Nación

La batalla de las mujeres por la igualdad

Gobierno pregona que mujeres son “Presidente”; ellas reclaman contra violencia y falta de igualdad de oportunidades

Las siglas “ON” se prenden en color rojo encendido en la pared verde del estrecho espacio. La voz ronca de una mujer irrumpe fuerte y sonora: “Bienvenidos a Mundo de Noticias en Radio Life, 95. 7 FM”, dice la locutora. Su nombre es Aurora Leytón, y tiene 27 años de ser periodista en la cabecera departamental de Matagalpa. Su estrecha relación con el sentir de los matagalpinos la acercó al mundo político y hoy es también concejal de la alcaldía por el Partido Liberal Independiente (PLI).

“Considero que fui parte de un consenso aquí en Matagalpa. Desde hace varios años me decía varia gente: Aurora, estás buena para concejal. La gente como que te va ubicando. Después de la campaña de don Fabio (Gadea 2011) me dijeron vos alístate que vas para concejal y pues me animé”, relata Aurora.

En las elecciones municipales de 2012, Leytón fue electa como concejal de la alcaldía de Matagalpa y por 4 años ha ejercido el cargo. En un contexto político de polarización, ella ha intentado llevar propuestas a un concejo municipal controlado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). El PLI es minoría, y como tal, tiene poco espacio para incidir en las políticas públicas de la comunidad. Sin embargo, Aurora aún conserva el compromiso de que debe ser la voz de quienes votaron por ella.

Parte de su trabajo como representante de Matagalpa radica en conocer de primera mano las necesidades de los ciudadanos. Una de sus rutinas semanales es recorrer el mercado municipal y hablar con los vendedores sobre los problemas que los aquejan. Techos en mal estado, inseguridad, acceso al agua, son algunas de las principales demandas. Luego, aprovecha el espacio en las reuniones de la comuna para plantearlas y exigir soluciones.

“Siento que soy representante del pueblo. Tengo el privilegio de hablar. Yo soy de las que pienso de que nos tenemos que expresar, que no nos tenemos que quedar calladas. Solamente haciendo uso de la palabra, para mí eso ya es muy importante. Yo sabía que iba a ser difícil porque ellos (FSLN) son mayoría y muchas veces no te quieren dar ni el uso de la palabra, pero hay que pelearlo y seguir planteando proyectos en beneficio de la ciudadanía”, manifiesta la concejal.

Aurora no solo debe lidiar con la tensión política en la alcaldía si no también enfrentarse a diario a una cultura machista imperante, que no solamente está dentro de las rivalidades partidarias. Para las mujeres que incursionan en puestos de poder, el esfuerzo por alcanzar sus metas es doble, deben hacer carrera dentro de su propio partido político y luego imponerse frente a situaciones en las que sienten que no se les da el mismo trato que a sus compañeros.

“Es difícil el trabajo de la mujer. Puede ser mas inteligente que el hombre y puede ser mas beligerante, pero se nota más el trabajo del hombre, y a las mujeres en política es mas difícil porque cuando ya ven que estas incursionando en política y que te estas ganando un espacio, como que te cierran las puertas, te bloquean”, expresa.

La clave para no desalentarse ante un panorama complicado es la seguridad en sí misma y la convicción de estar en “el lado correcto de la historia”. Aurora asegura que su optimismo la ha llevado hasta donde se lo ha propuesto, no sin antes reconocer que su formación como periodista autodidacta le ha dado fortaleza para ejercer su liderazgo.

Violencia limita el liderazgo de mujeres

Una reciente encuesta realizada por la firma Cid Gallup reveló que en cuanto a los espacios de poder, existe una brecha muy grande entre hombres y mujeres. Según los datos del sondeo, el 81% de las personas considera que la violencia inhibe la participación de las mujeres en puestos de liderazgo.

