Emergencia Coronavirus

“Da miedo contagiarse, pero solo por decirlo te pueden correr”

Médicos y enfermeras exponen sus temores ante covid-19 y vigilancia estatal, mientras encabezan lista de contagios y muertes entre personal de Salud

“El miedo siempre existe. Siempre hay miedo de divulgar alguna información… siempre está la sensación de que hablar es pecado”, dice un sanitario de un hospital público de Nicaragua, que acepta conversar con CONFIDENCIAL sobre la situación real de la pandemia, con la condición de omitir su verdadera identidad por temor a represalias. Él no es el único que tiene miedo.

En Nicaragua, el miedo es el denominador que se repite en las unidades de salud públicas, donde los médicos no tienen voz porque quienes han opinado fueron despedidos. Es el mismo miedo que existe en diversas áreas del país a opinar en contra de las políticas y lineamientos de un Gobierno que intenta imponer su verdad poniendo en riesgo la vida de muchos. Aun en pandemia.

“El otro día tuve la llamada de un doctor, de uno de los hospitales públicos, y me dijo que estaba preocupado porque no le ponían la vacuna, aun siendo de primera línea y estando en contacto con pacientes de cuidados intensivos, y lo decía con un temor que a mí hasta se me encoge el corazón, porque no pueden hablar, ni reclamar por miedo a ser despedidos, porque sí hay acoso, sí hay medidas de represión si ellos hablan. Yo ahorita ni siquiera puedo decir de qué hospital es, porque lo pongo en riesgo”, narra la doctora Anely Pérez, secretaria de la Unidad Médica Nicaragüense.

En pandemia, el miedo y el silencio estatal impiden conocer el impacto real de la covid-19. Incluso, dentro del mismo personal de Salud. El Ministerio de Salud (Minsa) nunca ha reconocido públicamente cuántos integrantes del personal de Salud se han contagiado o muerto en estos 14 meses de pandemia, que se cumplen este 18 de mayo.

El dato más cercano es recogido por el Observatorio Ciudadano COVID-19. Según su último reporte, al 12 de mayo, la cifra ya asciende a 1010 contagios, que incluye a más de 550 médicos y más de 160 personas de enfermería. De estos, han muerto 125. Y esas cifras siguen creciendo. En el último mes, que hubo un alto ascenso de contagios, fallecieron tres médicos y dos enfermeras. Y se sabe que hay al menos tres médicos más a nivel nacional ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).

Enfrentar el rebrote sin vacunas

Nicaragua inició la vacunación contra la covid-19 del personal de salud casi un mes después de que se venció el plazo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el que pedía a todas las naciones inmunizar a los sanitarios en los primeros 100 días de 2021.

La vacunación inició el tres de mayo, dos meses después de que se comenzaron a aplicar las primeras dosis en el país, y duró solo cuatro días. En este período, el Minsa aplicó la primera dosis de la vacuna Covishield al personal de primera línea, de central de ambulancias y de oficinas sanitarias internacionales. Sin embargo, hubo muchos médicos que no fueron incluidos.

“Todo pasó por un listado selectivo de cada hospital público y privado que fue recortado y luego aprobado por el Ministerio de Salud (Minsa). Así que fuimos pocos los ‘privilegiados’”, escribió el doctor Carlos Quant, quien es uno de los médicos despedidos en 2020 por demandar equipo de protección personal para el gremio.

La aplicación de estas dosis surgió en paralelo al incremento de los contagios de covid vivido tras las vacaciones de Semana Santa, que incluyó el aumento de casos dentro del gremio sanitario. De acuerdo con los datos del Observatorio Ciudadano entre el 20 de abril y el 12 de mayo, hubo 112 contagios sospechosos nuevos y cinco muertes. Una cifra que no se veía desde junio de 2020 y refleja el nivel de exposición de los sanitarios nicaragüenses.

“Hay algo que me preocupa y que es una contradicción. Es que, teniendo la posibilidad de vacunar al personal antes de una segunda ola que estamos teniendo –porque se pudo haber vacunado aunque sea con una dosis al personal de salud– no se hizo. A pesar de que lo pedimos (…) Y hasta ahorita que estamos en un rebrote, están vacunando a la primera línea”, reclama la doctora Pérez.

Además, señala, que la vacunación debió incluir no solo al personal de primera línea, pues el año pasado hubo médicos de otras especialidades, como Ginecología, que se contagiaron y fallecieron por la covid-19.

“El riesgo de enfermar y de morir por covid-19 de los trabajadores de la Salud es alrededor de siete veces comparado con otros trabajadores no esenciales. Están solo por debajo de los pacientes con hemodiálisis. Eso te dice que tenías que priorizar en segundo lugar a los trabajadores de Salud y no sabemos por qué razón no se hizo”, opina el doctor Jorge Miranda, neumólogo que ha atendido a pacientes covid-19 en hospitales privados de la capital.

