”.

Este despacho tendrá representantes del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Salud, Ejército de Nicaragua, Telcor, Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales y el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil.

A pesar de estas “funciones”, científicos como Incer desconocen el origen y el propósito de esta instancia. “Hay muchas teorías sobre eso, pero todos estamos extrañados no sabemos cuál es la razón, qué capacidad tenemos nosotros. ¿Qué hará esa Secretaría? ¿O hay recursos ahí que andan volando en el espacio que pueden ser acogidos para efectos de crear un interés en eso?, reflexionó.

Vannini se preguntó quién dirigirá la Secretaría y de dónde saldrá el personal calificado y explicó que una agencia de ese calibre debe ir acompañada de un plan técnico desarrollado a mediano y largo plazo para que funcione.

Cuestionó, además, que con el manejo deficiente de la pandemia el Gobierno ha demostrado poco interés y respeto por la ciencia y se preguntó si el objetivo de crear este despacho es aspirar a obtener financiamiento exterior.

La presencia de Centroamérica en el espacio

El anuncio de la creación de esta Secretaría ha causado toda clase de reacciones en redes sociales y cuestionamientos sobre su pertinencia. Incluso, algunos usuarios utilizaron la información para hacer sátira.

En Centroamérica la innovación espacial ha dado pequeños pasos. Uno de ellos será el lanzamiento del satélite Morazán este año, esfuerzo impulsado por Guatemala, Honduras y Costa Rica.

Este último ha sido el único país que dado señales concretas de entrar a la carrera espacial, de acuerdo con un artículo publicado por la revista Scientific American. El Proyecto Irazú, impulsado por la Asociación Centroamericana de Aeronáutica y del Espacio (ACAE), con sede en Costa Rica, se posicionó como uno de los primeros satélites centroamericanos construidos en la región. Su objetivo principal es monitorear la fijación de carbono en los árboles de la zona norte del país.

Pese a ello, Costa Rica no es firmante del Tratado Sobre el Espacio Ultraterrestre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organismo que tiene su propia Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre, cuyo fin es promover la cooperación internacional en esta materia.

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