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Monseñor Mata: “No saben ya ni mentir, el mismo maligno termina enredado”

Secretario general de la Conferencia Episcopal afirma que ataques a la Iglesia son “dirigidos” desde el Gobierno, que “tiene miedo de perder el poder

El obispo de la diócesis de Estelí, monseñor Abelardo Mata, asegura que la profanación de templos, agresiones a sacerdotes y el incendio en la Catedral de Managua, son “actos dirigidos” por el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, su esposa y vicepresidenta, quienes “al no poder dominar a la Iglesia” la atacan “como sus enemigos natos”.

Monseñor Abelardo Mata, quien es secretario general de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, asegura que “no hay que perder el horizonte”. En 2018, la Iglesia, en respuesta a un llamado de la ciudadanía y del mismo Gobierno, medió en el primer intento de diálogo nacional, en mayo de ese año y condenó y demandó el cese de la represión. El Gobierno respondió acusando a la Iglesia de orquestar “un complot”, y el mismo Ortega se refirió a los obispos como “golpistas”.

Al obispo Abelardo Mata no le extrañaría que ese mensaje en contra de la Iglesia, que el Gobierno repite constantemente, “la gente fanática se lo crea”. Por eso estima que los ataques registrados en las últimas semanas “son planificados”, “sistemáticos” y “del mismo estilo”. Además, todos estos hechos han quedado en la impunidad, pues las autoridades nacionales no han procesado a “ninguno” de los responsables.

En una entrevista con CONFIDENCIAL y el programa Esta Noche, que se transmite en línea debido a la censura televisiva impuesta por el Gobierno, monseñor Abelardo Mata califica los ataques a la Iglesia como “coletazos del maligno”. Una muestra de que el Gobierno de Ortega “tiene miedo de perder el poder”.

¿Cuántos ataques a la Iglesia católica se han registrado en las últimas semanas?

Según platicaba con monseñor Leopoldo (Brenes), en la zona de la Arquidiócesis se han dado cuatro; en la zona de León se han dado, a lo largo de los últimos tres meses, si no recuerdo mal, tres; entre nosotros (Estelí) se han dado dos; no sé de Matagalpa, oí hablar, pero no estoy seguro, no llevamos contabilidad exacta, porque, digamos, habíamos atribuido a hechos de delincuencia común, no negamos odio de parte de alguna gente fanática, pero una cosa tan grotesca y tan sistemática como ahorita, que exclusivamente se van a los sagrarios, y a tirar las hostias, ya llama la atención, ya llama la atención.

Además de monseñor Silvio Báez, a quien el papa Francisco le pidió que saliera del país para proteger su vida, ¿existen sacerdotes que están en el exilio?

He sabido que hay sacerdotes que por su temor, su miedo, su salud, los superiores han decidido mejor sacarlos para distensionarlos y querer ponerlos en otro ambiente en donde corra menos peligro su salud, sea física como psíquica; en tanto el clero diocesano no, ahí se queda aguantando las duras y maduras cerca del pueblo, simplemente se saca cuando uno ve que ya la persona está muy mal, entonces se habla con otro obispo para que lo acoja en otra diócesis momentáneamente mientras las aguas se bajan. Que haya un número exacto de este tipo de sacerdotes que han salido, no le sé decir, pero sí he sabido que algunos obispos han sacado a sacerdotes. Yo he sacado a tres, pero aprovechando que se vayan a preparar y a estudiar.

¿A qué atribuyen los obispos esta campaña contra la Iglesia católica y los sacerdotes, específicamente?

El Gobierno de la república actual, como no ha podido, usted ha visto que desde que han subido al poder han tratado de manosear la fe, las expresiones de fe católica, como también el lenguaje y la imaginería, que nace de la Biblia en el mundo protestante, y no logran todavía domesticar al pueblo a sus intereses, al no poder dominar a la Iglesia católica como institución, en sus cabezas, nos atacan frontal como sus enemigos natos.

Somos enemigos natos simplemente porque respondemos al grito del pueblo, su dolor, sus necesidades, no estamos al servicio de un partido político, ni de derecha ni de izquierda, estamos al servicio del hombre, pero visto desde el misterio de Cristo Jesús. Y entonces, y como la gente y el mismo Gobierno en su momento desesperado, en 2018, nos buscaron como una tabla de salvación ante un hecho inédito e inesperado para ellos, nosotros organizamos lo que se llamó la Alianza Cívica con las fuerzas vivas que venían protestando por los desmanes del Gobierno, por ejemplo todo el campesinado con el problema del canal húmedo, como también los estudiantes que dieron la mayor cuota de sangre en ese momento, y eran las fuerzas vivas, y a eso juntamos empresarios, representantes del empresariado y del mundo laboral, lo que teníamos a mano, de líderes que creíamos honestos para poder entablar un diálogo con el Gobierno, esperando, pues, que se escuchase al pueblo, pero no que derivasen las cosas a como derivaron. Y hace dos años, usted sabe bien, un 19 de julio, públicamente nos acusaron de que éramos nosotros los que habíamos armado todo ese complot, que es totalmente falso, y ese mismo lenguaje y mensaje siguen enviando.