Tener al personal de Salud contagiado eleva el riesgo de morir de los pacientes, reitera el médico, pues “el colapso del sistema sanitario ocurre no solo por falta de camas, sino por la falta de personal calificado disponible” porque el que existe está enfermo.

Ilustración de Juan García.

Brote de contagios en Jinotega 

En las estadísticas independientes, y a pesar de ser el departamento con más extensión del país, Jinotega no es uno de los que más ha sido afectado por covid-19. Durante el primer año de la pandemia, hubo registros de 666 contagios y 148 fallecimientos.

El personal de Salud fue poco afectado. Entre el 18 de marzo de 2020 y el 18 de marzo de 2021, según el Observatorio, hubo 17 contagios que incluyen 10 médicos y dos enfermeras. Sin ninguna muerte. Sin embargo, desde entonces las cifras comenzaron a crecer alertando de un brote focalizado, que revive los temores del epicentro de la pandemia que reportó Chinandega en los primeros días de a pandemia en Nicaragua.

“Al no haber sido fuertemente golpeado el año pasado, quizás quedó un porcentaje de la población sin relacionarse con el virus. Y, en este segundo brote, había menos gente inmunizada, por la inmunidad de rebaño, por el hecho de que no recibieron la carga viral inicial que de alguna manera protegía a la población”, opina la doctora Pérez.

Un médico que trabaja en un hospital público de este departamento explica que el descuido en la población ha causado el incremento en los contagios. “No hay restricciones. No hay control. Se vive de una manera como si el covid no existiera”, lamenta.

La doctora, Josefina Bonilla, explica que “en la lógica de las epidemias como esta, ataca primero lugares de alta aglomeración, como son las ciudades, pero, conforme el tiempo pasa, por la migración interna, van llegando personas contagiadas a municipios más rurales, menos densos en población. Basta un contagio para afectar a las familias de una comarca rural. Estamos viendo más casos en sitios menos urbanizados, en comparación al primer año de pandemia”.

A esto se le suma que no en todos los hospitales se cuenta con un triage (un sistema de selección para el ingreso de urgencias) que evite el contacto entre pacientes que tienen síntomas sospechosos de covid y otros.

“No hay un triage de clasificación de entrada para separar al paciente con síntomas respiratorios. Entonces, el paciente que llega con probable covid, tiene contacto con todos, antes de ser clasificado. Y el personal de Salud solamente usa mascarillas y guantes estériles”, explica la fuente.

Según el Observatorio, en el último mes, en Jinotega se han contagiado seis enfermeros y siete enfermeras, dos de estas fallecieron presuntamente por covid-19.  Este incremento de contagios y muertes en el personal de Salud y en la población, ha elevado las medidas de protección.

“Los protocolos se han activado. Ya están exigiendo un poco más el uso de la mascarilla y lavado de manos, especialmente en el personal de Salud. Están exigiendo el uso de mascarillas a la población en general y las visitas fueron restringidas”, explica la fuente médica.

En Nicaragua faltan equipos de protección personal

De todo el país, Managua es el departamento que más contagios y muertes por covid-19 en el sector Salud ha registrado. En el último mes se ha conocido del contagio de 16 médicos y 10 enfermeras. Este incremento podría explicarse por la exposición al virus y las limitaciones en los equipos de protección personal.

“Los servicios públicos proveen un número limitado de mascarillas, insuficiente para la necesidad real. Los médicos y personal de salud tienen que contribuir con sus propios recursos para comprar material para su autoprotección. Al no atender la pandemia con el sentido de emergencia nacional, no se asignan recursos financieros para proteger a los médicos y personal sanitario, incluyendo técnicos de laboratorio, enfermería, camilleros y otros puestos que se relacionan directamente con pacientes”, señala la doctora Josefina Bonilla, quien es presidenta de la Asociación Médica Nicaragüense y e integrante del Comité Científico Multidisciplinario.

En hospitales que sí tienen equipos de protección también hay deficiencias. “Por ejemplo, en el Monte España la calidad de los equipos que ellos compraron en la primera ola era mala y sigue siendo la misma, son equipos de protección reusables y se han lavado miles de veces y entonces la calidad todavía baja más. Probablemente hayan más casos, pero como también se ocultan no nos hemos dado cuenta”, dice una fuente de ese hospital.

A nivel nacional, los departamentos que más contagios han reportado desde principios de abril de 2021 son: Managua, Jinotega, el Caribe Norte y Chinandega. Se desconoce el número de personal de primera línea que ya recibió la primera dosis de la vacuna. Pero a pesar del miedo que existe en el gremio médico por la vigilancia estatal, la verdad sigue saliendo al público.

“La información durante pandemia es aún más útil que en tiempos regulares y lamentablemente la fluidez de la misma por la vía oficial no existe, pero se usan mecanismos alternos para lograr al menos una parte de la información que nos ayude a orientar a la población y al gremio médico y sanitario”, señala la doctora Bonilla.


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