Emergencia Coronavirus

Médico sobreviviente del coronavirus: “Entiendo más lo que significa tener covid”

El ginecobstetra Bismarck Somarriba estuvo internado durante 27 días en la Unidad de Cuidados Intensivos de un hospital privado

Cuando el ginecobstetra Bismarck Somarriba Martínez salió del hospital Vivian Pellas, tras 27 días de permanecer en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), sus pulmones aún no estaban listos para funcionar por sí solos, necesitó un tanque de oxígeno portátil. Eso fue el 8 de febrero de 2021, dos meses después, no lo requiere más, pero aún se cansa cuando sube escaleras o usa mascarilla por tiempo prolongado.

No intenta descubrir cómo se contagió del SARS-CoV-2 porque, asegura, pudo haber sucedido cualquier día y lugar, ya que el virus está en todos lados. Somarriba atendió a pacientes covid-19 a través de WhatsApp, les preguntaba sobre sus síntomas, les orientó exámenes y les recetaba medicinas. Estaba pendiente de su evolución, y lo mismo hizo con él, pero el coronavirus le llegó de forma intempestiva, “brusca”,  describe en una entrevista con el programa Esta Noche.

No hubo fiebre, ni tos severa, solo una incipiente dificultad respiratoria que el pasado 12 de enero lo condujo al hospital. Bismarck Somarriba es cardiópata; su esposa, en principio, lo llevó al centro médico para practicarle algunos exámenes del corazón, pero su hipoxia era tan grave que los médicos, al verlo, recomendaron intubarlo.

Aunque él mismo admite que el procedimiento era necesario por su estado de salud, esa opción estaba descartada desde mucho antes. Su esposa, que es pediatra, y él acordaron que sí alguno se contagiaba del nuevo coronavirus, el otro no permitiría que fuera intubado. Como médicos y por la experiencia de pacientes en otros países, donde la pandemia ha dejado mortandad, saben que una vez se intuba a una persona, las esperanzas de sobrevivir son cuestionables.

Lo internaron en la UCI y le colocaron una máscara de oxígeno al 99%, que sellaban en ambos extremos de su rostro. “Era horrible”, recuerda. Debía permanecer con ella boca abajo, descansaba de 20 minutos a una hora. Al octavo día de estar hospitalizado, los avances de su recuperación no eran los esperados. Hicieron exámenes y los resultados reflejaron lo que temían: había adquirido un hongo.

Empezaron a administrarle medicamentos para continuar combatiendo la covid-19 y el hongo Aspergillus. Las medicinas eran costosas y algunas ni siquiera se encontraban en el país; las mandaron a traer. Poco a poco su organismo reaccionó y le dieron de alta médica. Salió del hospital conectado a un tanque con tres litros por minuto de oxígeno.

Con la aparición de la pandemia, el médico Bismarck Somarriba Martínez junto a su esposa, también médica, aplicaron un protocolo de prevención de contagios covid-19 en su clínica privada. Foto: Nayira Valenzuela

El valor de una videollamada

El ginecobstetra Somarriba sabía que no era el único paciente que luchaba contra la covid-19 en los cuartos UCI. Pero cada uno vivía su calvario en esa soledad. Reflexionaba sobre qué pasaría si fallecía, sentía impotencia porque no lograría despedirse de nadie; qué pasaría con la deuda generada por su hospitalización médica, y si sobrevivía, qué secuelas le dejaría la covid. Muchas preguntas y ninguna respuesta certera. Se aferró a Dios y a la pantalla del teléfono, donde observaba los rostros de su esposa e hijas que lo animaban a salir adelante.

El quinto día de su hospitalización, una enfermera le dijo que podía hacer videollamadas cuántas veces quisiera y eso le permitió renovar sus fuerzas. Los días previos, tan solo había podido ver a su esposa cuando el médico le mostraba el teléfono, y el resto del día, no había más compañía.

Al contar ese momento de esperanza, intenta disimular el llanto y se disculpa.

El médico jamás perdió la consciencia de cómo evolucionaba la covid-19 en su cuerpo. Pero se sintió aturdido por tantas medicinas que debía tomar. Lo más difícil, además de afrontar la soledad en conjunto con la maraña de pensamientos, era imaginar las posibles secuelas que lo perseguirían.

“Pensar que vas a quedar con oxígeno, máxime cuando soy médico y dependo de mi profesión. Pensar que por ejemplo, tengo un colega ahorita, que le dio covid, 65 años tiene él, el doctor y quedó en silla de ruedas. Quedó incapacitado (…) mi peor temor era eso, de quedar con alguna incapacidad que te limitara, de estar usando oxígeno, porque si me dijeron vas andar un tanquecito de oxígeno. Yo ando superbién gracias a Dios”, expresa.

La rehabilitación y su entereza para recuperarse de la covid-19 han sido claves para vencer la enfermedad, señala el médico Bismarck Somarriba. Foto: Nayira Valenzuela

Urge rehabilitación poscovid-19

“Ahora yo si entiendo más lo que significa tener covid”, enfatiza el ginecobstetra Bismarck Somarriba. Por su propia experiencia insiste en la necesidad que los pacientes poscovid-19 se sometan a fisioterapia, incluso, desde sus casas, con la ayuda de sus familiares.

“Una vez que vos salís del covid, o estás en la etapa del covid es urgente que te establezcan fisioterapia. Perdí unas 40 libras, y uno no puede ni mover un pie, ni poder cepillarse los dientes. Vos salís tan cansado, con una dificultad respiratoria, tanto por la masa muscular que perdiste, por el estrés de la situación. Vos ni siquiera podés agarrar la cuchara para comer. Eso sí es horrible sentirte que tu cuerpo te pesa (…)”, señala.

Él sigue en fisioterapia, sigue recuperándose y agradece a todas las amistades y colegas que se volcaron en ayudarlo. Sin embargo, se siente impotente al ver a la población que ha relajado las medidas de prevención. Recuerda que el “covid sigue matando” y exhorta a todos a ser responsables.

“Yo soy un sobreviviente del covid porque prácticamente Diosito me logró sacar del demonio del covid”, expresa.


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