No me extraña que este lenguaje, este mensaje, dicho permanentemente en diversos tonos, mucha gente fanática se lo crea. Pero, aquí algo más que un fanatismo de individuos, esto es algo planificado, esto está siendo planificado porque es sistemático, y el mismo estilo, el mismo modo de actuar.

Desde 2018, que ustedes organizaron la Alianza Cívica, los obispos han sido objeto de ataques y amenazas, usted mismo fue víctima de un atentado en la ciudad de Nindirí…

Así es.

¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Hubo acceso a la justicia? ¿Se investigaron estos casos?

Ningún caso, ni a nivel como institución, la Iglesia, que presentamos en su debido momento a las autoridades correspondientes nuestra protesta, y mucho menos como el simple ciudadano. Usted se da cuenta de los juicios inicuos que se han cometido contra tantos ciudadanos, endilgándoles faltas que no han cometido, simplemente porque enarbolaron una bandera, diciendo: “No estamos de acuerdo con la orientación que se da al país a través de este Gobierno”. Y mucha gente inocente está pagando culpas que no ha cometido; con un sistema judicial viciado totalmente, y no digamos los elementos de juicio para condenar, falseados, como estamos viendo que quieren falsear el hecho de la quema de la imagen del Señor de Esquipulas allá en la Catedral, hasta a la fuerza, llevarse a los testigos, tenerlos secuestrados, y ahora con todo un historial, aplicándole los criterios científicos, eso no puede funcionar, eso no puede ser así, imposible. No saben ya ni mentir, el mismo maligno termina enredado, y quien siga al maligno cae en la trampa que cava, que está haciendo para otros, termina cayendo él mismo.

Usted decía que todos estos actos que se han dado en las últimas semanas son planificados.

Así es.

¿A qué atribuyen esta escalada de ataques? ¿Consideran que son actos dirigidos o son personas que actúan por cuenta propia?

Actos dirigidos, actos dirigidos. No hay que perder el horizonte. Este Gobierno no tiene el apoyo del pueblo, no lo tiene. Se ha sostenido por la fuerza de las armas, por la institución armada, que se debe a la Constitución de la República, pero se ha entregado a una familia gobernante; por una Policía que debería de estar al servicio del bien común, que no se conoce, y más bien parece ser una Policía al servicio de un régimen que trata al pueblo como enemigo, porque para ellos pueblo, son los miembros de su partido, y los mismos miembros de su partido no están de acuerdo. Lo sé, porque a las casas episcopales llega todo tipo de información, algún es válida, otra no, pero llega todo tipo de información, de un bando y de otro, y uno se debe a todos, no para echar agua bendita a uno en contra de otro. Nuestra obligación es escuchar y analizar, y uno ve que se está desmoronando lo que era el partido de Gobierno, ya no es partido de Gobierno, es un grupo, digámoslo abiertamente, de forajidos que ha tomado el poder, y a punta de terror quiere mantenerse en el poder. Hay miedo, miedo de perder el poder, y solo se piensa como sostenerse en el poder, y por eso el manipular a toda costa una posible oposición, fragmentarla, como en los 90. Recuerda usted la cantidad de partidos que no alcanzaban en la sábana de propuesta para candidatos a presidente, con la intención de que el pueblo vaya dividido a un voto.

Segundo, una oposición débil, frágil, sin visión, que como está costando hallar un rumbo común, y una manera de hacer política que ha dañado la vida nacional, solo, a ver qué cuotas de poder me va a tocar a mí en todo esto, y no pensar en el bien común, e ir más allá, escuchando al pueblo y no el cacique de turno, que tiene un grupo de indios y que los indios están dispuestos a dar la vida por ellos. No, no, no es así. No podemos seguir manejando así la cosa pública. Ojalá que cambie la visión de la política en la república.

La Conferencia Episcopal ha calificado el incendio en la Catedral de Managua como un atentado terrorista, pero…

Así es.

¿Cuál es el objetivo de este atentado? ¿Por qué un atentado contra la Iglesia?

Rabia. Son coletazos del maligno. Así lo leo yo. Monseñor Bosco (Vivas) en una de sus últimas homilías, antes de morir, hablaba de los coletazos del maligno y que estos estaban indicando ya a la parte final de un periodo de acción de él aquí en la república, en la mente, en el corazón de tantos nicaragüenses. Y por eso, él mismo, en la voz de la Conferencia, en la voz como obispo, llamaba a hacer una campaña, una cruzada (de rescate) de la familia, en una vida de mayor santidad, de penitencia, de oración, porque este tipo de maligno solo así se vence. Hablamos desde la fe, no desde la estrategia política.