La muestra tomada a 1,203 personas en todo el país dice además que un 92% percibe maltrato hacia la mujer y un 35% de los encuestados percibe que mujeres y hombres no tienen las mismas condiciones de acceso a la educación. También un poco más de la mitad –55%– considera que los hombres reciben mejores salarios y un 33% opina que las mujeres líderes no son igualmente aceptadas que los hombres en la sociedad.

Para la investigadora de la Fundacion Internacional para el Desafío Económico Global (FIDEG), Gloria Carrión, los estereotipos de género aún originan desigualdad, y no permiten avanzar a las mujeres hacia espacios más igualitarios.

“La gente cree que hay ciertos trabajos que son para hombres y ciertos trabajos que son para mujeres, son barreras estructurales. Otras barreras tienen que ver con la propia autoestima de la mujeres el hecho de vincular o no lo femenino a una característica de debilidad por ejemplo”, explicó Carrión.

Los datos de la encuesta contrastan con el Índice Mundial de Igualdad de Género elaborado por el Foro Económico Mundial (FEM) que colocó a Nicaragua como el país de América Latina donde hay más equidad de género por tercer año consecutivo. Este índice se elabora con base en cuatro subíndices: oportunidades de participación económica, acceso a la educación, salud y esperanza de vida, y poder político.

El discurso oficial celebra la posición como un logro gubernamental y resalta la política de 50-50 como la causa del “éxito”. Sin embargo, para la directora del Instituto de liderazgo de Las Segovias y experta en temas de género, Haydée Castillo, la realidad esta lejos de ser “color de rosa”.

“Hay una gran distancia entre el discurso gubernamental y lo que dice la gente. La mejor manera de verlo es esta encuesta, porque cuestiona las estadísticas que oficialmente se han transmitido a la organizaciones que hacen estos ranking”, expresó.

El liderazgo de la mujer en el sector rural

En las montañas de Jinotega, en la carretera hacia Pantasma, se encuentra la comunidad de Tomayunca, un pequeño caserío que vive del corte de café y de la agricultura. En la época de producción, miles de familias salen para trabajar en las haciendas, pero Marbelly Morales se encuentra en la comarca atendiendo la pequeña venta de alimentos que tiene su familia y preparándose para impartir un taller sobre temas de violencia para un grupo de mujeres.

“Siempre estoy hablando de violencia, cada que estamos en una tema, sea de la iglesia, de la escuela de la calle, siempre salgo con lo de violencia, con lo de maltrato, ofensas hacia la mujer”, dice esta joven de 24 años, de piel morena y sonrisa risueña, que sobresale como la única mujer líder de la comarca.

Marbelly además de brindar a las mujeres información sobre temas de genero, es la presidenta del banco comunal “Funde”, que da crédito a las pequeñas productoras. En su comunidad, todos los demás líderes son hombres. El CPC, el alcalde, los presidentes de los proyectos de agua potable. Todos hombres.

“Las mujeres han confiado en mi, por mi capacidad, porque siempre hablo mucho. Me eligieron a mi como presidenta, como representante de ellas. De ahí solo hay mujeres líderes en las iglesias, pero no en otros espacios”, relata la joven.

De su trabajo como lideresa, Marbelly logra que mujeres salgan de ciclos de violencia, denuncien casos de abuso sexual y se integren a las decisiones comunitarias. Camina por las casas, separadas por amplios espacios de plantaciones para llevarles información a las madres, hermanas, abuelas y esposas. Algunas no saben leer, entonces Marbelly les explica de manera oral los puntos más relevantes y les insiste en la importancia de asistir a los talleres.

“Siento que para las mujeres hay como timidez, como inseguridad, como incapacidad. Los hombres siempre están yo yo y yo por que ellos están obviamente acostumbrados a mandar, y la mujer pues a ser mandadas y asumen una responsabilidad en su hogar. Dicen si yo me dedico a tal cargo voy a descuidar mi hogar, mi familia, mi marido”, manifiesta Marbelly.

