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Denuncian a Guillermo Incer por violencia sexual contra joven de 22 años

La acusación no se hará por la vía legal porque, según los movimientos feministas nicaragüenses, no hay confianza en el sistema judicial

María Eugenia Marcia, de 22 años, acusó por violencia sexual a Guillermo Incer Medina, politólogo y miembro de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB). Incer admitió que sí mantuvo relaciones con la joven, pero asegura que fueron “en el marco del respeto y el consentimiento”. Afirmó que ampliaría su versión de los hechos, pero no volvió a responder.

Según Marcia, politóloga y comunicadora estratégica, conoció a Incer en 2019, cuando empezó a trabajar en una universidad privada en Managua; él era su jefe directo en la ejecución de un proyecto.

Marcia explicó que el proyecto laboral implicaba viajar fuera de Managua y fue en un viaje a Juigalpa, el 3 de febrero de 2020, cuando inició la violencia sexual. En esa ocasión, además de Incer y Marcia, otra compañera de trabajo los acompañó. En la noche, los tres decidieron ir a un bar-karaoke, pasaron unas horas en el local y se retiraron al hotel. Su colega la acompañó hasta su cuarto y ahí se despidieron.

Durante la madrugada, Incer entró a la habitación y la agredió sexualmente, narró Marcia en conferencia de prensa, brindada este viernes 4 de junio.

“Entró mientras yo estaba dormida e inconsciente en mi cama, y me agredió sexualmente. Después de la agresión, él salió de la habitación diciendo: ‘ya me voy, no quiero que nuestra otra compañera me vea salir de tu cuarto’”.

Cuatro agresiones en ocho meses

Tras salir Incer de la habitación, Marcia fue al baño y experimentó dolor en sus partes íntimas, además de sangrado. También percibió ardor al orinar o sentarse. Horas después, Incer le escribió por Whatsapp que “su cariño y respeto hacia ella no cambiarían; que eran personas maduras que se tienen mucho cariño y sabrán como seguir con altura y normalidad”.

La joven aseguró que al leer esos mensajes se sintió desconcertada. “Fue un shock indescriptible; sus mensajes ponen toda la situación como si todo ocurrió con consentimiento”.

CONFIDENCIAL consultó vía telefónica a Incer sobre la denuncia, pero dijo que la desconocía y solicitó “más tiempo para hablar”. Horas después se le preguntó vía WhatsApp si daría su versión, y respondió que fue “infiel, pero no abusador”.

Aseguró que él y Marcia tuvieron “algo en el marco del respeto y el consentimiento”.

La joven detalló que entre el 3 de febrero y el 18 de septiembre de 2020 ocurrieron cuatro episodios de violencia sexual. “Todas estas agresiones sexuales provocan en mí un miedo real, de que él tomará represalias de distintas maneras en contra de mí, si yo me niego a acceder a sus demandas”.

Esta situación de violencia sexual —según Marcia— le generó una crisis de ansiedad y depresión, que derivaron en ataques de pánico, pesadillas, falta de apetito y gran pérdida de peso.

“Me siento colapsada, mentalmente agotada, siento que estoy en un hoyo negro (…)”, aseveró la joven sobre las secuelas de lo que vivió. Ella inició una terapia en noviembre de 2020 y ha empezado su periodo de sanación. Terminó su relación laboral con la universidad en marzo pasado.

La parálisis detrás de la violencia sexual

Lorna Norori, coordinadora del Movimiento contra el Abuso Sexual, explicó que una persona que vive violencia sexual padece “una paralización psíquica”, que las lleva a no reaccionar ante la situación.

Dijo que hay muchos mitos sobre la sexualidad y el cuerpo de la mujer que limita a la persona a denunciar, porque lo primero que asume es que no le van a creer. “Si ella estaba inconsciente lo único que tenía que hacer era respetarla, esa era su responsabilidad, pero lo que hizo fue aprovechar la situación”.

Mirna Blandón, del Movimiento Feminista, destacó que es probable que el hecho se politice por el actual contexto político del país. “No siempre se puede posponer la vida de las mujeres por intereses políticos partidarios o de un Gobierno. Somos ciudadanas y tenemos derecho a expresarnos, a exigir y a alzar nuestra voz”.

En otro mensaje por WhatsApp, Incer mencionó que “no descarto un trasfondo político, pero no lo puedo afirmar o negar”.

La denuncia no se hará por la vía legal, ya que según los movimientos feministas no hay confianza en el sistema judicial, que lleva años sin respetar los derechos de las mujeres.

Retirado de la UNAB

Juanita Jiménez, del Movimiento Autónomo de Mujeres, explicó que la denuncia pública permite que la víctima de violencia sexual pueda romper el silencio y señale el hecho.

“Tiene un sentido de justicia particular y abona a su proceso de sanación de los traumas que se acarrean”, expresó.

Blandón añadió que con la denuncia pública esperan que la sociedad condene el abuso de “poder y control que este hombre quiso tener sobre esta joven aduciendo elementos falsos de mutuo consentimiento”.

Tras la denuncia de violencia sexual, la UNAB retiró a Incer de todo espacio de representación y cargo dentro de esa organización política opositora, según informó en un comunicado publicado esta tarde.

“El caso será del conocimiento del Comité de Ética, instancia interna para resolver y aplicar las sanciones correspondientes. La Unidad Nacional dará el debido seguimiento a esta denuncia, se solidariza con María Eugenia Marcia y reconoce su valentía por la denuncia hecha”, indica el escrito.

Asimismo, la Articulación de Movimientos Sociales (AMS), desvinculó a Incer de esa organización. La Comisión de Organización y Fortalecimiento Interno de la AMS iniciará un proceso con base a sus propios mecanismos y dará prioridad al testimonio de la víctima, dijeron mediante un comunicado.

 

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