Para mí, esa expresión de esta lucha, de alguien que ha sido dominado por el maligno, o de algunas instituciones y pensamientos humanos, y que están viseados, y que se dejan dominar por el odio y la falta de visión de humanidad para mantenerse en una posición que es contraria al bien común. Eso es expresión de la rabia. Porque no han logrado dominar a la Iglesia.

Usted ha visto, el santo y seña que se dio en años pasados era: Métanse a tomar las riendas de las fiestas patronales, y aflojen la plata que sea necesaria para la gente atraerla a los planes y programas que tenemos nosotros. Yo, como obispo ¿cuántas cosas no me vienen a mí? Y les dije yo, agarren el dinero, porque el dinero no es de la bolsa de ellos, es del erario público, es dinero nuestro y tenemos derecho sobre ese dinero. Agárrenlo, porque es nuestro derecho, pero no sigan lo que ellos piden, sigan los programas parroquiales. Y en muchos lados para evitar la confrontación directa, lo que hicimos fue hacer separación, la fiesta de la calle, de la fiesta de la Iglesia.

Si quieren hacer sus cosas paganas, ya tradicionales, que se han desviado de la expresión de fe, y que la alcaldía o los partidos políticos lo quiere empujar, allá ellos, pero nosotros como Iglesia no vamos a meternos ahí, y vamos a hacer nuestras celebraciones al estilo de la catolicidad. Eso los ha molestado muchísimo, al ver que no pudieron seguir con su plan y programa. Por ejemplo, la Semana Santa, nosotros decidimos, viendo lo que ya estaba en el horizonte, que en Estados Unidos ya el covid había entrado y hay una conexión fuerte entre Nicaragua y Estados Unidos, que no tardaríamos en caer en esa situación, decidimos no organizar masivamente la Semana Santa. Sin embargo, el Gobierno organizó todo lo que quiso. Ahí están las consecuencias.

Volviendo al tema de los ataques a la Iglesia. ¿Cuál es la valoración que tiene la Conferencia Episcopal del informe que dio la Policía sobre el incendio en la Catedral, que concluye que se debió un fenómeno químico?

Bueno, oficialmente no tenemos nosotros todavía una respuesta. Hemos pedido los estudios científicos, no solamente parte de las autoridades locales, sino que también de fuera del país, químicos y gente experta en explosivos nos han venido asesorando, sobre todo al señor arzobispo, y al frente de este proceso está el clero de Managua, concretamente el Consejo Presbiteral de Managua, acompañando al señor obispo, y nosotros, pues, a la expectativa de estos estudios, y que estamos pidiendo que vengan entidades internacionales y capaces y científicas, que den una verdadera luz. No me extraña que quieran llevarse los restos de la imagen para un estudio científico, entre comillas, o tal vez para borrar las evidencias, porque eso es lo que se suele hacer aquí.

¿Cómo podría hacerse esta investigación si ya pasaron varios días del hecho? Inclusive, ya se estuvo haciendo limpieza. ¿Es posible hacer una reconstrucción de lo que sucedió y determinar, independientemente, que pudo haber sucedido en la capilla?

Se puede hacer, a nivel de los elementos que se poseen, que son ciertos, verdad que después han querido tapar y distorsionar. Pero sí, la reacción inmediata de las personas directamente testigos de todo esto, es nuestro punto de partida para poder decir las cosas fueron así, y además, los elementos de juicio que ellos han empezado a presentar, son todos absurdos y contrarios a la realidad, lo cual corrobora nuestra posición.

¿Hay un estado de persecución hacia la Iglesia católica?

Lo es. Lo es. Mire, se persigue no solamente volando la cabeza de un creyente, o encarcelándolo. Mucha gente ha caído presa por su fe, por su liderazgo desde la fe. Estoy pensando en esta mujer cantora allá, de los pueblos blancos, y que en las noches cantaba en las cárceles el Ave María, y consolaba así a los presos, parece una gente implicada en el proceso evangelizador, y no es que andaba esta persona con molotov, simplemente en un acto humano de apoyo a quien estaba protestando, y que todos tenemos derecho como nicaragüenses de expresarnos en una sana protesta.

Ha habido gente que por su fe, en el fondo, está presa. Como mucha gente amenazada por su fe, por su liderazgo, hablo de muchos campesinos nuestros, montaña adentro. Estoy pensando muy concretamente en este momento en una persona ahí en Murra, que es amenazada, perseguida, sitiada, él y su familia, precisamente por predicar la Palabra y obedecer las indicaciones de su párroco, y al párroco mismo, no digamos, en la zona de El Jícaro. Hay una persecución, hay una persecución contra la Iglesia y contra la posición nuestra.

Insisto, no estamos en contra del Gobierno. Hemos dicho muchas veces, si quienes queremos que un Gobierno sea exitoso, somos nosotros, porque si un Gobierno es acertado en su gestión, el pueblo estará mejor, y nos interesa el pueblo, no en líder político, sea quien sea, nos interesa el pueblo, y nos interesa que tenga éxito, por eso la Iglesia siempre ora por quien gobierna, sea justo o injusto.

 



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