“Me gustaría que hubiera mas mujeres por que como decimos la mayoría hace la fuerza, la unión hace la fuerza por que solo una es tan difícil”, agrega la joven.

El sector empresarial y las “políticas de género”

El problema de la desigualdad existe en todas las edades y condiciones sociales. Para Blanca Callejas, presidenta de la Red de Mujeres Empresarias de Nicaragua (REN) el mundo profesional está minado por la falta de oportunidades para las mujeres.

“No hay salarios igualitarios, la posiciones gerenciales, las posiciones de la mujeres son inferiores a los de los hombres y todavía siempre se piensa en la mujer como el ama de casa, se esta pensando en la horas que la mujer le puede dedicar al trabajo. Porque sabemos que las mujeres por el triple rol que tiene, siempre dejan un tiempo para los hijos y trabajan un promedio de 14 horas al día”, expone Callejas.

Según la empresaria, las mujeres en los puestos claves de las empresas ganan menos que sus pares masculinos y que además su desempeño siempre es analizado bajo una perspectiva machista. “Si una mujer llega a negociar algo ya dicen que es pleitista, o te dicen histérica o te dicen que sos muy quejosa también”, relata.

En el caso de las organizaciones gremiales, la participación de las mujeres tiene como respuesta las políticas de género que estipulan que deben haber mujeres participando en las diferentes cámaras y organizaciones. Sin embargo, Callejas plantea que en la practica eso no tiene ninguna incidencia.

“Dicen que ellos no hacen distinciones en la participación de las mujeres, que las puertas están abiertas en todas las organizaciones gremiales, pero no hay un impulso de parte de los hombres, si no que muchas veces meten una o dos mujeres, solamente para llenar la cuota y decir que hay una participación en esa organización gremial, pero no hay un apoyo total”.

“Hace falta mucho para la igualdad”

Los ‘logros’ internacionales alcanzados, como el del FEM, y el de la Unión Interparlamentaria (IPU por su siglas en inglés), que indicó que Nicaragua ocupa el puesto número uno mundialmente con mujeres a cargo de los ministerios y el puesto número 11 con féminas en el parlamento, contrastan con los desafíos que viven las mujeres en la realidad.

“Hace falta por que todavía no estamos iguales siempre están los varones arriba, porque ellos son seguros, siempre tienen ese poder de mandar, de decir yo puedo de yo lo voy a hacer, mientras que las mujeres estamos pensando en los tropiezos del camino. Yo siento que aún falta mucho para estar en igualdad”, manifiesta Marbelly Morales.

Para Aurora Leytón se trata más bien de impulsar la educación, tanto formal como autodidacta, y darle importancia a un autoestima saludable. También, dice Leytón, que hay que reconocer que los espacios se ganan a base de esfuerzos propios y que es necesario aprender a sortear los obstáculos del camino.

Por su parte, la investigadora Carrión hace un llamado a todos los sectores de la sociedad a unirse para desarrollar una política nacional de género. “Este asunto necesita una respuesta multi-sectorial, no solamente es responsabilidad del estado, pero también lo es de la sociedad civil, del sector privado”, expresó.


Tu apoyo es imprescindible

En este momento clave para la historia de Nicaragua, acceder a información confiable es más importante que nunca. Es por eso que, en CONFIDENCIAL, hemos mantenido nuestra cobertura noticiosa libre y gratuita para todos, sin muros de pago. Este compromiso con la ciudadanía no sería posible sin el respaldo de nuestros lectores. Por ello, te invitamos a apoyar nuestra labor uniéndote a nuestro Programa de Membresía o haciendo una donación. Al convertirte en miembro, recibirás productos exclusivos como eBooks, boletines especializados y archivos digitales históricos. Como donante, te enviaremos un reporte anual sobre cómo invertimos tu aporte económico. Gracias, de antemano, por formar parte de este esfuerzo colectivo para informar a toda nuestra comunidad.

Más en Nación

Share via
Send this to a friend